sábado, 15 de agosto de 2026

¿Hubo Prostitución Sagrada dentro del Templo de Jerusalén?



Aquí entramos en una cuestión muy interesante porque durante mucho tiempo se enseñó como un hecho prácticamente indiscutible que en Canaán y en Israel existía una institución llamada «prostitución sagrada», mediante la cual hombres y mujeres mantenían relaciones sexuales con devotos dentro de los templos para favorecer la fertilidad. La investigación actual ha obligado a matizar mucho esa imagen.

La conclusión más rigurosa es esta: hubo en el antiguo Oriente Próximo cultos de fertilidad, sexualidad simbólica, divinidades asociadas a la fecundidad y personas consagradas a determinadas funciones cultuales; pero no tenemos pruebas suficientes para afirmar que existiera una institución universal y organizada de «prostitución sagrada» tal como suele describirse. En Israel, además, la Biblia utiliza términos que tradicionalmente se han traducido como «prostituto sagrado» y «prostituta sagrada», pero su significado exacto sigue siendo discutido.

Y precisamente esa discusión hace el tema mucho más interesante.


1. Antes que nada: ¿qué entendemos por «prostitución sagrada»?

La expresión «prostitución sagrada» procede en buena medida de la historiografía antigua y moderna, pero no corresponde a una categoría perfectamente definida de las sociedades antiguas.

La idea clásica era aproximadamente ésta:

una persona se consagra a una divinidad; mantiene relaciones sexuales con los fieles en un recinto sagrado; el acto tiene carácter ritual; y la unión sexual contribuye mágicamente a la fertilidad de la tierra, de los animales y de las personas.

Es una imagen muy atractiva desde el punto de vista narrativo, pero las pruebas históricas no son tan sólidas.

El gran problema es lingüístico.

En hebreo bíblico aparecen principalmente:

qādēš — קָדֵשׁ

y

qĕdēšāh — קְדֵשָׁה.

La raíz q-d-š significa «santo», «separado», «consagrado».

Tradicionalmente:

qādēš → «prostituto sagrado».

qĕdēšāh → «prostituta sagrada».

Pero esto no demuestra por sí mismo que esas personas fueran prostitutas rituales.

La palabra podría designar personas vinculadas de alguna manera con una esfera cultual determinada. Precisamente por eso las traducciones modernas suelen ser más cautelosas.


2. ¿De dónde surgió entonces la idea?

Uno de los problemas históricos procede de autores antiguos que describieron determinadas costumbres sexuales o religiosas de otros pueblos.

Heródoto, por ejemplo, relata en Historias 1.199 una costumbre atribuida a las mujeres babilonias relacionadas con el santuario de Afrodita/Mylitta, identificada generalmente con Ishtar. Según su relato, cada mujer debía sentarse en un recinto sagrado y mantener relaciones sexuales con un extranjero antes de poder abandonar el lugar.

El relato es extraordinario.

Pero tenemos que hacer algo que a veces se olvida en las clases de Historia de las Religiones:

Heródoto no es una cámara de seguridad.

Es un autor griego que describe pueblos extranjeros y utiliza categorías culturales propias.

Su testimonio debe ser contrastado con documentación local.

Y precisamente ahí comienzan las dificultades.

No poseemos evidencia cuneiforme suficientemente clara que permita demostrar que la prostitución ritual funcionaba en Babilonia exactamente como la describe Heródoto.


3. Mesopotamia: Ishtar, Inanna y la sexualidad sagrada

Aquí encontramos una cuestión mucho más antigua.

En Mesopotamia existían las grandes diosas:

Inanna, en Sumer,

y posteriormente

Ishtar, en el mundo acadio y babilónico.

Estaban relacionadas con:

sexualidad;

fertilidad;

poder;

guerra;

fecundidad;

soberanía;

vida y muerte.

La sexualidad formaba parte de su universo simbólico.

Pero hay que evitar el salto:

«Ishtar era diosa sexual → por tanto había prostitutas sagradas en sus templos».

Ese razonamiento no está demostrado.

Sí existían personas vinculadas profesional o institucionalmente a los templos y existían diferentes categorías de mujeres y hombres asociados al culto. Pero no podemos traducir automáticamente todas esas categorías como «prostitutas sagradas».


4. El famoso «matrimonio sagrado»

Mucho más importante para comprender el asunto es el llamado:

hieros gamos, «matrimonio sagrado».

En Mesopotamia encontramos tradiciones en las que el rey aparece asociado simbólicamente a la diosa Inanna/Ishtar, especialmente en relación con Dumuzi.

El ritual expresaba la unión entre:

divinidad femenina + soberano masculino + fertilidad + prosperidad del reino.

Aquí tenemos un fenómeno religioso auténticamente documentado: la sexualidad puede funcionar como lenguaje simbólico de la fertilidad y de la renovación cósmica.

Pero tampoco debemos imaginar necesariamente una orgía colectiva.

El ritual podía ser altamente simbólico y restringido.

La unión sexual entre el rey y una sacerdotisa —si aceptamos determinadas reconstrucciones de estos rituales— representaba la unión entre el cielo y la tierra, entre la divinidad y la realeza.

La cuestión exacta de cuánto era literalmente sexual y cuánto era representación ritual sigue siendo debatida.


5. ¿Y Canaán?

Aquí nos acercamos mucho más a Israel.

El mundo cananeo del segundo y primer milenio a. C. poseía una religión de carácter politeísta.

Entre sus divinidades encontramos:

El, divinidad suprema.

Baal, dios de la tormenta, lluvia y fertilidad.

Aserá/Athirat, importante diosa vinculada a El.

Anat, relacionada especialmente con guerra y sexualidad.

Astarté, cuya identificación y funciones varían según el contexto.

La agricultura dependía directamente de fenómenos que los agricultores no podían controlar:

lluvia;

sequía;

tormentas;

fertilidad del suelo;

reproducción de animales;

nacimiento de hijos.

Por tanto, la religión estaba íntimamente relacionada con la reproducción de la naturaleza.


6. ¿Por qué la sexualidad adquiría dimensión religiosa?

Aquí podemos comprender la lógica antropológica.

El agricultor antiguo veía que la vida dependía de ciclos:

semilla → tierra → lluvia → germinación → fruto.

Y observaba otro ciclo:

hombre + mujer → concepción → nacimiento.

La analogía resultaba prácticamente inevitable.

La tierra podía ser imaginada como femenina.

La lluvia podía representar el principio masculino fecundante.

La unión sexual humana podía convertirse en símbolo de la unión cósmica.

Por eso aparecen en distintas religiones antiguas símbolos sexuales y cultos relacionados con la fecundidad.

Pero esto no significa que todos esos cultos implicaran relaciones sexuales reales.

Aquí está la distinción fundamental:

simbolismo sexual ≠ prostitución ritual.


7. El mito de Baal

El ciclo de Baal conservado en los textos de Ugarit, aproximadamente del siglo XIII a. C., resulta extraordinariamente importante.

Baal es el dios de la tormenta.

Su poder está relacionado con la lluvia.

Y la lluvia significa vida.

Cuando Baal muere o desaparece en el ciclo mítico, la fertilidad queda amenazada.

Cuando regresa, la naturaleza vuelve a prosperar.

La religión cananea podía interpretar el ciclo agrícola mediante el drama divino.

Pero nuevamente:

no tenemos que imaginar automáticamente que los fieles reproducían sexualmente cada episodio del mito.

La mitología y el ritual están relacionados, pero no son idénticos.


8. ¿Existían relaciones sexuales dentro de los templos cananeos?

Aquí tenemos que ser prudentes.

Hay indicios de:

cultos de fertilidad;

simbolismo sexual;

divinidades asociadas a fecundidad;

sacerdocios especializados;

rituales relacionados con matrimonio sagrado;

imágenes y objetos con contenido sexual o reproductivo.

Pero la afirmación:

«En los templos cananeos había regularmente prostitutas que mantenían relaciones sexuales con los fieles»

es mucho más difícil de demostrar.

No disponemos de una evidencia arqueológica uniforme que permita afirmar que esa práctica constituyera una institución normal de los templos cananeos.

Por tanto, yo no se lo enseñaría a tus alumnos como un hecho establecido.


9. Entonces, ¿por qué la Biblia habla de los qĕdēšîm?

Aquí entramos en Israel.

El primer texto fundamental es Deuteronomio 23,18-19 según la numeración hebrea, 23,17-18 en muchas Biblias cristianas:

«No habrá prostituta sagrada entre las hijas de Israel ni prostituto sagrado entre los hijos de Israel».

El texto utiliza precisamente los términos relacionados con qĕdēšāh y qādēš.

Esto demuestra algo importante:

el autor bíblico conoce una categoría de personas que relaciona con prácticas sexuales y cultuales.

Lo que no podemos determinar con absoluta seguridad es la naturaleza exacta de esas actividades.


10. El caso de Judá

Hay otro texto fundamental:

1 Reyes 14,24.

Al describir la situación religiosa de Judá, afirma:

«Hubo también prostitutos sagrados en el país».

La misma expresión aparece posteriormente en:

1 Reyes 15,12, durante la reforma de Asa;

y

1 Reyes 22,47, en relación con Josafat.

Esto permite establecer algo cronológicamente interesante.

La memoria bíblica no presenta estas prácticas como un episodio aislado.

Las sitúa dentro de diferentes reinados de Judá.

Por tanto, la tradición deuteronomista considera que determinadas prácticas vinculadas a los qĕdēšîm estuvieron presentes durante períodos prolongados de la monarquía.


11. El dato más importante: Josías

Llegamos finalmente a 2 Reyes 23,7.

Durante la reforma de Josías, aproximadamente hacia 622 a. C., se afirma:

«Derribó las casas de los consagrados (qĕdēšîm) que estaban en la casa de YHWH, donde las mujeres tejían tiendas para Aserá».

Este es el texto más importante para tu pregunta.

Porque aquí la Biblia no habla simplemente de una práctica existente «en el país».

Dice que existían estructuras asociadas a estas personas dentro de la casa de YHWH.

Por tanto, desde el punto de vista de la narrativa bíblica, antes de Josías había prácticas cultuales heterodoxas dentro del complejo del templo.


12. ¿Significa esto que hombres y mujeres tenían sexo en el templo de Jerusalén?

Aquí debemos resistir la tentación de dar una respuesta demasiado contundente.

No podemos demostrarlo.

El texto no describe una escena de relaciones sexuales dentro del templo.

No nos dice:

«los fieles entraban y tenían relaciones con las qĕdēšôt».

Lo que nos dice es que existían qĕdēšîm, y que estaban asociados al templo, mientras las mujeres elaboraban tejidos para Aserá.

La interpretación tradicional convirtió esto en «prostitución sagrada».

La investigación moderna pregunta si los qĕdēšîm eran realmente prostitutas rituales, personal cultual especializado, eunucos, servidores de un determinado culto o personas con funciones que posteriormente fueron descritas peyorativamente.

No existe unanimidad.


13. Pero hay un elemento sexual indiscutible en la polémica bíblica

Aunque la prostitución ritual sea discutida, la Biblia sí utiliza repetidamente la prostitución como metáfora religiosa.

Los profetas hablan de Israel como una esposa que abandona a YHWH y se prostituye siguiendo a otros dioses.

Oseas es el ejemplo paradigmático.

El lenguaje sexual no es accidental.

La alianza se interpreta como una relación exclusiva.

YHWH es el esposo.

Israel es la esposa.

Adorar a Baal equivale simbólicamente a cometer adulterio.

Por eso aparecen expresiones como:

fornicación,

prostitución,

adulterio,

infidelidad.

La sexualidad se convierte en lenguaje teológico de la idolatría.


14. La gran cuestión: ¿por qué Baal podía resultar atractivo?

Aquí está, a mi juicio, una de las cuestiones pedagógicas más interesantes.

No debemos imaginar a los antiguos hebreos como personas que conocían perfectamente el monoteísmo bíblico y que de repente decidían «hacer algo malo».

El agricultor israelita vivía en un mundo agrícola.

Necesitaba lluvia.

Baal era precisamente el dios asociado con la tormenta y la lluvia.

Desde una perspectiva antropológica, la tentación era evidente.

YHWH podía ser venerado como Dios de Israel, pero la religión popular podía preguntarse:

«¿Y si Baal es quien realmente controla la lluvia?»

La competencia religiosa tenía una dimensión práctica.

No era solamente una discusión metafísica.

Era una cuestión de supervivencia.


15. El atractivo de Aserá

Algo parecido ocurre con Aserá.

Una divinidad femenina asociada a la fecundidad podía adquirir enorme importancia en una sociedad preocupada por:

hijos;

embarazo;

supervivencia familiar;

cosechas;

ganado;

continuidad del clan.

Por eso las figurillas femeninas encontradas en numerosos asentamientos de Judá han suscitado tanta discusión.

No podemos demostrar que todas fueran representaciones de Aserá.

Pero sí podemos observar que la religiosidad doméstica utilizaba imágenes femeninas relacionadas probablemente con protección, fecundidad y bienestar.


16. El problema de las estatuillas

No deberíamos decir:

«Se han encontrado estatuillas de Aserá dentro del templo de Jerusalén».

Eso no está demostrado.

Lo que sí tenemos es:

textos bíblicos que afirman que una Aserá fue introducida en el templo; textos arqueológicos epigráficos que relacionan «YHWH y su Aserá» en determinados contextos;

numerosas figurillas femeninas en Judá;

un contexto histórico en el que la asociación entre YHWH y Aserá es objeto de intenso debate académico.

Eso es mucho más interesante que una afirmación simplista.


17. ¿Con qué frecuencia se practicaba?

Aquí la respuesta es:

no lo sabemos.

Y esto hay que decirlo claramente.

No tenemos estadísticas, registros de templos ni descripciones administrativas que permitan calcular cuántas personas participaban o con qué frecuencia.

Los textos bíblicos son polémicos y teológicos.

No son censos sociológicos.

Cuando un profeta denuncia una práctica, no necesariamente significa que toda la sociedad la practicara.

Pero tampoco podemos concluir que fuera insignificante.

La reiteración de las referencias a los qĕdēšîm, Aserá y otros cultos indica que la polémica no era imaginaria.


18. La cronología nos ayuda mucho

Podemos establecer una secuencia aproximada.

Siglos XIV-XIII a. C.

Textos de Ugarit.

Tenemos un panorama extraordinariamente rico de la religión cananea: El, Baal, Athirat/Aserá, Anat y otros dioses.



Siglos XII-XI a. C.

Formación progresiva de comunidades israelitas en Canaán.

La religión yahvista se desarrolla dentro del mismo ambiente cultural.



Siglo X a. C.

Monarquía unida tradicionalmente asociada con David y Salomón.

Jerusalén se convierte en centro político y cultual.



Siglos IX-VIII a. C.

Expansión de prácticas religiosas diversas.

Kuntillet Ajrud ofrece evidencias epigráficas especialmente importantes para estudiar la relación entre YHWH y Aserá.



Siglo VIII a. C.

Los profetas denuncian repetidamente la idolatría, los cultos de fertilidad y la infidelidad de Israel.



687-642 a. C. aproximadamente

Reinado de Manasés.

2 Reyes lo acusa de introducir Aserá, Baal y cultos astrales en el templo.



640-609 a. C.

Reinado de Josías.



c. 622 a. C.

Gran reforma religiosa.

Elimina Aserá, Baal, cultos astrales, qĕdēšîm y santuarios locales y centraliza el culto en Jerusalén.



586/587 a. C.

Babilonia destruye Jerusalén y el Primer Templo.


19. ¿Era la práctica hebrea una copia de Canaán?

No exactamente.

Aquí tenemos que evitar otro error.

Israel no fue simplemente:

«Canaán + Biblia».

La religión israelita compartió elementos culturales con Canaán, pero también los transformó.

Por ejemplo:

Canaán: pluralidad de divinidades.

Israel: progresiva exclusividad de YHWH.

Canaán: imágenes divinas.

Israel: creciente prohibición de representar a YHWH.

Canaán: culto distribuido en múltiples santuarios.

Josías: centralización en Jerusalén.

Canaán: sexualidad y fertilidad integradas en el simbolismo religioso.

Israel profético: la sexualidad ritual y la idolatría son rechazadas y transformadas en metáfora de adulterio espiritual.


20. Una cuestión todavía más profunda: ¿por qué la Biblia insiste tanto en esto?

Porque la lucha religiosa del antiguo Israel no fue simplemente:

YHWH contra dioses extranjeros.

Fue también:

¿qué significa realmente adorar a YHWH?

La reforma de Josías pretende responder:

No se puede adorar a YHWH y simultáneamente incorporar otros cultos.

Esto supone un cambio profundo.

El Dios de Israel no será simplemente «el dios nacional de Israel» dentro de un panteón.

La afirmación terminará siendo mucho más radical:

YHWH es el único Dios.

Esta evolución alcanza una de sus expresiones más poderosas en Isaías 45,5:

«Yo soy YHWH y no hay otro; fuera de mí no hay Dios».

Aquí ya no estamos simplemente ante una preferencia religiosa.

Estamos ante una afirmación ontológica.


21. ¿Y qué papel juega el sexo?

Esta es quizá la cuestión que más puede interesar a tus alumnos.

El mundo antiguo no separaba necesariamente:

sexualidad + fertilidad + naturaleza + religión

como nosotros tendemos a hacerlo.

La reproducción era un misterio.

La fertilidad de la tierra era un misterio.

El nacimiento era un misterio.

La lluvia era un misterio.

La muerte era un misterio.

La religión intentaba integrar esos fenómenos en una cosmología.

Por eso encontramos símbolos sexuales.

Pero Israel introduce progresivamente una ruptura:

la fertilidad no depende de una unión sexual entre dioses.

YHWH no necesita una consorte para producir vida.

No necesita mantener relaciones sexuales.

No necesita una pareja divina.

No necesita reproducirse.

La creación no procede de la actividad sexual de Dios.

Y aquí aparece una transformación teológica de enorme importancia.


22. El Dios bíblico y la sexualidad

En el pensamiento bíblico maduro, Dios crea mediante su palabra:

«Dijo Dios: haya luz».

No mediante una unión sexual divina.

Esto distingue radicalmente la teología bíblica madura de determinadas cosmologías del antiguo Oriente.

No existe una genealogía sexual de YHWH.

No hay:

YHWH + diosa → nacimiento de otro dios.

La creación procede de la voluntad divina.

Por eso la eliminación de Aserá tiene una importancia teológica mucho mayor que la simple destrucción de una estatua.

Representa la progresiva eliminación de la idea de que:

YHWH necesita una consorte divina.


23. Y aquí aparece la verdadera importancia de Josías

La reforma de Josías puede parecer, superficialmente, una campaña contra:

prostitutas;

estatuas;

altares;

caballos;

tejidos;

objetos paganos.

Pero debajo de todo ello existe una cuestión mucho más profunda:

¿Quién es YHWH?

Si YHWH es simplemente uno de los dioses del Levante, puede compartir templo con otros.

Si YHWH es el Dios único, el templo no puede contener altares para Baal ni objetos de Aserá.

La reforma litúrgica es, por tanto, una consecuencia de una transformación teológica.


24. Y finalmente: ¿hubo sexo ritual en el Templo de Jerusalén?

Mi respuesta académica sería:

Es posible que determinadas prácticas sexuales o personas asociadas a actividades sexuales de carácter cultual existieran en el entorno religioso de Judá, y la Biblia menciona explícitamente a los qĕdēšîm asociados al templo. Pero no tenemos evidencia suficiente para reconstruir un sistema organizado de prostitución ritual dentro del Templo de Jerusalén en el que los fieles mantuvieran regularmente relaciones sexuales con prostitutas o prostitutos sagrados.

Eso es mucho más preciso que cualquiera de las dos posiciones extremas:

«Nunca existió nada parecido».

o

«Los fieles tenían relaciones sexuales habitualmente dentro del templo».

Ninguna de las dos puede demostrarse con la evidencia disponible.

Conclusión:

La cuestión del sexo ritual permite mostrar que el monoteísmo bíblico no surgió simplemente porque alguien tuvo una idea filosófica brillante sobre Dios.

Se produjo una larga lucha cultural.

Israel vivió dentro de un mundo donde:

Baal representaba la lluvia;

Aserá, la fecundidad;

Anat y Astarté, aspectos de sexualidad y guerra;

los astros podían poseer dimensión divina;

los santuarios podían ser espacios de interacción entre lo divino y lo humano.

Y en ese contexto Israel fue formulando una afirmación cada vez más radical:

la vida no depende de la unión sexual de los dioses; la lluvia no pertenece a Baal; la fertilidad no pertenece a Aserá; los astros no son dioses; YHWH no necesita una consorte; y el templo no es una casa donde diferentes dioses comparten espacio.

Ahí podemos entender realmente la importancia de Josías.

No fue solamente una reforma litúrgica.

Fue uno de los episodios decisivos de la transición desde la religiosidad yahvista dentro del universo cananeo hacia el monoteísmo exclusivo que terminaría caracterizando al judaísmo.

Y una última precisión histórica que considero imprescindible: no debemos proyectar retrospectivamente el judaísmo rabínico del siglo II d. C. sobre el Israel del siglo X o VIII a. C. La religión israelita de la monarquía fue históricamente mucho más plural, fluida y sincrética de lo que permite imaginar una lectura superficial del Pentateuco. Precisamente por eso la reforma de Josías resulta tan significativa: porque muestra que la identidad religiosa de Israel todavía estaba siendo disputada y definida en la práctica.

El Templo de Jerusalén antes de la reforma de Josías

 


El Templo de Jerusalén antes de la reforma de Josías


Uno de los aspectos más interesantes —y también más frecuentemente simplificados— de la historia del Templo de Jerusalén es que el culto que posteriormente identificamos como el culto oficial del judaísmo no parece haber existido desde el comienzo en una forma completamente uniforme.

La Biblia conserva el recuerdo de una etapa en la que el templo de Jerusalén convivió con prácticas, objetos y símbolos religiosos procedentes del ambiente cananeo y del antiguo Oriente Próximo.

Esto resulta fundamental para comprender la reforma del rey Josías, emprendida aproximadamente hacia finales del siglo VII a. C., especialmente a partir de 2 Reyes 22–23.

La reforma de Josías no consistió simplemente en una renovación litúrgica. Fue un intento de purificación y centralización religiosa, dirigido contra la pluralidad de cultos que había penetrado en Jerusalén y contra los santuarios locales de Judá.


1. YHWH y las divinidades cananeas

El Israel antiguo surgió dentro del mundo religioso cananeo.

En ese contexto encontramos divinidades como:

El, dios supremo del panteón cananeo;

Baal, divinidad vinculada especialmente a la tormenta, la fertilidad y la fecundidad;

Aserá, importante figura femenina del ámbito religioso cananeo;

Astarté y otras divinidades regionales.

La religión israelita no se desarrolló en aislamiento respecto de este ambiente.

Precisamente por eso resulta tan significativa la progresiva afirmación de que Israel debía rendir culto exclusivamente a YHWH.

La reforma de Josías puede entenderse como uno de los momentos decisivos de esa transformación.


2. El reinado de Manasés: la crisis del templo

Uno de los testimonios más fuertes aparece durante el reinado de Manasés, rey de Judá, que según la cronología habitual reinó aproximadamente entre 687 y 642 a. C.

2 Reyes 21 presenta una descripción extraordinariamente negativa de sus reformas religiosas.

El texto afirma que Manasés:

"edificó altares a Baal e hizo una Aserá, como había hecho Ajab, rey de Israel, y adoró a todo el ejército de los cielos y les dio culto".

Pero la afirmación más sorprendente es que estos elementos fueron introducidos dentro del ámbito del templo de Jerusalén.

Según 2 Reyes 21,7:

"Puso la imagen de Aserá que había fabricado en la casa de la cual YHWH había dicho a David y a Salomón... pondré mi nombre para siempre".

El autor bíblico está presentando aquí una auténtica profanación del santuario.

La casa dedicada a YHWH se habría convertido en un espacio donde también se veneraban otras divinidades.


3. El culto a Aserá

Este es uno de los puntos más interesantes desde el punto de vista histórico.

Aserá fue una importante divinidad femenina del antiguo Levante.

En los textos de Ugarit aparece como Athirat, consorte de El y madre de numerosos dioses.

La cuestión se vuelve especialmente interesante porque la arqueología ha proporcionado evidencias de que, en determinados sectores del antiguo Israel y Judá, existió una asociación entre YHWH y Aserá.

Inscripciones encontradas en Kuntillet Ajrud, fechadas aproximadamente en los siglos IX-VIII a. C., contienen fórmulas que han sido interpretadas como referencias a:

"YHWH y su Aserá".

La interpretación exacta de esas inscripciones sigue siendo discutida. "Aserá" podría referirse a la diosa, pero también puede designar un símbolo u objeto cultual asociado a ella.

Esto es importante porque demuestra que la religión israelita antigua fue más compleja que la imagen de un monoteísmo perfectamente desarrollado desde el comienzo.

La Biblia misma conserva esa memoria.


4. ¿Había una imagen de Aserá dentro del templo?

Según 2 Reyes 21,7, Manasés colocó una Aserá dentro del templo.

Pero debemos precisar qué significa exactamente esa palabra.

El hebreo ʾăšērāh puede referirse a un símbolo, objeto cultual o representación relacionada con Aserá. En algunos contextos se traduce como "poste sagrado", "cipo", "árbol sagrado" o simplemente "Aserá".

Por tanto, sería demasiado categórico decir que disponemos de pruebas de que había una pequeña estatua de la diosa Aserá exactamente en el Santo de los Santos.

Lo que sí podemos afirmar con seguridad textual es que la tradición bíblica afirma que un objeto o representación denominada Aserá fue introducido en el recinto del templo.

2 Reyes 23 ofrece una descripción todavía más detallada de la reforma de Josías.

El rey ordena sacar del templo:

"todos los utensilios hechos para Baal, para Aserá y para todo el ejército de los cielos".

Y posteriormente:

"Sacó la Aserá de la casa de YHWH fuera de Jerusalén..."

La imagen o símbolo de Aserá fue llevado fuera de la ciudad y quemado.


5. Mujeres que tejían para Aserá

El relato de la reforma proporciona otro dato extraordinario.

2 Reyes 23,7 afirma:

"Derribó las casas de los prostitutos sagrados que estaban en la casa de YHWH, donde las mujeres tejían tiendas para Aserá."

Esta frase es fundamental.

El texto relaciona el templo con personas identificadas tradicionalmente como prostitutos sagrados y menciona además a mujeres que elaboraban tejidos destinados a Aserá.

Esto sugiere la existencia de actividades cultuales vinculadas con Aserá dentro del complejo religioso.

Pero aquí hay que introducir una cautela académica importante.


6. ¿Existía realmente la "prostitución sagrada"?

Durante mucho tiempo se interpretó qĕdēšîm y términos relacionados como "prostitutos sagrados" y qĕdēšôt como "prostitutas sagradas".

La idea sería que determinadas prácticas sexuales formaban parte de rituales de fertilidad.

Sin embargo, la investigación moderna ha cuestionado seriamente esta interpretación.

El término hebreo qādēš significa aproximadamente "consagrado" o "santo", y su utilización puede referirse a personas vinculadas de alguna manera con un ámbito cultual.

No existe consenso entre los especialistas para afirmar que en Israel existiera una institución sistemática de prostitución ritual comparable a la imagen popular que suele aparecer en libros de divulgación.

Por tanto, para enseñar esto a los alumnos yo utilizaría esta formulación:

La Biblia menciona a los qĕdēšîm, tradicionalmente traducidos como "prostitutos sagrados", asociados al templo; pero la interpretación de estas personas y la existencia de una verdadera prostitución ritual institucionalizada son objeto de debate entre los especialistas.

Esto es mucho más riguroso que afirmar simplemente:

"En el templo había prostitución sagrada".


7. El altar de Baal

La presencia de Baal es todavía más clara.

2 Reyes 21 afirma que Manasés:

"edificó un altar a Baal en la casa de YHWH".

Baal era una de las principales divinidades del mundo cananeo y estaba especialmente relacionado con la tormenta, la lluvia y la fertilidad.

Su importancia económica y religiosa resulta comprensible en sociedades agrícolas.

La lluvia significaba supervivencia.

La fertilidad de los campos significaba alimento.

Por ello, el culto de Baal estaba profundamente vinculado a la estabilidad de la vida agrícola.

La inclusión de un altar a Baal dentro del templo de YHWH constituye, desde la perspectiva del redactor bíblico, una violación radical de la identidad religiosa de Israel.

No se trata simplemente de introducir una costumbre extranjera.

Es introducir otro dios en la casa de YHWH.


8. El "ejército de los cielos"

La reforma de Josías no se limitó a Baal y Aserá.

2 Reyes 23 menciona también el culto al:

"ejército de los cielos".

La expresión probablemente hace referencia a los cuerpos celestes —sol, luna y estrellas— concebidos en determinados contextos religiosos como entidades divinas o poderes celestes.

2 Reyes 21 afirma que Manasés:

"adoró a todo el ejército de los cielos y les dio culto".

Y 2 Reyes 23 describe cómo Josías elimina:

los caballos dedicados al Sol;

los carros del Sol;

los altares situados sobre la terraza de Ajaz;

los altares levantados por Manasés.

La religión de Jerusalén, tal como aparece descrita en estos textos, había incorporado elementos astrales propios del ambiente religioso del antiguo Oriente.


9. El culto solar

2 Reyes 23,11 habla de caballos y carros dedicados al Sol.

Esto constituye un testimonio especialmente interesante porque las religiones del antiguo Oriente concedían gran importancia a los cuerpos celestes.

El Sol podía ser concebido como manifestación o representación de poder divino.

El hecho de que Josías destruya estos objetos indica que su reforma pretendía eliminar no solamente imágenes de divinidades extranjeras, sino también prácticas relacionadas con la religión astral.


10. La reforma de Josías

La reforma se produce durante el reinado de Josías, aproximadamente entre 640 y 609 a. C.

El acontecimiento desencadenante, según 2 Reyes 22, fue el descubrimiento de un "libro de la Ley" durante unas obras de reparación del templo.

El sumo sacerdote Jilquías/Hilquías encuentra el libro.

El rey escucha su contenido y comprende que Judá se ha apartado de la alianza.

Entonces comienza una enorme reforma.

Josías:

destruye los altares de Baal;

elimina las Aserás;

expulsa a los qĕdēšîm;

destruye los objetos relacionados con cultos astrales;

elimina altares construidos por reyes anteriores;

destruye los lugares altos;

profana determinados santuarios;

concentra el culto sacrificial en Jerusalén.

Esta última medida es fundamental.


11. De la pluralidad religiosa a la centralización

Antes de Josías existían numerosos lugares de culto.

El movimiento deuteronomista insiste en que el sacrificio legítimo debe realizarse en el lugar escogido por YHWH.

La reforma de Josías transforma Jerusalén en el centro cultual exclusivo de Judá.

Por eso la reforma posee simultáneamente tres dimensiones:

Teológica: solamente YHWH debe ser adorado.

Litúrgica: el culto debe realizarse conforme a la Ley.

Política: Jerusalén se convierte en el centro religioso único del reino.

Esta última dimensión es especialmente importante.

Centralizar el culto significa también centralizar el poder religioso.


12. La reforma no significa que Josías inventara el monoteísmo

Esta precisión es esencial.

No debemos enseñar:

"Hasta Josías los israelitas eran politeístas y Josías inventó el monoteísmo."

Eso sería históricamente demasiado simple.

La religión yahvista era mucho más antigua.

Lo que observamos es un proceso histórico de centralización y exclusividad del culto a YHWH.

Incluso la propia Biblia conserva fórmulas que sugieren etapas anteriores de pensamiento religioso en las que YHWH podía ser concebido dentro de un horizonte más amplio de seres divinos.

La afirmación plenamente desarrollada de que:

YHWH es el único Dios verdadero y no existen otros dioses reales

se consolida especialmente en la tradición profética y exílica, alcanzando expresiones extraordinariamente claras en Isaías 40–55.


13. La arqueología confirma una religión israelita más compleja

Aquí encontramos uno de los puntos más apasionantes para los alumnos.

La arqueología de Israel y Judá ha encontrado numerosos objetos de carácter religioso, entre ellos pequeñas figuras femeninas de terracota, conocidas habitualmente como figurillas de Judean Pillar Figurines.

Se han encontrado en diferentes lugares de Judá y Jerusalén.

Durante mucho tiempo se propuso que algunas representaban a Aserá.

Pero esta identificación no puede afirmarse como certeza absoluta.

Podían estar relacionadas con fertilidad, protección doméstica u otras funciones.

Lo importante es que muestran que la religiosidad popular de Judá era mucho más compleja que el ideal teológico expresado posteriormente por la Biblia.

Aquí podemos distinguir:

religión oficial

de

religiosidad popular.

No siempre fueron exactamente lo mismo.


14. Una cuestión fascinante: ¿adoraban realmente a YHWH y Aserá juntos?

Las evidencias de Kuntillet Ajrud y otras inscripciones han generado una de las grandes discusiones de la historia de la religión israelita.

Algunos investigadores han sostenido que determinados grupos israelitas pudieron concebir a Aserá como consorte de YHWH.

Otros consideran que "su Aserá" designaba un objeto cultual asociado con YHWH y no necesariamente una esposa divina.

No debemos convertir una hipótesis académica en una certeza.

Pero sí podemos extraer una conclusión mucho más segura:

la religión israelita antigua estuvo en contacto estrechísimo con la religión cananea y su evolución hacia el monoteísmo exclusivo fue un proceso histórico complejo.


15. ¿Qué destruyó exactamente Josías?

La lista de 2 Reyes 23 es impresionante.


Josías elimina:

Aserá: objeto o símbolo cultual asociado con Aserá.

Baal: altares y objetos relacionados con su culto.

Ejército de los cielos: elementos del culto astral.

Sol: caballos y carros asociados al culto solar.

Qĕdēšîm: personas tradicionalmente identificadas como prostitutas/os sagrados.

Altares secundarios: espacios cultuales situados en diferentes lugares.

Lugares altos (bāmôt): santuarios locales.

Objetos cultuales extranjeros: elementos vinculados a distintas prácticas religiosas.

La reforma convierte el templo de Jerusalén en un espacio teológicamente purificado según el ideal deuteronomista.


16. La paradoja histórica

Pero aquí aparece una paradoja extraordinaria.

Josías intenta purificar el templo y centralizar el culto.

Pocos decenios después:

Babilonia destruye Jerusalén y el templo.

La reforma no consigue impedir la catástrofe.

Desde el punto de vista teológico de los redactores bíblicos, esto se interpreta como consecuencia de una infidelidad mucho más profunda que la que podía corregirse mediante una reforma litúrgica.

El problema no era únicamente el altar de Baal.

Era la relación global entre Israel, la alianza, la justicia social y la fidelidad a YHWH.

Los profetas Jeremías, Isaías, Ezequiel y otros habían insistido repetidamente en que el templo no podía convertirse en una garantía mágica de seguridad.


17. El mensaje de Jeremías

Jeremías 7 es especialmente importante.

El profeta se coloca en la puerta del templo y proclama:

"No confiéis en palabras engañosas diciendo: '¡Templo de YHWH, templo de YHWH, templo de YHWH es éste!'"

La afirmación es revolucionaria.

Jeremías está diciendo:

tener un templo no garantiza tener a Dios.

El templo puede existir y, sin embargo, el pueblo puede estar espiritualmente corrompido.

Esta idea nos permite comprender por qué la destrucción del año 586 a. C. no significó necesariamente la destrucción de la fe israelita.

El profetismo había preparado teológicamente a Israel para la posibilidad de que:

Dios pudiera seguir siendo Dios incluso cuando su templo hubiera desaparecido.


18. La gran transición teológica

Podemos presentar a los alumnos esta evolución:

Religión del antiguo Levante:

muchas divinidades, santuarios, imágenes, cultos de fertilidad, divinidades astrales y lugares altos.



Yahvismo temprano:

YHWH ocupa progresivamente el centro de la identidad de Israel, pero convive con prácticas religiosas diversas.



Reforma de Josías:

eliminación de cultos rivales y centralización del sacrificio en Jerusalén.



Exilio babilónico:

destrucción del templo y crisis de la identidad religiosa.



Profetismo y tradición sacerdotal:

profundización de la trascendencia de YHWH.



Segundo Templo:

reconstrucción del santuario.



Judaísmo del Segundo Templo:

desarrollo de una religión mucho más definida por Torá, templo, sacerdocio, pureza, sacrificio y diversas corrientes religiosas.



70 d. C.:

destrucción del templo por Roma.



Judaísmo rabínico:

la Torá, la oración y la comunidad permiten sobrevivir sin templo.

Una precisión:

Yo evitaría decir literalmente que "el templo de Salomón era un templo pagano que luego fue convertido en templo judío". Eso sería incorrecto.


La situación histórica parece haber sido bastante más interesante.

El templo estaba dedicado a YHWH, pero dentro de la religión de Judá existió durante determinados períodos una pluralidad de prácticas y representaciones religiosas que los redactores bíblicos posteriores consideraron incompatibles con el yahvismo exclusivo.

Por eso la reforma de Josías no es simplemente la "conversión de un templo pagano en templo judío".

Es más bien:

la transformación de un santuario yahvista, inserto en el ambiente religioso cananeo y abierto durante determinados períodos a prácticas cultuales diversas, en el centro exclusivo del culto a YHWH.

Valor pedagógico: permite mostrar a los alumnos que la historia de las religiones no consiste en bloques puros que aparecen completamente formados, sino en procesos de sincretismo, conflicto, selección, reinterpretación y exclusión.

El templo de Jerusalén no solamente cambió arquitectónicamente —Tabernáculo → Primer Templo → Segundo Templo → complejo herodiano—, sino que también experimentó una auténtica metamorfosis religiosa.

¿Qué sabemos de las hijas de Jacob?



¿Qué sabemos de las hijas de Jacob?


La primera respuesta es sencilla:

la Biblia menciona explícitamente a Diná y a Seraj/Sera, pero la información sobre las hijas de Jacob es extraordinariamente limitada.

La hija de Jacob más conocida es:


Diná

Diná aparece en Génesis 30,21 como hija de Jacob y Lía.

Su historia se desarrolla principalmente en Génesis 34.

Allí se narra su encuentro con Siquem, hijo de Jamor.

El relato termina con la violenta venganza de Simeón y Leví contra los habitantes de la ciudad.

Diná desaparece posteriormente del relato bíblico.

No sabemos por el texto canónico:

cuándo murió;

con quién se casó;

si tuvo hijos;

dónde fue enterrada;

cuál fue su vida posterior.

Esto es importante porque muchas reconstrucciones posteriores de la vida de Diná proceden de tradiciones judías y literatura posterior, no del texto bíblico.


Seraj, hija de Aser

En Génesis 46,17 aparece:

Seraj/Sera, hija de Aser y nieta de Jacob.

Por tanto, técnicamente no es hija de Jacob.

Es su nieta.

Su presencia es importante porque aparece en las genealogías del descenso a Egipto.

En 1 Crónicas 7,30 vuelve a aparecer.

La tradición rabínica desarrolló enormemente su figura.

Algunas tradiciones posteriores le atribuyen una longevidad extraordinaria y la presentan como depositaria de memorias antiguas de Israel.

Sin embargo, esas tradiciones pertenecen al desarrollo posterior del judaísmo y no deben confundirse con datos históricos verificables.


¿Tuvo Jacob más hijas?

Génesis 37,35 dice que Jacob tenía hijos e hijas, utilizando el plural.

Esto indica que el autor bíblico conoce más mujeres descendientes de Jacob que las que identifica individualmente.

Génesis 46,7 vuelve a mencionar "los hijos y las hijas" de Jacob.

Pero únicamente Diná recibe nombre propio como hija de Jacob dentro del relato patriarcal.

Por tanto, desde el punto de vista del texto bíblico, podemos afirmar:

Jacob tuvo más de una hija, pero la Biblia solo proporciona el nombre de Diná como hija directa.

La posterior tradición judía intentó llenar ese silencio mediante genealogías y relatos midrásicos, pero no existe base histórica independiente que nos permita reconstruir con seguridad sus identidades.

Jacob y las doce tribus de Israel

 


Jacob y las doce tribus de Israel


Para comprender el templo es necesario retroceder todavía más.

Antes de existir Jerusalén como capital, existe una genealogía.

Jacob recibe un segundo nombre:

Israel.

El relato fundamental se encuentra en Génesis 32.

Jacob lucha durante la noche junto al río Yaboc con una figura misteriosa.

El texto la presenta inicialmente como un "hombre", pero la tradición bíblica y posterior interpreta el episodio en relación con Dios.

Jacob recibe entonces el nombre:

Yiśrāʾēl — Israel.

La etimología exacta del nombre es discutida, aunque Génesis 32,29 lo relaciona con la idea de luchar/contender con Dios.

El nombre expresa, por tanto, una antropología religiosa extraordinaria:

Israel es el pueblo que lucha con Dios y, precisamente al luchar con Dios, recibe una nueva identidad.


Los doce hijos de Jacob

Jacob tiene doce hijos que se convertirán en los antepasados epónimos de las tribus.

La lista tradicional es:

Rubén

Simeón

Leví

Judá

Dan

Neftalí

Gad

Aser

Isacar

Zabulón

José

Benjamín.

Pero aquí aparece una dificultad fundamental.

José no constituirá posteriormente una sola tribu territorial.

Sus dos hijos, Efraín y Manasés, reciben territorios propios.

Por otra parte, Leví queda generalmente excluido del reparto territorial ordinario porque la tribu levítica posee funciones sacerdotales y recibe ciudades y medios de subsistencia en lugar de un territorio comparable al de las otras tribus.

Así aparecen las famosas "doce tribus" de Israel mediante diferentes combinaciones.

Por ejemplo:

José = Efraín + Manasés.

Si contamos a Leví, tenemos doce hijos.

Si contamos las tribus territoriales, encontramos doce territorios mediante la sustitución de José por Efraín y Manasés y la exclusión territorial de Leví.

Por eso la expresión "las doce tribus" no siempre corresponde a una lista idéntica.


Las tribus como realidad histórica

Aquí debemos evitar una lectura excesivamente literal.

La Biblia presenta las tribus como descendientes biológicos de Jacob.

Pero desde el punto de vista histórico, probablemente la organización tribal de Israel fue mucho más compleja.

Las tribus pueden haber representado:

grupos familiares;

clanes;

unidades territoriales;

alianzas políticas;

tradiciones genealógicas;

identidades regionales.

La genealogía bíblica proporciona una explicación teológica de una realidad histórica compleja.

Por ejemplo, Judá terminará adquiriendo una importancia extraordinaria.

De Judá procederá la dinastía davídica.

Jerusalén estará dentro del territorio de Judá.

Después del exilio, la identidad judía quedará especialmente vinculada a Judá.

De ahí procede precisamente el término:

yehûdî → judío.


Las tribus y la división del reino

Después de Salomón, aproximadamente a comienzos del siglo X a. C., el reino se divide.

Al norte surge el Reino de Israel.

Al sur queda el Reino de Judá.

El Reino del Norte será destruido por Asiria en 722/721 a. C.

Aquí aparece la tradición de las llamadas:

"diez tribus perdidas de Israel".

La expresión es popular, pero históricamente debe manejarse con cautela.

No significa que diez pueblos completos desaparecieran mágicamente.

Hubo deportaciones, desplazamientos, mezclas poblacionales y supervivencias.

Judá, por su parte, sobrevivió hasta la conquista babilónica en 586/587 a. C.

Después del exilio, las identidades tribales se hicieron mucho menos recuperables históricamente.


El significado teológico de las doce tribus

El número doce posee una función simbólica fundamental.

Doce representa la totalidad de Israel.

Por eso aparece posteriormente en el cristianismo la elección de:

doce apóstoles.

No es una casualidad.

Jesús está realizando simbólicamente una reconstrucción escatológica de Israel.

El Apocalipsis hablará de:

doce tribus;

doce puertas;

doce fundamentos;

doce apóstoles.

El número doce funciona como símbolo de plenitud del pueblo de Dios.


Jacob: patriarca, Israel y misterio

Jacob es una figura particularmente compleja.

No es el patriarca "perfecto".

Engaña.

Lucha.

Huye.

Ama.

Es engañado.

Tiene conflictos familiares.

Pero precisamente por eso resulta teológicamente fascinante.

Jacob no recibe el nombre Israel después de haber alcanzado una perfección moral.

Lo recibe en medio de la lucha.

Esto permite una lectura antropológica profunda:

Israel no es simplemente "el pueblo que conoce a Dios".

Es también:

el pueblo que lucha con Dios, protesta ante Dios, pregunta a Dios y permanece vinculado a Dios en medio del conflicto.

La fe bíblica no elimina necesariamente el conflicto.

A veces lo convierte en lugar de transformación.