viernes, 30 de septiembre de 2016

¿Dios se ha olvidado de Venezuela? por Ronald Rivera



¿Por qué a mí? ¿Por qué ha permitido Dios que suceda cosas tan negativas en Venezuela? Estas son preguntas que se hacía David (Nombre modificado), un joven de 28 años de mi parroquia de Los Guayos (Arquidiócesis de Valencia), que sufrió un accidente cardíaco y no encuentra las medicinas necesarias para su recuperación. A raíz de estas interrogantes de David, decido comenzar este artículo.

El sufrimiento que causa un accidente, una enfermedad, la muerte de un ser amado por culpa de la inseguridad, la falta de alimentos, la falta de medicinas, la pobreza agigantada, puede hacer que muchos venezolanos sientan que Dios les ha abandonado. Desde la antigüedad ha habido quienes se han sentido así. La espiritualidad bíblica nos remite al patriarca Job, quien sufrió una tragedia tras otra, hasta el punto de culpar a Dios por ello.  Él le reclamo: "Te pido ayuda a gritos, pero no me respondes. Me levanto, pero no me prestas atención. Te has vuelto cruel conmigo. Usas tu poder para hacerme daño" (Job 30, 21).

Job no sabía quien era el causante de sus problemas ni la razón de su sufrimiento. Afortunadamente, la Palabra de Dios  nos enseña por que nos ocurren estas cosas y como debemos reaccionar ante ellas.

¿Quiere Dios el sufrimiento de Venezuela?

La Palabra de Dios nos dice sobre Dios Padre: "Perfecta es su actividad, porque todos sus caminos son justicia. Dios de fidelidad, con quien no hay injusticia; justo y recto es Él" (Deuteronomio 32,4). En ese caso, no tiene ningún sentido pensar que un Dios "justo y recto" quiera el sufrimiento para Venezuela, ni para ningún otro pueblo. Dios Misericordioso no se vale de las desgracias para castigar ni enseñar.

Más bien, la Biblia nos dice: "Al estar bajo prueba, que nadie diga: Dios me somete a prueba. Porque con cosas malas Dios no puede ser sometido a prueba, ni somete a prueba Él mismo a nadie" (Santiago 1,13). De hecho, en la Biblia aprendemos que cuando Dios hizo a sus hijos, les dio una vida perfecta: Un hermoso hogar, un trabajo agradable y todo lo necesario para que fueran felices. Dios Creador les dijo: "Sean fructíferos y háganse muchos y llenen la tierra y sojuzguenla". Adán y Eva no tenían razón para sentir que Dios los había decepcionado (Génesis 1,28).

Claro está, en la actualidad la vida es cualquier cosa menos perfecta. Y en Venezuela hemos tenido que soportar duros golpes. La Biblia no se equivoca cuando afirma: "Toda la creación sigue gimiendo juntamente" (Romanos 8,22). Entonces, ¿Qué salió mal?

¿Por qué sufrimos?

La causa del sufrimiento se remonta a los inicios de la humanidad. Todo empezó cuando un ángel se rebeló contra Dios. Satanás también acusó  a Dios de negarles a los humanos el derecho de decidir por sí mismos lo que está bien o mal (Génesis 2,17; 3,1-6). La raíz del sufrimiento se origina ante la insinuación diabólica que a los humanos nos iría mejor si nos separábamos de Dios. Todo aquello hizo surgir una pregunta importante: ¿Era necesario tener a Dios para gobernar la tierra?

Satanás sembró la duda en el ser humano, y le hizo creer que estarían mejor sin su Creador.

La causa del sufrimiento de Venezuela  es  que sus gobernantes han dejado a un lado la presencia de Dios. Y han ocupado el lugar que sólo el Creador tiene.

¿Qué decidió hacer Dios?

Dios, en su infinita sabiduría, optó por la mejor solución, una que está llena de respeto y amor (Cfr. Romanos 11,33). Decidió ser fiel a nuestra libertad y confiar en la bondad de nuestro corazón.  Las tristes condiciones del mundo de hoy, el sufrimiento de nuestro país por una mala gestión, nos demuestra que actuar sin Dios resulta un rotundo fracaso.

Gestionar el poder humano sin escuchar la bondad del corazón produce que los gobiernos no hayan traído paz, seguridad, ni felicidad, sino que son los causantes de que el mundo esté al borde del desastre (Cfr. Jeremías 10,23). Solo si Dios gobierna el mundo podremos tener paz permanente, felicidad y bienestar; eso es lo que Él quiere para nosotros (Isaías 45,18).

¿Cómo lograremos salir de esta situación?

Recordemos la oración que Jesús les enseñó a sus discípulos: "Venga tu Reino. Hágase tu voluntad, como en el Cielo, también sobre la Tierra" (Mateo 6,10). El Reino de Dios está en los más necesitados, a medida que sea solidario y misericordioso con mi prójimo, en esa medida iré cambiando la situación de sufrimiento en que vivimos. Tenemos la imperiosa necesidad de orar, y perdonar, como Jesús nos indica en la oración que enseñó.

En el Amor Dios eliminará todo aquello que nos hace sufrir (Daniel 2,44). La pobreza, las enfermedades y la muerte serán cosas del pasado. Dios promete que "librará al pobre que clama por ayuda" (Salmo 72,12-14).

¿Cómo superar la decepción?

Unos días después del accidente cardíaco de David, mencionado al principio de este artículo, me dijo: "Nunca culpé a Dios por el accidente, pero debo reconocer que al principio sentí que Dios había abandonado al venezolano. Hay momentos en que estoy triste, y lloro cuando pienso en tanta necesidad material. Pero leo la Biblia y sé que esto no es un castigo de Dios. Leer la Palabra de Dios me fortalece espiritualmente y me anima"

Meditar en las razones por las que Dios ha permitido el sufrimiento y saber que sus efectos pronto desaparecerán nos ayudará a recuperar nuestra confianza en Dios. Podemos estar seguros de que Dios "recompensa a los que lo buscan". Nadie que confíe en Él se sentirá decepcionado (Hebreos 11:6)

Les recomiendo meditar: Eclesiastés 9,11; Salmo 145,18; 2 Corintios 4,8-9, 16.

Ronald Rivera


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