miércoles, 18 de enero de 2017

La Familia, "Comunidad de Esperanza" Desde la doctrina bíblica / Por Ronald Rivera




La Familia, "Comunidad de Esperanza"
Desde la doctrina bíblica

            En nuestros días, vemos el resultado de grandes cambios desde la gran familia patriarcal a la familia en la que los esposos son compañeros. Un resultado donde se han ido fortaleciendo el carácter personal sobre las funciones culturales del pasado. Este cambio sociológico nos enseña que no es lícito desarrollar una imagen bíblica de la familia sin salvar las diferencias culturales y de época de la misma. A esto se añade que la Escritura habla más bien de clan, tribu y matrimonio que de familia. La teología de la familia como comunidad de esperanza habrá de partir de la doctrina bíblica sobre el matrimonio y la comunidad.

            La familia sana fomenta las categorías originarias del amor: en el amor entre los padres; en el amor de los padres al hijo, ese inclinarse creador, protector, desinteresado, comprensivo; en el amor de los hijos a los padres, esa confianza que lo espera todo y que sin preguntar nada se sabe dependiente y segura; en el amor entre hermanos, la solidaridad originaria y abandonada del convivir, que conserva la personalidad de cada uno de los integrantes (cfr. Holzherr, Myterium Salutis, tomo II, pág 597).

            La familia, sin lugar a dudas, estaba presente el proyecto original, cuando Dios creó el cielo y la tierra. Dios deseaba que el hombre viviera en un jardín, un edén o paraíso (Gn 2, 5-9). Y durante siglos fue preparando la tierra, para entregarla al cuidado y en provecho del hombre (Gn 2, 15). Y cuando Él lo dispuso mostró todo su arte en la pareja humana. Para el hombre y la mujer eran todas las cosas. Por eso el día en que tomó barro entre sus dedos para modelar la figura humana, Dios dejó fluir todo su amor y todas sus emociones. La pareja humana es la obra de arte más hermosa del Padre Dios (cfr. Gn 2, 18-25).

            En la pareja humana Dios fundó la familia como comunidad de esperanza para toda su creación… 

En una familia estaba ya establecido, en la libertad de Dios, que nacería la salvación para todo lo creado. Nacería el niño Jesús, el niño Dios.

Podemos señalar a lo largo del Antiguo Testamento cinco características de esta Comunidad de Esperanza:

Belleza. La belleza es una cualidad de Dios presente en la familia. Se presenta en el Cantar de los Cantares 8, 11: “Salomón tenía una viña en Baal hamón”. La viña podemos tomarla como imagen de la familia en su unión esponsal, que desde su dimensión escatológica se traduce en el amor de la Iglesia con su creador. Una familia cuya belleza deja enamorado al Creador… La viña no existía: La ha plantado Él en terreno propicio. Ésta es una constante del género: cuando en vez de viña se diga ciudad, se dirá la “ha construido Él”. A la vez autor y enamorado.

            En el Cantar de los Cantares la amada es una viña o huerto, y Él es invitado a comer de sus frutos exquisitos (Ct 4, 16). Es huerto protegido por una tapia y cerrado; su riego está asegurado por un pozo central… La belleza de la familia parte del amor humano entre un hombre y una mujer, que desean unir sus fuerzas para formar una Iglesia doméstica. La belleza es para la contemplación… una contemplación como búsqueda y disfrute de la revelación del amor.

            Unidad. La unicidad en la diversidad es otro aspecto que encontramos en Dios y está presente en la familia. A pesar que nuestra familia está integrada por varias personas distintas todos juntos conformamos una sola identidad que hace que mis padres, hermanos, esposa o esposo e hijos, levantemos un sólo árbol genealógico, que se mantiene vivo por lazos muy fuertes de amor. Así podemos leerlo en Lv 18, donde la legislación del pueblo escogido tiene presente esa “gran familia”. Como unidad social, la familia cuenta en el censo y puede ser responsable en bloque (Nm 16; Jos 7). La familia en unidad es receptora del lote o heredad (para las Sagradas Escritura este lote está representado en la tierra ocupada). Es la unidad familiar la que garantiza la transmisión del nombre (identidad del grupo) y a veces el oficio. La familia es la unidad cúltica de la fiesta de Pascua.

            Maestría. Es propio de la familia el papel de “maestra”. Especialmente en relación con la educación de los hijos, como lo podemos leer en Proverbio 1, 8: “Hijo mío, escucha la corrección de tu padre, no rechaces las instrucciones de tu madre”. La corrección que recibimos en la familia es faro que nos guiará siempre en momentos de oscuridad: “Hijo mío, guarda los consejos de tu padre, no rechaces las instrucciones de tu madre. Llévalos siempre atados en el corazón y cuélgatelos al cuello: cuando camines, te guiarán, cuando descanses, te guardarán; cuando despiertes, te hablarán” (Prov 6, 20-23).

            Fidelidad.  Es la voluntad del amor de Dios que su familia le sea fiel. La familia de Dios está representada en Jerusalén, su pueblo amado. Pero la historia de salvación está llena de infidelidades y manchas producto del pecado… Pero la fidelidad siempre se manifiesta en el amor de Dios, que sale a la búsqueda de su pueblo para extender su mano misericordiosa… Dios que es amor nos pide que como familia oremos juntos para no caer en la idolatría o prostitución con falsos dioses, y mantenernos siempre en Él. Recordemos el texto de Oseas 2, 16-18: “Por tanto, voy a seducirla llevándomela al desierto y hablándole al corazón… Allí me responderá como en su juventud, como cuando salió de Egipto. Aquel día me llamarás esposo mío, ya no me llamarás ídolo mío.”

            Fecundidad. Dios nos ha llamado a ser fecundos y no estériles. La familia debe ser sinónimo de vida y esta debe ser abundante y de calidad. Nuestra familia es “Comunidad de Esperanza” en cuanto sea capaz de brindar vida en los espacios en que se promueve la muerte, como por ejemplo el aborto o las guerras. Para el Antiguo Testamento  la felicidad en la familia se amplía por la mayor cantidad posible de hijos (Gen 24, 60; Sal 127). El prestigio de la madre crece con el número de sus hijos. Tener fecundidad para el antiguo Israel es tener la bendición de Dios.

            Dios por tanto bendice el engendrar y dar a luz como actos, la maternidad y paternidad como estado. Dios bendice el nacimiento de cada niño. El tema de la maternidad domina la escena del Antiguo Testamento. A pesar de la primacía de los textos al varón, es llamativo que el papel de las figuras femeninas destaquen tan imperiosamente, como el grito triunfal de Eva, las hijas de Lot, Sara, Rebeca, Lía y Raquel, Tamar, Ana, Noemí y Rut, la hija de Jefté.

            La madre, de ordinario, de ordinario representada por Jerusalén, cobra más relieve. Hay que escuchar el gozo de la maternidad sobre el fondo de la tragedia, que puede ser esterilidad o dar a luz en vano o perder los hijos: Jr 31; Is 49; Bar 4. Se pueden añadir “las preñadas y paridas” de Jr 31, el parto anunciado en Miq 5, el parto prodigioso de la tierra madre en Is 26, de Jerusalén en Is 66.

            La expresión de la familia como “Comunidad de Esperanza”, en el Nuevo Testamento, tiene su máxima representación en la propia familia de Jesús, en el hogar santo de Nazaret.

Jesús y la familia

            La familia judía tenía una importancia decisiva en la vida religiosa del pueblo y constituía el lugar de verificación de su propia identidad. A ella estaban unidos la alianza, el sacrificio, la circuncisión, las bendiciones divinas, y sobre todo la pascua. En tiempos de Jesús, la familia seguía siendo el lugar de las principales manifestaciones del culto judío: la pascua se celebraba en el templo y en Jerusalén, pero también en familia, como memoria de la liberación de la esclavitud de Egipto; las comidas sobre todo las del sábado, mantenían su carácter religioso y sagrado, de agradecimiento a Dios creador por sus dones, y de fraternidad; la misma oración de la mañana y de la tarde era un elemento esencial del culto familiar que así confesaba su fe en Dios y pedía perdón de sus pecados; también los diversos ritos domésticos, como el encendido de la lámpara de la tarde, o la celebración de los momentos claves de la vida (esponsales, matrimonio) y las costumbres familiares que acompañaban a las grandes fiestas (tabernáculos, año nuevo, expiación…). En esa rica tradición familiar se nutrió Jesús, quien, lejos de rechazar esos ritos familiares judíos, los asumió y los purificó de formalismos y convencionalismos circunstanciales, abriéndoles a un horizonte mayor.

La familia en la experiencia personal de Jesús

            La experiencia personal de Jesús parte de los años vividos en el hogar de Nazaret, junto a sus padres, María y José. Allí experimentó personalmente lo que significa la familia humana, vivida intensamente como taller de hombres, como escuela de valores y como hogar. Esta experiencia vivencial se iría enriqueciendo desde la perspectiva de la misión y el servicio al Reino de Dios. Todo lo que Jesús enseña lo vive en persona. Su misión es “preocuparse de las cosas del Padre” (Lc 2, 49). En Caná reprocha a su propia Madre al plantearle un problema, aparentemente, al margen de los intereses del Reino (Jn 2). Enseña que su familia de carne y sangre ha sido superada por una familia mayor: “¿Quienes son mi padre y mi madre, mis hermanos?” (Mt 12, 46). A quien felicita a María por ser madre, “Bienaventurados los pechos que te alimentaron”, le responde: “No, bienaventurados más bien aquellos que escuchan la palabra y la practican” (Lc 11, 27-28). Advierte que muchas veces la fidelidad al Reino generará conflictos en el seno familiar: “Yo vine a separar al hijo del padre, a la hija de su madre, a la nuera de su suegra”, lo que significa a veces, los enemigos del discípulo serán sus propios parientes (Mt 10, 35-36).

La familia en la acción ministerial de Jesús

            Jesús cumplía los ritos de purificación en familia. Subía al templo a celebrar la Pascua pero también celebraba en familia. Aceptaba invitaciones a comer en diversas viviendas familiares. Muchas de sus predicaciones, bendiciones y curaciones fueron realizadas en el marco de un hogar, de una familia. Por ejemplo el primer milagro en Caná, el llamado a la conversión de Zaqueo, la amistad con la familia de su amigo Lázaro, la predicación en casa de un fariseo cuando critica la exterioridad y anuncia el Reino y, finalmente, la cena de la nueva Pascua en víspera de su Pasión. En todas partes aparece, de una forma u otra, el contexto familiar.

La familia en la predicación de Jesús

            La enseñanza de Jesús sobre la familia se situaba casi siempre en la perspectiva del Reino.

            El Reino-Reinado de Dios tiene sus exigencias: lo acogen quienes reconocen a Dios como padre y quieren sentirse hermanos de todas las criaturas en la perspectiva de una gran familia. Es obvio que, en la perspectiva de ese reino, la familia tiene una tarea:  ya no vale el “me casé, déjame ir a…” (Lc 14, 20). La familia ha de entender que su vocación la supera y trasciende, que su realidad no puede encerrarse entre las cuatro paredes e una casa. Hay que dejar que los “muertos entierren a sus muertos” (Lc 9, 59), pues los valores e intereses del Reino priman muchas veces sobre los exclusivamente familiares. Hay que amar a Cristo más que al hermano, a la esposa, al esposo (Mt 10, 37-39). La pasión por el Reino desborda el amor familiar, que aunque válido e importante no es suficiente, pues debe trascenderse a sí mismo de cara al Reino que Cristo quiere instaurar.

            Si se vive el matrimonio como sacramento, la familia se convierte en un templo, y lo que pasa entre marido y mujer es obra también del Espíritu de Jesús.

            Jesús no desprecia la familia, al contrario, la valora mucho y la supone como base para la formación de una familia más grande. El reino que Él trae es un proyecto universal donde la familia está presente en esa misma dinámica salvadora.

Jesús ve en la familia una “Comunidad de Esperanza”

            Desde la perspectiva de la misión de Jesús, el proyecto de la familia cristiana, como el de toda la Iglesia, es construir la unidad, hacer la comunión, “reunir a los hijos dispersos”; pero la familia debe realizar esa misión desde su peculiaridad, básicamente, a través del amor recíproco que sacramentaliza una “Comunidad de Esperanza” dinamizada por el amor de Dios. Por eso cada familia en esta tierra tiene una belleza original. En cada familia habita el mismo Dios, como en el más hermoso templo. A cada familia Dios la ama intensamente. Él es el Padre de todos y de cada uno de los que formamos la humanidad, es decir, la familia de Dios.

            ¿La Esperanza qué  nos ofrece?

            Que vivamos en una tierra llena de colores y armonía. Que vivamos en el amor de unos con otros (Mc, 12, 31). Que experimentemos todos los días que Dios nos ama como a hijos, que nos cuida más que a los pájaros y que nos viste más hermosamente que a las flores; que nos conoce tanto que hasta los cabellos de la cabeza Él nos ha contado y que Él nos escucha hasta en el silencio de nuestra habitación sin necesidad de llenarle los oídos con palabras (Lc 12, 24-28). Dios nos creó para que llegáramos a ser como Él y amar como se ama la Santa Trinidad.

            Poder decir “Padre” a Dios nos hace parte de su familia, es algo emocionante (Cfr. Mt 6, 9). Nos hace vivir de un modo nuevo nuestra relación con Él. Nos hace poner en Él nuestros sueños y proyectos, sin temores ni recelos. A nuestro Dios simplemente le entregamos la vida entera, cada día y cada hora. Somos sus hijos. Él es nuestro Padre. Y los hombres son nuestros hermanos. Todos juntos una misma familia, Comunidad de Esperanza.

Para la reflexión:


¿Cuáles son los signos de esperanza que tú percibes en el mundo?

Ronald Rivera

La familia como teología de esperanzas cotidianas / Por Ronald Rivera



La familia como teología de esperanzas cotidianas

La esperanza ¡qué palabra! inmediatamente se nos dibujan a la mente sueños y deseos, hermosos y profundos, del presente y del futuro. Y si la unimos a la palabra "familia" toma una dimensión más sensible y significativa, debido a la vinculación de dos términos profundamente antropológicos, es decir, propios de la persona humana.

La esperanza y la familia no sólo evocan deseos hermosos y profundos, también nos hacen recordar tristezas y amarguras que todos hemos padecido, porque el dolor también forma parte de nuestra humanidad, y toda ella, con sus tristezas y gozos, debe verse en una unidad que podemos identificar como: nuestra realidad vital.

La realidad vital es "teología", en cuanto asumimos una interpretación (hermenéutica) de nuestra cotidianidad (con sus luces y sombras) a la luz de Dios, a través de su Palabra, de los Santos Padres y la enseñanza de la Iglesia, para dar un sentido a nuestra existencia.

Para unos, la esperanza es lo máximo. Otros no logran entender por qué la esperanza es tan importante. Y hay quienes han perdido sus esperanzas y se sienten derrotados, como los discípulos de Jesús después que le crucificaron al Maestro.

Dos de ellos iban tristes y cabizbajos, camino de Emaús. De pronto se les unió un caminante. Él les preguntó qué les pasaba. Y ellos, extrañados, le contaron su dolor: hace tres días en Jerusalén habían crucificado a su Señor y con Él habían enterrado sus esperanzas. Al sentarse a la mesa, en el pueblo de Emaús, el caminante bendijo el pan. Entonces a los discípulos se les abrieron los ojos y se dieron cuenta que era Jesús quien estaba con ellos. El Señor desapareció de su mirada y ellos reconocieron mutuamente que el "corazón les había ardido de gozo" mientras Él les explicaba las Escrituras por el camino (cfr. Lc 24, 29).

Así es la esperanza. Y así la vivimos dentro de nuestra familia, brota en los momentos más difíciles gracias a una presencia inesperada de Jesús que no siempre sabemos reconocer. Estos dos discípulos veían todo negro. Habían puesto su confianza en el Señor y Él había terminado en una cruz. ¿Qué podían esperar de la vida? Pero, de pronto, una presencia, un gesto, una palabra... y volvió a sonreír el corazón de estos cristianos desconsolados.

De hecho nuestra familia está llena de pequeñas y grandes esperanzas. A veces esperamos una noticia y estamos impacientes hasta que nos enteramos. Otras veces, esperamos a un hijo, a una hermana, y preparamos lentamente el corazón para el encuentro. La familia se comprende desde momentos de esperanzas. La fotografía de la madre encinta. Su sola silueta nos habla de esperanza y lo decimos tan sencillamente: "ella está esperando"... Y es verdad. Notamos la presencia del niño que va a nacer aunque no veamos su rostro (cfr. Lc 1, 30-33).

Podemos afirmar que nadie puede vivir sin esperanza. Basta recordar cuando niños queríamos ser bomberos, profesores, constructores, militares... O simplemente queríamos ser como el papá y la mamá. Luego a medida que vamos creciendo tenemos la esperanza de tener un amigo del alma, y de ser comprendido, querido, acariciado, estimulado... Enfrentamos el hecho de nuestra propia existencia: Uno desea ser un técnico calificado, el otro quiere entrar en la Universidad. Todos queremos tener trabajo, y que sea decente y digno para mantener una familia.

Los novios sueñan con casarse y tener la casa propia. Los matrimonios sueñan con prolongarse a través de sus hijos... Y de allí que las esperanzas se confunden con los anhelos, con los sueños, con los deseos más profundos... Pero cuando llega la cuota de dolor, entonces no comprendemos... ¿Qué pasó? Nos falta entonces agregar la esperanza más profunda, la de aprender a amar. Es realizarme en el servicio a Dios y a mis hermanos dándole un sentido a nuestro pesar. Dar lo mejor de mí esperando sólo en el amor de Dios... y empezar a mirar la vida con la mirada que brota de la Fe.

Para la Reflexión:

¿Cuáles son tus esperanzas cotidianas?

Ronald Rivera

domingo, 1 de enero de 2017

¿Cómo construir un buen 2017 en Venezuela? Te lo cuento / Por Ronald Rivera



Venezuela, mujer y madre - Introducción 

Siempre he pensado en la figura de la "Patria" como análoga a la de una "madre". Venezuela es femenina y es como la madre que se mantiene firme para que sus hijos asuman sus responsabilidades y así crezcan.

Si Venezuela por un momento tomara forma humana sufriría al ver las penurias, el deterioro, los robos, la violencia, la inconsciencia que ocurre entre sus hijos. Siendo amorosa, nos consolaría. Siendo sabia, nos diría que somos nosotros los que tenemos que hacer nuestras tareas, para aprender, rectificar y resolver los problemas que nos hemos creado en forma colectiva.

Es de suma urgencia, como tarea de este nuevo año 2017, asumir la realidad, que nos sumerge en el día a día, para empezar a transformar nuestra ruta de vida. Para ello afirmo que debemos ser fieles a la Esperanza.

¿Porqué fieles a la Esperanza?

Porque como nos recuerda Santa Teresa de Ávila: "Todo pasa". Podemos ver el ejemplo de otras naciones que se han levantado de guerras y catástrofes de todo tipo; nosotros también lo haremos. Y estamos empujados, por la misma realidad, a esa transformación... aunque no lo veamos ahora.

Nos levantaremos. En cada desierto, selva, nieve, playa, montaña y ciudad de Venezuela habrá progreso y rectificación en todos los planos. Aunque nos pueda parecer eterno el proceso, confiemos en que el bien siempre triunfa... Pero antes debemos poner manos a la obra.

¿Qué hacer?

El primer paso es no ser indiferente de la necesidad de la persona que está a mi lado, mi vecino, mi compañero de trabajo o de estudio, entre otros miles... Duele que haya niños y ancianos sin comida y sin medicinas; duele tantas muertes y crisis. Precisamente por ese dolor no nos podemos quedar pasivos. No es fácil, pero la tarea no es mayor que la capacidad para quien mantiene la Fe.

Cuando estamos en contacto con tanto dolor y tanto miedo, tenemos que reforzar el cuidado de nuestra alma, aumentar nuestras fuerzas, aplicar y enseñar maneras de mantenernos fuertes emocional, mental y espiritualmente. Somos humanos y podemos decaer, pero esos desánimos son cortos cuando tenemos la convicción de que todo tiene un sentido y que el amor de Dios es nuestra fuerza.

El primer paso es crear tu entorno 

Lo primero que debe hacer una persona para crear su realidad es enfocarse de forma positiva, a pesar de las situaciones negativas del entorno: No hay que pensarlo mucho, porque el miedo te puede paralizar. Desde un aspecto teologal, la reflexión debe ir acompañada de la oración y una interpelación con el Evangelio (confrontar nuestra vida con los actos y palabras de Jesús)

Cuando se toma la decisión, en firme, de ser mejor ciudadano y de querer ayudar a los demás, comienzan a llegar las oportunidades... Estas deben programarse en hechos concretos durante el transcurso del día, y recomiendo plasmar la idea en un papel dejando a un lado la vergüenza y emprender mi nuevos propósitos (que son en sí nuevos actos).

Es muy importante la creatividad propia, es decir mi propia huella, eso hará que mis acciones y propósitos comulguen con mi forma de pensar y creer. Hay que atreverse a hacer lo que lo demás no hacen. Hay que saber observar mi entorno, juzgar cómo he venido viviendo en medio de él y decidir actuar de la forma más ingeniosa para hacerlo más humano, más caritativo y más vivible.
Es verdad que en Venezuela hay una situación económica complicada, y que en gran parte no podemos cambiar esa realidad "general", pero con mis pequeños actos ocasiono grietas para una nueva situación. Los problemas generan grandes oportunidades.
Un segundo paso dentro de este mismo aspecto es adquirir el conocimiento necesario para "emprender" en medio de un problema grave. En el país hay un cementerio de ideas de jóvenes que no están bien enfocadas por la falta de conocimiento, y todo conocimiento debe germinar en una salud espiritual. Es necesario creer para crear.
Al comenzar estos pasos, nuestra vida se proyecta como un "emprendimiento social" para lo humano. Pronto las personas se adaptan a la realidad, demuestran que no solamente es tener las ganas, sino tener mucha creatividad para ofrecer lo que las personas, y lo que el país,  necesitan.
Posibles cinco escenarios económicos-políticos en Venezuela 2017 


1) Negociación: una eventual aceptación del Gobierno a cambiar sus políticas económicas significaría evolucionar hacia un escenario de Negociación gobierno-empresa para rescatar la producción, el bienestar socioeconómico y la legitimidad de gestión del Ejecutivo. Pero esto no es, al menos todavía, lo que el Gobierno está haciendo, a pesar del deterioro de su nivel de aprobación de gestión, ni los sectores de oposición tienen la articulación y la fuerza suficiente como para imponérselo.
2) Deterioro Continuado: el Gobierno está manteniendo la esperanza de que suban los precios petroleros, conseguir préstamos o desarrollar rápidamente el Arco Minero como fuentes de renta y de allí recuperar la holgura para mantener las políticas económicas que generan la crisis. Este sería el Escenario de Deterioro Continuado en el que el país casi siempre se ha ubicado desde 1974 y en el que continuamos, aunque con visos de estar derivando hacia el siguiente escenario.
3) Deterioro Acelerado o Anarquía: el escenario de Deterioro Continuado se puede agravar si el Gobierno no negocia ni consigue fuentes de ingreso adicionales ni tampoco se topa con una oposición cohesionada capaz de removerlo del poder. Este escenario sería el de Deterioro Acelerado o Anarquía.
4) Escenario de Represión: si el deterioro continua o se acelera y surge una fuerte oposición que amenace la estabilidad del grupo de poder, este último puede recurrir al sector militar en búsqueda de apoyo por vía de la represión.

5) Escenario de Salida: si el sector militar no estuviese dispuesto a servir de punta de lanza y asumir las responsabilidades de la represión, se puede voltear la suerte del Gobierno en dos vías: los militares condicionan su apoyo al Gobierno a que este último negocie con los sectores empresariales las políticas económicas a aplicar para recuperar el abastecimiento y bajar la protesta —regreso al Escenario de Negociación— o los militares se pueden voltear contra el Gobierno y pedirle la renuncia para evitarse ellos tener que pagar el costo de los crímenes de lesa humanidad que significa reprimir para controlar al pueblo en la calle. Este sería el Escenario de Salida del equipo gobernante, muy parecido en su evolución a la renuncia del presidente Chávez en abril de 2002.

Como Católicos ¿Qué debemos exigir? 

Como Católicos exigimos:

1. Que las autoridades permitan a los venezolanos a ejercer su derecho al voto para resolver la crisis política actual.

2. Que se preste atención al mensaje (de fin de año) del Cardenal Urosa cuando dice que "Venezuela vive una situación real de dictadura debido al bloqueo que los poderes públicos, en particular el Gobierno y el TSJ, le han venido aplicando en este año (2016) a la Asamblea Nacional." Mensaje que será leído en los Templos el 1 enero 2017.

3. Que se haga justicia a los responsables de condenar a tantos venezolanos a comer restos de la basura. Debe aplicarse la justicia para condenar a los culpables del hambre en Venezuela.

4. Evitar la violencia social tras la fatigosa y exagerada publicidad ideológica del gobierno venezolano.

5. Solucionar el problema de Salud Pública y Asistencial. Debe aplicarse la justicia para condenar el mal trato del venezolano enfermo, especialmente a los más vulnerables (niños y ancianos).

6. Castigar a los criminales que tienen azotados a los venezolanos.

7. Condenar los abusos criminales por las fuerzas de seguridad del estado, en las llamadas OLP, como por ejemplo la masacre de Barlovento y en Cariaco.

Conclusión


La transformación del país comienza a medida que cambiemos nuestro entorno,  para ello debo conocer mi realidad y desde allí asumir nuevos actos enmarcados en el Evangelio.
La nación venezolana es muy superior a este desgobierno. La historia así lo ha demostrado muchas veces. Y entendemos que el 2017 será el año del rescate del voto, la expresión soberana y constitucional de la voz del ciudadano, que grupos en el poder se empeñará en negar, Pero será inútil, como han sido sus presiones sobre los medios profesionales e independientes para callarnos, como sus empeños en ocultar sus monumentales fracasos, su impericia e ineptitud.
Venezuela como “pueblo que puede”.
Entonces, ¡Bienvenido el 2017!

Ronald Rivera



domingo, 6 de noviembre de 2016

La Teología del Papa Francisco es la Teología Argentina del Pueblo/ Por Ronald Rivera (Para el Boston College)




La Palabra Pueblo
Al profundizar el término "Pueblo" en la teología latinoamericana, nos tropezamos con una riqueza inmensa desde los inicios postconciliares en el Documento de Medellín. Y de una manera particular y viva en el Pontificado del Papa Francisco, que bebe de la Teología Argentina del Pueblo. SS Francisco toma el término "Pueblo" desde la propuesta de Lucio Gera, quién llamaba "Pueblo" a la "multitud de pobres" en su texto "Pueblo, religión del puebo e Iglesia". El pueblo es entendido como sujeto, capaz de crear y orientar la historia. La hermenéutica propia de la cultura implica que hablar de pobre es hablar de pobres. 
El contexto de una teología del Pueblo de Dios se origina en la reunión, después del Concilio, de la COEPAL (13 mayo de 1966), donde la Iglesia argentina reflexiona la etapa postconciliar desde las formas comunitarias de la Iglesia. Esta nueva etapa latinoamericana toma base de la Gaudium et Spes 57: "la misión de trabajar con todos los hombres en la edificación de un mundo más humano".
El Papa, hijo de la Teología del Pueblo, de Gera y Rafael Tello, asume el término "Pueblo" como línea de acción y faro eclesiológico, bajo la forma de una sotereología inclusiva y relacional en continuidad con la Lumen Gentium (LG 9). Por ello SS Francisco en la Evangilii Gaudium 114 dice: "Ser una Iglesia es ser Pueblo de Dios". El Papa nos enseña en la Evangelii Gaudium: "Dios ha elegido convocarlos como pueblo y no como seres aislados".
Destaco el valioso aporte del Documento de Puebla, en especial en la redacción del número 386 (uno de cuyos responsables fue Gera), donde se inserta la palabra "Pueblo" previlegiando la "unidad"  de nuestra región. En ese contexto el Documento de Puebla también habla del "antipueblo" como aquello que oprime personal o estructuralmente. J.S. Scannone en su artículo "La Teología Argentina del Pueblo" definirá el antipueblo como situación de pecado que vive el subcontinente latinoamericano como innumerables pecados estructurales que la conforman, de la cual hemos de liberarnos.


El aporte de la teología del pueblo para la Iglesia y la sociedad
El aporte de la Teología del Pueblo, inserta en la noción de SS Francisco de "alma del pueblo", se encuentra: en la adecuación del "Pueblo de Dios" en el sentir del la Lumen Gentium (Concilio Vat II) a nuestra realidad latinoamericana. En esta línea la Teología del Pueblo  abre nuevas reflexiones sobre el pueblo y su cultura, así como acerca de la piedad popular hoy en día, tanto en Argentina como en toda América Latina.
como la explicó el propio Bergoglio en Buenos Aires en el año 1999:
«nuestro pueblo tiene alma, y porque podemos hablar del alma de un pueblo, podemos hablar de una hermenéutica, de una manera de ver la realidad, de una conciencia. Hoy, en medio de los conflictos, este pueblo nos enseña que no hay que hacerle caso a aquellos que pretenden destilar la realidad en ideas, que no nos sirven los intelectuales sin talento, ni los eticistas sin bondad, sino que hay que apelar a lo hondo de nuestra dignidad como pueblo, apelar a nuestra sabiduría, apelar a nuestras reservas culturales. Es una verdadera revolución, no contra un sistema, sino interior; una revolución de memoria y ternura: memoria de las grandes gestas fundantes, heroicas... y memoria de los gestos sencillos que hemos mamado en familia» (Cf. BERGOGLIO J. M., Ponerse la patria al hombro, Claretiana, Buenos Aires 2005, 6. Palabras que fueron, a la vez, pronunciadas en el Te Deum celebrado en la Catedral de Buenos Aires el 25 de mayo de 1999). 
Scannone S.J. no refiere que el aporte de la Teología del Pueblo está en la comprensión sistemática de la catolicidad, la encarnación y el intercambio entre el Pueblo de Dios (refiriéndose al D. de Puebla) y los pueblos del mundo. Esta conclusión la toma Scannone de la tesis doctoral de Carlos Galli, que nos señala que la Teología del Pueblo abre un camino a una eclesiología inculturada que se autorreflexiona teológicamente. Carlos Galli nos lleva a comprender la teología: en los pueblos, de los pueblos, desde los pueblos, para los pueblos y entre los pueblos.
La cultura está unida a la Teología del Pueblo, y esta unión hace que dos aspectos teológicos importantes tomen cuerpo en América Latina. Estos dos aspectos son: primero, la religiosidad popular entendida por Paul Tillich como núcleo de la cultura del pueblo. Y segundo aspecto, la piedad de los "pobres y sencillos" a la que hace referencia el Papa Pablo VI en la Evangelii Nuntiandi 48. Gran claridad profética del Papa Pablo VI, desde su amor a Latinoamerica, expresado en la conformación del Documento de Medellín.
Por consiguiente la teología argentina del pueblo, "corriente con rasgos propios dentro de la teología de la liberación" (G. Gutiérrez), ha contribuido a la rica tradición teológica latinoamericana. Cuya maduración y crecimiento lo encontramos en el Pontificado del Papa Francisco.

domingo, 9 de octubre de 2016

Comunión Luterana - Roma : Unidad y diversidad por Ronald Rivera





Nuestra Convicción:

Me ha motivado empezar este artículo a raíz de la visita a mi amigo Pastor Luterano Gerardo Hands, en el marco de la conmemoración conjunta luterano-católico romano a los 500 años de reforma.

Digo conmemoración y no celebración porque no se puede celebrar una ruptura eclesial, tomando las palabras de mi amigo Gerardo.

La Palabra de Dios, mediada a través de las Sagradas Escrituras, es la fuente de la comunión eclesial y de la vida del la Iglesia cristiana, de su esperanza y su fe. El testimonio de las Sagradas Escrituras no es monótono sino un coro de muchas y diferentes voces. En pocas palabras una orquesta de trabajadas partituras, cuyo Director es y debe ser siempre el Espíritu Santo.

La diversidad es afirmada en las Escrituras (Gálata 2,7-10). Por tanto, es esencial tener en cuenta la gama de expresiones contenidas en la Biblia en lugar de enfocarse en una selección limitada de textos.

Esta diversidad es reconciliada por un núcleo común en las Escrituras: Todas las Iglesias luteranas y católicas, afirman la autoridad básica de la Escritura interpretada a través de la hermenéutica del evangelio de la gracia liberadora dada en Jesucristo. Además, quienes siguen a Jesús se encuentran frente a las preguntas fundamentales que la gente plantea en su contexto porque Jesús nos guía hacia el mundo (Mateo 28,18-20). Más allá de esto, al leer las Escrituras, lo hacemos con una nube de testigos alrededor nuestro (Hebreos 12,1-2) y tomamos en serio sus voces, así como las voces de quienes están fuera de la comunión luterana o católica romana (según se lea). Al tener nuestro fundamento que es Cristo, esta lectura polifónica de la Escritura permite una pluralidad de posibilidades interpretativas y sabe que el compromiso serio con otras personas podría significar el descubrimiento de puntos de profundo desacuerdo.

Este artículo es introducción a varios que iré publicando en marco de los 500 años de la reforma luterana.

Ronald Rivera

sábado, 8 de octubre de 2016

Encuentro con @Gerardohands en marco de los 500 años de conmemoración de la Reforma, en pro a la Unidad...

Encuentro con el Pastor Luterano Gerardo Hands @Gerardohands (Obispo para Venezuela) en marco de los 500 años de conmemoración de la Reforma, en pro a la Unidad...



domingo, 25 de septiembre de 2016

Personajes: Entrevista a Luana Vilmara, Teología desde la Familia



1.- ¿Quién es Luana Vilmara?

Luana, no es como mucho a primera vista, dicen LUIS y ANA…según mi mamá fue tomado de un papel que protagonizo Ivone de Carlos, (la antigua LiLi Monsters) para aquel año...

LUANA VILMARA ORTIZ CASTILLO, nombre de pila, Barquisimetana, nací el 30 de mayo, en la unión de jóvenes católicos bajo el sacramento del matrimonio, su padre Julio Simón Ortiz Daza(+) y su madre Aura Rosa Castillo Balaustren. pero que más tarde se divorciaron, por lo que fui hija única de ese matrimonio.

Desde los 4 años vengo viviendo en Valencia, me vine con mi mama y abuela materna (+).

Tengo tres hermanos varones: dos por parte paterna y uno por la parte materna.

Realice mis estudios de formación académico, en:

Primaria Fernando Peñalver,
Secundaria Fermín Toro (antigua manguita)
Universitaria FACES-UC, Contador Público.
Esposa desde 1979 de Antonio José Pirela Romero, de donde nacieron mis tres hijos: Antonio José, Marco Antonio y Andrés Antonio. Hoy día abuela hasta el momento de dos nietos: Camila Isabela y Antonio José Cayetano.

En la actualidad, ya gozo de los años dorados: tercer edad, pensionada y del hogar.



2.- ¿QUÉ NOS PUEDES COMPARTIR DE TU EXPERIENCIA EN LA FE CRISTIANA?

Bautizada en Barquisimeto el 28 marzo de 1958, en la Iglesia San Juan, Primera Comunión en Valencia el 1 febrero 1966, Iglesia la Pastora bajo el grupo de formación de la Escuela Peñalver.

Confirmación en Barquisimeto el 19 marzo 1977, Catedral de Barquisimeto.

Matrimonio en Valencia, 15 febrero 1980, Iglesia del Viñedo. A pesar de venir de un hogar divorciado, mis familias(Materna-Paterna) han sido muy católicas, cuando compartía con ellas me enseñaban a ir a misa dominical, vivenciar las misas de aguinaldo, cantarle al niño Jesús, hacer pesebre, ir a las procesiones, venerar la imagen DIVINA PASTORA. Constituido mi hogar, tengo en el hall de estrada varias imágenes, La Divina Pastora, San Miguel, San Cayetano, la Virgen de Guadalupe, la Rosa Mística, La virgen del Valle y la Virgen del Socorro, reciben al visitante.

Trate a mis hijos inculcarle el amor a Dios, y que se mantuviera una FE activa, pero me fue un poco difícil, porque en el medio donde fueron creciendo, mi juventud, mi trabajo, el estudio y deporte de mis hijos, fue difícil cuadrar y ver tiempo para dedicárselo a Dios, penoso pero cierto.

¿POR QUÉ decir así? Si tiempo hay para todos como es el dicho…Pero… la realidad es otra….

Mi experiencia: Casada y profesional, mi trabajo fue Auditor, viaje constante, urbano y extraurbano, con tres hijos, y estudiando diferentes niveles de grados y los tres desde niños han practicado natación-polo acuático, como deporte que los consagro como atleta de selección: ESTADAL, NACIONAL, esto significo que salíamos a las 630am y regresábamos a la casa 9pm, de lunes a viernes, los fines de semanas sino había competencia, dedicado full a ponerse al día, los hijos en sus estudios y mi esposo y yo en los quehaceres del hogar. Y cuando había competencia era peor, dependía del lugar donde era, No había fin de semana para organizar nada, sino esperar el próximo, así transcurrí casi toda mi vida de casada, hasta hace siete años, una vez que ya mis hijos han abierto sus alas y alzado vuelo, vengo viviendo el síndrome del NIDO VACIO, siento que me he reencontrado con Dios, él ha vuelto a guiar mis pasos, y mi tiempo dispuesto aprender poco a poco.



3.- A SU OPINIÓN ¿CUÁL ES EL PAPEL DE LA MUJER EN EL MOMENTO ACTUAL DE LA IGLESIA?

Considero, que, SI es importante la mujer en la iglesia en la actualidad, sin duda alguna, solo que no las vemos asiduas, constante, participativa las mujeres jóvenes, entre los 21 y 49, únicamente se observan participativa las mujeres después de los 50. ¿Por qué? Por mi propio ejemplo antes mencionado, si están casadas, se dedican al: trabajo, hijo, atención del hogar y esposo. Donde se meten los compartir, visitas familiares, descanso etc. Creo que, en este lapso de edades, no hemos aprendido aun a buscar tiempo, en especial para Dios. Si las, hay, es porque no están casadas, el compromiso es más liviano.

Igual pasa con las jóvenes, adolecentes, como estudiantes, secundarias, universitarias, sus padres por lo general las guían más aprovechar su tiempo en estudiar, si acaso se ven en la iglesia cuando están de vacaciones, sino salen de viaje y si sino tienen novios.



4.- A SU OPINIÓN ¿QUE ES LA FE?

Es algo complicado de explicar, en nuestro día a día, HOY en el modernismo, muchas veces cuestiona a las personas que habla y tienen Fe. Resulta difícil creer en algo o alguien sin poder verlo con los propios ojos y tocarlo con las propias manos. Pero si hemos leído, escuchado la palabra, meditado debemos recordar, Dios nos amó primero, y nos ofrece la gracia de la fe que ilumina nuestro entendimiento y voluntad. Por fe creemos en Dios y le creemos a Dios con una certeza que nadie más que Él merece.

Para el ser humano bautizado, confiar en Dios, quien nunca nos falla ni nos abandona, que ni se engaña ni nos puede engañar, es creer y confiar en la fe cristiana, es una postura natural, que no hace a los católicos, ni ingenuos, ni tontos, ni ilógicos. Sin embargo, resulta comprensible que para temas más trascendentes y misteriosos exijamos mayores razones, y está muy bien que sea así.




5.- A TU OPINIÓN ¿CÓMO ES POSIBLE MANTENER LA PRESENCIA DE DIOS EN MEDIO DE LA REALIDAD FAMILIAR?

Nosotros los padres debemos primeramente a organizar el tiempo, para cultivar la fe en nuestra propia familia, puesto que es en el hogar el lugar privilegiado para el crecimiento en una fe sólida e integral: en la mente, en el corazón y en la acción.

Los padres tienen el protagonismo insustituible en la educación de la fe de sus hijos. Pero estos, conforme crecen, deben asumir su propia vida de fe y, ciertamente, pueden ayudar y motivar a los padres a ser perseverantes en la fe, y a sus hermanos a llevar adelante sus compromisos bautismales.

La fe en la familia crece en la oración, recordemos La frase "Familia que reza unida, permanece unida".

La parte materna, puesto que la madre debe ser capaz de transmitir a su hijo los más tiernos sentimientos de piedad. Se debe familiarizar al niño con la vida de oración desde muy pequeños (sobre todo a partir de los 3 años), pues si bien muchos adultos no se percatan, en esa etapa los niños son especialmente sensibles para las cosas de Dios. Han de aprender a rezar no sólo con la Señal de la Cruz o las oraciones ya formuladas (Padre Nuestro, Ave María, etc.), sino sobre todo con la oración libre y espontánea de acción de gracias, petición, alabanza e intercesión.

La parte paterna, levantar a sus hijos con una jaculatoria, orar por un breve momento antes de salir a la escuela o al trabajo, elevar plegarias espontáneas a lo largo del día, agradecer a Dios por las cosas buenas y sencillas que ocurren (el nacimiento de un hermano o primo, la superación de una enfermedad, la aprobación en un examen, el empleo logrado, etc.).

Un momento privilegiado para orar en familia es cuando están juntos en la mesa, para agradecer a Dios, por el alimento recibido... RESCATARLO, porque es algo que hoy día se ha perdido en muchos hogares, por tener varios TV, o con los celulares, Tablet… También por la noche, antes de acostarse, es un excelente momento para bendecir a los hijos, pedir perdón por las posibles faltas, suplicar a Dios su ayuda para los más necesitados y renovar los buenos propósitos.

Un especial crecimiento de la fe. es la participación de la familia en la Misa dominical: la familia descubre la belleza del Día del Señor, la importancia de la escucha de la Palabra, y participa activamente en los ritos sagrados, con la comunidad y el sacerdote. No es sólo una tradición que hay que conservar, sino un momento privilegiado para que los adultos se dejen educar en la disciplina del culto, y para educar a sus hijos en la apertura a los sagrados misterios de la fe.

Así, la familia va descubriendo que toda la jornada adquiere su sentido último y es iluminada por la presencia de Dios.



6.- A TU OPINIÓN ¿DE QUÉ MANERA LA FAMILIA PUEDE EVANGELIZAR AL MUNDO ACTUAL?

Guauuuu, jajaja, difícil pero creo no imposible…

Cada uno de nosotros, católico, conoces, tiene cerca aun miembro de la familia, un amigo, un compañero de trabajo, un vecino o un conocido, que no es cristiano. Compartir la palabra del Evangelio, con otros siempre es difícil. Y compartir el Evangelio se vuelve aún más difícil cuando involucra a alguien cercano a nosotros.

Siempre, cuando decimos vamos a escuchar, leer la biblia, nos catalogan de puritanos, esto trae consigo dificultad, entonces aquí con nuestra Fe VIVA, nos toca: es orar por ellos.

Orar para que Dios cambie sus corazones y abra sus ojos a la verdad de Evangelio y los convenza de Su amor por ellos y su necesidad de salvación a través de Jesucristo. Además de orar, también necesitamos vivir la vida de un buen cristiano ante a ellos, para que puedan ver el cambio que Dios ha hecho en tu propia vida. Como dijo una vez Francisco de Asís, “PREDICA EL EVANGELIO TODO EL TIEMPO Y CUANDO SEA NECESARIO, USA LAS PALABRAS.”