lunes, 8 de octubre de 2012

Poemario: A Mein Lilie / Autor: Ronald Rivera



Te sumergí en la esperanza cautiva

De mis piernas

Tu pelvis aullaba como un animal herido,

Pedía mis caricias.

 

Tus muslos olían a banquete

Y tu fuente manaba.

 

Me vestí de mi mismo

Deforesté la selva de tu divinidad,

Llegué a tu ombligo y lo amé.

 

Te incendié el pubis

Al entrar a tu sarcófago sin puertas.

 

Tu boca

Es una nube danzante

Que vuela dentro de mí

Como un huracán de palomas

Y avestruces locas.

Es un relámpago que destila hechizos a su paso.

Maremoto de miel y espinas.

Espejo del cielo

Ése que enmudece,

Todos los dioses se reunieron en tus labios.

 

Te apretaré.

Reirás en mis fauces.

Aplaudirás al ver temblar tus piernas.

Ansiaré

Cada latigazo de tus cabellos.

 

Habitaré

Tu casa vacía

Oscura

Lánguida.

Quiero dar la bienvenida a tu piel

A tus labios

A tu pelvis a punto de ebullición.

 

Resucité de noche.

Era la noche de tu piel

De tus pezones pálidos,

En tu ombligo,

En un continente entre tus pechos.

Era de humo y mariposas.

Tenías pulpos en las manos

Un dragón alojaba en tu vientre.

Me quemastes la piel de abajo.

 

Castígame de una vez.

Márcame con la fusta de tu boca.

Sácame la sangre.

No quiero Piedad.

Hiéreme la piel

Con la divina humedad de tu especie.

Huéllame todo lo que te de placer.

No pienses.

Entiérrame tu nombre en la conciencia.

 

Alborótame la osadía.

Despiértame los pensamientos secretos.

Te asaltaré los labios

Y tallaré en tus pechos

Un mástil formidable.

 

Cual reptil perdí la antigua piel

Dejé con ella el pasado.

 

Florecí en poco tiempo.

Sin darme cuenta me encontré en un mundo con nuevos horizontes.

 

Te he tomado con mis labios como se toma un pétalo en un lago de alacranes.

 

Tomamos la incertidumbre de nuestros brazos abiertos y extendidos.

No tuvimos alternativa.

 

Derretimos con nuestro amor la sangre fría, la dura oscuridad.

 

Cerrastes las persianas de tus ojos para oscurecerte en mi extraña fantasía.

 

Te ofrecistes como una flor exquisita

Me zambullí en tu polen

Y me perpetuastes en tu rocío.

 

Supe que existía cuando me enredé en tus lianas subterráneas

Cuando naufragué

En el pantano de tus instintos

Cuando sobreviví

En tu divina maraña

Hasta que llegué

A la selva prometida de tus párpados.

 

Como una gaviota

Volé sobre tus playas

Y divisé mi alimento.

 

Desafiando tus resacas

Irrumpí en tu oleaje

 

Sonriente elevé mi vuelo

Y perdí la brújula.

 

Me erigí ante ti

Como una estatua

De marfil bronceado.

 

Pulcro

Exacto

 

Estudiastes mis masas

Enloquecí

Cuando medistes mi volumen y densidad.

 

Investigué tu origen

Y sucumbí

Cuando te toqué.

 

Bendigo las raíces

De tus manos

Se expanden

Debajo de mi tierra

Mientras agrieto el suelo

Más fértil de tus valles.

 

En ti me reproduzco

En ti me multiplico

Como tus glóbulos rojos.

Rojos por la lujuria

Que llevas injerta

En tus caminos internos

En cada giro

De tus hermosas curvas

Y en todos los cruces de tu cuerpo astral.

 

En ti me reproduzco porqué eres mi hábitat favorita.

 

Vivo en una lágrima

Colmada de fantasías

Inalcanzables por un momento

Pero que ahora llena episodios reales

Que me ponen los pies en la vida.

 

Quisiera que la vida no sea tan en serio

Y poder salir junto a ti

Desnudos a la calle

Y tomar margaritas, rizarlas en tu pubis,

Otorgando  esperanzas a cada desdichado.

 

Te he recorrido la piel

Arraigándome

En todos los pliegues posibles,

Mostrándome desnudo a ti.

Dándote a conocer mis tonalidades.

 

Te he recorrido la piel y decidí vivir en ella.

Me anclé en tus párpados

Para tener la gloria de verme feliz

En tus ojos.

 

28/11/07

3:06 PM

 


 

Intentos risibles

Me recuerdan

Tus labios aún sin usurpar

Con restos de chocolate

Intentando llevarme

A la gloria que no nos pertenecía.

 

Aquel simulacro

De cópula pueril

Fue el inicio de una búsqueda

De una exploración

De una inquietante curiosidad

Que de tanto saciar

Se convirtió en adicción

Adicción al amor

Adicción a ti.

 

Cuando mi roca

Rodó por tu cascada

Erizó tus algas submarinas

Aquel caudal de vida

Desordenó el sur de tu existencia.

 

¡Cuánto amor he bebido!

Has sucumbido en mi copa (Esta mañana me dijistes que te encanta sucumbir en mi)

Te he disfrutado en mis burbujas

Y extrañado en tu ausencia.

 

Eres la medusa que habitas debajo de mi piel

Cada hebra de tus cabellos

Es para mí el veneno mas deseado

Por mi sangre.

 

Pedazos de pieles hacen un torbellino de miembros confundidos

Que logran desplomar montañas

Explotar volcanes

Incendiar praderas

Desbordar cascadas

Hasta que el sol se ruboriza

Y por pena cierra los ojos

Regalando un horizonte de oro quemado

Con olor a romance.

 

Parpadean las estrellas.

Protagoniza la noche

¡Ah la noche!

Eterna cómplice

Camufla lo evidente.

 

29/11/07

9:30 AM

 



Estuve en el desierto

Te soñé como a un oasis

Anduve delirante

Visité otros hemisferios de mi vida

Estabas tú

Estatua de arena húmeda

Yo peregrino de tus poros

Esclavo de tu humedad

Sediento de cáliz

Hipnotizado por tu imagen

Enloquecí.

 

Reservastes a mi habitante

Tu cálida humedad

Tus misterios ensortijados

Tus churuatas de miel

Tu guarida embrujada

Donde tienes un pedazo

De arena movediza

Preparado para él.

Gracias por zambullirlo en tu secreto.

 

Me declaro explorador

De tus suelos

Y de tu vegetación.

A partir de esta luna

Reptaré todo tu horizonte.

 

29/11/07

9:40 AM
 


Para ti soy hombre de guerra

Soldado listo

De gigante armadura

Cañón apuntando.

 

Diviso el blanco

El objeto es mundano

Le atrae lo prohibido.

 

Violo el terreno enemigo

Con su mayor explosivo.

 

Soldado reconocido

Celebra su victoria.

 

Verdugo de tu tierra

Tomo el agua de tus grutas

Lamo el limo de tus rocas

Clavo mi estalagmita

Y bifurco tu entraña

Como la de una vampiresa.

Dame la revancha

Y aniquílame este grito

De garza agonizada.

No pienses.

Sólo huele.

 

29/11/07

9:45 AM


 

Mein Lilie,

Sagrada en el amor

Llena de mis besos furtivos

Caricias de mis dedos

Y mis dientes

 

Con la lengua tocándote

El desvelo

 

Que brota

 Solloza

Que se rompe

En un desesperado

Espacio tiempo

 

Consagrada

A saborear ciruelos

Con los muslos ardiendo

Te amo.

 

La copa de tus senos

Llena

De un licor goteando

Tragos

Labios

El dardo

De lo que en mi se eleva.

 

Atado

Consagrado a ser fuego

Que te alimenta.

 

A ser gota de luz

Que te alienta la entraña.

 

Soy presa

De tus labios de loba.

 

Unidad lo diverso

De pensarnos

Tocándonos

Como si yo fuera tus adentros y tú el corazón que busco cuando me interno ardiéndote

 

Y anclamos en lo inconmensurable

Moviéndonos.

 

No sé de otro misterio que develar el tuyo

Hurgar bajo tu piel de hierbabuena y luna

 

Despejarte los senos

Los pezones

Del frío que los puebla

Cuando ausencias

De mi boca

Los dejan sin alivio

 

No sé de otro misterio

Que mostrarte lo mío

El franco poderío

Una presencia

 

Sollozando

Orgasmos

De mastranto

Y tarde

Y solilunio

Anclado.

 

Adornamos el momento de silencio,

Como en aquellos viajes

Donde mis labios

Dejaron estrellas en tu vientre.

 

Bebemos los sexos

Masticamos la sed

De cada nervio

Quedamos exhaustos

Muertos

 

Almas levitando

 

Desandas la piel

Dejas mi sangre

En plena beatitud

De sus latidos.

 

Ante ti arrodillado

Inclino sentimiento

Palabra hecha silencio

 

Lamo la miel

Que aflora de la fuente

 

Caudal de sueño

Despertando el día

 

Sigues hundida

En un cielo que sólo

Mi boca

Ilumina

 

Así elevas el hondo plenilunio

 

Nos entregamos a la agonía del místico desvelo de darnos con puro amor.

 

Te amo.

 

29/11/07

10:35 AM

 
 

Amada Mein Lilie,

Estoy muy contento,

Estos días me recuerdan tanto nuestros primeros encuentros…

Estoy emocionado, porque tengo razones

Para enamorarme de nuevo de ti.

 

Convertimos nuestros sueños en realidad.

Cruzamos las esquinas del miedo,

Rozamos victorias en el incesante fuego.

Enfrentamos la lógica y creamos nuestra lógica.

 

Cuando llegaba el viernes y te miraba,

Mis pensamientos deseaban atrapar tu sexo con mi sexo.

Y la seguridad solo me pedía un poco de paciencia.

 

Empezamos a escribir un nuevo capítulo en la historia de los dos.

 

Me empujó el deseo hasta adictarme a tu piel.

Intento amarte en horas que no puedo verte

Y este oficio de enamorarme me da pie a la locura sin tregua.

 

Aprovecha mi demencia y cuando la piel ya no resista sexúame.

 

Cesaron ya los días de vaciedad.

 

Son tantos días que no te veo que cuando pienso en todo esto me entra un apetito voraz,

Me absorbe intermitentemente.

Este apetito se refugia en la venosa lista de mis goces, me impelan a seguir las huellas indómitas,

Las ansias me siguen hasta la vehemente alborada de una cópula.

 

Te celebro desde mi sombra

Bajo el cuerpo que sabe de ti

Sobre las olas

Conjuro cada posibilidad de amor

Por tus ojos

Entre tus piernas

Anhelo la costumbre de enmohecer mi vientre

Con tus aromas

En ellos he sumido la angustia

En ellos mis poros hablan de ti.

 

Deseo tanto amarte mi Preciosa.

Sitiar mi vientre con tu blancura

Situar sobre tu pelvis mis labios

Encajar en mí tus más bajos sueños

Hasta que mis ojos te nombren

Y tus huellas tatúen mi lengua.

 

Recuerdo nuestra historia.

 

En medio de suspiros

Me siento sobre ti

Abro caminos entre tus flores pintadas

 

Un beso

Lo inmediato

Oímos el pálpito de héroes

Venciendo el templo prohibido

De cuerpo entero.

 

Es hermoso ver como el amor se apodera de los cuerpos que se desnudan en la música táctil.

 

Hablar de ti es enigmático a la hora de poetizar tu cuerpo, tu loable cuerpo,

Ardid de cuerpo.

 

Me eximo del silencio

Me deshago

Te soy dermis

Absorbente de tu realidad genital

En la álgida unión de nuestros cuerpos

Donde labro arcos a mi vientre

Mezclado de tus peticiones.

 

Los ángeles nos sostienen.

 

Somos parientes de un mismo deseo

Exteriorizado en la urbe de los cuerpos

Dagas has llevado a mi piel

Y un silencio venenoso se anida en mi boca.

Eres femenina,

Collage de vida que me ha brindado salvación.

 

Te amo.

 

29/11/07

11:30 AM

 

Mein Lilie, Eres tú quien contiene los árboles misteriosos donde voluminosas frutas tropicales se agitan en el viento:

Senos, cabellos, labios, malvavisco, piernas, muslos, Venus, espalda, ojos, narices, orejas, caderas, pies, tobillos, nuca, mentón, pómulos, alientos, olores, sudores, ovarios, pubis, uñas, movimientos, voces…

 

Castígame…

 

Yo hoy te anuncio,

Mujer ideal,

De pezones níveos,

Diosa de bosques, la que se baña desnuda conmigo, la que me muerde duro, acostada sobre mi pecho, ángel.

 

Eres mi protectora en la poesía del espíritu y en las sábanas.

 

Ayúdame…

 

Ayúdame a ser fuerte, siempre fuerte.

Ven mi amada musa.

 

Ven mi dulce y salvaje amada,

Tú quien bebes de mi cuerpo imperfecto.

¡Oh, ternura y mi hechizo! ¡Oh, cómplice en mi voluptuosidad!

Sagrada mujer, me cubrirás ahora que la noche y sus estrellas relumbran nostálgicamente.

 

No dejes que regresen sin sentido mis suspiros.

 

Y búscame aquí donde te espera mi lecho, Amiga en mis tormentos, cobíjame y dame calor…

 

Bella mano que creo Dios,

Deslízate entre mis escombros y mis arterias; bombéalas con tus alientos felinos y llénalos de almizcle, de carbón, de lila y de sangre.

Abre tus brazos para descansar…

 

Descansar, mientras hacemos el amor y me pierdo en la ternura de tus pechos.

 

Tu piel se torna fresca como la rosa…

Eres provocativa, eres el supremo delirio que ensordece.

 

Amo tanto a Venus, femenina flor de jardines primaverales. Amo sus fauces calurosas y vías encorvadas.

Venus, preciosa, como los canales de Mesopotamia y el Istmo de Corinto.

Deseo tanto tomar de ella el néctar de los dioses

Exprimir mineral de hierro y zinc, hoyo de colibríes y de perdices alzadas en consternación, pozo de cálidas brisas y de vinos caseros.

 

A Venus le mando mis buenos días y buenas noches. Mi alma la rozaría hasta desprender dulce elixir.

 

No puedo olvidar tus hermosos pezones,

Golfos bañados en aguas de impetuosidad, esplendor y vida.

Cuando los muerdo me abruman…

Les doy toda mi sensualidad…

¡Soy débil de evitar entregarme a tus pechos, boca, muslos y ombligo!

 

Antes del orgasmo reina la destrucción y mas tarde la calma renueva todo lo creado.

 

Como evitar morder tus labios calientes de brujería.

 

Soy el tenor de tus ovarios llameantes.

Soy el esclavo de tus hechicerías alquímicas.

Ya no puedo pensar sino en la felicidad, gracias a ti…

 

Imagino tu tez en este momento… Lleno de música, energía, misterio, incandescencia. Me gusta ver como cambias de color a uno más potente y vivo… Deseo morder tu piel, ahora seguro sudada, salada y vibrante como brisa marina; entrar en ella profundo como mar.

 

Te imagino sudada, dominante, caliente, embobada, optimista, iconoclasta, temblorosa, mitificadora, encantadora, fogosa, alentadora.

 

Mis neuronas vuelven a Venus,

Han encontrado algunos sinónimos:

Inocencia, canto del pájaro, maravillosa libertad, ojo modesto del ser amado.

 

También he hallado algunos sinónimos a tus pechos:

Inmenso valle de frutas calientes, Banquete, incandescencia, éxtasis, campanas, sonrisa del ser vivo, torrenciales, chorros que brotan eternamente.

 

Para Malvavisco he encontrado estos:

Caverna, apretón y vértigo. O pudiera ser: infinito, balance de las olas, veneración.

 

En fin, sólo deseo que sepas que

Llegué tocar lo más hermoso de mi vida, a rozar éxtasis, Resultado: alegría, melancolía, felicidad… Bajé en círculos al corazón y luego subí.

 

Me perdí en la pasión.

 

Te amo, y voy apagando este capítulo felicitando las convulsiones de frenesí, a tus movimientos de locura, los momentos de tus ojos semiabiertos, oasis de carbono 14; tu boca, licor; tu piel, reflejo de jazmines; tu cabello…

 

Ya palpo la Gran Llanura, el inmenso Abismo. La sangre vikinga me fascina como actúa en ti.

 

Respira… Luego continuaremos…

29/11/07

3:30 PM

¡Ojos almendrados!, desertores trágicos de la serenidad, veedores de sinfonías cataclísmicas y dionisíacas cada viernes por la noche, dispersen sus luceros cósmicos por la cama desarreglada…

 

Cuanto añoramos los despertares uno al lado del otro.

 

Tus prodigiosas nalgas cubren mi piel y desorientado las muerdo… Me abruman y fortifican.

 

¡Ese ecuador majestuoso, de actitud fogosa: morada adornada con mariposas, fresas y moras salvajes!

¡Oh mi amada, mujer angelical! Me enloqueces…

 

Jamás he bailado con sones tan dulces

Como en aquellas noches, cuando

Tus hálitos jadeantes estremecían turbulentamente mi agitada alma.

 

¡Música, cantos del cielo, cantos profundos e infinitos! Visiones que revelo hasta tu ser, ansioso por redes de mi alma. Alma disipadora que se entrega al placer. 

30/11/07 10:45 AM

Me agradas mi linda esposa,

Mujer que silencias cuando tus ojos

Patinan sutilmente sobre las praderas, los soles grises, las nubes, y juegas con mis vellos.

 

El silencio de la belleza deviene más y más poderoso por sus toques de benevolencia.

 

Vivir junto a ti es tener la fantasía de respirar la esperanza de comer uvas y dejar correr sus jugos sobre tus piernas.

 

Mojo mis manos en los riachuelos que me atraen. Bebo tus poemas, ahogándome fácilmente en ellos.

Para no caerme me sostengo de tus repentinos espasmos que arrastran y alumbran la sombra de la eternidad.

La vida sin esperanza no vale nada

La vida sin ti no vale nada.

30/11/07

11:00 AM

 
 

Observaba tu silueta que se movía

En la cama sin sábana.

Sin decir palabra alguna mojabas las puntas de tu cabello con mi boca algo seca.

¡Oh, cuán ido estábamos de felicidad!

 

El infinito meneaba una lenta comparsa,

Y me sonreía lánguidamente.

Te tomaba la cintura fina,

Inundada de vapores fecundos y

Allá, junto a la pared del cuarto,

Luces fundían tus imágenes

Que al cabo de un rato hicieron

De nuestra habitación

Un sutil muestrario de sonidos.

Movimientos, vibraciones elegantes

De pasos, de risas, pero sobre todo de ángeles que mezclaban sus voces en mi sueño.

 

Mi mano se posaba sobre tu hombro y lo apretaba fuertemente contra el mío.

Devoraba los frutos de tus espejismos,

Solo teníamos que abrir nuestros labios.

 

Solo necesitábamos abrir los labios salvajes para deslizarse sobre la hierba del misterio de los dioses.

30/11/07

sábado, 6 de octubre de 2012

Novela: El Viaje Capítulo IX. Autor: Ronald Rivera

ALFOMBRA PERSA

IX


            El cielo se presenta con apacible tonalidad azul acompañando de dispersas nubes blancas que juegan con el viento y rozan las montañas como manos trémulas sobre piernas amadas.

            Hermosas praderas se disponen ha ofrecer flores de pistilos fecundos arropando jardines con azucenas, jazmines y lirios que rebosan pureza. Se ofrece el jugo del níspero, las abejas se drogan de miel, mientras que nuestros cuerpos desnudos corriendo entre flores y colores disfrutan del juego ilusivo del amor.

            Es común las risas y el delirio ante su presencia; entre los dos solo cabe un momento, el hoy,  y solo un acto, el amar. Corriendo en los jardines caemos, rodamos, ella me besa, ambos no soportamos tanto amor... Es allí cuando creo que existe el cielo pues esta vida no es suficiente para amar. Desearla es mi alimento, tenerla mi felicidad.

            Parece tan irreal este sueño, que he compartido junto a mi amada Asha. Ya hace tres meses que disfruto de su cuerpo en esta zona boscosa y cálida de la histórica Turquía. Tres meses en que he bebido de ella embriagándome de dulce sabor; ahora procurándome una nueva alegría al enterarme de su embarazo. Dichosa matriz bañada por mis genes, bendita la noche en que su vientre empezó a cantar para recibir un nuevo miembro. Nunca imaginé que mis espermatozoides y sus óvulos pudieran dar tanta felicidad.

            Tomando juntos un poco de café, el reloj de pared indica las 5:40PM. Es tan grato vernos los rostros y contemplar no solo nuestros cuerpos sino el desorden de la casa tras frecuentes ataques de pasión. Solo basta mirar el sofá de donde solo hace algunas horas pasadas ella había saltado, habiéndome llevado de por medio hasta hacerme rodar al cuarto, habiendo dejado a su paso un rastro formado por un pequeño short pijama rosa, una sandalia, un brassiere, otra sandalia y por último su ropa interior enredada en sus tobillos, viéndome obligado a liberarla.

            Habiendo ya tomado el café junto a ella, empezamos a resolver algunos problemas importantes como el de retomar, desde la próxima semana, los negocios dejados por mi padre, la atención que debe tener ella  ante el cuidado de su embarazo y sobre los sirvientes que han de regresar al trabajo de la casa después de haberle dado unos días libres por razones obvias.

            Después de concretar las decisiones laborales empezamos a recordar los gratos momentos que hemos vivido en esta cálida casa, y como paso a paso vamos formando un hogar, especialmente tras la alegría de esperar el nacimiento de un hijo. Luego de abrazarla y sentir su cuerpo junto al mío, nos reímos jocosamente al compartir las anécdotas de nuestra llegada a esta nueva morada. Anécdotas como la de aquella vez que sin esperar entrar en la casa   ya nos habíamos quitado la ropa para  empezar amarnos sobre la mesa del comedor y terminar debajo de ella. O aquella otra cuando durante la noche admirando la luna y las estrellas amanecimos abrazados en la terraza... Momentos inolvidables que se unen a muchos que vendrán y que ya hemos vivido.

            Mi reloj ya marca la  6:30PM. Ella en un descuido mío sale corriendo de mis brazos y llega al pequeño estar. El crujir de la falda de su vestido es el toque de gloria de mis sentidos: Vista, gusto y olfato, tacto y oído. Yo dándole alcance la abrazo por su espalda cayendo los dos sobre una alfombra persa tan suave como su piel. Pensativo veo sus ojos y mirándola a ella me miro a mí y me digo a mí mismo: “Que gran dicha es la de conocer el amor y hacerse esclavo de tal virtud”   Tras un suspiro siento la serenidad del alma y le digo a mi amada: “ Te asemejas, preciosa, a un cigarrillo pues eres humo, ceniza y candela” Es humo que me ciega, como ceniza me deja y como candela quema. Yo, por lo mismo, deseo saborearla lentamente en cada aspirar, en cada expirar de mi vida.

            Acostados en medio del estar y sin mucho ánimo en levantarme tomo sus besos como rosas, labios de capullos entreabiertos. Mi temperatura sube al percibir su aliento sobre mi rostro y su presencia se me es arrebatante. Su olor supera a un jardín de azucenas y sus hombros al paladar son crema con fresas salpicadas de canela, que hacen las veces de  lunares. Momento indescriptible donde todo se consume y solo queda la alegría de vivir.

            Después de sentir sus tórridos labios en un prolongado beso me levanto de la alfombra persa o mejor dicho de su cuerpo y traigo de la habitación una hoja arrugada escrita.

            -Amada musa, este papel lo había escrito en aquel barco un día antes de conocerte donde plasmaba lo que sentía en el momento. Se trata de un poema inconcluso, pero al encontrarte le he podido dar conclusión, pues tú eras la respuesta que mi corazón estaba buscando.-

 El papel decía:

            ¿Dónde estás mi chica? ¿Dónde estás hoy?

            No te escondas que la noche es fría, ya es hora de dormir.

            ¿Dónde estás mi chica? ¿Dónde estás hoy?

            No me dejes. Espérame, algún día he de llegar.

            ¿Dónde estás mi chica? ¿Dónde estás hoy?

            No llores, allí estaré. Siempre ha tu lado he de estar.

            ¿Dónde estás mi chica? ¿Dónde estás hoy?

Gracias a ti he sido respondido:

            En la belleza, en la cercanía tú has de estar.

            En las risas, en el andar.

            En la noche, en las estrellas, la luna, el dolor,

            En una suave brisa, el amanecer, las nubes, en una flor.

            En mis logros, en mis fracasos, en un cuarto solo, en una sala con mucha gente.

            En mi vida, en mis sentimientos, en mis lágrimas y sonrisas, en mi corazón.

            Al terminar de recitar mi poema me siento al lado de ella sobre la alfombra persa, y confieso en voz alta:

            Detrás de la vida, una mujer.

            Detrás de los logros, una mujer.

            Detrás de la belleza, una mujer.

            Detrás del dolor, una mujer.

            Detrás de las risas, una mujer.

            Detrás del pecado, una mujer.

            Detrás de la salvación, una mujer.

            Detrás de los problemas, una mujer.

            Entre los amigos, una mujer.

            Detrás de las alegrías, una mujer.

            Detrás del esfuerzo, una mujer.

            Detrás de un gran hombre, una mujer.

            Detrás de un santo, una mujer.

            Los momentos, amada Asha, más hermosos de mi vida han sido junto a Dios, junto a mis padres, hermano y amigos pero en especial con las mujeres que permiten que estos sean posibles.

            Es por ello que “El hombre completo es el que ha conocido a Dios y un afecto femenino”.

            “El hombre sabio es quien siempre busca a Dios y mantiene una sana relación con las damas”.

            “El hombre feliz es quien ama a Dios sobre todas las cosas, ama a los amigos y ama una mujer”.

            “El hombre santo es el que conoce, busca y ama a Dios sobre todas las cosas. El que ama a sus amigos tomando en cuenta que para él todos los son. Y establece una buena relación con las mujeres sabiendo tomar el afecto de ellas y entre ellas el de una y en una el de Dios”.

            Habiendo reflexionado sobre la filosofía del amor solo queda una cosa por hacer sobre esta alfombra persa. Cierro los ojos, beso a mi esposa palpando nuestro hijo en su vientre y rodeándola con mis brazos y labios tiro un zapato al interruptor de la luz quedando a oscuras...

Novela: El Viaje Capítulo VIII. Autor: Ronald Rivera


NOCHE NUPCIAL

VIII

      He pasado dos días maravillosos en la casa parroquial de mi hermano junto a mi amada Asha, aunque en dos cuartos distintos pero uno al lado del otro. Es agradable estar con las dos personas que más amo en el mundo y lo mejor es que tanto Asha como Khail se la llevan muy bien. Durante el día quedamos Asha y yo solos ya que Khail se encarga de visitar las distintas comunidades que atiende llegando preciso a celebrar la misa de 6:00PM. Es en la cena donde siempre los tres comemos juntos y solemos contar anécdotas de la niñez o sobre las costumbres musulmanas con las que Asha creció. A pesar de tener muchas ganas de estar con ella el ambiente tan sacro me cohíbe  por lo que hemos aprovechado de conversar y conocernos mejor sin desaprovechar la oportunidad de  besarla y decirle cuanto la amo.

      Khail al tanto de todo el contexto en que se ha desenvuelto esta cruzada por el amor, ha estado de acuerdo en que nos marchemos lo más pronto posible a Turquía, donde podemos vivir en la casa de nuestra niñez. Tomando en cuenta de que pronto las autoridades policiales podrían llegar a la casa parroquial por el caso de la muerte del capitán y en busca de Asha. Es así como mañana a primeras horas partiremos en un vuelo directo a Estambul. Por este motivo le he pedido a Khail que nos case antes de irnos y el gustosamente ha aceptado. Asha ante la idea se puso muy contenta y manifestó su alegría con risas dibujadas en sus labios y dos lágrimas como perlas acariciando sus mejillas.

      Son las 10:00PM. Junto a mi amada y Khail vivo el momento más emocionante de mi vida al estar a punto de contraer nupcias con Asha. Siento su emoción en sus senos erectos y piel tensa, sus manos frías y mirada de inocencia complacida. Yo igualmente emocionado no dejo en pensar que ya no tendremos que dormir esta noche en cuartos distintos, y en lo felices que seremos. La Iglesia está llena de flores diversas con sus distintas tonalidades y aromas. Hay dos cirios encendidos en el altar y un hermoso Cristo de plata. Mi amada después de haber recibido el sacramento del Bautizo para ser cristiana y los demás sacramentos necesarios se arrodilla a mi lado para empezar la celebración. Ambos nos tomamos de las manos y empezamos a vivir un momento eterno y glorioso, donde los ángeles cantan y glorifican a Dios autor del amor.

      Después de un breve sermón, en que mi hermano le advertía Asha  lo difícil que es soportarme y a mí me recordaba la penitencia que me dio al absolverme, pude besar a mi esposa con toda la pasión contenida y la alegría que amerita el caso. Después que Khail me separó de sus lábios nos dispusimos a concluir la ceremonia y ha dirigirnos a la casa donde efectivamente mi hermano no se opuso de que durmiéramos juntos, siempre y cuando guardáramos la debida compostura. Es por ello que para evitar problemas nos fuimos a la habitación de huéspedes más alejada de su cuarto. 

      Noche espléndida en que por fin podemos amarnos sin ninguna atadura y aprobados hasta con la ley de Dios. Nuestra alegría y emoción se unen en un solo momento donde no solo los cuerpos se unían sino que hasta nuestras almas sentían excitación. Morir de inmersión en sus pechos era volver a nacer y sentir las delicias intrauterinas reaparecer. Ecos repetidos anuncian miradas perdidas en un estremecimiento total. Es delirante percibir sus ojos verdes y negras cejas en miradas inmisericordiosas que no aceptaban de mí una negación a sus peticiones.

A la luz de un ventanal medieval  se produce una danza de espumas, donde nuestros cuerpos entre dedos suyos y míos suben, bajan, se retuercen, se estiran, se agradecen. Preciosa musa que brinca traviesa como joven paloma presa que revolotea con fervor. La brisa se le queda ensortijada en su melena  y sus dientes entre sus labios pastan como rebañito blanco en un aprisco de fresa. La ilusión se hace cautiva en su alma que con la ingenuidad de una rosa primera ama e hiere a la vez, pero sus heridas no son de dolor sino de deseos.

Mariposa, flor del aire, loca de vida y pasión; incansable bailarina sobre selecta flor. Como abeja eres resumen del aguijón y del beso, vuelas sin timidez a entregarte a los néctares de la primavera. Volando has llegado al valle de la felicidad con tus caprichos de niña, tu nerviosa danza fresca, tu gran profecía blanca que nos promete eterna bienaventuranza en contacto con tu piel seda.

Entrego mi ser sin agotarlo, haciéndolo nuevo cada instante para  ofrecerlo de nuevo a tus pechos donde, aunque reciente, vuelve ser consumido como una pluma dentro del sol. En tus manos amada Asha he colocado mi esencia toda.

 La noche se ha desnudado y descubierto al viento atrevido y grueso...

El amanecer se presenta con deliciosa frescura trayendo el sol en la mano, junto a jilgueros y ruiseñores que cantan a los pies de la aurora. Las rosas se abren y acrecientan su aroma con el alba, jazmines y geranios sin esfuerzo se dejan ver por la ventana. Margaritas distantes se imponen en lejanos prados mientras que el árbol de mi noche memorial sacude sus ramas por brisas despertinas llenas de rocío. Volteo y veo el cuerpo de mi amada tendido plácidamente en mi lecho y todo la belleza de las cosas creadas son vilezas comparadas con ella. Es un gusto inexplicable al verla apenas cubierta por una delgada sábana blanca e indescriptible la sensación que da el despertarse y saber que está allí, junto a  mí, muy cerca. Después de admirar su cuerpo cauterizado por mis besos me levanto sin despertarla.

Mi reloj marca 5:00AM. Me dirijo al baño donde tomo una ducha de agua caliente y alisto  para adelantar el pequeño equipaje para el viaje.

Con los boletos y pasaportes en mano, obtenidos gracias a un pequeño tráfico de influencias con unos amigos de mi hermano, despierto a mi amada con un cálido y suave beso en sus labios dormidos. Ya despierta la acompaño al baño donde se alista mientras conversamos sobre lo feliz que seremos.

Desayunamos con Khail rápidamente y partimos al aeropuerto helénico con buen tiempo para tomar el vuelo de 8:00 AM directo al aeropuerto internacional de Estambul.

Khail iba manejando.

 Llegamos, en un clima de ansiedad y alegría. Nos despedimos de mi hermano agradecidos por toda la atención que amablemente nos había dado. Después de abrazarlo fuertemente él notablemente emocionado nos da su bendición al momento que tomamos el vuelo número 431 que nos llevaría a la felicidad en otras tierras.

Novela: El Viaje Capítulo VII. Autor: Ronald Rivera

 
CUARTOS SEPARADOS

VII

         Cuando cayó la noche y las luces deslumbraban en la gran casa, permanecían de pie los sirvientes junto a la imponente puerta esperando la llegada de los invitados. Los magníficos autos penetraban en el parque de la mansión y con ellos nobles de la marina mercante luciendo despampanantes uniformes. Los instrumentos colmaban el aire de agradables melodías mientras los jefes musulmanes bailaban con la apacible música en honor a Alá. A medianoche los más refinados y exquisitos platos fueron servidos en una mesa embellecida con flores de las más raras especies. Los concurrentes comieron y bebieron a discreción, hasta que se hizo sentir el efecto del vino. Los esposos tomaron las principales ubicaciones y los celebrantes se sentaron en cojines de seda y terciopelo, hasta que el sitio se colmó de una multitudinaria concurrencia deseosa para felicitar a los festejados nupciales. Los invitados comenzaron a brindar por Asha  y el capitán, mientras los músicos continuaban apaciguando el espíritu con sus instrumentos de cuerda. Podía oírse el tintineo de las copas de cristal al entrechocarse al unísono con el repiqueteo de los tambores. Las doncellas comenzaron a danzar grácilmente contorsionando sus flexibles cuerpos al compás de la música, mientras el resto de los invitados las observaban extasiados y bebían más y más vino.

            En unas pocas horas la escena de una alegre y agradable ceremonia de renovación nupcial se convirtió en una tosca y profana orgía. Mientras todo esto ocurría mi Amada observaba a los presentes con ojos tristes. Se sentía como una desdichada prisionera tras los barrotes de una celda, y frecuentemente me buscaba con la mirada. Yo podía verla al acercarme a una ventanal  que se hallaba en un extremo del salón. Deseaba llamarla pero debía esperar el momento oportuno. La exaltación de la multitud creció hasta lo insospechable, hasta que tuvo el aspecto de una locura despiadada, porque la mente estaba en libertad y la lengua había perdido el control.

            El capitán ya en estado de ebriedad, dejó a Asha librada a su suerte y comenzó a pasearse entre los invitados, bebiendo con ellos y agregando combustible a las llamas de la embriaguez. Esta era mi oportunidad para actuar. A una seña he llamado a Yasata, saliendo este de la casa da conmigo en el jardín. Le digo con voz emocionada “Te ruego amigo mío, que le digas a Asha que me espere en el jardín, dile que acceda pues sin ella prefiero morir, la esperaré debajo del sauce”. Yasata remitió el mensaje con exactitud. Ella salió de la casa, escurriéndose entre los embriagados invitados. Al llegar al jardín miró  hacia atrás como una gacela que huye del lobo, y luego se dirigió hacia el sauce donde yo la aguardaba. Estando junto a ella la rodeo con mis brazos y me dice entre sollozos: “Escúchame amado, te amo a ti y a ningún otro; seguiré amándote hasta el fin de mis días”. Yo igualmente emocionado le respondo: “Siempre estaremos juntos, siempre...”

            Mi hermano sacerdote, cuya parroquia dista a pocos kilómetros de aquí, me esperaba en la entrada del patio frontal de la casa en un auto. Cuando estamos apunto de irnos Se escucha la voz de Yasata. Volteamos y él nos indica que nos acerquemos... No quería dar paso atrás, pues, podía ser muy evidente. Pero su insistencia me hizo acercarme, ya estando solo un metro de él, interfiere a mi paso el capitán; se trataba de una trampa. Yasata con mirada baja me pide disculpa, estaba amenazado de muerte.

            El capitán, ebrio y rabioso, saca un revolver de su uniforme de marina y sin medir palabras se dirige a Yasata y le dispara... Antes de dispararme, instintivamente he saltado sobre él, forcejeando el arma esta se dispara... Entran segundos de silencio, me separo del cuerpo del capitán que yacía ensangrentado, lentamente se arrodilla y cae al césped. Corro hacia donde está Yasata, todavía respirando me indica que está bien y que no me detenga por él. Dándole un beso le doy las gracias por su amistad y al ver varios invitados acercarse tomo de la mano a mi amada y salgo corriendo al patio frontal.

            Visualizando el auto de mi hermano este se acerca a nosotros, nos montamos, y acelerando nos alejamos de la casa infernal dejando en ellas todas nuestras desgracias.

-Asha, te presento a mi hermano Khail, después de ti a quien más amo.-
-Es un placer, gracias por ayudarnos... -

-El placer es mío, y no es ninguna molestia, ya estoy acostumbrado en sacar de apuros a mi hermano. Llegó a mi despacho casi desnudo y empapado dándome la única explicación que lo querían matar por amar. Aparte de que lo llevara a una casa cercana para pasar recogiendo a una amiga que se encontraba en una fiesta de cumpleaños. Pero viendo su camisa llena de sangre y lo junto que están creo que la fiesta no era de niños precisamente y que son algo más que amigos.-

-Deduces rápido hermano, con razón mamá decía que siempre eras el más inteligente... Asha en efecto es mi novia, y acabo de liberarla de un ogro anticristiano que la privaba del amor.-

-Espero no lo tomes a mal y no te traiga problemas... -

-Mi hermano vive dándome problemas pero no lo tomo a mal, al contrario les prestaré algunos días un puesto en mi casa, con cuartos separados, mientras esclarecemos algunas cosas.-

-Agradezco tu gesto hermano, pero ¿Tiene que ser en cuartos separados?, pues debe estar necesitada de compañía tras este trauma.-

-Sí, tienen que ser separados, y creo que ella está de acuerdo.-

-sí, por mí no hay inconveniente.-

-Bueno, ya llegamos... Ahora comeremos algo ligero y descansaremos. Mañana discutiremos con más calma. Que Dios nos conceda el descanso necesario y una muerte santa.-

-Para mí, de la oración solo el descanso... -