martes, 7 de mayo de 2024

El peligroso engaño de 17 cátaros que piden la dimisión del Papa Francisco




Hemos leído con estupor la noticia de que un grupo de 17 académicos y activistas han hecho pública una extensa declaración en la que piden al Papa Francisco que dimita o que el Colegio Cardenalicio le pida formalmente la renuncia. Sin duda es una acción reiterativa y que no tiene otro objetivo que resquebrajar aún más la unidad evangélica que se ha mantenido por siglos sólida dentro de la Iglesia. La postura de estas 17 personas firmante (y todos los que se hacen eco de esta postura) los denomino nuevos cátaros.

El catarismo fue una secta cristiana considerada herética que se desarrolló en la Europa Occidental de los siglos XII y XIII. Y hago referencia a esta herejía porque una de sus características es la separación abrupta de lo bueno y de lo malo (Maniqueísmo), no desde el criterio universal de la Iglesia (sustentado en el Magisterio), sino desde sus propias conclusiones, aludiendo a que sólo su grupo es lo suficientemente puro (iluminismo, herejía atacada por San Agustín) para tener la verdad (a la que los cátaros de hoy llaman: tradición o heterodoxia).

Es debido a la naturaleza de los cátaros que han acusado al Papa Francisco de haber «causado una crisis sin precedentes en la Iglesia católica» con sus palabras y acciones. Aseguran los 17 cátaros en su carta, que el Papa «ha hecho un gran daño a la Iglesia y al mundo entero» desde que asumió la sede papal en marzo de 2013. Su mentira cae por su propio peso, ya que ningún documento emitido en el pontificado del Papa Francisco ha apoyado algún acto herético. Caso contrario de este grupo de 17 firmantes que afirman que sólo el juicio de los que se dicen puros y tradicionales es el verdadero.

Este grupo anti Francisco afirma que las leyes y normas están por encima del amor y la misericordia de Dios, proponiendo una escucha hipócrita a los que más sufren, o en otras palabras a los que no son tan puros como ellos (es decir cátaros).

En una declaración publicada a el 2 de mayo, los 17 cátaros afirmaron que «los miembros de la jerarquía de la Iglesia tienen el deber de actuar para evitar que Francisco cause más daño.» Sin dejar claro que su verdadera intención es la de crear daño a la unidad eclesial, ¿Cómo? de una forma diabólica, es decir: dividiendo.  Y añadían: “Por lo tanto, pedimos al Papa Francisco que renuncie al cargo papal, y que se arrepienta y haga penitencia por sus acciones. Si no lo hace, solicitamos que los cardenales y obispos de la Iglesia Católica pidan al Papa Francisco que renuncie al cargo de Papa”. Tales exigencias dejan claro la falta de humildad y de fidelidad a la madre Iglesia. Es un acto que dista de ser caritativo y se acerca mucho a la soberbia farisea.

En caso de negativa, los firmantes piden a los cardenales y obispos que declaren que Francisco ha perdido de alguna manera el papado: “Si se niega a dimitir o a retractarse de las herejías que ha defendido, pedimos que declaren que ha perdido el oficio papal”. Lo piden con el poder que su pureza les concede.

Los firmantes atribuyen la mencionada «crisis sin precedentes» a dos cosas: “El Papa Francisco ha cometido actos criminales gravemente perjudiciales para la Iglesia y para los creyentes individuales” y “ha demostrado que rechaza la fe católica y ha trabajado para destruir la fe de otros católicos”. Pero se equivocan. La razón de la crisis actual de la Iglesia es la misma que provocó el pecado original de nuestros primeros padres: La soberbia, el egoísmo y el querer defender sus ínfulas.

Entre los firmantes figuran los siguientes cátaros: Yves Daoudal, redactor jefe de Reconquête y Vicepresidente del Centro Charlier; Dániel Fülep, teólogo húngaro; Maria Guarini, directora de Chiesa e post concilio; Thaddeus J. Kozinski, catedrático de Filosofía del Memoria College; Peter A. Kwasniewski; Cesar Felix Sánchez Martínez, catedrático de de Filosofía de la Universidad Nacional de San Agustín de Perú; John-Henry Westen, fundador y director de LifeSiteNews, o John Zmirak, redactor jefe de The Stream.

Recordemos que la mejor manera de construir la Iglesia es a través de la oración y del apoyo a su unidad, dentro de la diversidad de carismas. Toda división asoma la cola reptil de la serpiente mencionada en el libro del Génesis.

sábado, 4 de mayo de 2024

Nueva Orleans, sotanas y tráfico de menores




He seguido con dolor las últimas investigaciones que han sido realizada a la Arquidiócesis de Nueva Orleans. Mi principal referencia ha sido la investigación periodística de Tyler Arnold.

Una investigación criminal sobre la Arquidiócesis de Nueva Orleans se basa en la sospecha de que puede estar vinculada al tráfico sexual infantil, según las acusaciones presentadas en una orden de registro otorgada a la Policía Estatal de Luisiana.

La declaración jurada que solicita la orden de registro, obtenida por primera vez por WWL Radio, con sede en Nueva Orleans, alega que múltiples víctimas de abuso sexual proporcionaron declaraciones que afirman que fueron transportadas a otras parroquias y fuera de Luisiana, donde fueron abusadas sexualmente. Además, alega un esquema dentro de la arquidiócesis en el que se instruyó a los niños abusados para que proporcionaran "regalos" a ciertos sacerdotes, que tenían el objetivo de indicar que los niños eran blanco para el abuso sexual.

Según las acusaciones en la declaración jurada, varias víctimas informaron que fueron llevadas al Seminario de Nueva Orleans, donde se les indicó que "nadaran desnudas en la piscina y serían agredidas o abusadas sexualmente". También alega que los investigadores encontraron que esto era "una ocurrencia común" y que otros miembros de la arquidiócesis estaban presentes.

"Con base en estos hallazgos, así como en las acusaciones de abuso sexual infantil generalizado anterior, se determinó que era necesaria una mayor investigación sobre la Arquidiócesis de Nueva Orleans", escribió el investigador Scott Rodrigue en la declaración jurada.

La jueza Juana Lombard otorgó a la policía la orden de allanamiento la semana pasada, pero las acusaciones en la orden no se hicieron públicas hasta el martes 30 de abril. Permite a la policía buscar archivos personales, registros financieros, comunicaciones y otros documentos relacionados con acusaciones de abuso sexual.

La orden reconoce que la policía tiene causa probable para sospechar de violaciones graves de la ley que prohíbe el "tráfico de niños con fines sexuales".

Aunque las acusaciones contenidas en la orden no indican cuándo ocurrió el presunto tráfico, la información que llevó a una sospecha de tráfico sexual fue obtenida por la policía durante una investigación anterior sobre un sacerdote retirado llamado Lawrence Hecker, quien está acusado de violar a un adolescente menor de edad en la década de 1970. Hecker fue acusado por el presunto crimen, pero aún no ha sido juzgado.

La declaración jurada alega que los documentos obtenidos durante la investigación de Hecker muestran que “arzobispos anteriores… no sólo sabían del abuso sexual [generalizado] y no informaron todos los reclamos a las autoridades, sino que [también] gastaron fondos de la arquidiócesis para apoyar al acusado”.

Un documento citado en la declaración jurada afirma que un arzobispo específico "estaba al tanto del abuso sexual desenfrenado en toda la arquidiócesis", pero la declaración jurada omite el nombre del prelado.

La declaración jurada alega, sin indicar el plazo exacto, que la arquidiócesis "ignoró" o "encubrió" las denuncias de abuso sexual generalizado. Alega que, en muchos casos, las denuncias de abuso "no fueron reportadas a las fuerzas del orden". En algunos casos, la arquidiócesis proporcionó "pagos monetarios" a las víctimas o sus familias "para desestimar las acusaciones", según la declaración jurada.

Los investigadores realizaron "un gran número de entrevistas" a personas que alegan abusos sexuales generalizados contra niños en la arquidiócesis, según la declaración jurada. Todavía se están realizando entrevistas.

La Arquidiócesis de Nueva Orleans se declaró en bancarrota en mayo de 2020 en medio de problemas financieros causados por la pandemia de COVID-19 y los costos de litigios y acuerdos relacionados con presuntos abusos sexuales.

Dios siempre tiene la iniciativa


Domingo 6 (B) de Pascua

Hoy celebramos el último domingo antes de las solemnidades de la Ascensión y Pentecostés, que cierran la Pascua. Si a lo largo de estos domingos Jesús resucitado se nos ha manifestado como el Buen Pastor y la vid a quien hay que estar unido como los sarmientos, hoy nos abre de par en par su Corazón.


Naturalmente, en su Corazón sólo encontramos amor. Aquello que constituye el misterio más profundo de Dios es que es Amor. Todo lo que ha hecho desde la creación hasta la redención es por amor. Todo lo que espera de nosotros como respuesta a su acción es amor. Por esto, sus palabras resuenan hoy: «Permaneced en mi amor» (Jn 15,9). El amor pide reciprocidad, es como un diálogo que nos hace corresponder con un amor creciente a su amor primero.


Un fruto del amor es la alegría: «Os he dicho esto, para que mi gozo esté en vosotros» (Jn 15,11). Si nuestra vida no refleja la alegría de creer, si nos dejamos ahogar por las contrariedades sin ver que el Señor también está ahí presente y nos consuela, es porque no hemos conocido suficientemente a Jesús.


Dios siempre tiene la iniciativa. Nos lo dice expresamente al afirmar que «yo os he elegido» (Jn 15,16). Nosotros sentimos la tentación de pensar que hemos escogido, pero no hemos hecho nada más que responder a una llamada. Nos ha escogido gratuitamente para ser amigos: «No os llamo ya siervos (...); a vosotros os he llamado amigos» (Jn 15,15).


En los comienzos, Dios habla con Adán como un amigo habla con su amigo. Cristo, nuevo Adán, nos ha recuperado no solamente la amistad de antes, sino la intimidad con Dios, ya que Dios es Amor.


Todo se resume en esta palabra: “amar”. Nos lo recuerda san Agustín: «El Maestro bueno nos recomienda tan frecuentemente la caridad como el único mandamiento posible. Sin la caridad todas las otras buenas cualidades no sirven de nada. La caridad, en efecto, conduce al hombre necesariamente a todas las otras virtudes que lo hacen bueno».


Pensamientos para el Evangelio de hoy

«Tratemos de ser como Cristo, pues también Cristo se hizo como nosotros: tratemos de ser dioses por medio de Él, pues Él mismo se hizo hombre por nosotros. Cargó con lo peor, para darnos lo mejor» (San Gregorio Nacianceno)


«El fruto verdadero es el amor que ha pasado por la cruz, por las purificaciones de Dios» (Benedicto XVI)


«Amándose unos a otros, los discípulos imitan el amor de Jesús que reciben también en ellos. Por eso Jesús dice: ‘Como el Padre me amó, yo también os he amado a vosotros; permaneced en mi amor’ (Jn 15,9). Y también: ‘Este es el mandamiento mío: que os améis unos a otros como yo os he amado’ (Jn 15,12)» (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 1.823)

Antecedentes históricos de la bioética



Antecedentes históricos.


En 1970, el oncólogo Van Rensselaer Potter, en el artículo "The Science of Survival" acuñó el término bioética. A partir de esa fecha se han ampliado los horizontes de reflexión y el número de autores, centros de estudio y de libros publicados contemplan una creciente diferenciación de propuestas y de enfoques filosóficos, a veces contrapuestos.


La bioética, en el sentido propio del término, surgió en Estados Unidos. Potter detectó en sus escritos el peligro que corría la supervivencia de todo el ecosistema por la ruptura entre los dos ámbitos del saber: el científico y el humanístico. El único camino de solución posible ante la catástrofe inminente fue establecer un puente entre las dos culturas, la científica y la humanística-moral. La bioética se debe ocupar de unir la ética y la biología. La bioética tiene por tarea enseñar cómo utilizar el conocimiento, es una ciencia de la supervivencia.(1)


El núcleo conceptual en que se fundamenta el nacimiento de la bioética es la necesidad de que la ciencia biológica se plantee preguntas éticas, es decir, que el hombre se interrogue sobre la relevancia moral de su intervención. La aplicación de cualquier conocimiento científico puede tener consecuencias imprevisibles para la humanidad aunque sólo sea concentrar el poder biotecnológico en manos de unos cuantos.


En la concepción de Potter, la bioética parte de una situación de alarma por efecto del progreso científico.


La ética debe encontrar sus normas y su fundamentación no fuera del mundo biológico, sino en las leyes mismas de la naturaleza. Potter, aunque advertía que era urgente constituir una nueva ciencia, no definió sus problemas éticos específicos.


En el mundo se han creado diversos centros de bioética, entre ellos el Centro Juan XXIII en Missouri; también es una materia que se enseña en algunas escuelas de Medicina y, por otro lado, se han fundado algunos comités de bioética.


En el paso de la ética médica a la bioética existen cuatro etapas: la ética médica hipocrática, la moral médica de inspiración teológica, la aportación de la filosofía moderna, y la reflexión sobre los derechos humanos.


El juramento hipocrático comprende una invocación a la divinidad, el respeto al profesor, excluir la administración de veneno, el aborto provocado, el abuso sexual e invoca sanciones por parte de la divinidad. Es una moralidad fundamentada en el principio sagrado del bien del paciente, en la verdad objetiva, la conciencia del bien en sí y del respeto a la persona.


El valor de la persona humana en el cristianismo surge de la superación del dualismo clásico. Con el misterio de la Encarnación-Redención el hombre, sobre todo el más necesitado, es considerado imagen visible de Cristo. La misión del médico en sentido cristiano es que está llamado a ser servidor de los que sufren. Se ha desarrollado una moral teológica que proclama la sacralidad e inviolabilidad de la vida de toda criatura humana. Hay una constante enseñanza magisterial de la Iglesia católica.


Después de los campos de concentración nazi, se formulan los derechos humanos y los códigos de deontología médica: el Código de Nuremberg y la Declaración de Helsinki.


Definición


La bioética es el estudio sistemático de la conducta humana en el ámbito de las ciencias de la vida y de la salud, analizados a la luz de los valores y principios morales(2). Este tipo de estudio no se puede reducir ni a la deontología médica, ni a la medicina legal, ni a la simple consideración filosófica.


La bioética tiene por finalidad el análisis racional de los problemas morales ligados a la biomedicina y de su vinculación con el ámbito de derecho y de las ciencias humanas(3).


La bioética general se ocupa de los fundamentos éticos, la bioética especial analiza los grandes problemas, y la bioética clínica examina en la práctica médica concreta y en el caso clínico los valores que están en juego o los medios correctos.


La teología moral considera estas intervenciones a la luz de la fe y de la Revelación cristiana.


La bioética, entonces, deberá ser una ética racional que a partir de la descripción del dato científico, biológico y médico, analice racionalmente la licitud de la intervención humana sobre el hombre.


Bibliografía:


Elio Sgreccia. Manual de Bioética. Instituto de Humanismo en Ciencias de la Salud. Ed. Diana. México. 1996, p.16.


Reich, W.T.(coord), Encyclopedia of Bioethics, Nueva York, 1978, 1, p.19.


Elio Sgreccia. Manual de Bioética. Instituto de Humanismo en Ciencias de la Salud. Ed. Diana. México. 1996, p. 37

Mayo el mes de María



Mayo es el mes de las flores, de la primavera. Muchas familias esperan este mes para celebrar la fiesta por la recepción de algún sacramento de un familiar. También, Mayo es el mes en el que todos recuerdan a su mamá y las flores son el regalo más frecuente de los hijos para agasajar a quien les dio la vida.


Por otro lado, todos saben que este mes es el ideal para estar al aire libre, rodeado de la belleza natural de nuestros campos. Precisamente por esto, porque todo lo que nos rodea nos debe recordar a nuestro Creador, este mes se lo dedicamos a la más delicada de todas sus creaturas: la santísima Virgen María, alma delicada que ofreció su vida al cuidado y servicio de Jesucristo, nuestro redentor.


Celebremos, invitando a nuestras fiestas a María, nuestra dulce madre del Cielo.


¿Qué se acostumbra hacer este mes?


Recordar las apariciones de la Virgen.  En Fátima, Portugal; en Lourdes, Francia y en el Tepeyac, México (La Guadalupe) la Virgen entrega diversos mensajes, todos relacionados con el amor que Ella nos tiene a nosotros, sus hijos.

Meditar en los cuatro dogmas acerca de la Virgen María que son:


Su inmaculada concepción: A la única mujer que Dios le permitió ser concebida y nacer sin pecado original fue a la Virgen María porque iba a ser madre de Cristo.

Su maternidad divina: La Virgen María es verdadera madre humana de Jesucristo, el hijo de Dios.

Su perpetua virginidad: María concibió por obra del Espíritu Santo, por lo que siempre permaneció virgen.

Su asunción a los cielos: La Virgen María, al final de su vida, fue subida en cuerpo y alma al Cielo.

Recordar y honrar a María como Madre de todos los hombres.


María nos cuida siempre y nos ayuda en todo lo que necesitemos. Ella nos ayuda a vencer la tentación y conservar el estado de gracia y la amistad con Dios para poder llegar al Cielo. María es la Madre de la Iglesia.


Reflexionar en las principales virtudes de la Virgen María.


María era una mujer de profunda vida de oración, vivía siempre cerca de Dios. Era una mujer humilde, es decir, sencilla; era generosa, se olvidaba de sí misma para darse a los demás; tenía gran caridad, amaba y ayudaba a todos por igual; era servicial, atendía a José y a Jesús con amor; vivía con alegría; era paciente con su familia; sabía aceptar la voluntad de Dios en su vida.


Vivir una devoción real y verdadera a María.


Se trata de que nos esforcemos por vivir como hijos suyos. Esto significa:


Mirar a María como a una madre: Platicarle todo lo que nos pasa: lo bueno y lo malo. Saber acudir a ella en todo momento.

Demostrarle nuestro cariño: Hacer lo que ella espera de nosotros y recordarla a lo largo del día.


Confiar plenamente en ella: Todas las gracias que Jesús nos da, pasan por las manos de María, y es ella quien intercede ante su Hijo por nuestras dificultades.


Imitar sus virtudes: Esta es la mejor manera de demostrarle nuestro amor.


Rezar en familia las oraciones especialmente dedicadas a María.

Historia de la celebración de la Cruz de Mayo



El origen de la Cruz de Mayo se remonta a la conquista española. Como los misioneros desconocían la lengua de los nativos, carecían de imágenes y no tenían suficientes predicadores, hicieron uso de la cruz y elementos locales para difundir el mensaje cristiano.


La cruz era de fácil construcción y se ubicaba en un sitio visible para la comunidad a evangelizar: cerros, intersecciones de caminos u otros espacios concurridos. Allí se administraban los oficios religiosos.


Cuando el sacerdote no estaba, un fiel, llamado fiscal, era el encargado de cuidar la imagen, realizar los sacramentos y rezar a sus pies los días festivos.


Los misioneros fundaron hermandades encargadas de mantener el culto a la cruz y de homenajearla durante mayo. Los fiscales debían dirigir la procesión en busca de flores, limosnas y convocar a la gente para unirse al culto.


"Vestir la cruz" era la actividad con que se abría la celebración el 1 de mayo. Consistía en colocarle unos lienzos que llevaban en su centro un crucifijo y los elementos de la Pasión. El objetivo era expresar el sacrificio de Cristo para salvar a la humanidad.


Todas las tardes, los fieles se congregaban alrededor de la imagen para rendirle culto.


Cada casa contaba además con su propio crucifijo, donde llegaban a lo largo del mes los vecinos a rezarle rosario y cantarle las letanías.


Para concluir la celebración, la cruz del pueblo era llevada en procesión por la localidad. En el trayecto se cantaba y pasaba por las casas de los vecinos solicitando limosnas. Luego, era puesta en un altar preparado en algún inmueble del pueblo.


Se agradecía con rosarios y novenas la recolección de limosnas, se repartían los alimentos e iniciaban los cantos y bailes.


Finalmente, la imagen era desvestida y guardada en la casa de un nuevo custodio.


Con el paso del tiempo dejó de ser una festividad al alero de la Iglesia y se constituyó en una práctica religiosa de la comunidad.

¿Qué es el ministerio del lector?



 ¿Qué es el ministerio? ¿Cómo es que empezó?


Hasta los cambios del Concilio Vaticano II en la década de 1960, el sacerdote leía las Escrituras en latín en el altar dándole la espalda a la congregación, y luego en el idioma local desde el pulpito. Las lecturas eran pasajes de las Epístolas y de los Evangelios organizados como un conjunto de lecturas que se repetían año tras año. En los domingos le seguía usualmente una homilía, pero raramente la homilía tenía algo que ver con los pasajes de las Escrituras que acababan de escuchar.


Por medio de nuestro Leccionario actual, la comunidad católica conoce la Biblia de una manera profunda y con una amplitud que no se conoció por cientos de años. Ahora, sobre el transcurso de tres años, se proclama y se predica la mayoría del Nuevo Testamento y algunas selecciones que son escogidas cuidadosamente del Antiguo Testamento, incluyendo las palabras poéticas de los Salmos.


Esta herramienta para rendir culto ha sido tan ponderosa que muchas otras comunidades cristianas en nuestro país y en otros países usan una versión ecuménica de nuestro leccionario (llamado el Leccionario Común) para sus servicios dominicales: los Luteranos, los Metodistas Unidos, los Anglicanos, los Presbiterianos, y la Iglesia de Cristo Unida usan este Leccionario Común. ¿Quién hubiera pensado que esto fuera posible, aún hace unos cuantos años?


 


¿Por qué es esto importante?


El ministerio del lector es fundamental para nuestras celebraciones litúrgicas. Como lo declaró el Concilio Vaticano Segundo


la Iglesia ha venerado siempre las Sagradas Escrituras al igual que el mismo Cuerpo del Señor, no dejando de tomar de la mesa y de distribuir a los fieles el pan de vida, tanto de la palabra de Dios como del Cuerpo de Cristo, sobre todo en la Sagrada Liturgia. ( Dei Verbum , n.21)


En otras palabras, hay dos mesas en la misa: la mesa de la palabra y la mesa del cuerpo y sangre del Señor. De cada una de estas mesas somos nutridos y recibimos el pan de vida.


Como una ayuda hacia la celebración del memorial del Señor con ferviente devoción, los fieles deben de estar muy conscientes de la presencia única de Cristo en ambas, la palabra de Dios (es el mismo quien habla cuando las Sagradas escrituras son leídas en la iglesia) y sobre todo bajo las especies de la Eucaristía. (No. 4)


La proclamación efectiva de la palabra es una parte esencial de toda la celebración.


Los lectores son ministros, no solamente lectores. Ellos, al igual que el sacerdote y otros ministros, funcionan como canales a través de los cuales Dios encuentra a su pueblo, especialmente en la Palabra proclamada. Ellos son personas de fe que también han desarrollado la habilidad para proclamar efectivamente la Palabra de Dios. Los lectores son ministros de la palabra y servidores del pueblo de Dios, no son actores.


¿Quién puede servir y ser servido?


Los lectores son gente que siguen una vida cristiana de servicio a los demás, que han recibido los sacramentos de Bautismo, Eucaristía, y Confirmación y son testigos alegres y agradecidos que dan gracias por las bendiciones de la vida y que llevan la presencia de Dios a los demás.


Se requiere entrenamiento para que los lectores comprendan y lleven a cabo sus responsabilidades de manera apropiada.


¿Dónde se lleva a cabo este ministerio?


En la Iglesia, específicamente en el ambón (el atril que está en el altar) para la proclamación de las Escrituras y en el atril del cantor (que se encuentra cerca al coro) para la lectura de las peticiones y los anuncios.


¿Cómo se lleva a cabo este ministerio?


En el hogar:

La preparación es esencial.


Estudie los textos cuando menos una vez o sobre varios días (si es posible). Las escrituras para cada domingo (con comentarios útiles) se pueden encontrar en http://liturgie.slu.edu . Le quedará claro a la congregación lo profundo de su entendimiento.

 


Lea todas las lecturas del leccionario – aun el salmo y el Evangelio para que pueda usted ver que ideas o temas conectan a las escrituras del Antiguo y Nuevo Testamentos.

Piense acerca del tipo de pasaje que va a leer: ¿Es una historia? ¿Un diálogo entre la gente? ¿Una carta? ¿Una parábola?

Hágase preguntas: ¿Por qué se ha escrito esto? ¿Dónde culminar? ¿Cómo es el tono—consolador? ¿regañando? ¿anunciando? ¿informativo? ¿íntimo?

Seleccione la frase u oración más importante. Trate de comunicar esta frase por encima de los demás. Aprenda a hacerle énfasis a esta frase/palabra de diferentes maneras; a veces, una voz suave es más efectiva que una voz alta.

Busque el significado de todas las palabras (especialmente los nombres propios) para asegurarse de su significado. Haga clic aquí Este sitio para escuchar una guía de la pronunciación. Si no dice bien una palabra cuando este proclamando, siga leyendo. Su trabajo es el de comunicar el significado de todo el párrafo.

Practique leer el pasaje de la escritura en voz alta varias veces, especialmente aquellos con oraciones largas (como las cartas de San Pablo).

Considere usted como un “proclamador de la palabra de Dios”. Estará usted aprendiendo a refinar las habilidades de un proclamador de la palabra, no las de un actor, anunciador de radio, o maestro de ceremonias.

Lea las Escrituras diariamente. Ore por ser iluminado acerca de lo que ha leído. 

Deje que las Escrituras influyan en su vida diaria. Esta es la mejor parte de servir como lector; las Escrituras empiezan a formarse.

Examine y lea en voz alta las peticiones y cualquier anuncio que se encuentren en el sitio web de la parroquia. 

 

Antes de la Misa:

Rece para que Dios le ayude en su ministerio:


Oración de un Lector


Señor, vísteme con Tu poder ahora que me preparo para proclamar Tu mensaje. Preparó mi lectura; he tratado de llevar dentro de mí el mensaje de lo que voy a proclamar. Ayúdame a proclamar, no solamente con mis labios, sino con todo mi corazón y mi alma. Hazme como una boquilla vacía para que sea Tu voz la que escuchen todos los que me oyen.


Líbrame de una preocupación excesiva sobre cómo voy a actuar. Convierte cualquier sentimiento de nerviosismo en energía para proclamar Tu palabra con poder y autoridad. Que Tu Espíritu viva en mí y que llene las palabras santas que proclamo. Amén


Vístase apropiadamente y modestamente.

Llegue cuando menos 15 minutos antes de que comience la misa.

Apúntese con el Coordinador de la Misa.

Vaya a la sacristía para ver una vez más el Leccionario, las peticiones y los anuncios para asegurarse de que no ha habido cambios o que le han añadido algo. Antes de que comience la misa, asegúrese de que el Leccionario fue puesto en el ambón (ya sea por el lector o por el sacristán) y la carpeta con las peticiones y los anuncios fue puesta en el ambón del cantor (ya sea por el lector). o por el sacristán).

De vez en cuando, el Leccionario tiene dos opciones para una lectura. La que se debe de leer es la que esta como primera opción en la lista. 


Durante la misa

 

Lector #1

Al menos de que haya un diacono presente (el coordinador de la misa sabrá si hay un diacono o no), este lector es parte de la procesión de entrada, se lleva el Evangeliario un poco elevado, y camina entre los monaguillos y el sacerdote. A diferencia de los monaguillos y el sacerdote, usted no hace reverencia frente al altar. En lugar de eso, usted camina sobre la rampa hasta llegar al frente del altar, con reverencia ponga el Evangeliario cerrado boca abajo en el altar, y haga una reverencia ahí en el altar antes de regresar a su banca.


Aviso: El lector no va en procesión al final de la misa.


El Lector #1 proclama la primera lectura del Antiguo Testamento. Este lector sube al ambón después de que el sacerdote dice la Oración Colecta y la congregación se sienta. Si hay una Liturgia de la Palabra para los niños, espérese a que sean mandados a la capilla antes de subirse al altar. Acérquese al ambón con la misma reverencia con que se acerca al altar y haga una reverencia hacia el altar. Cristo está presente en la palabra de Dios y en la Eucaristía, las “dos mesas” de la liturgia. Mire hacia la congregación antes de proclamar la palabra; deles unos cuantos segundos para que se acomoden en sus bancas. Lea directamente del Leccionario; no añada ni cambie ninguna palabra. Haga una pausa al final de la lectura antes de cantar “Palabra de Dios”. Aprenda como cantar escuchando este ejemplo haciendo clic aquí en este sitio . Espera a que la congregación cante “Te alabamos, Señor” antes de regresar a su banca.


Lector #1 lee las peticiones/oraciones de los fieles. Se acerca al ambón del cantor al final del Credo, algunas veces cuando escuche “Confieso que hay un solo bautismo…” para que usted este ya en el ambón del cantor, viendo al sacerdote, cuando el sacerdote comienza la oración. Lea las peticiones como están escritas, no haga ningún cambio. Espera a que la congregación responda, quizás “Te rogamos, óyenos”. Una vez más, asegúrese de que pueda pronunciar los nombres propios. Quédese en el ambón del cantor y voltee a ver al sacerdote mientras que el proclama la oración final. Luego regresa a su banca.


Lector #2

El Lector #2 proclama la segunda lectura. Este lector sube al ambón después de que el cantor ha cantado el salmo; Espere 5 segundos o más antes de subir al altar para que haya tiempo para reflexión y meditación. Acérquese al ambón con la misma reverencia con que se acerca al altar y haga una reverencia hacia el altar. Cristo está presente en la palabra de Dios y en la Eucaristía, las “dos mesas” de la liturgia. Mire hacia la congregación antes de proclamar la palabra. Lea directamente del Leccionario; no añada ni cambie ninguna palabra. Haga una pausa al final de la lectura antes de cantar “Palabra de Dios”. Espera a que la congregación cante “Te alabamos, Señor”. Luego cierre el Leccionario, y déselo a un monaguillo, antes de regresar a su banca.


Lector #2 hace los anuncios. Los anuncios se hacen desde el ambón del cantor y se encuentran en la carpeta de las peticiones. Usted debe de venir al ambón del cantor cuando el sacerdote le pide a la congregación que tome asiento para escuchar los anuncios. Espere unos cuantos segundos para que la congregación se acomode en las bancas. Haga una pausa por favor después de cada anuncio, y no agregue o cambie ningún anuncio. Regrese a su banca después de que haya leído los anuncios.


Uso del micrófono

Por favor no cambie la posición del micrófono. Puede pararse más cerca o más lejos del micrófono si le preocupa que su voz esté muy alta.


Si el micrófono no funciona bien, espere unos segundos para ver si el técnico de Audio Video puede corregir la situación. Luego proceda a hablar, proyectando su voz lo más posible si el micrófono no está operando como se debe.


Después de Misa


Recoja el Leccionario y la carpeta y regréselos a la sacristía.

Ministerio de Música: Fundamentos bíblicos




Los Cantores fueron originalmente designados por el Rey David, que también era un Cantor, para encargarse del culto a Dios en la tienda del encuentro, y dirigir al pueblo en la alabanza y en la adoración.

I Crónicas 6

16 Estos son los que puso David para dirigir el canto en la Casa de Yahveh, desde que el arca tuvo un lugar de reposo.

17 Ejercían el ministerio de cantores ante la Morada de la Tienda del Encuentro, hasta que Salomón edificó la Casa de Yahveh en Jerusalén. Cumplían su servicio conforme a su reglamento.

18 Estos son los que ejercían ese ministerio con sus hijos: De los hijos de Quehat: Hemán el cantor, hijo de Joel, hijo de Samuel.

I Crónicas 15

1 Se hizo casas en la Ciudad de David, preparó un lugar para el arca de Dios y le levantó una Tienda.

2 Entonces dijo David: «Solamente los levitas han de llevar el arca de Dios, pues a ellos los escogió Yahveh para llevar el arca de Yahveh y servirle por siempre.»

3 Congregó, pues, David a todo Israel en Jerusalén para subir el arca de Yahveh al lugar que para ella había preparado.

4 David reunió también a los hijos de Aarón y a los levitas:

15 Y los levitas trasladaron el arca de Dios a hombros, como lo había ordenado Moisés, según la palabra de Yahveh, llevando los varales sobre los hombros.

16 Dijo David a los jefes de los levitas que dispusieran a sus hermanos los cantores, con instrumentos músicos, salterios, cítaras y címbalos, para que los hiciesen resonar, alzando la voz con júbilo.

17 Los levitas designaron a Hemán, hijo de Joel; y de sus hermanos, a Asaf, hijo de Berekías; y de los hijos de Merarí, hermanos suyos, a Etán, hijo de Cusaías.

Los Cantores de ocupaban “día y noche” en su MINISTERIO, el Ministerio de la Música, para lo cual estaban “exentos de servicio”, es decir no tenían otras responsabilidades que les interfiriesen a su ministerio.

I Crónicas 9

33 Había también cantores, cabezas de familia de los levitas y moraban en las habitaciones de la Casa, exentos de servicio, pues se ocupaban de día y de noche en su ministerio.

Como sabemos, el rey David es prefigura de Cristo Sacerdote y Rey, Cristo, cabeza suprema y eterna de la Iglesia, ofrece a Dios Padre el sacrificio en el templo de su propio cuerpo. Cristo también, escoge Cantores para que estén “día y noche” dedicados a su MINISTERIO, el Ministerio de la Música.

El Ministerio de la Música juega un papel importante en manifestar la Gloria de Dios a los hombres. Cuando los cantores ejercen su ministerio, Dios obra con un poder tremendo. Aquí vemos como, en la consagración del templo, al alabar y celebrar al Señor con la música, el Templo se llena de la Gloria de Dios y de una nube: Señal de la Presencia de Dios, el culto se suspende “a causa de la nube”.

II Crónicas 5

1 Así fue concluida todo la obra que hizo Salomón para la Casa de Yahveh. Salomón hizo traer todo lo consagrado por su padre David, la plata, el oro y todos los objetos, y lo puso en los tesoros de la Casa de Dios.

2 Entonces congregó Salomón en Jerusalén a todos los ancianos de Israel, a todos los jefes de las tribus y a los principales de las casas paternas de los hijos de Israel, para hacer subir el arca de la alianza de Yahveh desde la Ciudad de David, que es Sión.

3 Se reunieron junto al rey todos los hombres de Israel, en la fiesta del mes séptimo.

4 Cuando llegaron todos los ancianos de Israel, los levitas alzaron el arca;

5 y llevaron el arca y la Tienda del Encuentro y todos los utensilios del santuario que había en la Tienda; lo llevaron los sacerdotes levitas.

11 Cuando los sacerdotes salieron del santuario, porque todos los sacerdotes que se hallaban presentes se habían santificado, sin guardar orden de clases,

12 y todos los levitas cantores, Asaf, Hemán y Yedutún, con sus hijos y hermanos, vestidos de lino fino, estaban de pie al oriente del altar, tocando címbalos, salterios y cítaras, y con ellos 120 sacerdotes que tocaban las trompetas;

13 se hacían oír al mismo tiempo y al unísono los que tocaban las trompetas y los cantores, alabando y celebrando a Yahveh; alzando la voz con las trompetas y con los címbalos y otros instrumentos de música, alababan a Yahveh diciendo: «Porque es bueno, porque es eterno su amor»; la Casa se llenó de una nube, la misma Casa de Yahveh.

14 Y los sacerdotes no pudieron continuar en el servicio a causa de la nube, porque la gloria de Yahveh llenaba la Casa de Dios.

Los cantores son “levitas” es decir “Hijos de Levi” o de la tribu de Levi, es decir, la tribu que no tenía territorio asignado, ni herencia. Su herencia era el Señor.

Nehemías, al restaurar la muralla y después el templo, no duda en convocar de inmediato la restauración del culto, (no tiene sentido restaurar el templo físico sin restaurar el culto) los cantores son llamados a sus puestos.

Nehemías 12:

27 Cuando la dedicación de la muralla de Jerusalén, se buscó a los levitas por todos los lugares para traerlos a Jerusalén, con el fin de celebrar la dedicación con alegría, con cánticos de acción de gracias y música de címbalos, salterios y cítaras.

28 Los cantores, hijos de Leví, se congregaron de la región circundante de Jerusalén, de los poblados de los netofatíes,

29 de Bet Haguilgal, de los campos de Gueba y de Azmávet; porque los cantores habían construido poblados alrededor de Jerusalén.

El ministerio de la música es imprescindible en todo acto de adoración y alabanza del pueblo. Esto es así, no por méritos propios, sino porque de ese modo se expresa una realidad celestial. Es un mandato divino, y una vocación

Salmo 33

1 ¡Gritad de júbilo, justos, por Yahveh!, de los rectos es propia la alabanza;

2 ¡dad gracias a Yahveh con la cítara, salmodiad para él al arpa de diez cuerdas;

3 cantadle un cantar nuevo, tocad la mejor música en la aclamación!

4 Pues recta es la palabra de Yahveh, toda su obra fundada en la verdad.

Efesios 5

17 Por tanto, no seáis insensatos, sino comprended cuál es la voluntad de Señor.

18 No os embriaguéis con vino, que es causa de libertinaje; llenaos más bien del Espíritu.

19 Recitad entre vosotros salmos, himnos y cánticos inspirados; cantad y salmodiad en vuestro corazón al Señor,

20 dando gracias continuamente y por todo a Dios Padre, en nombre de nuestro Señor Jesucristo.

Colosenses 3

16 La palabra de Cristo habite en vosotros con toda su riqueza; instruíos y amonestaos con toda sabiduría, cantad agradecidos, himnos y cánticos inspirados,

17 y todo cuanto hagáis, de palabra y de boca, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias por su medio a Dios Padre.

A diferencia de cualquier otro ministerio, el ministerio de la música es ETERNO. Parafraseando a San Pablo, Se acabará la profecía, las lenguas, se acabarán los grupos pastorales se acabarán los consejos de coordinadores, se acabará la evangelización, los grupos fraternos, los retiros, pero eternamente existirá el Ministerio de la Música. En ese sentido es el ministerio que mas se parece al AMOR, (Jésed) porque permanece y esta en el corazón del culto a Dios.

Apocalipsis 15

2 Y vi también como un mar de cristal mezclado de fuego, y a los que habían triunfado de la Bestia y de su imagen y de la cifra de su nombre, de pie junto al mar de cristal, llevando las cítaras de Dios.

3 Y cantan el cántico de Moisés, siervo de Dios, y el cántico del Cordero, diciendo:

«Grandes y maravillosas son tus obras, Señor, Dios Todopoderoso; justos y verdaderos tus caminos, ¡oh Rey de las naciones!.

Apocalipsis 5

8 Cuando lo tomó, los cuatro Vivientes y los veinticuatro Ancianos se postraron delante del Cordero. Tenía cada uno una cítara y copas de oro llenas de perfumes, que son las oraciones de los santos.

9 Y cantan un cántico nuevo diciendo: «Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos porque fuiste degollado y compraste para Dios con tu sangre hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;

10 y has hecho de ellos para nuestro Dios, un Reino de Sacerdotes,  y

reinan sobre la tierra.»

Apocalipsis 14

2 Y oí un ruido que venía del cielo, como el ruido de grandes aguas o el fragor de un gran trueno; y el ruido que oía era como de citaristas que tocaran sus cítaras.

3 Cantan un cántico nuevo delante del trono y delante de los cuatro Vivientes y de los Ancianos. Y nadie podía aprender el cántico, fuera de los 144.000 rescatados de la tierra.

Conclusiones

El ministerio de la música es un llamado hecho por Dios a algunos, los cantores, para dedicarse a servirle en el culto día y noche.

Requiere una consagración especial, apartar tiempo para el ministerio, y en algunos casos ser exento de otros servicios para ocuparse del Ministerio de la música. (I Cro 9,33) Así como los cantores se agrupaban por equipos, familias y genealogías, para transmitirse unos a otros la formación y el perfeccionamiento de su ministerio, así nosotros debemos reunirnos, trabajar en equipos y transmitirnos lo que hemos aprendido. Reunirnos a orar, a ensayar, y a tomar cursos, etc... es parte del Ministerio de la Música al cual estamos llamados. No solo lo es llegar a la asamblea y cantar.

Es un mandato de Dios cantar y tocar con excelencia. (Sal 33) “Tocad la mejor música”.

El ministerio de la música es eterno, todo el pueblo ha de cantar alabanzas a Dios eternamente. Lo que hacemos en la tierra es un “gran ensayo” para la alabanza del cielo.

¿Qué fue la contrarreforma? Te lo cuento



La historia de la Europa del siglo XVI es, sin lugar a dudas, la historia de un continente desgarrado por las guerras de religión. Los conflictos en el Sacro Imperio Romano Germánico que tanto atormentaron a Carlos V, la escisión de la Iglesia Anglicana o los conflictos entre católicos y hugonotes que tiñeron de sangre los reinados de los últimos Valois en Francia, son un claro ejemplo de un escenario convulso y de una sociedad en la que la religión y las creencias marcaban la vida pública y privada de hombres y mujeres.


Las reformas protestantes iniciaron desde principios del siglo XVI un auténtico cisma en la Iglesia de Occidente. El Papado, cuestionado desde los más diversos territorios europeos, se verá abocado a abordar una auténtica reforma de la Iglesia Católica mediante la celebración (discontinuada) de un Concilio en Trento entre 1545 y 1563.


La Reforma Tridentina o Contrarreforma, defendida a ultranza en España por Felipe II, luchará contra cualquier atisbo de heterodoxia en el seno de la Iglesia Católica. El control sobre las más diversas muestras de religiosidad popular se hará más férreo a través de instituciones ya existentes como el Tribunal de la Inquisición. Las manifestaciones artísticas se convertirán en un auténtico instrumento de adoctrinamiento de los fieles y de difusión de las verdades de la fe. Todo ello ejercía de antesala a un Barroco que en España, a través de la aparición de un nuevo género escultórico como el paso procesional, dejaba en evidencia que no solamente es necesario creer sino también demostrarlo públicamente.


Concilio de Trento:

En diciembre de 1545 se inaugura el Concilio de Trento, convocado por el papa Paulo III. Tras múltiples interrupciones y 22 sesiones, fue clausurado por el papa Pio IV en diciembre de 1563, con sus 18 años ha sido el concilio más largo de la historia. Trento estaba en la Italia del norte; pero era ciudad imperial y cabía esperar que a ella consintieran en acudir los protestantes, que jamás participarían en un concilio celebrado en suelo papal.


No fue fácil llegar a su apertura; quince largos años constituyen un período preconciliar salpicado de vacilaciones y recelos. Las primeras voces pidiendo un concilio sonaron en Alemania. Un «concilio general, libre, cristiano, en tierra alemana» era el clamor proveniente tanto de católicos como de protestantes. Carlos V deseaba ardientemente la reunión del concilio, con la esperanza de que sirviera para rehacer la unidad religiosa del Imperio. Pero esta perspectiva y el fortalecimiento del poder de Carlos que ello supondría bastaba para que el otro gran monarca católico de Europa, Francisco I de Francia, en guerra casi continua con el emperador, no sintiera el menor entusiasmo por la convocatoria conciliar.


El Concilio de Trento afrontó problemas dogmáticos como la precisión de la fe católica contra los errores del protestantismo, aunque las cuestiones de la primacía papal y del concepto eclesial no se modificaron. Reafirmando la doctrina tradicional, el Concilio fijó el contenido de la fe católica.


Trento promulgó catorce decretos doctrinales y trece decretos sobre la reforma de la atención pastoral y la disciplina de la Iglesia. Las conclusiones más importantes del Concilio, a mi modesto entender y con la brevedad necesaria, fueron:


Se reafirmó que las fuentes de la fe son las Sagradas Escrituras y la tradición de la Iglesia. Para los protestantes la única fuente de la revelación es la Sagrada Escritura; la Iglesia no sería, por tanto, depositaria ni intérprete de la Revelación: la «sola Escritura» era, según Lutero, la única fuente de la Revelación y su interpretación correspondía a cada fiel en particular, directamente inspirado por Dios ( "sacra Scriptura su¡ ipsius interpres", las sagradas escrituras se interpretan por sí mismas). Está claro que esta tesis iba contra la linea de flotación de la Iglesia como organización.

Las Sagradas Escrituras deben ser interpretadas por la Iglesia y no tener interpretación libre como decía Lutero, negando el magisterio eclesial.

Reafirmó que la fe es necesaria para la salvación, pero también lo son las buenas obras. Lutero decía que con la fe solamente se bastaba para ir al Cielo. "Si alguno dijere, que el pecador se justifica con sola la fe, entendiendo que no se requiere otra cosa alguna que coopere a conseguir la gracia de la justificación; y que de ningún modo es necesario que se prepare y disponga con el movimiento de su voluntad; sea excomulgado"

Se volvió a ratificar que el pan y el vino consagrados son el Cuerpo y la Sangre de Cristo y no como Lutero decía, una representación.

Se proclamó que se podía rendir culto a los santos como ejemplos y testimonio de vida cristiana: "deben ser absolutamente condenados...los que afirman que ... son inútiles las frecuentes visitas a las capillas dedicadas a los santos con el fin de alcanzar su socorro."

Se define el pecado original que se borra con el Bautismo. Se había discutido la necesidad de bautizar a los recien nacidos : "Si alguno niega que los niños recién nacidos se hayan de bautizar, aunque sean hijos de padres bautizados; o dice que se bautizan para que se les perdonen los pecados, pero que nada participan del pecado original de Adán, ... sea excomulgado"

Se dispone que los obispos debían vivir en sus diócesis y debían hacer visitas a sus parroquias de un modo frecuente: "por cuanto se hallan algunos en este tiempo, ..., que olvidados aun de su propia salvación, y prefiriendo los bienes terrenos a los celestes, y los humanos a los divinos, andan vagando en diversas cortes, o se detienen ocupados en agenciar negocios temporales, desamparada su grey, y abandonando el cuidado de las ovejas que les están encomendadas...".

Se dictan normas contra el concubinato de los clérigos: "prohibe el santo Concilio a todos los clérigos, el que se atrevan a mantener en su casa, o fuera de ella, concubinas, u otras mujeres de quienes se pueda tener sospecha; ni a tener con ellas comunicación alguna: a no cumplirlo así, impónganseles las penas establecidas por los sagrados cánones"

Se prohiben los duelos, con gravísimas penas: "Extermínese enteramente del mundo cristiano la detestable costumbre de los desafíos, introducida por artificio del demonio para lograr a un mismo tiempo que la muerte sangrienta de los cuerpos, la perdición de las almas...Los que entraren en el desafío, y los que se llaman sus padrinos, incurran en la pena de excomunión y de la pérdida de todos sus bienes, y en la de infamia perpetua, y deban ser castigados según los sagrados cánones, como homicidas; y si muriesen en el mismo desafío, carezcan perpetuamente de sepultura eclesiástica."

Se mandan construir seminarios para formar bien al clero.

A los religiosos se les urge la vida en común y a las monjas la clausura: "Que todas las personas regulares, así hombres como mujeres, ordenen y ajusten su vida a la regla que profesaron" "..procuren con el mayor cuidado restablecer diligentemente la clausura de las monjas en donde estuviere quebrantada"

Se reafirma la existencia del Purgatorio: "Habiendo la Iglesia católica,...enseñado en los sagrados concilios, y últimamente en este general de Trento, que hay Purgatorio; y que las almas detenidas en él reciben alivio con los sufragios de los fieles, y en especial con el aceptable sacrificio de la misa". Hay que considerar que la tesis de que las ánimas benditas del Purgatorio mejoran con misas y donaciones, suponía una buena fuente de ingresos para la Iglesia de la época.

Se prohibe la misa en lengua vernácula, pero se recomienda la homilía en dicha lengua: "Aunque la Misa incluya mucha instrucción para el pueblo fiel; sin embargo no ha parecido conveniente a los Padres que se celebre en todas partes en lengua vulgar"

Se establece la Vulgata latina como la única Biblia reconocida por la Iglesia: "..se declara qué edición de la sagrada Escritura se ha de tener por auténtica entre todas las ediciones latinas que corren; establece y declara, que se tenga por tal en las lecciones públicas, disputas, sermones y exposiciones, esta misma antigua edición Vulgata, aprobada en la Iglesia por el largo uso de tantos siglos...". Esta era la primera traducción de la Biblia del griego al latín y fue hecha por San Jerónimo en el año 383.

Se decide la publicación de un catecismo que recoja toda la doctrina del Concilio y se manda hacer una nueva edición corregida del Misal y del Breviario (rezo de los salmos).

Trento no pudo ser un concilio para unir católicos y protestantes pero, por lo que se refiere a la obra pastoral y disciplinaria de Trento, sus decisiones fueron, con el tiempo, trascendentales. La reforma del episcopado fue objeto de abundantes discusiones y decretos: se reguló el deber de residencia, de visita pastoral diocesana, de predicación y de convocatoria frecuente de sínodos.


Parecidas recomendaciones de residencia, predicación, cura de almas, vida austera, uso del traje talar, etc., se hicieron a los párrocos. La novedad que el Concilio presentó en esta materia se refería al celo que en adelante habría de ponerse en la selección, formación moral, teológica y doctrinal de los curas, para lo cual se pedía a los obispos que se establecieran seminarios diocesanos, de tal manera que se evitaran los abusos denunciados y se llevase a cabo la reforma real de los ministros seculares de la Iglesia.

Te presento a San Cayetano



San Cayetano, descendiente de la noble familia Thiene, hijo de Gaspar de Thiene y de María Porto, nació en Vicenza (Italia) presumiblemente en el mes de octubre de 1480. Consiguió el doctorado en ambos derechos, canónico y civil, en la Universidad de Padua. Poco tiempo después, habiendo recibido la sagrada tonsura (1504), por la que entraba a formar parte del estamento eclesiástico, se trasfirió a Roma (1507), para formar parte de la Curia Romana, bajo el pontificado de Julio II. Al servicio de este Papa desarrolló el oficio de escritor de las letras apostólicas, con la función de Protonotario Apostólico.


Sumándose al Oratorio del Divino Amor de Roma (1515), desarrolló en distintas ciudades italianas actividades similares a las que dicha confraternidad desplegaba. El 30 de septiembre de 1516 fue ordenado sacerdote. En este marco, lo vemos dedicado a la oración, el estudio de las Sagradas Escrituras y la atención a los enfermos, especialmente a aquellos que se denominaban «incurables». Fruto de esta última actividad desempeñada por Cayetano de Thiene fue la fundación del Hospital de Incurables de Venecia, junto a las patricias venecianas María Malpier y Marina Grimani, en 1522. También el Santo vicentino realizó un apostolado de la misma índole en el Hospital de la Misericordia de Vicenza, dándole la forma de nosocomio para incurables, y en el Hospital de San Giacomo in Augusta, de Roma.


Comprometiéndose a reformar las costumbres de los eclesiásticos, se esforzó por restaurar en la Iglesia de su tiempo el modo de vivir de los Apóstoles. En esta empresa se encontró con Juan Pedro Carafa, obispo de Chieti y miembro del Oratorio del Divino Amor romano. La resultante de este encuentro fue la fundación de la Orden de los Clérigos Regulares Teatinos el 14 de septiembre de 1524.


De índole mansa y sociable, dotado de luminosas virtudes sacerdotales, promovió el esplendor del culto divino y la participación frecuente a los sacramentos. Nos deslumbra en Cayetano la veneración a la Natividad de nuestro Señor Jesucristo y a su Pasión, y, especialmente, el modo en que ello se ha conjugado con la devoción a la Virgen María. De allí que cierta iconografía represente a San Cayetano recibiendo al Niño Jesús en sus brazos, tal como se lo ofreciera la misma Virgen. Este modo de recrear la figura de Cayetano tiene su fundamento en la narración que él hiciera a Sor Laura Mignani, acerca de una experiencia mística en la Basílica de Santa María la Mayor de Roma, en la Navidad de 1517.


Dispuesto a no tener ni una moneda para pagar su sepultura, se consagró plenamente a una vida pobre, de servicio a los más necesitados y de confianza en la Divina Providencia. Así, colmada su vida de santidad y entrega, murió en Nápoles el 7 de agosto de 1547. Sus restos mortales descansan en la cripta de la Basílica de San Pablo el Mayor de Nápoles. Fue beatificado por Urbano VIII el 8 de octubre de 1629, mientras que Clemente X lo proclamó Santo el 12 de abril de 1671. Su fiesta litúrgica se celebra el 7 de agosto.