jueves, 17 de noviembre de 2016

Visión Geopolítica del Papa Francisco / Por Ronald Rivera (Para el Boston College)


El Papa Francisco propone los siguientes principios de discernimiento sociopolítico en la Evangelii Gaudium:
"Su modelo se basa en la búsqueda del bien común a partir de cuatro criterios de discernimiento o polaridades en tensión que inspiran la propia selección de sus viajes, palabras y gestos: a) «el todo sobre la parte» (Evangelii Gaudium 234-236), b) «la realidad sobre la idea» (Evangelii Gaudium 231-233), c) «la unidad sobre el conflicto» (Evangelii Gaudium 217-237, LF 55.57), y d) «el tiempo sobre el espacio» (Evangelii Gaudium 217-237, Lumen Fidei 55.57). La interrelación de estos cuatro principios configura la imagen bergogliana del «poliedro», como «unidad» creativa entre lo diverso, donde cada uno —los pueblos y sus culturas— aporta su propia «realidad» como «parte» de un «todo» en el que se van generando «procesos» que, con el «tiempo», darán vida a nuevas realidades en el espacio geográfico que comparten".
Resulta provechosa la lectura a los apuntes del padre Antonio Spadaro S.J., director de la Civiltá Cattolica, sobre la visión geopolítica del Papa Francisco. Nos resume válidamente el pensamiento del actual Papa de una manera comprensible. Destaco:
1. La Misericordia en un contexto diplomático: La misericordia ha sido el hilo conductor de los últimos viajes del Papa. Asignándole a la misericordia un valor político, en un contexto dramático, pero que en las palabras del Papa se vuelve terapéutico. En la entrevista en el 2013 a la Civiltá Cattolica, el Papa dice: "Dios se manifiesta en el presente y en el proceso de la historia". Y es en la historia donde se manifiesta en el tiempo la fuerza de la misericordia. Tras nuestra experiencia, podemos unirnos a la palabra del Padre Antonio cuando nos descifra que el tiempo de la misericordia no es el de la paz, sino que se manifiesta en los tiempos dramáticos. En la visión geopolítica del Papa Francisco la misericordia cambia el significado y el sentido de los procesos históricos.
2. El tiempo: No hay tiempo propicio para esperar hablar de la misericordia. La venida de Jesús no coincidió  con un tiempo geopolítico propicio. La plenitud del tiempo es es la presencia de Dios en la historia.
3. La visión geopolítica va unida a una dimensión eclesiológica: La Iglesia es un hospital de campaña y hay que comprender el drama que hay en esta definición.
4. No es una visión idealista: El Papa Francisco es un realista, un hombre concreto que ama la realidad y sabe que la paz en abstracto no existe.
5. Misericordia en vez de miseria: La misericordia en el contexto geopolítico puede cambiar la miseria en su acción dentro del tiempo.
6. Misericordia en vez de conflicto: Sabe que es connatural a la vida humana el conflicto entre pareceres, pero la misericordia puede cambiar al mundo.
7. La oración como sanación: El gesto silencioso de Francisco en imponer sus manos, a personas y hasta los Muros (Auschwitz), es el gesto de Jesús para sanar heridas aun abiertas.
8. Buscar lo que nos une: Por eso en Corea no hace referencia a la división, sino que afirma que el Norte y el Sur están unidos por una misma lengua.
9. La Misericordia como proceso no determinista. No se trata de cuestiones morales sino de intereses.
10. Su visión geopolítica no tiene una construcción apocalíptica ni milenarista. Condena el fundamentalismo.

La Misericordia como acto político:
La comprensión de Francisco de la misericordia como acto político, lo expone en un discurso dirigido al cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede: 
«la misericordia ha sido el “hilo conductor” que ha guiado mis viajes apostólicos durante el año pasado. Me refiero en primer lugar a la visita a Sarajevo, ciudad profundamente golpeada por la guerra en los Balcanes y capital de un país, Bosnia y Herzegovina, que tiene un significado especial para Europa y para el mundo entero. Como encrucijada de culturas, naciones y religiones se está esforzando, con resultados positivos, en construir puentes nuevos, valorar lo que une y ver las diferencias como oportunidades de crecimiento en el respeto de todos. Esto es posible a través del diálogo paciente y confiado, que sabe respetar los valores de la cultura de cada uno y acoger lo que hay de bueno en las experiencias de los demás. Pienso también en el viaje a Bolivia, Ecuador y Paraguay, donde encontré pueblos que no se rinden ante las dificultades, y se enfrentan con valentía, determinación y espíritu de fraternidad a los muchos retos que los afligen, empezando por la pobreza generalizada y las desigualdades sociales. En el viaje a Cuba y a los Estados Unidos de América pude abrazar a dos países que durante mucho tiempo han estado divididos, y que han decidido escribir una nueva página de la historia, emprendiendo un camino de acercamiento y reconciliación» (FRANCISCO, Discurso al cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede, 11 de enero de 2016).
La misericordia como acto político comprende el núcleo diplomático del Papa Francisco. Este acto político de la misericordia se comprende ante puesta en escena del monstruo del fundamentalismo que llega al límite de lo demoníaco. El Papa refuta la máquina narrativa del Califato que quiere crear una guerra religiosa. De allí que la Misericordia como acto en la política es capaz de mirar con piedad la bestia del sectarismo, así triunfa el Evangelio, Jesucristo resurge y la misericordia existe.
La misericordia como acto político no significa que debemos tomar las armas de la venganza como "neocruzados".  El fundamentalismo es una expresión pobre del sentimiento y la experiencia religiosa. Eso no es hacer política.
La tercera guerra mundial no es un destino marcado, ni esa ni otras guerras. Evitar enfrentamiento exige misericordia con, en, y desde la política.
Sólo la Iglesia en salida, la que propone Francisco, puede romper la imagen de una Iglesia que se realiza para unos pocos, o para ella misma.
Por tanto en el pensamiento del Papa, la misericordia es un acto político a medida que esta sea una hermenéutica de la periferia. Es decir en la salida de nuestros límites y comodidades.
En relación con la situación en Venezuela
A manera de reflexión, la lectura geopolítica del Papa Francisco en la realidad de mi país (Venezuela), pasa por su insistente llamado al "diálogo". Una manera también de decir "misericordia" en el emprendimiento político. 
Hablar de "diálogo" en Venezuela es complejo por la razón de que su origen no está en la voluntad de los implicados. A mi opinión, se ve un diálogo forzado y no sincero. Lo que el Papa, en el encuentro con representantes de la sociedad civil en Paraguay (11 de julio de 2015), llama: "diálogo teatro", es decir, un diálogo no claro. En el mencionado discurso, el Papa Francisco indica que el "diálogo" es el medio para forjar un proyecto de nación que sea capaz de incluir a todos. Una tarea que no es fácil.
El Papa en su discurso nos recuerda que el diálogo será exitoso en la medida que se puedan reconocer las diferencias, respetar las identidades, y no dialogar en base a un pensamiento único ni totalitario. La uniformidad nos anula, nos hace autómatas, dice el Papa. 
Sería muy provechoso que los políticos venezolanos leyeran el discurso del Papa, lo reflexionaran y aplicaran, en beneficio de la Patria.

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