Sí, pero aquí conviene hacer una precisión importante porque estás tocando un punto real de la religión cananea, aunque la formulación de «72 Elohim» requiere matices.
En la mitología cananea de Ugarit, El (ʾIl/Ilu) ocupa efectivamente la posición de divinidad suprema y aparece como padre o progenitor de numerosas divinidades. Athirat (Aserá) aparece como su consorte. El es presentado como una figura patriarcal del panteón: anciano, creador/padre de los dioses y cabeza de la asamblea divina.
Los textos ugaríticos utilizan expresiones como «los hijos de El» (bn ʾil) para referirse al ámbito de las divinidades que constituyen su corte o familia divina. Baal pertenece a ese mundo divino y aparece en relación genealógica y política con El, aunque su posición exacta dentro de la genealogía varía según los textos y las reconstrucciones académicas.
Ahora bien, la afirmación de que «El era el padre de los 72 Elohim» necesita una corrección histórica.
No tenemos en los textos cananeos conservados una doctrina explícita según la cual El tuviera exactamente 72 hijos llamados Elohim. El número 72 procede de una combinación posterior de tradiciones y de determinadas interpretaciones del material bíblico y ugarítico, pero no podemos presentarlo como una doctrina cananea documentada.
Hay, sin embargo, un dato extraordinariamente interesante que probablemente está detrás de tu planteamiento.
En Deuteronomio 32,8, la tradición textual más antigua conservada en Qumrán y reflejada también en la Septuaginta presenta una lectura que difiere del texto masorético.
La reconstrucción suele ser:
«Cuando Elyón repartió las naciones,
cuando separó a los hijos de Adán,
fijó las fronteras de los pueblos
según el número de los hijos de Dios (bene ʾelohim).»
El texto masorético, en cambio, tiene:
«según el número de los hijos de Israel.»
Esto es importantísimo porque muestra una antigua concepción según la cual Elyón distribuye las naciones entre seres divinos.
Además, Deuteronomio 32,9 continúa:
«Pero la porción de Yahvé fue su pueblo,
Jacob, la parte de su heredad.»
La estructura conceptual que aparece aquí es muy antigua:
Elyón → hijos divinos → naciones → Yahvé → Israel.
Esto guarda un notable paralelismo con la concepción de una asamblea divina presente en la literatura ugarítica.
Pero aquí hay que distinguir cuidadosamente El, Elyón, Elohim y Yahvé, porque si los fusionamos demasiado pronto perdemos precisamente el fenómeno histórico que queremos estudiar.
En Ugarit:
El = divinidad suprema, padre de los dioses.
Athirat/Aserá = consorte de El.
Baal = importante divinidad de la tormenta, perteneciente al mundo de los hijos/divinidades de El.
«Hijos de El» = colectivo divino asociado a la corte de El.
En la Biblia hebrea:
El/Eloah/Elohim = vocabulario semítico de «Dios/dios».
Elyón = «Altísimo», título divino.
Yahvé = nombre propio del Dios de Israel.
bene ʾelohim / bene elim = «hijos de Dios/divinidad», expresión que puede designar seres de la esfera divina.
Y aquí ocurre algo teológicamente fascinante: la Biblia conserva elementos de la antigua estructura semítica de la asamblea divina, pero los reorganiza progresivamente alrededor de Yahvé.
Por ejemplo, Salmo 82,1 dice:
«Elohim se levanta en la asamblea divina;
en medio de los elohim juzga.»
Aquí el mismo término elohim puede funcionar en dos niveles: Elohim como designación del Dios supremo y elohim como designación de otros seres divinos.
Esto demuestra por qué no debemos traducir automáticamente todos los elohim por «Dios».
Y hay otro elemento extraordinariamente importante: el número 70/72.
En el mundo bíblico antiguo existe una tradición sobre las naciones del mundo relacionada con 70. Génesis 10 presenta la llamada «tabla de las naciones», y en la tradición hebrea el número de naciones suele contabilizarse como 70, mientras que la Septuaginta de Deuteronomio 32,8 conserva una lectura asociada a «ángeles de Dios» y la tradición textual griega puede conducir al número 72 dependiendo de cómo se contabilicen las naciones.
Por eso algunos investigadores relacionan:
70/72 naciones → 70/72 seres celestiales → distribución divina de las naciones.
Pero eso no equivale a demostrar que la religión cananea poseyera una doctrina formal de «72 Elohim».
La formulación históricamente más segura sería:
En la antigua religión semítica occidental, El aparece como la divinidad suprema y padre de la familia divina, acompañado por Athirat/Aserá como consorte. Los textos ugaríticos hablan de los «hijos de El», dentro de una asamblea divina en la que se encuentra Baal. La Biblia hebrea conserva vestigios de una concepción semejante de la asamblea divina, particularmente en Deuteronomio 32 y Salmo 82, pero posteriormente reinterpreta esta estructura en una dirección monoteísta centrada en Yahvé. La asociación exacta con un grupo de 72 Elohim no está documentada de manera directa en las fuentes cananeas conservadas.
Y esto nos permite hacer una reconstrucción mucho más interesante que simplemente decir «los cananeos eran politeístas».
Tenemos, esquemáticamente:
EL + ASERÁ
↓
familia/asamblea divina
↓
hijos de El / seres divinos
↓
Baal y otras divinidades
↓
dominios y pueblos
Mientras que en determinados estratos bíblicos podemos observar una transformación:
EL / ELYÓN
↓
asamblea de seres divinos
↓
YAHVÉ
↓
Israel como heredad
Y posteriormente:
YAHVÉ = EL = ELYÓN = único Dios
↓
los demás elohim dejan de ser dioses verdaderos y pasan a ser seres celestiales, ángeles o poderes subordinados.
Este proceso es fundamental para comprender cómo se pasa del paisaje divino del antiguo Levante a la afirmación bíblica del monoteísmo. No se trata simplemente de que «Israel rechazó a los dioses cananeos», sino de una compleja transformación de categorías religiosas que la propia Biblia conserva parcialmente en sus textos.
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