martes, 1 de noviembre de 2016

Concilio Vaticano II Vs Clericalismo / Ronald Rivera (Para el Boston College)



Rescatar el espíritu del Concilio Vaticano II es llenar nuestros pulmones del alma con ímpetu "profético", que cada vez va tomando más campo en la eclesiología católica. Rescatar el espíritu conciliar es tomar la ruta marcada por el Papa Francisco que no es otra que volver los ojos a Jesús, en la tarea activa de alejarnos de una Iglesia "Autoreferencial y autocontrolada", sujeta a un anacronismo conceptual de "perfecta estructura o institución", desarrollada en los manuales de noción postridentina. El espíritu conciliar se aleja de los términos: clericalismo, juridicismo y triunfalismo, alimentados desde la apología de Roberto Belarmino hasta la eclesiología presentada por el Concilio Vaticano I.
Vivimos nueva época en la Iglesia, de nuevas "reformas" tomando la expresión de Carlos Schickendantz, en sus palabras en la Universidad Alberto Hurtado en Chile (09-04-13). Carlos S. nos hace un paseo de como la Iglesia ante la respuesta protestante avanza en el derecho público y muy poco en lo teológico. Así cita a Congar cuando resalta el interés sólo a las cuestiones de poder, como también a A. Dulles.
El camino es dejar esas viejas estructuras eclesiales atrás y asumir el Concilio Vaticano II en su estructura sinodal. En la antigua enseñanza acerca del sentido de la fe, en la búsqueda del diálogo, y en espacios institucionales  que aseguren la voz de todos... . V. Codina nos recuerda que "es eminentemente teológico escuchar al Espíritu que en cada uno se manifiesta para el bien común".
El espíritu del Concilio Vaticano II está centrada en el encuentro con Jesús como el único Señor de la historia, desechando todo lo que pretenda sustituir la relación salvífica con el Dios que se nos presenta, se nos revela, en la humanidad de Jesús (Cfr. Gaudium et Spes 45), De allí de que asumir el Concilio es abrazar a Jesús en todas sus dimensiones.
Una Iglesia "Autoreferencial y Autocentrada" no tardará de presentar síntomas de una patología del poder, originando una cultura eclesial enferma. Desde la teología de Rafael Tello podemos diagnosticar que una patología del poder en la cultura eclesial es signo de una "crisis de sentido". Cito: "una crisis de sentido cuya verdadera conflictividad se encuentra en ser una crisis en la propia transmisión de la fe, en sus modos, modelos, contenidos y perspectivas..."
Estos efectos de la cultura eclesial, enferma patológicamente, el Papa Francisco los detalla, magistralmente, en el discurso a la curia romana el 22 de diciembre de 2014. En el discurso enumera las enfermedades curiales: El creerse indispensable, la excesiva laboriosidad, la dureza de corazón, el funcionalismo, entre otros...
¿Cómo superar esta cultura eclesial tan arraigada?
Rafael Tello nos responde esta interrogante cuando nos dice que la solución está en la construcción de vínculos. "... Lo que propiamente religa es la construcción de vínculos, favoreciendo el ser una relación abierta, horizontal y simbiótica, por lo que todos estamos implicados en el bienestar, en el destino de los otros, más allá de los propios grupos".
Atentos todos de vivir un cristianismo sin Evangelio y sin Jesús.
Al clero les recuerdo las palabras del Papa Francisco cuando advierte el complejo del "elegido". Que fortalece estilos de vida no acordes a la dimensión profética del ministerio eclesial.
Recordemos lo que nos dice el Concilio Vaticano II en Gaudium et Spes 45... no pretendan sustituir la relación salvífica personal con el Dios que se nos revela por medio de la humanidad de Jesús. Esto también lo expresa el Papa Francisco en la Evangelii Gaudium 8.
 Ronald Rivera

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