jueves, 10 de noviembre de 2016

Cinco imperativos Ecuménicos para católicos y luteranos en miras al 2017/ Por Ronald Rivera



Cinco imperativos Ecuménicos para católicos y luteranos en miras al 2017

Católicos y luteranos pertenecen al único Cuerpo de Cristo. Crece la conciencia, entre luteranos y católicos, de que el conflicto del siglo XVI ha terminado. Las razones  para la condenación mutua de la fe de la otra parte han quedado en el camino. Por eso, tanto luteranos como católicos identifican cinco imperativos al conmemorar juntos el 2017.

Primer Imperativo:
Católicos y luteranos deben comenzar siempre desde la perspectiva de la unidad y no desde el punto de vista de la división, para de este modo fortalecer lo que mantienen en común, aunque las diferencias sean más fáciles de ver y experimentar.

Se invita a luteranos  y católicos a pensar desde la perspectiva  de la unidad del Cuerpo de Cristo y a buscar todo aquello que exprese unidad. El sacramento del Bautismo ofrece la oportunidad de reconocimiento mutuo como cristianos.

Segundo Imperativo
Luteranos y católicos deben dejarse transformar a sí mismos continuamente mediante el encuentro  de los unos con los otros  y por el mutuo testimonio de la fe.

Católicos y luteranos necesitan la experiencia, el estímulo y la crítica del otro.

Tercer imperativo
Católicos y luteranos deben comprometerse otra vez en la búsqueda de la unidad visible, para elaborar juntos lo que esto significa en pasos concretos y esforzarse continuamente hacia esa meta.

Católicos y luteranos tienen la tarea de dar a conocer de manera renovada a los  miembros de sus comunidades la comprensión del Evangelio y de la fe cristiana, al igual que las tradiciones antiguas de la Iglesia. Su desafío consiste en evitar que, a causa de esta relectura de la tradición, se caiga nuevamente en la antigua discrepancia confesional.

Cuarto Imperativo
Luteranos y católicos deben juntamente redescubrir el poder del evangelio de Jesucristo para nuestro tiempo.

El compromiso ecuménico para la unidad de la Iglesia no solo sirve a la Iglesia, para que el mundo crea. La tarea misionera del ecumenismo se hará mayor en la medida en que nuestras sociedades se hagan más y más pluralistas en términos de religión. A este respecto también se requiere de reflexión y metanoia.

Quinto Imperativo
Católicos y luteranos deben dar testimonio común de la misericordia de Dios en la proclamación y el servicio al mundo.

El caminar ecuménico hace posible que luteranos y católicos puedan apreciar juntos la visión de Martín Lutero y su experiencia espiritual acerca del evangelio de la justicia de Dios, que es a la vez su misericordia. En el prefacio a sus obras latinas (1545), Lutero notó que “por la misericordia de Dios, meditando día y noche”, obtuvo un nuevo entendimiento de Rm 1,17: “Ahora me sentí totalmente renacido. Las puertas se habían abierto, y yo había entrado en el Paraíso. De inmediato,  toda la Escritura tomó otro aspecto para mí… Más tarde leía El Espíritu y la Letra, de Agustín, donde, en oposición a mis expectativas, encontré que él interpretaba la justicia de manera parecida, a saber, la justicia “con la que Dios nos viste al justificarnos”.


Los inicios de la Reforma habrán de ser recordados correctamente cuando luteranos y católicos escuchen juntos el evangelio de Jesucristo y permitan ser llamados nuevamente a la comunión en el Señor. Entonces estarán unidos en una misión común  que la Declaración conjunta sobre la doctrina de la justificación describe así: “Luteranos y católicos compartimos la meta de confesar a Cristo, en quién debemos creer primordialmente por ser el único mediador (1 Tim 2, 5-6) a través de quien Dios se da a sí mismo en el Espíritu Santo y prodiga sus dones renovadores (DCDJ 18).

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