viernes, 2 de octubre de 2026

¿Quién es Baal?



Baal (hebreo בַּעַל, baʿal) significa literalmente «señor», «amo» o «dueño». Al principio es un título que podía aplicarse a distintas divinidades; posteriormente se convirtió en la designación característica de una importante divinidad del Levante, especialmente del dios de la tormenta conocido en los textos de Ugarit como Baʿlu.

La principal documentación procede de Ugarit, ciudad situada en la costa septentrional de la actual Siria, destruida hacia finales del siglo XIII a. C. Sus textos, escritos en una lengua semítica estrechamente relacionada con el hebreo, permiten reconstruir buena parte de la mitología cananea.

En el ciclo ugarítico, Baal es fundamentalmente el dios de la tormenta, la lluvia, la fertilidad y el poder regio. Su arma característica es el rayo. Su dominio sobre la lluvia tiene una importancia evidente en sociedades agrícolas dependientes de las precipitaciones.

Pero Baal no es «el dios supremo» del panteón ugarítico. Ese lugar corresponde a El.

La estructura aproximada sería:

El → padre y autoridad suprema del panteón

Athirat/Aserá → consorte de El

Baal → poderoso dios de la tormenta

Asamblea divina → conjunto de divinidades vinculadas a El

El relato mítico más importante es el denominado Ciclo de Baal, donde se narran sus conflictos con Yam, asociado al mar y al caos, y con Mot, relacionado con la muerte y la esterilidad.

Esto resulta especialmente interesante para la Biblia porque algunos atributos de Baal —tormenta, nubes, lluvia, dominio sobre las aguas— aparecen también atribuidos a Yahvé. El Salmo 29 constituye un ejemplo particularmente significativo, aunque la cuestión de si procede directamente de un antiguo himno a Baal sigue siendo discutida.

La Biblia polemiza constantemente contra el culto a Baal. En 1 Reyes 18, por ejemplo, la confrontación entre Elías y los profetas de Baal representa una disputa por la identidad del verdadero Dios de Israel.

Por tanto, cuando la Biblia habla de «Baal», no está hablando simplemente de «un demonio» en el sentido cristiano posterior. Baal fue originalmente una divinidad del antiguo Levante. La demonización posterior de divinidades extranjeras constituye un proceso histórico-teológico diferente.

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