jueves, 17 de noviembre de 2016

Andrés Torres Queiruga, La Resurrección (parte I).



Amigas y amigos:

El título de Cristo Rey hay que entenderlo bien. El que quiera revestir a Jesús de Poder y Gloria, es que no se ha enterado de su mensaje. Su reino no es de este mundoy no vino a ser servido, sino a servir. Precisamente, la lucha por un reino que chocaba con el poder de la época, le costó la vida. Y nosotros, discípulos de Jesús ¿buscamos honores o servicio?
Y en la Escuela seguimos profundizando en la figura de Jesús dentro del ciclo de Cristología. En esta ocasión, nos explica con gran acierto el tema de la Resurrección, un experto como Andrés Torres Queiruga, La Resurrección (parte I). Los relatos de las apariciones del crucificado no concuerdan entre sí y dejan claro que no son narraciones de hechos que pasaron, sino formas expresivas para transmitir las creencias.
Este viernes, para los que estéis por Madrid, podéis asistir a una estupenda charla que dará Margarita Pintos sobre la Compasión, tema medular en el cristianismo. Más información en el Tablón de anuncios.

Evangelio y comentarios al Evangelio

Lc 23, 35-43A otros ha salvado; que se salve él si es el Mesías de Dios, el Elegido.
Vicente Martínez: Jesús, Rey del Universo. De todos los títulos de Jesús, quizás el más desafortunado.
José Luis Sicre: ¿Cristo Rey contra Trump? Debemos estar dispuestos a defender los valores evangélicos del amor al prójimo, especialmente al más necesitado, de reconocernos todos como hermanos, hijos del mismo Padre, de la compasión, la justicia, la paz.
Fray Marcos: Jesús quiso que reinara el AMOR.Nosotros nos empeñamos en potenciar su ego, porque no estamos dispuestos a abandonar el nuestro.
José Antonio Pagola: Cargar con la cruzLa Cruz no es una especie de trofeo que mostramos a otros con orgullo, sino el símbolo del amor crucificado de Dios que nos invita a seguir su ejemplo.
Dolores Aleixandre: ParadojasNada tan contradictorio como contemplar al Rey en una cruz, coronado de espinas y cargando con un título de burla que aludía al ridículo de su falsa realeza.

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