domingo, 14 de enero de 2024

Catequesis: La Encarnación del Señor como dignificación de la familia



Catequesis: La Encarnación del Señor como dignificación de la familia 


Podemos situar la Encarnación y el misterio de la Natividad como la primera relación entre la familia y la misión de la catequesis. La familia de Nazaret nos ayuda a centrar la mirada en la persona de Jesucristo que ha deseado tener un hogar, y ha tenido la experiencia de tener a María como su madre y a José como su papá. No puede pensarse la Encarnación sin el valor de la familia asumido por el mismo Dios. La familia de Nazaret nos afirma que todas las familias conforman un lugar privilegiado de la Revelación, además de un lugar de salvación y un lugar teológico. La familia es una extensión de la Fe. 

La Encarnación es la mejor manera de Jesús enseñarnos qué es la familia y qué significa tener un hogar. El misterio de la Natividad reivindica la importancia de la casa, como espacio físico donde la familia hace vida. El portal de Belén es una invitación de pasar de un hogar vacío de sentido a un hogar para la fe y desde la fe. 

La Natividad es Dios haciéndose Carne en el seno de la Virgen María, y el paso histórico de acampar humanamente en medio del mundo, en una sociedad, en una cultura, en un ambiente y por lo tanto también en una familia. Jesús también acampa en las casas, en los hogares de nuestras familias, convirtiendo nuestro hogar en un portal de Belén. 

La familia no solo la conforman padres e hijos, sino que la figura de los abuelos como testigos vivos de la fe y de la tradición cristiana es muy importante. Podemos recordar a san Joaquín y santa Ana, los padres de la Virgen María, como los abuelos de Jesús. Además, tenemos la familia extensiva representada en las personas que, aunque no comparten la consanguineidad, forman parte importante en el crecimiento de los más jóvenes. Así fueron el viejo Simeón y la anciana Ana que en el templo fueron testigos antes y después de la Encarnación del Señor. Por tanto, el significado de la familia es más amplio que solamente la unidad entre el marido, la esposa y los hijos. Y es la Iglesia un reflejo de lo que es la familia. Una vez que el Verbo se hace carne acampa entre nosotros, y una vez desposados María y José junto con el niño Jesús, surge la primera Iglesia y se apertura la familia de Nazaret. 

Nuestro Señor Jesús necesitó de la construcción de una casa y del calor humano de un hogar, donde el Verbo pudiese tomar carne e ir creciendo en tamaño y sabiduría. Es en la humilde casa de Nazaret donde el Verbo va desarrollando sus facultades adultas y proféticas. Este desarrollo encuentra un estadio importante el día del Bautismo del Señor donde comienza el ministerio público de Jesús, y se establece un servicio siempre en presente hasta el momento que el Resucitado asciende a los Cielos. 

En los primeros siglos del cristianismo a los lugares de culto se les llamaban: Domus Ecclesiae. Es decir, una serie de casas, de hogares, de construcciones... Hoy conservamos la más antigua, es una casa romana que se encuentra en Siria y por eso se llama Dura Europos.  

Podemos afirmar que los primeros lugares donde Jesús se hacía presente en medio de una liturgia propia eran las casas y hogares de los mismos creyentes. En la fe primitiva, la Iglesia nace desde el hogar, desde la familia. Por tal motivo, la catequesis toma la estructura de la familia para poder explicar la fe a los nuevos creyentes.  San Pablo en sus cartas menciona las casas de Priscila o la de Aquila, donde se reunían la comunidad de creyentes. 

Más tarde, San Justino, uno de los santos padres apologistas de la Iglesia del siglo segundo, nos habla también en numerosas ocasiones y en varios escritos, de que la Iglesia se reunía en las casas a ejemplo de la casa de Nazaret. 

Las parroquias son en la actualidad las casas de los creyentes, donde se reúnen a vivir el misterio de la Eucaristía. Y así como lo hacía san Pablo, los catequistas imparten la explicación de la doctrina de la fe. Recordemos el pasaje cuando san Pablo se extiende en su charla hasta el punto de que el joven Eutiquio, sentado en la ventana de un tercer piso de la casa, donde se encontraban, se queda dormido, cae y muere. Después, san Pablo le devuelve a la vida (Cfr. Hechos 20, 9-11). Luego san Pablo continua con su explicación. 

Es importantísimo de cómo la catequesis y la familia en este caso bajo la forma de casa materializan lo que conocemos como Iglesia. 

El hogar cristiano es el lugar en el que los hijos de Dios reciben el primer anuncio de la fe por eso la casa familiar es llamada justamente Iglesia doméstica, comunidad de gracia y de oración, escuela de virtudes, escuela de Caridad cristiana. 

sábado, 13 de enero de 2024

Sigo a Jesús, pero... ¿Qué busco?



Domingo 2 (B) del tiempo ordinario


Hoy vemos a Jesús que venía por la ribera del Jordán: ¡es Cristo que pasa! Debían ser las cuatro de la tarde cuando, viendo que dos chicos le seguían, se ha girado para preguntarles: «Qué buscáis?» (Jn 1,38). Y ellos, sorprendidos por la pregunta, han respondido: «Rabbí —que quiere decir “Maestro”— ¿Dónde vives? (...) ‘Venid y lo veréis’» (Jn 1,39).

También yo sigo a Jesús, pero... ¿Qué quiero?, ¿Qué busco? Es Él quien me lo pregunta: «De verdad, ¿Qué quieres?». ¡Oh!, si fuera suficientemente audaz para decirle: «Te busco a ti, Jesús», seguro que le habría encontrado, «porque todo el que busca encuentra» (Mt 7,8). Pero soy demasiado cobarde y le respondo con palabras que no me comprometen demasiado: «¿Dónde vives?». Jesús no se conforma con mi respuesta, sabe demasiado bien que no es un montón de palabras lo que necesito, sino un amigo, el Amigo: Él. Por esto me dice: «Ven y lo verás», «venid y lo veréis».

Juan y Andrés, los dos mozos pescadores, fueron con Él, «vieron dónde vivía y se quedaron con Él aquel día» (Jn 1,39). Entusiasmado por el encuentro, Juan podrá escribir: «La gracia y la verdad se han hecho realidad por Jesucristo» (Jn 1,17b). ¿Y Andrés? Correrá a buscar a su hermano para hacerle saber: «Hemos encontrado al Mesías» (Jn 1,41). «Y le llevó donde Jesús. Jesús, fijando su mirada en él, le dijo: ‘Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas’, que quiere decir “Piedra”» (Jn 1,42).

¡Piedra!, ¿Simón, una piedra? Ninguno de ellos está preparado para comprender estas palabras. No saben que Jesús ha venido a levantar su Iglesia con piedras vivas. Él tiene ya escogidos los dos primeros sillares, Juan y Andrés, y ha dispuesto que Simón sea la roca en la que se apoye todo el edificio.

Y, antes de subir al Padre, nos dará respuesta a la pregunta: «Rabbí, ¿Dónde vives?». Bendiciendo a su Iglesia dirá: «Yo estaré con vosotros cada día hasta el fin del mundo» (Mt 28,20).


Pensamientos para el Evangelio de hoy

«‘Maestro, ¿Dónde habitas? (…) Se quedaron con Él aquel día’. Diálogo divino y humano que transformó las vidas de Juan y de Andrés, de Pedro, de Santiago y de tantos otros» (San Josemaría)


«Si en las penurias de la opresión egipcia la sangre del cordero pascual había sido decisiva para la liberación de Israel, Él —el Hijo— se ha convertido en “cordero”, se ha hecho garantía para la liberación de toda la humanidad» (Benedicto XVI)


«Lo que Cristo confió a los Apóstoles, éstos lo transmitieron por su predicación y por escrito, bajo la inspiración del Espíritu Santo, a todas las generaciones hasta el retorno glorioso de Cristo» (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 96)

sábado, 6 de enero de 2024

El Bautismo del Señor: El cielo se abrió



Hoy, solemnidad del Bautismo del Señor, termina el ciclo de las fiestas de Navidad. Dice el Evangelio que Juan se había presentado en el desierto y «predicaba un bautismo de conversión para el perdón de los pecados» (Mc 1,4). La gente iba a escucharlo, confesaban sus pecados y se hacían bautizar por él en el río Jordán. Y entre aquellas gentes se presentó también Jesús para ser bautizado.

En las fiestas de Navidad hemos visto como Jesús se manifestaba a los pastores y a los magos que, llegando desde Oriente, lo adoraron y le ofrecieron sus dones. De hecho, la venida de Jesús al mundo es para manifestar el amor de Dios que nos salva.

Y allí, en el Jordán, se produjo una nueva manifestación de la divinidad de Jesús: el cielo se abrió y el Espíritu Santo, en forma de paloma descendía hacia Él y se oyó la voz del Padre: «Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco» (Mc 1,11). Es el Padre del cielo en este caso y el Espíritu Santo quienes lo manifiestan. Es Dios mismo que nos revela quién es Jesús, su Hijo amado.

Pero no era una revelación sólo para Juan y los judíos. Era también para nosotros. El mismo Jesús, el Hijo amado del Padre, manifestado a los judíos en el Jordán, se manifiesta continuamente a nosotros cada día. En la Iglesia, en la oración, en los hermanos, en el Bautismo que hemos recibido y que nos ha hecho hijos del mismo Padre.

Preguntémonos, pues: —¿Reconozco su presencia, su amor en mi vida? —¿Vivo una verdadera relación de amor filial con Dios? Dice el Papa Francisco: «Lo que Dios quiere del hombre es una relación “papá-hijo”, acariciarlo, y le dice: ‘Yo estoy contigo’».

También a nosotros el Padre del cielo, en medio de nuestras luchas y dificultades, nos dice: «Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco».


Pensamientos para el Evangelio de hoy

«El Bautismo nos ha liberado de todos los males, que son los pecados, pero con la gracia de Dios debemos cumplir todo lo bueno» (San Cesáreo de Arlés)


«Vosotros padres traéis a bautizar al niño o la niña. Así es la cadena de la fe: tenéis el deber de transmitir la fe a estos niños. Es la más hermosa herencia que les dejaréis. Llevad hoy a casa este pensamiento» (Francisco)


«Aunque propio de cada uno, el pecado original no tiene, en ningún descendiente de Adán, un carácter de falta personal. Es la privación de la santidad y de la justicia originales, pero la naturaleza humana no está totalmente corrompida (…). El Bautismo, dando la vida de la gracia de Cristo, borra el pecado original y devuelve el hombre a Dios, pero las consecuencias para la naturaleza, debilitada e inclinada al mal, persisten en el hombre y lo llaman al combate espiritual» (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 405)

La Epifanía: Mirando a la estrella



Hoy, el profeta Isaías nos anima: «Levántate, brilla, Jerusalén, que llega tu luz; la gloria del Señor amanece sobre ti» (Is 60,1). Esa luz que había visto el profeta es la estrella que ven los Magos en Oriente, con muchos otros hombres. Los Magos descubren su significado. Los demás la contemplan como algo que les parece admirable, pero que no les afecta. Y, así, no reaccionan. Los Magos se dan cuenta de que, con ella, Dios les envía un mensaje importante por el que vale la pena cargar con las molestias de dejar la comodidad de lo seguro, y arriesgarse a un viaje incierto: la esperanza de encontrar al Rey les lleva a seguir a esa estrella, que habían anunciado los profetas y esperado el pueblo de Israel durante siglos.

Llegan a Jerusalén, la capital de los judíos. Piensan que allí sabrán indicarles el lugar preciso donde ha nacido su Rey. Efectivamente, les dirán: «En Belén de Judea, porque así está escrito por medio del profeta» (Mt 2,5). La noticia de la llegada de los Magos y su pregunta se propagaría por toda Jerusalén en poco tiempo: Jerusalén era entonces una ciudad pequeña, y la presencia de los Magos con su séquito debió ser notada por todos sus habitantes, pues «el rey Herodes se sobresaltó y con él toda Jerusalén» (Mt 2,3), nos dice el Evangelio.

Jesucristo se cruza en la vida de muchas personas, a quienes no interesa. Un pequeño esfuerzo habría cambiado sus vidas, habrían encontrado al Rey del Gozo y de la Paz. Esto requiere la buena voluntad de buscarle, de movernos, de preguntar sin desanimarnos, como los Magos, de salir de nuestra poltronería, de nuestra rutina, de apreciar el inmenso valor de encontrar a Cristo. Si no le encontramos, no hemos encontrado nada en la vida, porque sólo Él es el Salvador: encontrar a Jesús es encontrar el Camino que nos lleva a conocer la Verdad que nos da la Vida. Y, sin Él, nada de nada vale la pena.


Pensamientos para el Evangelio de hoy

«Que todos los pueblos vengan a incorporarse a la familia de los patriarcas (…). Que todas las naciones, en la persona de los tres Magos, adoren al Autor del universo» (San León Magno)


«El misterio de la Navidad se irradia sobre la tierra, difundiéndose en círculos concéntricos: la Sagrada Familia de Nazaret, los pastores de Belén y, finalmente, los Magos, que constituyen las primicias de los pueblos paganos» (Benedicto XVI)


«La Epifanía es la manifestación de Jesús como Mesías de Israel, Hijo de Dios y Salvador del mundo. Con el bautismo de Jesús en el Jordán y las bodas de Caná, la Epifanía celebra la adoración de Jesús por unos “magos” venidos de Oriente (Mt 2,1) En estos “magos”, representantes de religiones paganas de pueblos vecinos, el Evangelio ve las primicias de las naciones que acogen, por la Encarnación, la Buena Nueva de la salvación (…)» (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 528)

sábado, 30 de diciembre de 2023

La Familia de Jesús



La Sagrada Familia (B)

Hoy, celebramos la fiesta de la Sagrada Familia. Nuestra mirada se desplaza del centro del belén —Jesús— para contemplar cerca de Él a María y José. El Hijo eterno del Padre pasa de la familia eterna, que es la Santísima Trinidad, a la familia terrenal formada por María y José. ¡Qué importante ha de ser la familia a los ojos de Dios cuando lo primero que procura para su Hijo es una familia!


San Juan Pablo II, en su Carta apostólica El Rosario de la Virgen María, destaca una vez más la importancia capital que tiene la familia como fundamento de la Iglesia y de la sociedad humana, y nos pide que recemos por la familia y que recemos en familia con el Santo Rosario para revitalizar esta institución. Si la familia va bien, la sociedad y la Iglesia irán bien.


El Evangelio nos dice que el Niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría. Jesús encontró el calor de una familia que se iba construyendo a través de sus recíprocas relaciones de amor. ¡Qué bonito y provechoso sería si nos esforzáramos más y más en construir nuestra familia!: con espíritu de servicio y de oración, con amor mutuo, con una gran capacidad de comprender y de perdonar. ¡Gustaríamos —como en el hogar de Nazaret— el cielo y la tierra! Construir la familia es hoy una de las tareas más urgentes. Los padres, como recordaba el Concilio Vaticano II, juegan ahí un papel insubstituible: «Es deber de los padres crear un ambiente de familia animado por el amor, por la piedad hacia Dios y hacia los hombres, y que favorezca la educación íntegra personal y social de los hijos». En la familia se aprende lo más importante: a ser personas.


Finalmente, hablar de familia para los cristianos es hablar de la Iglesia. El evangelista san Lucas nos dice que los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén para presentarlo al Señor. Aquella ofrenda era figura de la ofrenda sacrificial de Jesús al Padre, fruto de la cual hemos nacido los cristianos. Considerar esta gozosa realidad nos abrirá a una mayor fraternidad y nos llevará a amar más a la Iglesia.


Pensamientos para el Evangelio de hoy

«Nazaret es la escuela donde se inicia el conocimiento del Evangelio. ¡Cómo quisiéramos volver a empezar, junto a María, nuestra iniciación a la verdadera ciencia de la vida!» (San Pablo VI)


«La familia de Jesús, siendo una familia como las demás, es modelo de amor conyugal, de colaboración, de sacrificio, de confianza en la divina Providencia…, de todos los valores que la familia conserva y promueve, contribuyendo a formar el entramado de toda sociedad» (Benedicto XVI)


«La vida oculta de Nazaret permite a todos entrar en comunión con Jesús a través de los caminos más ordinarios de la vida humana» (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 533)

viernes, 29 de diciembre de 2023

Entrevista: Carolina Nagy, Mujer comprometida con Cristo



1. ¿Quién es Carolina Nagy?

Soy una mujer, cristiana católica comprometida, que desde hace muchos años busca fermentar de Evangelio los ambientes, soy esposa y madre, profesional de la salud, y enamorada de la Palabra de Dios.


2. ¿Cómo asume los retos para ser laica en la Iglesia venezolana?

Primero con Fe, si, con la fe puesta en el Señor, con esperanza, la esperanza de que si se puede construir un mundo mejor, empezando por la familia, el trabajo, en fin, en los ambientes donde uno se desenvuelve, con amor, el amor que alimenta, el amor que da vida, el amor, que le tengo a Jesús proyectándolo a mis hermanos.

Dispuesta a ser esa iglesia en salida a la que nos llama el Papa Francisco, caminando juntos, buscando la coherencia en el hablar y actuar.


3. A su opinión ¿El laicado qué puede aportar en la región Latinoamérica?

Estamos llamados como lo dice la CFL en su numeral 3 a tomar parte activa, consciente y responsable en la misión de la Iglesia en esta magnífica y dramática hora de la historia, ante la llegada inminente del tercer milenio.

Una vez que el laico conozca y se haga consiente de su misión, puede lograr muchos avances.

La misión de llevar el Evangelio, pero no de la manera tradicional, sino saliendo del templo, ocupándose de lo que realmente le corresponde a cada uno como bautizado, el laico está llamado a formarse, a cumplir con la misión que le fuera impuesta en el bautismo como sacerdotes, profetas y reyes,  de manera palpable, adaptado a la época, evolucionando como lo hace la humanidad teniendo la certeza del obrar según los mandamientos y la doctrina de nuestra iglesia.


4. ¿Cómo definiría la Fe?

Como la define la carta a los Hebreos: «La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven» para mi es la base, que sustenta mi vida, es creer en la verdad absoluta que es Cristo. Y en vivir según sus designios para alcanzar la vida eterna.


5. A su opinión ¿Cómo es la vida de fe en la Arquidiócesis de Valencia?

Es una fe muy devocional, arraigada en la práctica cultual y sacramental, los bautizados viven una fe ligth, como ellos la llaman, en algunos casos con resistencia a la formación y a la evolución de la Iglesia. Sin embargo, la mayoría de los laicos comprometidos y que pertenecen a algún movimiento, cofradía, o cualquier otra realidad, quiere servir, donarse. Luego de la consulta sinodal se pudo concluir que el clericalismo reina en la arquidiócesis, por otro lado las  parroquias funcionan como islas.


6. ¿Qué enfoque y aplicación debe tener el laicado en el desarrollo del ser humano? 

Debemos enfocarnos en el sentido de instrumentalidad, para lo cual es necesario formarse y vivir una vida de espiritualidad conforme al Evangelio de Jesucristo, el ser humano se desarrolla en la medida que se propone un ideal, que crece, no solo en cantidad, sino  en "calidad", en autenticidad, en conocimiento, en experiencia, en vida. La DSI nos invita a fundamentar nuestra vida en el respeto a la dignidad de la persona humana, y de allí debemos partir. Amar y respetar al otro como a nosotros mismos, ya que fuimos creados a imagen y semejanza de Dios. El ser humano se desarrolla cuando logra convertirse junto a sus hermanos en Pueblo de Dios activo y fecundo, siendo capaces de hacer presente en el mundo la luz del Evangelio. 


7. ¿Qué piensa en relación con las religiones en su tarea de mediar por el bien del mundo?

Cito al Papa Francisco:

El diálogo entre los creyentes de las diversas religiones es una condición necesaria para contribuir  a la paz en el mundo. 

Es importante caminar juntos, indiferentemente de la religión, buscar los puntos en común, canalizar las fuerzas, es necesario para el bien común. 

El bien y la paz mundial es tarea de todos, razón por la cual estamos llamados a sentarnos a dialogar, con sinceridad y respeto mutuo.


8. ¿Qué es ser cristiano?

Es ser otro Cristo, vivir las bienaventuranzas, tener como modelo a Jesús. Un cristiano es aquel que experimentó el kerigma (encuentro con Jesús Vivo en su pasión, muerte y resurrección) y decidió seguirlo porque esta convencido que El es la verdad absoluta.


9. Pudiera hablarnos de sus próximos proyectos.

9.1.- Pertenezco al Equipo de pastoral que promueve la fama de santidad y devoción al Siervo de Dios Monseñor Salvador Montes de Oca segundo obispo de Valencia y monje de la Cartuja de Farneta, razón por la cual continuaré trabajando incansablemente en este servicio Pastoral.

9.2.- Soy la conductora del programa radial Conexion Catolica, que se transmite los lunes a las 11:00 de la mañana por la emisora La Voz De Dios 97.5 FM pienso seguir llevando el mensaje de Cristo a través de este medio de comunicación.

9.3.- Continuaré llevando las redes sociales de mi parroquia San Antonio en Prebo.

9.4.- Como ministro extraordinario de la sagrada comunión continuaré llevando la Palabra de Dios, así como la comunión y palabras de aliento y compañía a los ancianos y enfermos.

9.5.- Continuaré formándome en la medida de mis posibilidades.

jueves, 28 de diciembre de 2023

Entrevista: Roxanne Friebus, Testigo del Laicado

 


1. ¿Quién es Roxanne Friebus?

Soy primero que todo una “Hija de Dios”.

Soy una mujer que ha sido hija, esposa y madre de 4 hermosos y hermosas perlas que me han sido regaladas por Dios. Y abuela de un príncipe que da una alegría muy bella a mi vida.

Amiga de valiosas personas que han estado en mi vida hasta hoy.

Soy una mujer creyente de Mi Fe Cristiana Católica, la cual me ha llevado a conocer mi Iglesia para amarla y cuidarla. 

Soy una mujer preparada académicamente y cristianamente; permitiendo transformarme primero a mí, para trabajar luego en el mundo.

Soy creyente de los Principios de la DISC para construir un mundo mejor, mas cercano a Dios, considero que los Laicos y Laicas desde nuestro bautismo estamos llamados a tomarnos muy seria la Tarea de ordenar los asuntos temporales; y creo que una Tarea muy pendiente que tenemos es la Política.


2. ¿Cómo asume los retos para ser laica en la Iglesia venezolana?

Desde hace algunos años, específicamente 1.999 inicie una tarea que comenzó muy personal, como lo fue mantenerme fiel a mis propios principios cristianos ante la nueva gesta política de mi país, hoy veo con certeza la intervención del Espíritu Santo que realizo en mi vida, para no caer en esa Tentación que ha causado tanto mal a los hijos e hijas de Dios, incluso hoy día.

Asumir hoy en esta realidad globalizada los retos, me ha hecho ser más cercana a Jesús, a sus enseñanzas, promesas; alimentar mi espiritualidad a través del dialogo con mi Padre que día a día me da mas muestras de amor, también la formación cristiana en aspectos sociales, educativos, culturales y sobre todo con mayor empeño político; creo que es mucho el bien que podemos hacer desde ese areópago. Una formación siempre puesta para cuestionar mi vida cristiana y mirar los signos de los tiempos con mayor responsabilidad.

Actuar cónsonamente a estas enseñanzas ha sido un principal motor que ha impulsado mi trabajo pastoral en lo social alrededor de mi sociedad, en mi compromiso como cursillista, miembro directivo del Consejo Arquidiocesano de Laicos de valencia como Vice-Presidenta y también en mi hogar fortalecer la conciencia de mis hijos para que sus decisiones en la vida sean siempre buscando a DIOS.

Un aspecto que me hace responder a estos signos es saber que cuando un miembro sufre, sufrimos todos, y si un miembro se alegra, nos alegramos todos; estas palabras cristianas sirven de medida en mis actos. Recordar que Jesús no excluyó a nadie, pues se detuvo por leprosos, prostitutas, ciegos, endemoniados, cobradores de impuestos, soldados romanos, incluso sus enemigos; hace que cada día mis actos ante injusticas por causas ideológicas mal sanas sean transformados en defensa de la dignidad de la persona humana, sin negociar ningún principio cristiano ante la realidad que vive mi Iglesia Venezolana.

Convencida que debemos ser valientes asumo con responsabilidad mis compromisos cristianos, aún si mi vida fuese el precio no dejaría de hacerlos, pues el premio es el Reino de los Cielos.


3. A su opinión el laicado ¿Qué puede aportar en la región latinoamericana?

En la diversidad de carismas, pero todos bajo el mismo Espíritu, los laicos y laicas debemos buscar oportunidades de tener encuentros de Fe con otros hermanos que nos permita fermentar estructuras que han sido permeadas por signos del mal. Dentro de estos encuentros en los distintos espacios donde nos desenvolvemos es importante la madurez de Fe para abordar los retos con fidelidad al Evangelio, sin negociación alguna en la dignidad de la Persona Humana; ser capaces de gestionar los momentos tensos, críticos, difíciles con templanza, agudeza, diligencia y tenacidad cristiana sin dejarnos ganar por estos momentos. El llamado que hemos recibido al camino sinodal es una constante conversión lo que nos lleva a mantenernos activos en el hacer y ser Iglesia, lo que nos exige a hacerle espacio al otro para escucharlo, a construir juntos nuevas realidades fraternas, sanadoras, acompañarnos para realizar la tarea encomendada y acompañar al débil en la misión.

Finalmente asumir responsabilidades que afectan la vida de la comunidad, ver todo lo que estamos dispuesto a poner en común sin perder nuestros carismas, en los espacios donde la toma de decisiones es por un bien Común; ser corresponsables en nuestro continente con aquel que está excluido, perseguido, olvidado por egoísmos personales o de estructuras poderosas.


4. ¿Cómo definiría la fe?

La fe es la base de la vida cristiana, por ella se sostiene toda nuestra vida. Ella hace posible que nuestro actuar sea real, es tener valor para afrontar la realidad que estamos viviendo, es confiar en nuestro Padre, en sus promesas; cuando nuestra Fe está fortalecida los frutos son la mejor muestra de ella, pues son las huellas visibles de que Dios habita en nosotros.

 “¿Tú tienes Fe? Pues yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin obras y yo te mostraré por las obras mi Fe.” St. 2,18

La Fe es la que nos impulsa a actuar en la vida diaria, con templanza en lo que es adverso a ella, es entrega total en quien creo pues ella permite que demos respuestas a lo que conocemos y lo que no conocemos nos da la certeza de la verdad; la fe es descubrir todo un mundo de maravillas que se nos escapa de todas las facultades humanas, es conocer en la realidad a Dios, que nos permite caminar por senderos difíciles, es sentir actuar a Dios.


5. A su opinión ¿Cómo es la vida de fe en la Arquidiócesis de Valencia?

Nuestra Arquidiócesis es bendecida en carismas, contamos con diversos movimientos laicales que permean a la sociedad con sus servicios a jóvenes, niños y niñas, casados, solteros, divorciados vueltos a casar, ancianos, servicios marianos en sus distintas advocaciones, adoradores a Jesús Eucaristía, y muchos otros carismas que enriquecen la vida de los hijos e hijas de Dios.

Contamos con un laicado que ha asumido compromisos según la historia, pero también estamos trabajando todos por fortalecer un liderazgo Laical valiente que, de respuesta a los actuales signos, y poder transformar nuestra realidad social.

Con la invitación del Papa Francisco a realizar un camino sinodal hemos dado pasos significativos, y seguiremos dando más pasos para lograr una Iglesia Valenciana Fraterna y abierta a todas las personas; las adversidades las hemos llevado con prudencia confiando en el Espíritu Santo que guía.


6. ¿Qué enfoque y aplicación debe tener el laicado en el desarrollo del ser humano?

Un primer enfoque es no dejar de mirar al ser humano como Persona Humana con dignidad, es una primicia que debe prevalecer en todos los espacios y contextos de hoy. Partiendo de la Persona Humana en su desarrollo debemos enfocarnos en el Bien Común donde es posible que TODOS y TODAS participemos de los bienes dados como regalo, para ser administrados como Don y tarea.

Un segundo enfoque es mirar a la Casa Común como el lugar adecuado para ese desarrollo integral de la Persona Humana, adecuar los espacios y estructuras para el servicio y bien del hombre y la mujer; y no ambos para el servicio de las estructuras. Es importante el Cuidado de la Casa Común porque en ella están bienes que son herencias especialmente para los más débiles, excluidos y olvidados por grandes estructuras poderosas, cuyo fin es el PODER y no la Persona Humana.

No debemos olvidar la parábola de los talentos Lc.19,11-27; Mt.25, 14-30. Cada uno hemos recibido Talentos para que den frutos, estos TALENTOS deben estar enfocados en promover el Bien en la Creación y en relación al prójimo, esta es la aplicación cristiana de los principios de la DSIC y sus valores, desde nuestro actuar.


7. ¿Qué piensa en relación con las religiones en su tarea de mediar por el bien del mundo?

Como bien lo ha enseñado el Papa Francisco, debemos buscar los puntos de encuentro que nos unen para fortalecer el trabajo de realizar una mejor convivencia hermanada en el amor.

Trabajar en conjunto por cambiar las realidades de muchas personas que hoy se ven al borde del abismo, apartar egoísmos y protagonismos que no permiten mayores avances.

En las diferencias hacer sacrificios cada uno sin renunciar a los principios que sustentan la Fe que profesamos, respetarnos, escucharnos y discernir lo que es bueno y verdadero para todos.

Hacer de este mundo un mundo mejor y santo.


8. ¿Qué es ser cristiano?

Ser CRISTIANOS es posible por la Fe, es un nombre que llevamos impreso en el corazón y que cada día al persignarnos o santiguarnos no lo estampamos en la frente, ser cristianos nos hace seguidores de Cristo. En Hch. 11,26 fue por primera vez que se les llamó a los discípulos CRISTIANOS; ser cristianos es estar dotados de los ojos de la Fe, nos hacemos cristianos por el Bautismo. Ser cristiano es llevar una vida acorde los principios del Evangelio, es impregnar al mundo de las enseñanzas de Dios, es amar con todo el ser como ama nuestro padre. Ser cristiano es luchar por la Verdad y la Justicia, es hacer posible la alegría en los demás, es cuidar al prójimo.


9. Pudiera hablarnos de sus próximos proyectos

Mis proyectos están enmarcados en una conversión permanente, en un caminar con Dios, mi familia, continuar mi formación cristiana y humana. Continuar mi servicio dentro del CAL Valencia, también los apostolados personales en las áreas sociales y políticas desde la visión cristiana.

lunes, 25 de diciembre de 2023

Te presento los atributos incomunicables de Dios



Atributos incomunicables


A. Espíritu (Jn 4, 24)


1. No es un ser espiritual como los ángeles o los seres humanos que tienen espíritu, sino como algo único. Es un ser espiritual que no es creado, sino que es creador.

2. Los ángeles son creados y no son iguales a Dios, son criaturas de Dios.


B. Omnipotencia (Sal 29, 18, 31; Isa 40, 13)


1. Dios puede hacer todo lo que está de acuerdo con su naturaleza. Dios no puede hacer todo de manera absoluta porque hay cosas que van en contra de su naturaleza.

2. ¿Qué cosas no puede hacer Dios?


Mentir (Nm 23, 19; 1 Sam 15, 29)

Arrepentirse: (Nm 23, 19; “diartezenai”. 1 Sam 15, 29, pero, mire: Gn 6, 6-7 “enzumese”). Números dice que Dios no es hombre para que se arrepienta, pero Génesis dice que Dios se arrepintió de haber creado al hombre. Pero la traducción que usa la septuaginta realmente son dos palabras distintas. El antropopatismo quiere decir que se usan palabras relacionadas con emociones humanas para hablar de Dios. Como humanos a veces nos arrepentimos como en Génesis 6 y en ocasiones como en Números 23.

Dejar de existir (Ex 3,14): la muerte no es dejar de existir, sino separación. Es un castigo sobre la integridad de una persona. Jesús sufrió la muerte en la cruz, pero no dejó de existir. 

Negarse a sí mismo (2 Tim 2, 13): Dios no puede dejar de ser lo que es, Dios maneja sus atributos perfectamente y en perfecto equilibrio.


C. No es hombre (Ex 13, 17; Num 23, 19) 


1. El hombre es pecador, inestable e infiel, Dios no lo es. Dios no se sorprende por nada.


D. Inmutabilidad (Sal 102, 27): 


1. Su inmutabilidad no quiere decir que no tenga sentimientos. Nosotros como seres humanos sentimos de forma distinta a Dios. Dios sí tiene sentimientos, pero con equilibrio y sin dejarse controlar por ellos.

2. Dios es un Dios personal en la Trinidad y con su creación.


E. Inaccesible (1 Tim 6, 16)


1. Vive en una esfera inaccesible, más allá de lo que podemos entender.


F. Altísimo y humilde (Isa 57,15)


1. Lo vemos representado en la persona de Jesús.


G. Dios que se oculta (Isa 45,15)


1. Dios se oculta para nuestro bien no por su bien.

2. Dios nos da espacio para tomar decisiones.


H. Apatheia


1. Dios es apático, no tiene pathos, que significa pasión o sufrir los cambios que traen las emociones.

2. Los sentimientos de Dios están controlados por Él mismo.


I. La eternidad de Dios (Sal 90, 2; 45, 6)


1. Va de la mano con la omnipresencia.

2. La eternidad es la infinitud de Dios en el tiempo. 


J. La omnipresencia (Sal 139, 7-12; Jer 23, 24)


1. La omnipresencia es la infinitud de Dios en el espacio.

2. La omnipresencia no significa que Dios por ser un ser gigantesco se extiende por todo el universo, sino que va más allá de eso, por lo que no podemos entenderlo con nuestra mente humana.


K. La eternidad y la omnipresencia


1. Dios “existe” en una “esfera” donde el tiempo es entendido como un presente constante para servir.

2. Dios maneja el tiempo a su deseo. Muda las edades. Las anticipa desde “tiempos antiguos”.

3. No se sujeta a la forma en que nosotros contamos el tiempo. Mil años igual a 3-4 horas. 

4. Extiende los cielos. Llena todo.


Te presento los atributos comunicables de Dios



Atributos comunicables


A. Definición: Estas son cualidades de Dios que pasa a sus criaturas. Características que, para Dios están en una dimensión absoluta e infinita y nosotros, como seres humanos, tenemos en una capacidad limitada y finita. 


B. Santidad (Sal 97, 12; 93, 5)


1. Palabra qadash en hebreo. Dos posibles orígenes que pueden significar o bien pureza moral o bien elevado o separado en el sentido de que Dios es un ser distinto y por encima de cualquier otro ser.

2. Dios es lo que quiere sin reservas, es puro moralmente.

3. En las Escrituras se nos exhorta a ser santo como Dios (Levítico 11,44; 1 Pedro 1,15-16).

4. Dios no es solo santo, también es otras cosas.

5. Cuando vemos que la Biblia repite “santo, santo, santo” es una forma típica hebrea de ser absoluto, de enfatizar la santidad de Dios.

6. “Dios es amor” en lugar de “Dios es amoroso” es otra forma de enfatizar la esencia de Dios.


C. Amor y bondad (Sal 86, 5; 73, 1)


1. El amor, la bondad, la misericordia y la compasión podrían ir juntos y están relacionados.

2. En griego hay varias palabras que se traducen como amor según el contexto: eros, fileo y ágape. Estas palabras hablan del amor romántico, el amor fraternal y el amor de Dios respectivamente, y normalmente se hace una división innecesaria entre los términos.

3. El amor se manifiesta dando. Dios nos ha dado todo lo que somos y lo que tenemos, sobre todo, su hijo. La respuesta natural debe ser amar como Él. 

4. Dios no necesita de nada ni nadie fuera de su relación en la Trinidad, sin embargo, hace espacio y crea al ser humano capaz de amar y relacionarse con su creador.


D. Justicia (Sal 98, 9; 58, 11; 11, 7)


1. Justicia no siempre significa verse parejo a los demás. En ocasiones solo Dios sabe cuándo se está siendo completamente justo. Por ejemplo, en la parábola de los trabajadores. Si midiéramos a todos los creyentes con la misma vara, muchos saldríamos perdiendo.

2. La justicia también es algo que no solo hace, sino que Dios es justicia. 

3. En la justificación hay dos divisiones, una en la que Dios considera al pecador inocente y otra escatológica en la que nosotros nos convertiremos en justos genuinamente.


E. Compasión (Sal 103, 8; 78, 38; 68, 5)


1. Dios se acerca a su pueblo. Dios es fiel a lo que promete a su pueblo a pesar de la infidelidad de su pueblo.

2. La compasión de Dios hacia Israel es por el pacto que había hecho con Israel. Esto lo vemos ampliado por Jesús en el Nuevo Testamento. Por ejemplo: la parábola del buen samaritano.


F. Soberanía (Sal 66, 7; 47, 2)


1. Dios no es un Dios soberano tiránico, sino que es el ejemplo de humildad y de sacrificio hasta la muerte. Dios es soberano y lidera con ejemplo.

2. El hombre es la cabeza de la mujer de la misma forma que Jesús es la cabeza de la Iglesia. 


G. Verdad (Sal 56,10; 117, 2; 100, 5)


1. Concepto que se entiende como fidelidad porque la verdad, aunque tiene una dimensión teórica, esta verdad que es fidelidad quiere decir que se puede confiar en Dios. No cambia de opinión.

2. Jesús se identifica a sí mismo como la verdad.

domingo, 24 de diciembre de 2023

Nos ha nacido el Salvador



La Natividad del Señor

Hoy, nos ha nacido el Salvador. Ésta es la buena noticia de esta noche de Navidad. Como en cada Navidad, Jesús vuelve a nacer en el mundo, en cada casa, en nuestro corazón.

Pero, a diferencia de lo que celebra nuestra sociedad consumista, Jesús no nace en un ambiente de derroche, de compras, de comodidades, de caprichos y de grandes comidas. Jesús nace con la humildad de un portal y de un pesebre.

Y lo hace de esta manera porque es rechazado por los hombres: nadie había querido darles hospedaje, ni en las casas ni en las posadas. María y José, y el mismo Jesús recién nacido, sintieron lo que significa el rechazo, la falta de generosidad y de solidaridad.

Después, las cosas cambiarán y, con el anuncio del Ángel —«No temáis, pues os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo» (Lc 2,10)— todos correrán hacia el portal para adorar al Hijo de Dios. Un poco como nuestra sociedad que margina y rechaza a muchas personas porque son pobres, extranjeros o sencillamente distintos a nosotros, y después celebra la Navidad hablando de paz, solidaridad y amor.

Hoy los cristianos estamos llenos de alegría, y con razón. Como afirma san León Magno: «Hoy no sienta bien que haya lugar para la tristeza en el momento en que ha nacido la vida». Pero no podemos olvidar que este nacimiento nos pide un compromiso: vivir la Navidad del modo más parecido posible a como lo vivió la Sagrada Familia. Es decir, sin ostentaciones, sin gastos innecesarios, sin lanzar la casa por la ventana. Celebrar y hacer fiesta es compatible con austeridad e, incluso, con la pobreza.

Por otro lado, si nosotros durante estos días no tenemos verdaderos sentimientos de solidaridad hacia los rechazados, forasteros, sin techo, es que en el fondo somos como los habitantes de Belén: no acogemos a nuestro Niño Jesús.


Pensamientos para el Evangelio de hoy

«Demos gracias a Dios Padre por medio de su Hijo, en el Espíritu Santo, puesto que se apiadó de nosotros a causa de la inmensa misericordia con que nos amó. Estando nosotros muertos por los pecados, nos ha hecho vivir con Cristo, para que gracias a él fuésemos una nueva criatura» (San León Magno)

«En este día ha nacido, de la Virgen María, Jesús el Salvador. Adoremos la Bondad de Dios hecha carne, y dejemos que las lágrimas del arrepentimiento llenen nuestros ojos y laven nuestro corazón. Todos lo necesitamos» (Francisco)

«Jesús nació en la humildad de un establo, de una familia pobre. Unos sencillos pastores son los primeros testigos del acontecimiento. En esta pobreza se manifiesta la gloria del cielo. La Iglesia no se cansa de cantar la gloria de esta noche: ‘La Virgen da hoy a luz al Eterno. Y la tierra ofrece una gruta al Inaccesible. Los ángeles y los pastores le alaban. Y los magos avanzan con la estrella. Porque Tú has nacido para nosotros, Niño pequeño, ¡Dios eterno!’» (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 525)


MISA DE LA AURORA (Evangelio: Lc 2,15-20) «Encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre»

Hoy resplandece una luz para nosotros: ¡nos ha nacido el Señor! Del mismo modo que el sol sale cada mañana para iluminar y dar vida a nuestro mundo, esta misa de la aurora, celebrada todavía con cierta oscuridad, evoca la figura del pequeño Infante nacido en Belén como el sol naciente, que viene para iluminar a toda la familia humana.

Después de María y José, fueron estos pastores del Evangelio los primeros que fueron iluminados por la presencia de Jesús Niño. Los pastores, que eran tenidos como los últimos en la sociedad. Hemos de ser pastores para acoger al Niño, y ser conscientes de nuestra nada.

Que Jesús sea luz no nos puede dejar indiferentes. Miremos a los pastores: era tan grande el gozo que sentían por lo que habían visto que no paraban de hablar acerca de ello: «Todos los que lo oyeron se maravillaban de lo que los pastores les decían» (Lc 2,19).

«Tu Salvador ya está aquí», nos dice también el profeta, y eso nos llena de alegría y de paz. Amados hermanos, esto nos falta a muchos cristianos de hoy día: hablar de Él con alegría, paz y convencimiento; cada uno desde su vocación, es decir, desde el designio eterno que Dios tiene “para mí”. Y esto será posible si previamente estamos convencidos de nuestra identidad: los laicos, religiosos y sacerdotes. Todos formamos “el pueblo santo” del que nos habla el profeta Isaías.

Fue designio de Dios que acudieran pastores a adorar al Niño Jesús. Todos somos pastores. Todos hemos de ser pobres y humildes, los últimos... Contemplando el pesebre de nuestra casa, con sus pastores de plástico o de cerámica, vemos una imagen de la Iglesia, que el profeta en la primera lectura describe como una “ciudad-no-abandonada” y como “la-que-tiene-un-enamorado” (cf. Is 62,12). En esta Navidad hagamos el propósito de amar más a nuestra Iglesia... que no es nuestra, sino de Él, y nosotros la recibimos y entramos a participar en ella como indignos siervos, y la recibimos como un don, como un regalo inmerecido. De ahí que nuestro estallido de alegría en esta Navidad ha de ser una profunda y sincera acción de gracias.