Si seguimos la genealogía bíblica del Génesis, la línea que conduce desde Noé hasta Jacob pasa por Sem, Abraham e Isaac. Es importante señalar que estamos siguiendo la línea genealógica de la promesa que posteriormente desembocará en Israel.
La genealogía, según Génesis 10–11, puede expresarse así:
Noé
↓
Sem
↓
Arpaksad
↓
Selaj (Shelah)
↓
Éber
↓
Péleg
↓
Reú
↓
Serug
↓
Najor
↓
Téraj
↓
Abraham
↓
Isaac
↓
Jacob (Israel)
En forma desarrollada:
Noé tuvo tres hijos: Sem, Cam y Jafet (Gn 5,32; 6,10). La genealogía que conduce hacia Abraham y posteriormente hacia Jacob procede de Sem.
Sem → Arpaksad → Selaj → Éber → Péleg → Reú → Serug → Najor → Téraj → Abraham → Isaac → Jacob.
Los textos fundamentales son Génesis 10,21-32 y, sobre todo, Génesis 11,10-26.
Hay además un detalle muy interesante. En Génesis 10,25 se dice respecto de Péleg:
«A Éber le nacieron dos hijos: el nombre de uno fue Péleg, porque en sus días se dividió la tierra».
El nombre Péleg está relacionado con la raíz hebrea פלג (p-l-g), asociada con «dividir». El texto lo coloca inmediatamente antes de la cadena que conduce a Abraham. Esto adquiere especial relevancia porque Génesis 10–11 está precisamente preocupado por la división de la humanidad en pueblos y lenguas.
Después de Péleg encontramos:
Péleg → Reú → Serug → Najor → Téraj.
Y aquí aparece Téraj, padre de tres personajes: Abram, Najor y Harán (Gn 11,27).
Harán será padre de Lot; Najor dará origen a otra rama familiar; pero la línea de la promesa continúa por Abram:
Téraj
├── Harán → Lot
├── Najor → descendencia aramea
└── Abram → Isaac → Jacob
Abram, posteriormente llamado Abraham, tiene inicialmente a Ismael con Agar y después a Isaac con Sara. Sin embargo, la línea genealógica de la alianza continúa por Isaac.
Isaac tendrá dos hijos:
Isaac
├── Esaú (Edom)
└── Jacob (Israel)
Aquí llegamos a un punto teológicamente decisivo. Jacob no es simplemente un descendiente de Abraham: es aquel cuyo nombre será cambiado por Israel:
«En adelante no te llamarás Jacob, sino Israel, porque has sido fuerte contra Dios y contra los hombres, y has vencido» (Gn 32,29).
Por tanto, podemos representar el recorrido completo de manera más teológica:
Noé
→ Sem
→ Arpaksad
→ Selaj
→ Éber
→ Péleg
→ Reú
→ Serug
→ Najor
→ Téraj
→ Abraham
→ Isaac
→ Jacob
→ Israel.
Y aquí aparece una estructura que puede ser muy útil para la disertación que estamos construyendo:
Noé representa la humanidad renovada después del diluvio.
Sem representa la línea genealógica de la que surgirá Abraham.
Éber representa la tradición ancestral que posteriormente será vinculada con los «hebreos» (aunque etimológicamente la identificación entre Éber y «hebreo» debe tratarse con cautela).
Abraham representa el comienzo de la elección particular.
Isaac representa la continuidad de la promesa.
Jacob representa la transformación de una familia patriarcal en el origen de un pueblo.
Y sus doce hijos constituirán los antepasados epónimos de las doce tribus de Israel.
«Arpaksad → Selaj → Éber».
No «Arpaksad → Cainán → Selaj → Éber».
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