jueves, 8 de octubre de 2015

Fibromialgia, Sexualidad y Pareja

Fibromialgia, Sexualidad y Pareja

Medicina psicosomática, psicología, salud, trastornos mentales, psicoterapia, ansiedad, depresión
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La fibromialgia afecta a todas las facetas de la vida de la persona que la padece. Las alteraciones orgánicas provocadas por el dolor crónico, generalizado y difuso, percibido principalmente en los músculos, que además cursan con trastornos del sueño, disfunciones digestivas, parestesias y cefaleas persistentes, así como alteraciones cognitivas y psicológicas como ansiedad y depresión; pueden llegar a convertir la cotidianidad de una persona en una verdadera pesadilla. Los problemas en las relaciones sexuales son, también, muy frecuentes en esta enfermedad. 

Hace poco, una paciente con fibromialgia que poco a poco va ganándole terreno a determinados problemas de memoria gracias a su comprensión de la enfermedad en su totalidad y a la voluntad en el trabajo psicoterapéutico en base a técnicas de entrenamiento cognitivo, comentó los problemas en las relaciones personales que le estaba generando la enfermedad y que estaban perjudicando su vida diaria. En efecto, los problemas en las relaciones de pareja y en la sexualidad, que suele ser insatisfactorias, forman parte del deterioro en la calidad de vida de estos enfermos. Este es un problema muy serio debido a que la relación cordial y satisfactoria en la vida en pareja de la persona con fibromialgia mejora mucho el pronóstico favorable de la enfermedad. Por el contrario las relaciones insatisfactorias convulsionan el equilibrio emocional de la pareja o, en aquellos casos en los que no se tiene pareja estable, dificultan el inicio de relaciones íntimas


En el ámbito del asesoramiento psicológico y sexológico, la inapetencia sexual y la disfunción orgásmica son los trastornos más recurrentes en la sexualidad de las personas, principalmente mujeres, con fibromialgia. Las causas que pueden influir en estas dificultades son varias:


v  Dolores musculares y articulares que limitan los movimientos posturales adecuados en la relación sexual, lo que obliga a utilizar almohadas que minimicen las molestias durante el coito, y que acortan su duración y el juego sexual previo, forzando el clímax en el menor tiempo posible antes de que aparezca el dolor. En una de sus conferencias sobre medicina psicosomática, el Dr. Marín[1], de Madrid, exponía con mucha claridad que uno de los pensamientos principales durante el coito gira en torno al dolor que van a tener que afrontar durante los días posteriores como consecuencia de los esfuerzos realizados durante el acto sexual. Se trata de pensamientos que desmotivan y  dificultan la concentración en las sensaciones sexuales. El dolor ginecológico producido por la falta de lubricación vaginal o por dolor pélvico agudo son también muy recurrentes en esta patología. La fibromialgia también es causa de vaginismo y por dolor durante la penetración (dispareunia).

v  Causas emocionales como la ansiedad, el estrés o la depresión influyen sobre la necesaria relajación ante la relación sexual y disparan el conflicto por el miedo al fracaso durante la relación íntima. Estas emociones negativas favorecerán el surgimiento de conflictos y recriminaciones entorno a la relación y no sólo por lo que se refiere a la sexualidad, sino, más extensamente, a la relación de pareja. La dispareunia también puede producirse por que el miedo al dolor hace que se produzca una contracción del tercio anterior de la vagina impidiendo la penetración; es como un mecanismo de defensa producido por la memoria de experiencias anteriores dolorosas. Las tensiones, preocupaciones y angustia anticipatoria del dolor en la práctica sexual son condicionantes psicológicos muy característicos de la fibromialgia.


El problema de la sexualidad no se habla con los médicos. En realidad estas pacientes no lo hablan con casi nadie, salvo en aquellos casos que siguen tratamiento psicológico y el psicólogo resulta ser alguien competente que sabe de estos temas y por lo tanto preguntan sobre las relaciones sexuales. Lamentablemente si muchos médicos dudan que el dolor en estos enfermos sea tan grave como ellos afirman, o de que incluso exista la fibromialgia como tal, mucho psicólogos "clínicos" por su parte, directamente le atribuyen la condición de enfermedad invisible o cuasinventada. Estas actitudes suelen contribuir a un empeoramiento físico y psíquico de las personas que asisten a sus consultas. Pero tampoco se habla de los problemas sexuales de la enfermedad porque la propia paciente los considera poco importantes o que no tienen solución.  Es tanta la incapacidad que produce el padecimiento de esta enfermedad que muchas mujeres lo relegan a un nivel secundario. Además, si ya les parece difícil encontrar tratamientos eficaces contra la fibromialgia, probablemente este aspecto tampoco tenga solución, suelen pensar. Muchas quieren hacer el amor,pero se encuentran sin energía.

  
Pero lo cierto es que todas las complicaciones y dificultades sexuales, relacionadas con la propia sintomatología de la fibromialgia, derivan en un empeoramiento de la relación con la pareja, que pueden derivar en una disminución de los aspectos afectivos entre ellos. No es difícil, incluso en los casos en los que la pareja es una persona paciente y comprensiva, que con el paso del tiempo y persistencia de la situación disfuncional sexual, que se pierda comunicación verbal y comunicación emocional. Este hecho lleva a un distanciamiento con la persona con la que convivimos diariamente. Dadas las características propias de la fibromialgia (dolor crónico, fatiga, irritabilidad, malhumor, etc.) la enferma/o  acaba por no buscar apoyo y entra en una espiral de incomunicación, de la que suele salir a través de recriminaciones, discusiones y reproches. Se genera una situación de la que es difícil salir sin ayuda.

  1. Hablar con la pareja de sus miedos y dificultades en las relaciones sexuales, pero nunca durante las relaciones sexuales. 
  2. Para disminuir el dolor puede ser aconsejable ser creativo en cuanto a las posturas sexuales: explorar con la pareja y vivirlo como algo divertido.
  3. En general es mejor que la mujer se sitúe encima durante el coito para que no soporte peso y pueda ser dueña de dirigir sus movimientos evitando los que le pueden ocasionar dolor por presión.
  4. Mejorar la imagen de sí misma, El ejercicio moderado también puede incrementar el deseo sexual.
  5. Es importante cuidar la relación afectiva; si no, la relación sexual no funcionará
  6. Tener en cuenta que el tratamiento farmacológico puede afectar al deseo sexual inhibiéndolo, en estos casos hay  que tratar de buscar alternativas eficaces, siempre bajo control médico
  7. En mujeres de edades cercanas a la menopausia, puede ser adecuada la utilizacion de lubricantes para evitar dolores vaginales.
  8. Los hombres con fibromialgia pueden beneficiase de fármacos inhibidores de la fosfodiesterasa tipo 5 (viagra, levrita, etc.)














[1] Psiquiatra, psicoterapeuta y presidente de la Asociación Española de Medicina Psicosomática y Psicoterapia. Y profesor del que he aprendido mucho sobre medicina psicosomática.

2015/05/23

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