miércoles, 23 de noviembre de 2016

Andrés Torres Queiruga, La Resurrección (parte II).



Amigas y amigos:

Como nos explican nuestros comentaristas, el Adviento es ese tiempo complejo, donde se aúnan todas las esperas. La del Mesías en el AT, la sensación que tuvieron los primeros discípulos de que Jesús dejó la tarea incompleta y que volvería para terminarla, o la incertidumbre que hay en la vida, en la que nadie tiene asegurado el mañana. En cualquier caso, siempre viene bien la advertencia de¡velad, tened cuidado! Una llamada a escuchar esa voz interior que nos guía.

Y en la Escuela subimos la segunda parte de la clase de Andrés Torres Queiruga, La Resurrección (parte II). ¿Qué sentido tiene el ansia profunda de inmortalidad que todo ser humano tiene? ¿Qué querían decir los primeros cristianos con la expresión de resucitar al tercer día? ¿Cómo es la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía?  
Esta tesis tiene cada vez más seguidores, pero no todos la comparten. Publicamos una reivindicación de la postura contraria en cartas que nos llegan.

Evangelio y comentarios al Evangelio

Mt 24, 37-44Ahora bien, lo que pasó en tiempos de Noé pasará en la llegada del Hijo del hombre.
Vicente Martínez: Ser alguien. Toda metanoia denota en griego una situación en la que un trayecto exige abandonar el camino en que se andaba y tomar otra dirección.
José Luis Sicre: Primer domingo de adviento ciclo A.Los textos bíblicos de los cuatro domingos de Adviento son una introducción a todo el nuevo año litúrgico.  Si buscamos un elemento común sería el tema de la esperanza: ¿qué debemos esperar?, ¿cómo debemos esperar?
Fray Marcos: Ni lamentar el pasado ni esperar nada del futuro. Si de verdad pongo atención, en el “ahora” lo puedo encontrar todo.
José Antonio Pagola: Con los ojos abiertos¿Qué es hoy para los cristianos poner nuestra esperanza en Dios viviendo con los ojos abiertos?
Dolores López Guzmán: Cada vez más cercaLlama la atención que el mensaje de este primer domingo de adviento –tiempo de esperanza– sea poco grato de escuchar. En esta ocasión pareciera que el evangelio nos quiere “aguar la fiesta”.

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