jueves, 18 de agosto de 2016

Personajes: Entrevista al Padre Alfonso Maldonado

1.- ¿Quién es el Padre Alfonso Maldonado?

Simplemente un sacerdote: alguien que soñó con seguir a Jesucristo a donde quiera que vaya y se me presentó la opción de hacerlo desde el presbiterado (sacerdocio), lo que luego de 25 años solo puede explicarse como una gracia, no un mérito humano. Una llamada que conlleva la gracia de superar las trabas que se hayan presentado y puedan presentarse.


2.- ¿Cómo ha sido su experiencia en la vida Comunitaria?

Mi experiencia de comunidad se divide en dos momentos: uno, como carmelita, y otro, dentro de una comunidad mixta, en la Arquidiócesis de Barquisimeto.

La primera, bien que mal, quiso estar marcada por la experiencia de una comunidad orante en la gran tradición que es el Carmelo. Mis inquietudes por la oración se retraen a la experiencia en un grupo de oración carismático, pero la experiencia en el Seminario Arquidiocesano de Caracas y luego el Carmelo le dieron la referencia de las enseñanzas de los grandes místicos. Dicha referencia subsiste hasta el día de hoy.

Una segunda gran referencia, tampoco improvisada, ha sido el reconocimiento del papel de los laicos. Si me hice sacerdote, no por mérito propio ni por presunción, no fue porque creyese que no podía vivir la entrega a Jesús como laico. Incluso años después llegué a pensar, como un ejercicio de la fantasía, de cómo hubiera sido mi vida si hubiera optado por el estado laical. Si bien creo que la experiencia del matrimonio goza de una particular belleza, esa especie de hermoso equilibrio inestable del amor (que constantemente deben hacerse correcciones), creo que mi vida igualmente habría debido ser de célibe. Es decir, creo que la relación con la mujer es algo sublime y la atracción por el matrimonio ha sido muy real antes del ingreso al seminario y con la posterior consideración de que se trata de una atractiva forma de vivir. Pero creo que para responderle al Señor desde la oración y reflexión, según creo que es mi llamado original y como he querido hacerlo, tener una esposa y unos hijos habría sido ofrecerles una vida sacrificada, sin la atención necesaria. Por lo que, de haber sido laico, creo que igualmente, apoyado en la Gracia de Dios, habría sido célibe.

Esto para decir, en resumidas cuentas, que el paso del Carmelo a una comunidad mixta, donde compartía de manera cotidiana con otros sacerdotes, con laicos y laicas comprometidas con su fe y con niños ha correspondido a esa opción de apoyar el laicado comprendido dentro de la hermosa riqueza de la Fe y de la Iglesia. Aún en el Carmelo me tocó asesorar, no sé qué tan bien, a los laicos carmelitas (matrimonios, estudiantes, etc.). Y esto sin descuidar la dimensión de la oración, desde otro contexto.

Creo que participar desde esta comunidad, que es mixta en múltiples sentidos, ha sido palpar la presencia animadora del Espíritu que reviste a su Iglesia con variedad de vocaciones y carismas. Que la actitud de María de estar a la escucha es pertinente, si uno no quiere apocar y apagar, con los discursos aprendidos, esta inconmensurable riqueza de lo que el Señor va haciendo en las otras personas, en lo que consiguen expresar sin contar con tecnicismos teológicos. Creo que me ha ayuda, por un lado, a desclericalizar la Iglesia pero, por otro, a descubrir la identidad relacional del presbítero, que se comprende desde el contacto con otras vocaciones y desde el servicio. Debo aclarar que en mis hermanos de comunidad hay psicólogos y comunicadores sociales. Es decir, su visión de la vida está estructurada por el área de formación en que se han cultivado sus competencias. Así que también es un diálogo interdisciplinar.


3.- A su opinión  ¿Cuál es el desempeño que debe tener el Teólogo, en la situación eclesial actual?

Creo que esa pregunta habría que formulársela a un teólogo con todas las de la ley. Yo simplemente soy una persona en formación (no he culminado mi postgrado en teología) que si algo cuento para responder es que reflexiono mi fe, de manera amateur. Porque la voz del teólogo, aunque no sea magisterial, siempre cuenta con la credibilidad que le otorga la Iglesia por los estudios obtenidos. Y un teólogo no habla en nombre de la Iglesia, pero sí representando a la Iglesia, o como miembro militante y caminante de dicha Iglesia. Debe gozar de credibilidad que no debería botar por la ventana. El Magisterio de los Obispos, incluso por la concepción sobrenatural que se tiene de la Iglesia, les confiere una responsabilidad particular. Los teólogos pueden ser la voz de una parte de la Iglesia, al menos para quienes no son católicos, por lo que su hablar debe ser responsable. Pero debe conllevar un sentido pedagógico (conducir a cierta comprensión de la fe) y un sentido profético, por lo que no tiene por qué ser complaciente sino crítico, sobrenaturalmente crítico, si pudiese usarse con pinzas la expresión “sobrenatural”, que ha servido para tantas confusiones. Y como tiene una labor de investigación, digamos que el teólogo debe tener mayor libertad para plantear y decir las cosas, aunque no las diga de la forma más conveniente y tenga que aceptar los disensos de sus colegas o de la amonestación del Magisterio, cuando es extremo.

Pasando propiamente a la pregunta, quisiera contextualizarla en la Venezuela actual. Porque tiene que ver con mi experiencia inmediata. De otros contextos la referencia es por lecturas o por conversaciones.

El teólogo en Venezuela, que es una parte algo diferencia del resto de América Latina, pero sin poder excluirse, tiene una labor múltiple, que ameritaría un artículo, cuanto menos. Partamos que su fidelidad a Jesucristo se la juega en la fidelidad al pueblo de Dios que camina en la fe por la historia, y en el pueblo pobre y empobrecido en general, opción de Jesucristo. Desde allí debe haber una labor de deconstrucción de las bases ideológicas en que se apoyan los grupos de poder para someter a los pueblos. Porque esos discursos se dan en clave religiosa, por lo representan una instrumentalización de la Palabra de Dios para mantener el status quo. Para el teólogo, tal uso implica idolatría y profanación del Nombre de Dios. Pero tal proceso de deconstrucción solo será eficaz desde la andadura del pueblo, por lo que no se trata de la simple producción de ideas, sino de la escucha vivencial de la voz de Dios entre la gente. Habría que recordar que la voz de Dios se reconoce no por la exaltación emocional del sujeto-teólogo, sino por la inserción de la praxis-reflexión de la comunidad en la Fe de la Iglesia expresada en la Palabra de Dios, el Magisterio y la misma enseñanza y compromiso de los santos, lo que constituye una referencia multisecular.

Por supuesto que el teólogo debe colaborar en la construcción de un ideario realmente cristiano, que no solo evite la manipulación por los grupos de poder y los grupos políticos, sino que ayude a definir el horizonte cristiano, donde se cuelga la fe. El “para dónde vamos”. Esto no niega la vida eterna, sino que valora el futuro anterior a ella, es decir, el tiempo intra-histórico como anticipo y antecedente de esa vida eterna. Le pone piso a la esperanza.

Y un último desempeño que debe tener el teólogo, en mi opinión, es el de reivindicar la “liberación” como categoría teológica. El contexto venezolano ha sido una oscilación entre recetas conservadoras (aunque con populismo de izquierda moderada y de centro-derecha) y esta caricatura de revolución izquierdista, que tanto daño a causado por sus excesos e irracionalidad. Por suerte ha sido una caricatura, pues su aspiración era traer los vientos mismos de la Sierra Maestra con el desastre de un Estado con puño de hierro izquierdista. Pero este desastre ha enlodado a la palabra “liberación” para reducirla a su uso político. Esto no solo sería un error sino una calamidad. Porque la categoría cristiana y teología de “liberación” tiene antecedentes suficientes en el Magisterio (la Evangelii Nuntiandi de Pablo VI, en el 1975) sino que se ha ido purificando en el tiempo en el discurso teológico, que ha sido un proceso de mucho sacrificio. Así que la aspiración a una “liberación integral”, que no debe interpretarse como la versión edulcorada de otras liberaciones, sino la corrección e integración de las mismas en un nivel superior, creo que es una labor inminente para los teólogos (para el ejercicio de la “memoria” teológica).


4.- ¿Cómo definiría la teología latinoamericana?

Creo que la teología latinoamericana no tiene definición, porque sigue siendo absoluta libertad y creatividad. Es algo que todavía no está acabado, porque las comunidades eclesiales (incluyendo diócesis y parroquias) todavía no cuentan con la fisonomía madura de la corresponsabilidad diferenciada entre laicos y pastores. Las mismas sociedades están en proceso de transformación. Eso hace que la reflexión teológica, haciendo uso de diversos métodos, viva también de lo efímero de los momentos, como para encasillarla en una definición. Supongo que el mismo proceso servirá de criba a la hora de descubrir lo auténticamente valioso de cada aporte. Pero creo que es difícil identificar lo propio de una teología latinoamericana, pues se corre el riesgo de dejar fuera otras producciones. Por cierto que lo efímero no lo valoro de manera negativa, sino como reflexiones muy valiosas en circunstancias pasajeras, como fueron algunas de las reflexiones que pude leer en el contexto de la guerra en El Salvador.

Creo que la teología latinoamericana se hace caminando y compartiendo con el Pueblo santo de Dios, que prácticamente coincide con la mayoría de la población latinoamericana y que, por tanto, vive y sufre lo que viven y sufren los más pobres. En la escucha, reflexión y oración. Buscando métodos adecuados e incorporando métodos clásicos o de otras latitudes, cuando se consideren de alguna utilidad. La auténtica teología versa no sobre el discurso de Dios, que puede confundirse con una ideología religiosa, sino como referencia a un Dios siempre más grande y siempre más cercano. Si consigue esto, la teología latinoamericana puede y debe entrar en diálogo y contacto con otras formas legítimas de hacer teología en otras latitudes, hemisferios y momentos históricos.


5.- Puede hablarnos un poco de su trabajo pastoral en el área de la psicología

Mi trabajo ha sido, por un lado de acompañamiento y, por otro, de ayudar a comprender la fe desde el contexto de trabajo personal de quienes están llevando adelante un proceso de crecimiento en psicoterapia.

Comentaba que en la comunidad dos de sus miembros son psicólogas. Eso hace que la referencia sea importante y, a través de ellas, se consiga estar en relación con otros profesionales de la salud, especialmente la mental. Ante el grave problema de la depresión surgió la iniciativa de crear una Asociación Civil llamada “Derrotando la Depresión”. Se quiso concientizar sobre el problema de esta enfermedad a través de un blog y los medios de comunicación social. Se ofrecieron charlas y se siguió ofreciendo la consulta a costos menores. En estos momentos la Asociación enfrenta diversas circunstancias que han limitado el radio de su acción. Entre otras la situación-país.

Además de mi apoyo, mucho antes de iniciar esta experiencia estuve dando clases de psicología en el Seminario  Divina Pastora, tuve un entrenamiento en Psicoterapia Gestalt y cursé un par de materias de la carrera de Psicología por una Universidad española de estudios a distancias. Lamentablemente no se dieron las condiciones como para seguir adelante, aunque creo que, de haber concluido, quizás mi aporte no sería el que estoy ofreciendo actualmente, de manera limitada. Creo que habría sido un error. Pero no me cierro a que algún día pueda completar la formación, si lo veo conveniente y compatible con mis actuales desempeños.


6.- ¿Cómo la psicología le ha ayudado pastoralmente?

Esta mescolanza, de la que he hablado antes, me ha permitido abordar de manera integral la atención a las personas, para sugerirles pistas de crecimiento espiritual que no estén reñidas con su crecimiento psicológico. O, en ciertos casos, la detección de problemas aparentemente morales que requieren una resolución desde la psicología o psiquiatría. Me ha ayudado a desmontar mitos que hacen ver que fe y psicología o psiquiatría son incompatibles. O que el estar medicado es un asunto que niega la grandeza de la fe. He podido ayudar, creo, a que la gente maneje la vergüenza o la culpa de manera más inteligente, como incentivo para el crecimiento y no como auto-flagelación. Y así por el estilo. No sé qué tan importante haya sido para los demás, pero para mí sí ha sido emocionante en el sentido más profundo. Me imagino que es un privilegio de Dios poder estar en el momento justo, identificar la situación que hay que atacar y poder usar algo tan intangibe como la palabra para que la persona pueda pasar a la siguiente etapa. Uno palpa que esa palabra, si origina esto, es porque tiene un no-sé-qué divino. Claro que yo no verifico cada encuentro, por lo que a lo mejor es lo que yo creo que ocurre sin que sea así.

La psicología también me ha permitido estar más atento a lo que ocurre en un grupo o en una celebración. A estar atento a su lenguaje corporal y a sus silencios. A lo que dicen y a lo que omiten. No solo de forma grupal, sino también individual. Cuando alguien se acerca a confesarse, el entrenamiento de ver me pueda dar una primera información des-prejuiciada que me ayuda a abordar a la persona, con sus miedos y situaciones.


7.- ¿Qué nos puede decir sobre la labor en su Blog y Programa Radial?

Desde hace tiempo me fui metiendo en las redes sociales. Creí y creo que es una nueva frontera que se estaba abriendo. Una manera de estar al tanto no solo a partir de la información que se extraía de internet, sino de la interacción de tantas personas. Esto fue lo que supuso la incursión a las redes sociales, principalmente el Twitter.

Luego vino la posibilidad de tener un sitio gratis para compartir inquietudes y reflexiones. Desde antes me llamaba la inquietud las páginas web. Lo máximo que conseguí es que la última parroquia que atendí tuviese su cuenta de Facebook. En ella podía colgar historias e imágenes antiguas, para fuese accesible a cualquier persona. Una vez que dejo la parroquia, incursiono en nuevos desafíos. Agradezco infinitamente a Dios la posibilidad que he tenido de actualizarme teológicamente a través de la maestría que ha ofrecido el Seminario Arquidiocesano de Caracas, reconocido por la Universidad Javeriana de Bogotá. Así me fui perfilando en cursos, algunas clases para luego entrar en la docencia en el Instituto de Estudios Eclesiásticos Divina Pastora. Todo ello potenció la reflexión o, por lo menos, la motivación hacia la escritura. De ahí surgió el blog “Razones para la Esperanza”. Debo confesar que tanto el blog como mi cuenta en twitter contiene reflexiones muy personales, lo que yo veo inclusive del acontecer político, pero siempre desde una postura reflexiva, crítica y respetuosa. Quiero decir que muchas de las cosas pueden ayudar a reflexionar, pero no puede generalizarse a la postura oficial de la Iglesia en muchos campos que son opinables. Por ejemplo, un comentario a una película, como “En primera plana” (“Spotlight”). E intento no meterme en asuntos que tenga pocos elementos para sustentar mi punto de vista: no creo que pudiese escribir una reseña de arte, telenovela o poesía (este último sería fascinante). En el último programa de radio, sobre las Olimpiadas, temía que pudiese decir vaguedades, no porque no me guste el deporte, sino porque no me mantengo actualizado en el tema.

El proyecto del programa de radio se fue “calentando” poco a poco. Desde el año 1990, estando en Mérida, tuve la oportunidad de acercarme a la radio. Pero creo que estaba muy joven para tal reto. Realmente buscaba hacer contactos para que sacerdotes más veteranos fueran. El P. Maximiliano Herraiz, carmelita especialista en san Juan de la Cruz y en santa Teresa de Jesús, acudió en ocasión de estar en Venezuela. Él valoraba estos medios y decía que estaban poco explotados. Años antes supe de varios sacerdotes que estuvieron haciendo cursos de locución en Barquisimeto. Estando de párroco en María Auxiliadora,  una parroquia incipiente del este de la ciudad, pudiese ser por el año 2000, consideré que muchos programas católicos tenían algo de devocional, y que se desconocía toda la actualidad de la Iglesia. Creo que el tiempo me ha dado la razón: los portales que existen en Internet tienen informaciones variadísimas de vastísimo interés. Y no entendía por qué un programa católico tenía que colocar música religiosa de forma obligatoria. Esto reducía al público: se terminaba hablando a las personas internas de la Iglesia, quizás ayudando a su formación. Pero pudiese ser una especie de postura conductista: reforzar comportamiento e informaciones en base a repeticiones, como si ello asegurase la fidelidad al Evangelio. Ya en ese momento me parecía oportuno un programa con otro formato. Y quise indagar, sin resultados, la manera de lanzarlo al aire.

Dentro de la fase que vivo actualmente, en la que no estoy a cargo de parroquia alguna, se materializó el proyecto. No era algo que tuviese pensado realizar de manera tan rápida. Solo que me parecía conveniente estar preparado para participar en la radio. Y participé en un taller dirigido por la Lcda. Mitzel Stulme, de TPR Venezuela. Acudí junto a Ana Maldonado, mi ahijada. Ella estudiaba Comunicación Social (ya terminó sus estudios). Y al final, puesto que la sugerencia del taller era realizar una pasantía en una emisora, aproveché los contactos que ya existían con el Ing. Antonio Bujana, director de Fama 98.1 fm y Unión Radio 870 am, de Barquisimeto. Fue como se nos dio el espacio gratuito en Unión Radio, que pertenece al circuito del mismo nombre a nivel nacional.

Una anécdota es que, el día en que tenía concertado el encuentro con el Ingeniero, para hablar del proyecto, yo estaba que me devolvía sobre mis pasos, cuando subía la escalera que lleva al edificio Centro Empresarial Caracas desde la calle Caracas. Internamente me decía “para qué me voy a enredar la vida con este proyecto, si yo estoy tan cómodo con mis estudios teológicos y clases de teología”. Pero al final subí, se realizó el encuentro y se aprobó el proyecto.

Siempre tuve dudas sobre si mi voz es adecuada para la locución y todavía las tengo. Creo que otra voz sería más adecuada. Pero el proyecto es mío y la idea la tengo yo. Quiere ser, por un lado, un espacio amplio donde pueda escucharse hablar prácticamente  de cualquier tema, pero buscando invitados que tengan la formación para desarrollarlos bajo el formato de la entrevista. Desde allí se repasan noticias de todo tipo, incluyendo las religiosas (no solo las eclesiales). La selección de la temática y de las noticias se hacen en relación a la relevancia que tengan ser vistos o tratados desde la Fe (y la Moral). Pero no es una clase de catecismo. Privan los argumentos, como para que el oyente, sea o no creyente, acepte o discrepe de ellos. En el programa han participado personalidades del mundo de la Iglesia o la academia, incluyendo Ongs y artistas como Laureano Márquez o críticos de cine como Alfonso Molina. Hemos podido contactar a personas de la ciudad, pero también lo hemos hecho a nivel nacional e internacional.

La finalidad del programa es también acompañar el tortuoso camino por el que transita el país, donde la sociedad puede fragmentarse aún más. Y apoyar un sentido de esperanza, en medio de tales dificultades. Todo acompañado de música pop, folklórica, nova trova, jazz, clásica o religiosa, siempre que tenga suficiente calidad como para cautivar el oído del oyente no cristiano.


8.- Pudiera hablarnos de sus próximos proyectos

No tengo mayores proyectos. Estoy suficientemente enredado en los actuales. El país no lo permite y siempre hay algo que arreglar y que amenaza el frágil equilibrio económico doméstico. Estoy escribiendo en el portal de Noticias 251, que también está relacionada con la emisora, y se me dio la oportunidad de escribir en Teología Hoy, que lo considero más exigente, por lo que intento ser cauto con las colaboraciones que envío. Para mí es prioritario culminar la tesis teológica y seguir estudiando. Por supuesto que quiero consolidar el programa de Cristología y Trinidad que me ha encargado nuestro Seminario.


9.- ¿Qué piensa de Temas Teológicos y Filosóficos http://temasteologicosyfilosoficos.blogspot.com/, como página de difusión de la Teología?

Creo que Temas Teológicos y Filosóficos es una ventana de gran valor para la difusión de la actualidad teológica y filosófica. Se ve que es muy visitada, por lo que la considero de gran responsabilidad lo que están haciendo. Tengo asociada su dirección a mi blog, por lo que siempre que voy a consultarlo me paseo antes por los Temas de actualidad. Y, por supuesto, siempre uno se consigue sorpresas: sorpresas del papa Francisco, de algún obispo, teólogo o la aguda crítica de algún teólogo controversial. Creo que es un escaparate de opciones donde uno puede estar al tanto del acontecer eclesial y teológico. Así que espero seguir contando con la ayuda y acompañamiento de este posicionado blog.


Algo que añadir...


Sólo agradecer la gentileza de la entrevista. En medio de tantos gigantes, hacía falta compensar la altura con algún pequeño


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