viernes, 21 de octubre de 2016

Ante una Globalización Cultural: Recuperar Vínculos Humanos / Por Ronald Rivera (Para el Boston College)


Tomando como base el artículo de Pedro Trigo, "La teología latinoamericana ante los retos epocales" empiezo identificando a la teología latinoamericana como de una indudable raigambre evangélica, que nació creativamente en el Concilio Vaticano II expresado en Medellín. Una teología que tiene como fondo la "Encarnación Kenótica" de la que habla Ellacuría y plasma Sobrino en la "teología de la realidad".
Nuestra realidad es nueva porque nuestra época lo es. Vivimos una época de globalización cultural en el que la teología debe asumir innovaciones y cambios de grandes escalas. Ante la dificultad que sostiene atravesar la gigantesca ideologización que encubre la realidad. Otra dificultad de la globalización cultural es la presión que tienen los teólogos ante el totalitarismo académico que termina orillando la verdadera teología cristiana que es intelectus fidei, amoris, gratiae, liberationis. El totalitarismo es una situación de pecado y de iniquidad.
Lejos, en esta nueva época, de todo fundamentalismo doctrinario. Lamentablemente aveces arropado de academicismo formal. Esto sólo crea colectivos sectarios y cerrados, que emiten un lenguaje incomprensible al Pueblo de Dios. Esta nueva época demanda desde la periferia una teología profética. El mayor ejemplo es el pontificado del Papa argentino Francisco.
La teología ante la globalización cultural está llamada a humanizar desde el Evangelio, sin eludir las realidades.Debemos lograr vencer la religión neolítica (Sacerdote-templo-sacrificio) sin caer en el extremo de eliminar los signos religiosos, es decir volver a la comunidad. A ella nos debemos.
La tarea es descubrir el carácter Kairós de este momento, que se traduce en teólogos de a pie, que conozcan las barriadas y sus campesinos, sus indígenas y más necesitados.
¿En qué consiste la globalización cultural? ¿qué es lo que pone en riesgo? ¿cuál es la importancia de rescatar los valores socioculturales de cada pueblo?
Ante la pregunta sobre los vínculos humanos en nuestra sociedad actual, se me viene a la mente el análisis de Martin Maier, que parte de conclusiones sociológicas (como las de Walter Benjamin o Erich Fried, entre otros) y del fundamento teológico "Civilización de la Pobreza" de Ellacuría. En este análisis Maier (que titula "La civilización de la pobreza y los desafíos globales de hoy") deja una conclusión abierta. Ante lo sociológico nos dice: "Vivimos una crisis sistemática insostenible". Y ante lo teológico nos indica: que el rescate del vínculo humano está en "la solidaridad con los pobres y  la participación en la lucha por la justicia".
Ante las crisis múltiples de la globalización cultural (Financiera, climática, alimentaria, demográfica y energética) se ha deteriorado los vínculos humanos en nuestra sociedad, ante ello sólo nos queda un camino, ya anticipado por Mons. Óscar Romero, que resume muy bien, en su homilía del 12 de abril de 1979: "Esta civilización del amor no es un sentimentalismo, es la justicia y la verdad... Una civilización del amor que no exigiera la justicia ... no marcaría las verdaderas relaciones de los hombres".
Las expresiones de esta realidad mencionada se expresa en una oferta de humanización y de libertad que hacen los países ricos a los países pobres no universalizable y, consiguientemente, no es humana, ni siquiera para quienes la ofrecen. Ellacuría utiliza en particular el argumento de la universalidad apoyándose del imperativo categórico de Kant, que dice: "Obra sólo de forma que puedas desear que la máxima de tu acción se convierta en una ley universal".

La recuperación de los vínculos humanos


La importancia de recuperar los vínculos humanos, en nuestro momento actual, reside en que es la respuesta de cambio positivo que necesita la sociedad actual, identificada por una crisis sistemática de los humano. El Papa Francisco deja ver su preocupación en la constante llamada al "sentir", que el mundo y la Iglesia, son la casa de todos. Así, el pontífice, lo desarrolla en la entrevista que concedió a Antonio Spadaro, s.j. el 19 de agosto de 2013.
El Papa Francisco en la mencionada entrevista deja ver que los vínculos humanos peligran ante las transformaciones violentas de la historia, en poco tiempo. Indica que ya el hecho del Papa Benedicto XVI, en un acto de grandeza y humildad, haya anunciado su renuncia al pontificado "describe un mundo sometido a rápidos cambios y agitado por unas cuestiones de enorme importancia para la vida de la fe". Por ello para rescatar los vínculos humanos el Papa señala en la misma entrevista que el mundo y en especial la Iglesia "necesita con mayor urgencia capacidad de curar heridas y dar calor a los corazones de los fieles, cercanía, proximidad". El Papa nos sigue enseñando que rescatar el vínculo es conocer de que trata lo realmente "humano". Nos dice: "Hay que tener siempre en cuenta a la persona... En esta vida Dios acompaña a las personas y es nuestro deber acompañarlas a partir de su condición. Hay que acompañar con misericordia".
Por último, para integrar la fe en la vida cotidiana el Papa en la entrevista señalada lo resume muy bien: "Yo veo la santidad en el Pueblo de Dios, su santidad cotidiana... en una mujer que cría a sus hijos, un hombre que trabaja para llevar a casa el pan, los enfermos, los sacerdotes ancianos, las religiosas que tanto trabajan y que viven una santidad escondida..."
Ronald Rivera


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