lunes, 27 de marzo de 2023

La Sinodalidad leída desde las Comunidades Eclesiales de Base

 



La Sinodalidad leída desde las Comunidades Eclesiales de Base


Ser sínodo es escuchar lo Humano (“Comunidad”)


Ser sínodo implica relaciones de amistad y fraternidad en la comunidad. Es promover la ayuda mutua y solidaria entre todos. Es impulsar el desarrollo de la personalidad y la participación plena, en la Iglesia como Pueblo de Dios.


Ser sínodo es discernir el área de la Fe (“Eclesial”)


Ser sínodo implica conocimiento y reflexión sobre la Palabra de Dios. Implica vivir el “mandato de amor” de Cristo, celebrar su fe, dar razón de su esperanza, ser fermento profético, denunciar la injusticia y anunciar y trabajar en la construcción de un mundo nuevo.


Ser sínodo es actuar desde el área de las Realidades Temporales (“De Base”)


Las C.E.Bs. están dentro del mundo y quieren ser servidoras del mundo. Se sienten interpeladas por la historia y por los acontecimientos. Tratan de analizar la realidad y de responder a sus desafíos. Ser sínodo es estar dentro de la historia, e implica ser factor de promoción humana, de desarrollo y de liberación integral. Ser sínodo es caminar juntos en la transformación del mundo. Es denunciar los anti-valores de nuestra cultura occidental. Es vivir intensamente los problemas de la comunidad local en actitud de disponibilidad y de servicio eficaz.


Los elementos constitutivos de la Sinodalidad son:


Mantener e intensificar en la comunidad la disposición a la escucha, a las relaciones de amistad, de apoyo mutuo, de solidaridad, de fraternidad, de perdón…

Tener fe en Jesús Salvador y querer profundizarla. Junto con la amistad, se comparte también la fe y se la renueva y fortalece.

Comprometerse con el mundo en el que viven. Ese compromiso se comparte, se intensifica y se evalúa en la Iglesia como Pueblo de Dios, con el fin de llegar progresivamente a una acción cada vez más solidaria, más consciente y más eficaz.


Cuestionamientos:


Muchos objetan el proceso sinodal diciendo:


Son una “moda” del momento. ¡Ya pasará!


La sinodalidad es “un movimiento” más dentro de la Iglesia…


En el proceso sinodal sólo participan y escuchan a los que se encuentran inconformes dentro de la Iglesia, por lo tanto no son universales y católicos, abiertos a todos…


El mayor obstáculo para la sinodalidad es nuestra mentalidad, los paradigmas que congelan el proceso evangelizador para mantenernos en las zonas de confort.


Sinodalidad: Tradición y Renovación

 



Sinodalidad: Tradición y Renovación


La Sinodalidad es una actitud evangélica que se encuentra presente desde los inicios del cristianismo. Para desarrollar esta segunda parte, tomaremos como base el estudio realizado por Gregorio Iriarte para el VII encuentro de redes cristiana (Cfr. Iriarte, 2021) y lo adaptaremos al reto sinodal. El “caminar juntos” se traduce en la “fraternidad” que se hacía presente en las primeras comunidades apostólicas. Las primeras comunidades eran grupos de bautizados en el cual sus integrantes se conocen, comparten su vida, celebran su fe y se ayudan mutuamente a vivir plenamente su compromiso con la ley suprema del Amor, enseñada por Jesucristo.


La Iglesia es el Pueblo de Dios desde la primera experiencia comunitaria entre los bautizados. Los primeros cristianos mantienen su cultura y tradiciones, propias del contexto histórico. Es sólo  a la medida que sus corazones se amoldaban a la inspiración del Espíritu Santo que van descubriendo e implementando nuevas formas de organización que ayuden a interiorizar los valores evangélicos, ofreciendo una respuesta a los signos de los tiempos.


La Sinodalidad es un paso reflexivo que, a la luz del Evangelio, transforma a la comunidad cristiana a la imagen de su Salvador.


La invitación a una fraternidad más abierta en la eclesiología actual, responde a la necesidad de una  estrategia pastoral de regresar a los orígenes. Las comunidades eclesiales de base, en Latinoamérica, han sido un ejemplo del esfuerzo del querer ser Pueblo de Dios. La Iglesia de hoy desea ardientemente ser la expresión actualizada más parecida a las primeras comunidades cristianas, descritas en los Hechos de los Apóstoles:


“Acudían asiduamente a la enseñanza de los apóstoles, a la convivencia, a la fracción del pan y a la oración… Todos los creyentes vivían unidos y compartían todo cuanto tenían. Vendían sus bienes y propiedades y se repartían de acuerdo a lo que cada uno de ellos necesitaba” (Hch. 2, 42-46).


“La multitud de los fieles tenía un solo corazón y una sola alma. Nadie consideraba como suyo lo que poseía, sino que todo lo tenían en común. Dios confirmaba con su poder el testimonio de los apóstoles respecto de la resurrección del Señor Jesús, y todos ellos vivían algo maravilloso. No había entre ellos ningún necesitado, porque todo lo que tenían, campos o casas los vendían y ponían el dinero a los pies de los apóstoles, quienes repartían a cada uno según sus necesidades”. (Hch. 4, 32-36).


Las C.E.Bs.: Concilio Vaticano II, Medellín y Puebla


La experiencia latinoamericana de las Comunidades Eclesiales de Base brota de la renovada eclesiología del Concilio Vaticano II. Dice el Concilio:


“La Iglesia avanza con toda la humanidad, experimenta la suerte terrena del mundo y su razón de ser es actuar como fermento y alma de la sociedad” (GS nº 40).


Las Comunidades de base “surgen y se desarrollan en el interior de la Iglesia, permaneciendo solidarias con su vida, alimentadas con sus enseñanzas, unidas a sus pastores. Nacen de la necesidad de vivir todavía con más intensidad la vida de la Iglesia o del deseo de una dimensión más humana que difícilmente pueden ofrecer la comunidad eclesial, sobre todo en las grandes ciudades contemporáneas que favorecen el anonimato y la masificación… Se quieren reunir para escuchar la Palabra de Dios, para los sacramentos, el ágape fraternal de las personas que la vida misma encuentra ya unidas en la lucha por la justicia, la ayuda fraterna a los pobres, la promoción humana”… (EN nº 58).


La doctrina de Puebla sobre las CEBs. es muy rica y abundante: Extractamos algunas ideas al respecto:


Las CEBs. son “puntos de partida en la construcción de una nueva sociedad”.

“Focos de evangelización y motor de liberación y desarrollo”.

“Expresión del amor preferente de la Iglesia por el pueblo sencillo”.

Las CEBs. “explicitan la vocación de comunión con Dios y con sus hermanos”.

“Ofrecen posibilidad concreta de participación en la tarea eclesial y en el compromiso transformador del mundo”.

En las CEBs. “se expresa, valora y purifica la religiosidad popular”

“Esas pequeñas comunidades son esperanza de la Iglesia” y “ambiente propicio para el surgimiento de nuevos servicios laicales”.

“Ellas promueven un compromiso mayor con la justicia en la realidad social de sus ambientes”

La CEB es una comunidad de fe, esperanza y caridad, celebra la Palabra de Dios en la vida, a través de la solidaridad y el compromiso con el mandamiento del Señor y hace presente y actuante la misión de la Iglesia”. (Puebla nº 641, 642, 643 y 629).


Conclusiones:


Las CEBs. tratan de reactualizar las características y el dinamismo de las primeras comunidades cristianas, tratando de adaptarlas a los tiempos actuales. Ellas nacen inspiradas por la teología renovada del Concilio Vaticano II y por  los documentos de Medellín y Puebla. Las CEBs forman un ambiente propicio para el surgimiento de nuevos ministerios laicales, y una herramienta para evitar la autoreferencia clerical para todas las decisiones.


Cuestionamientos: 


Muchos, por distintas razones, miran con desconfianza a las CEBs.


En algunos lugares las CEBs. han llegado a perder su sentido eclesial.

Existe siempre el peligro de que sean manipuladas por los políticos, o se encasillen en ideologías.


¿Qué es una Comunidad Eclesial de Base?


La CEB es un nuevo modelo eclesial que surge por la fuerza del Espíritu. Es la Iglesia misma a su nivel más humilde, más pequeño y más vital. Esta vitalidad de las CEBs. es real en la medida en que son:


Comunidad: Comunión del pequeño grupo y comunión de muchas comunidades. Cuanto más comunidad, mayor fuerza. Pero es comunidad.


Eclesial: Cuanto más fuerte y nítida es la identidad eclesial de la CEB, mayor es su dinamismo. Pero esta comunidad eclesial es también.


De Base: Cuando hablamos de “la base” nos referimos a la base humana, social, étnica, política y religiosa. Es el pueblo creyente y humilde que se organiza desde la fe. Las CEBs. es la Iglesia que nace de la fe de los pobres.


Hay CEB cuando hay identidad Eclesial de tipo Comunitario inserto en la Base de la sociedad. Si uno de los tres elementos se debilita o desaparece también la CEB tiende a decaer o desaparecer.


Nos detenemos unos momentos para profundizar un poco en estos tres elementos básicos de las CEBs.


Comunidad


Se denomina “Comunidad” porque está formada por grupos homogéneos y fraternos. Entre ellos se da ayuda mutua y solidaridad. La convivencia es profunda y estable. Hay participación plena de todos en la reflexión y en el compromiso.


Existe sentido de pertenencia al grupo, corresponsabilidad y crecimiento personal.


Viven todos profundamente encarnados en su propia realidad, haciendo un frente común ante los problemas y asumiendo solidariamente las tareas que el grupo selecciona.


Se sienten estrechamente unidos, ya que todos sufren parecidos problemas, usan el mismo lenguaje, alientan idénticos ideales y asumen los mismos compromisos.


En las CEBs. se da el mínimo de estructuras con el máximo de interrelación personal; el mínimo de verticalidad y de dirección con el máximo de participación igualitaria.


Diferencias entre “comunidad” y “grupo”:


El “grupo” es transitorio, excesivamente homogéneo, cerrado y muy uniforme; en cambio, la “comunidad” es más permanente; buscando dar una respuesta global a los desafíos de la vida, integrando a diversidad de personas (hombres, mujeres, jóvenes, ancianos…). La “comunidad” es pluralista. La homogeneidad viene dada en cuanto a todos tienen metas e intereses comunes.


El Grupo hace referencia a algo especializado. Responde a problemas concretos. Uniforma en la edad, cultura, ideas, lenguaje. Es transitorio; se disuelve cuando acaba su función. Es cerrado; sólo los iniciados pueden pertenecer.


La Comunidad es global. Se busca respuesta a todos los problemas de la vida. Es Pluralista en la edad, sexo, raza, nivel de concientización. Es Permanente, ya que los problemas de la vida nunca se superan totalmente. Es Abierta a todas las personas, buscando siempre expansionarse.


Eclesial


La CEB es una comunidad sociológica (“de Base”), psicológica (“Comunidad”) y teológica (“Eclesial”). El principio y la motivación básica de la C.E.B. es la fe en Cristo y el deseo de vivir plenamente su Mandamiento Nuevo.


En su viaje a Brasil, el Papa Juan Pablo II hacía estas puntualizaciones, mientras reafirmaba su confianza en las C.E.Bs.: “Entre las dimensiones de las Comunidades Eclesiales de Base creo conveniente llamar la atención en aquellos que más profundamente las define, y sin lo cual se perdería su identidad: la eclesialidad. Ser eclesiales es su marca original y su modo particular de existir y de actuar. La “base” a la que se refieren es nítidamente eclesial y no meramente sociológica u otra. Esa eclesialidad se concretiza en una sincera y leal vinculación a sus legítimos Pastores, y en una fiel adhesión a los objetivos de la Iglesia Universal. Esta apertura evitará toda tentación de sectarismo” (Mensaje a los líderes de las C.E.Bs. Nº 3 y 5).


Fieles a las condiciones esenciales que las definen como Iglesia, las C.E.Bs. demuestran en toda América Latina gran riqueza y creatividad en su manera de ser y vivir la vocación de Iglesia presente en el mundo. Ellas reconocen ser convocadas y alimentadas por la Palabra de Dios, sobre la cual reflexionan, bajo la acción del Espíritu, en vistas a la conversión personal y social. A su luz, analizan la realidad, actúan dentro de ella y buscan transformarla cuando la situación la exige. En la base de esta acción sobre la realidad está la convicción de que Dios nos habla también por medio de los acontecimientos y nos llama a todos a construir una sociedad conforme a sus designios.


La C.E.B. es la Iglesia misma bajo la expresión más popular y celular, donde se da un máximo de vivencia de la fe, donde, por un lado, se reproduce y actualiza la estrategia pastoral de la Iglesia primitiva, y por otro, se da una respuesta a los problemas socio-económicos de nuestro mundo, de acuerdo con “los signos de los tiempos”, que indican el “paso liberador de Dios” en los acontecimientos de cada día.


La C.E.B. es, por lo tanto, una micro-estructura eclesial. Es la Iglesia misma en su mejor expresión de “fermento profético”.


Su característica de “eclesial” dimensiona tanto sus posibilidades como sus limitaciones.

Las C.E.Bs. son el núcleo fundamental de la Iglesia inmerso en la misma base, respondiendo evangélicamente a los problemas, denunciando la injusticia, desarrollando una labor concientizadora, anunciando y proclamando nuevos valores, criticando la mentalidad consumista de nuestro tiempo y construyendo un hombre nuevo dentro de una nueva sociedad.


De Base


Porque las C.E.Bs. mayoritariamente están constituidas por “las bases” socio-económicas de nuestra sociedad (los pobres, los marginados, los desocupados, los sin-instrucción, los sencillos, los humildes…).


También ellos son “las bases” de la Iglesia.


Por eso las comunidades “de base” son un signo y una expresión de protesta frente al autoritarismo y al monopolio clerical, al verticalismo, al elitismo y a la excesiva institucionalización de la Iglesia. Son igualmente una protesta viviente en contra de la función legitimadora de la Iglesia para con un “orden” social y económicamente injusto.


La “base” es la parte de la sociedad que no tiene acceso al “poder” (político), al “tener” (económico) y al “saber” (científico) porque es continuamente privada de esas posibilidades a través de la dominación político-cultural y de la explotación económica.


Lo que caracteriza globalmente a “la base” es el hecho de haber sido históricamente despojada de un futuro propio, manteniéndola en condición de objeto para que otros puedan autorrealizarse en su propia historia.


Pero Cristo se encarnó “en la base” y anuncia su Buena Noticia preferentemente para “la base”.


Toda auténtica transformación viene desde “la base” y no desde arriba.


Habilidades de Juicio en el diseño Sinodal




El pensamiento crítico conlleva proponer diversas hipótesis, observar un problema desde interpretaciones alternativas, plantear nuevas preguntas, ofrecer posibles soluciones, y diseñar un plan que contenga estrategias para la investigación. Todas estas afirmaciones encuentran un espacio en el reto eclesial que nos invita a transformar todo en clave sinodal.


Las habilidades de juicio que deben estar presentes en el diseño eclesial sinodal son: 


 El análisis de los argumentos recibidos por los líderes de la comunidad eclesial.

 El juzgar la credibilidad de las fuentes (basado en el depósito de la fe) de lo que se enseña.

 El identificar el foco del asunto.

 El preguntar dudas y responderlas.

 El poner en entredicho las cuestiones que se alejan del espíritu evangélico.


Las actitudes de juicio que deben estar presentes en el diseño eclesial sinodal son:


 Mostrar interés por plantear preguntas y por llegar a conclusiones.

 Detentar un conocimiento global del contexto.

 Tener disposición de buscar y dar razones ante los problemas.

 Estar siempre bien informado, buscando fuentes veraces y alternativas (depósito de la fe).

 Tender a juzgar si las evidencias y razones aportadas son insuficientes.


Las habilidades de juicio y las actitudes de juicio en el proceso de construcción sinodal nos ayudan a la comprensión de la complejidad eclesial que debe asumir la comunidad. Los bautizados asumen la tarea de una estructura eclesial más evangélica y fraterna no desde la rigidez fáctica, autoritaria y normativa, sino con una mirada personal y en su contexto social, cultural, espiritual, fraterno y económico. El método teológico desde la sinodalidad facilita al bautizado poder analizar la información que le da sus pastores y el conocimiento que aporta la reflexión de la Palabra de Dios desde su perspectiva histórica, lo discute y propone alternativas, con la seguridad de que será escuchado. Para la elaboración de una interpretación objetiva, el bautizado realiza inferencias pragmáticas o proyectivas, desde los lineamientos diocesanos o parroquiales.

Podemos definir inferencia como el proceso por el cual se derivan conclusiones a partir de premisas. En la lectura bíblica crítica las inferencias deben ser parte de la acción cognitiva del bautizado y deben estar asociadas a la lógica doctrinal enseñada por la Iglesia. Estas deben ser conscientes y deben surgir de forma natural en el proceso de oración y no forzosamente.


¿Cómo enseñar a leer la Palabra de Dios críticamente?


Para poder leer críticamente la Palabra de Dios se necesita una profunda actitud orante y una integración de las habilidades y actitudes del pensamiento crítico de la comunidad eclesial, que vinculan en la memoria los distintos conocimientos que la Iglesia a través de su Magisterio y Tradición nos ha enseñado. Dentro de un texto bíblico encontramos un mapa de situaciones y distintos caminos en el cual debemos seguir las líneas y señalizaciones correctas para lograr alcanzar nuestro “tesoro”, que es una interpretación objetiva en consonancia con la Revelación aprobada por la Iglesia.


Este proceso de despertar lógico va acompañado de señales claras que conocemos como las inferencias evangélicas, estas nos permiten evaluar y aprender, desde el espíritu del Evangelio, estableciendo una relación entre lo que conocemos, lo que nos invita a vivir la Palabra de Dios y las nuevas ideas que surgen en seno de la comunidad. Sin el pensamiento crítico, personal y comunitario, nos colocamos frente a dos peligros. El de vaciar la lectura bíblica de sentido; y que el sentido que le dé el lector al texto bíblico no posibilita una conexión real con el epíritu del Evangelio.


La pedagogía eclesiológica debe deslizarse en un aprendizaje crítico desde el contexto sinodal como lugar de saberes bien articulados y priorizados. Es un error limitar la lectura bíblica a la memorización de conocimientos aislados y peor aún confusos. La pedagogía eclesiástica debe enseñar a leer la Palabra de Dios desde una dimensión mística en un proceso interactivo con la realidad de la comunidad y constructivista en función de la salvación de las almas. El programa pedagógico eclesial inspirado desde la Sinodalidad, destaca el pensamiento crítico como un proceso consciente de la acción del Espíritu Santo a través de la lectura y en medio de la comunidad. Para hacerlo posible debemos construir desde la invitación de “caminar juntos” un método que sostenga el sentir de la comunidad eclesial desde en el contexto de la lectura bíblica orada y leída, en otras palabras,  ser “luz y sal del mundo” en medio de las situaciones o problemas de la vida cotidiana. Los hechos del presente, del día a día, son para el proceso de la vida de fe para el cristiano, motivaciones al aprendizaje, sin ellos no puede promoverse la comunidad eclesial, ni el pensamiento crítico personal, ni el camino sinodal.


Un factor importante en la enseñanza de la lectura crítica de la Biblia es la unidad mística del creyente al Cuerpo de Cristo como Pueblo de Dios. Dentro del camino sinodal la meditación de la Palabra de Dios no debe perderse en ideologías, ramas, discíplinas o ciencias, sino debe estar en consonancia con el Magisterio y la Tradición. Sólo desde la unidad con la enseñanza de la santa Iglesia católica caminaremos en un suelo seguro para la vida de fe. La interdisciplinariedad es un valor del pensamiento crítico, pero debe estar sujeta al Magisterio y no a una o varias opiniones personales. La Sinodalidad valora la interdisciplinariedad porque sin ella es difícil poder pensar de forma crítica, pero es más fácil no perderse en el camino si usamos la brújula de la Revelación.


Al enseñar sobre la lectura bíblica crítica hay que resaltar que no es suficiente leer y comprender el texto, sino  que es necesario tener la habilidad de inferir el sentir del Pueblo de Dios y el discernimiento que sólo puede provenir del Espíritu Santo. Desde esta idea, el ejercicio de leer la Palabra de Dios supone reconocer que el texto es un instrumento místico que Dios a confiado a su Iglesia. La Sagrada Escritura es ante todo un don del Espíritu Santo que ha sido otorgado al Cuerpo místico de Cristo, y sus valores son de naturaleza espiritual situados en un tiempo y un espacio (con dimensión histórica). Esto implica que el autor absoluto de la Biblia es Dios uno y trino y no una persona neutra o ente metafísico despersonificado. El Cuerpo místico de Cristo no es un sofismo sino que es un cuerpo vivo, y tiene sus propios conocimientos, y propias intenciones que se plasman en la historia y de forma gráfica en la Sagrada Escritura. La Palabra de Dios es una realidad epifánica que el lector tiene que llegar a vivir. Para ello el lector bíblico debe tener la astucia de escapar de las trampas ideológicas, del razonamiento positivista científico, afirmaciones arbitrarias, hipótesis privadas, especulaciones separadas de la Revelación, predicciones proféticas o alarmistas... El método teológico en el contexto sinodal propone tener presente los criterios del Magisterio y se apoya en el aprendizaje cooperativo dentro de la comunidad eclesial.


El párroco debe crear un ambiente de oración en base a las necesidades de la comunidad, invitando a que los fieles conversen de sus ideas y puntos de vista, estimulando al debate entre ellos, la vida de oración, sin desconectarlos de los problemas de su cotidianidad y escuchando sus posibles soluciones. El párroco debe invitar a sus fieles a que planteen tareas para que construyan sus ideas y den forma a sus interpretaciones en beneficio a la comunidad eclesial. A su vez, el párroco  debe dar especial atención a los conocimientos que los fieles manejan previamente y a las emociones que despiertan en ellos el hecho de leer la Palabra de Dios. Pues, los valores, los sentimientos y las emociones forman parte de la experiencia de la lectura y también han de ser objeto de análisis y reflexión.


El lector de la Palabra de Dios debe comprender que leer reflexivamente es el resultado de una actividad en comunidad compartida. La experiencia afirma que los fieles entienden mejor un texto bíblico y acceden mejor a la información cuando éste se ha analizado en seno de la comunidad eclesial que cuando el texto se ha interpretado únicamente desde una lectura individual. Es por ello que el método teológico en el contexto sinodal plantea como estrategia la lectura en comunidad, como herramienta útil para estimular el ejercicio espiritual de la meditación de la Palabra de Dios. Y formar en ellos al mismo tiempo la capacidad de hacerlo de forma crítica.


La estrategia de la lectura bíblica en comunidad, promueve la reflexión metacognitiva, que consiste en crear consciencia en los fieles de sus procesos de formación, de forma tal que sea el bautizado el más interesado en obtener de manera eficaz el conocimiento de la fe y su vivencia comunitaria. La reflexión bíblica facilita a los fieles activar los procesos de aprendizaje a través de pensamientos no sólo cognitivos sino espirituales. Estos pensamientos auto-generados a través de la experiencia del encuentro con el Jesús bíblico van acompañados de emociones y acciones que están planificadas y adaptadas pastoralmente para lograr la obtención de los dones espirituales propios del Pueblo de Dios. Dones espirituales que se alcanzan a través de la oración activa de la comunidad eclesial al lograr la madurez de la vida espiritual de los fieles. La participación de aprendizaje bíblico, vincula al bautizado con la propia comunidad y con sus prácticas sociales. La participación en el aprendizaje bíblico es una estrategia clave asociada al pensamiento crítico y a la invitación sinodal que la Iglesia nos invita hoy.  El método teológico debe ofrecer los medios para que los bautizados puedan comprender la dimensión sinodal que necesita el Pueblo de Dios y puedan vivirla y generarlas, así como reflexionar sobre ellas. 


Atendiendo a estas estrategias podemos afirmar que el método teológico debe ser una herramienta no tanto académica como pastoral, de naturaleza crítica y dinámica. Es el método teológico el que nos permite avanzar en la relación comunidad eclesial- bautizado- texto bíblico. El texto bíblico se  comprende desde la comunidad y el amor de su autor. Si se ignora la Palabra de Dios se ignora la Sinodalidad del Pueblo de Dios. Para lograr una interpretación objetiva del contexto de escucha de la Palabra de Dios, esta debe ser comprendida y escogida por la comunidad eclesial, unida a su Obispo,  para que de forma natural surjan las tomas de decisiones y las muestras de responsabilidad.


martes, 21 de marzo de 2023

¿Qué se entiende leer la Palabra de Dios críticamente? Sinodalidad y Método

 



¿Qué se entiende leer la Palabra de Dios críticamente?


Desde la eclesiología tradicional el ejercicio pastoral en las parroquias se ha centrado en la metodología expositiva del párroco o de algún coordinador de grupos de apostolados, centrando los resultados en la calificación memorística del fiel. Esta metodología memorística, o unidireccional, relega a un segundo plano el aprecio a la lectura meditativa de la Palabra de Dios, considerando la comprensión de lo leído como un simple accesorio del que se puede omitir, si los resultados operativos del funcionamiento parroquial no se ven alterados. A pesar de ese oscuro historial de la lectura de la Palabra de Dios en la eclesiología, donde hasta hace poco todos los bautizados católicos pudieron tener acceso a ella en su propio idioma y sin persecución inquisitoria,  ha sobrevivido la acción del Espíritu Santo sobre mujeres y hombres en el seno de la comunidad cristiana. Y continúa siendo la lectura de la Palabra de Dios un vehículo fiable de los dones del Espíritu Santo, indispensable para el proceso de la fe.


El primer paso para dar un justo valor y escala a la lectura crítica de la Palabra de Dios es identificar

los errores históricos que se han asido a través de la historia de la Iglesia, sin caer en anacronismos o juicios morales de hechos ocurridos en tiempos ya remotos. Entre los principales hemos de destacar:


A. Mala construcción del concepto de la lectura bíblica: Durante mucho tiempo se pensó en el ámbito teológico que leer e interpretar la Palabra de Dios era repetir literalmente lo que la dogmática del momento señalaba. Cuando en realidad es un proceso de profunda oración personal y comunitaria, cuya comprensión y elaboración de nuevos conocimientos para la fe no precisaban de una opinión única, exclusiva y excluyente, pero sí de un acompañamiento y enseñanza oyente del magisterio.


B. Mal uso del ejercicio de la lectura bíblica: Ha sido y es un error teológico pensar que el ejercicio de la lectura bíblica es una herramienta que sirve sólo para almacenar y transmitir conocimiento de manera unidireccional, olvidándonos y no poniendo en valor las interacciones que se producen en el proceso lector, orante, y comunitario de todos los bautizados.


C. Creerse un buen lector bíblico cuando no se es: Es un problema de soberbia pensar que el proceso de acercamiento a un texto bíblico tiene por finalidad localizar datos cognitivos, para memorizarlos y luego recordarlos, con el afán de demostrar la razón sobre situaciones personales. Es un error peligroso considerar la mera reducción memorística como un signo de los buenos lectores bíblicos, en especial cuando lo realizan sin una debida formación oficial y cualificada por el magisterio. ¿Cómo hablar de buenos lectores bíblicos cuando solamente pueden leer y memorizar el texto pero no pueden hacerlo oración ni meditación para el bien personal y comunitario? Cuando no pueden  analizarlo, sintetizarlo, clasificarlo ni interpretarlo desde sus propias impresiones y atendiendo a los criterios enseñados por el magisterio como parte de la Revelación.


D. Pensar que la lectura bíblica es un proceso lineal cognitivo: Es un error acercarse al texto bíblico pensando que mi vivencia de oración personal y comunitaria del texto no es lo más importante. La lectura bíblica es un aprendizaje constructivo que establece una relación entre Dios (su autor), el texto (escrito por mujeres y hombres inspirados por el Espíritu Santo) y el lector del texto bíblico (que tiene sed de la verdad). Es decir, la información y gracia contenida en el libro sagrado es una combinación entre la sabiduría infinita de Dios como autor  y los propios conocimientos humanos o inspirados por el Espíritu Santo del que lee. Cada lectura bíblica crea una nueva información y una nueva gracia que va más allá de la comprensión humana y de la inteligencia de sus escritores.


 E. Creer que leer la Palabra de Dios es reconocer símbolos gráficos o localizar un archivo de datos: La lectura bíblica no es un contenedor de información, es ante todo la Palabra de Dios. Y el Evangelio es el mismo Cristo. La lectura bíblica es la construcción activa de nuevos conocimientos, no por méritos humanos sino por puro don de Dios. La lectura bíblica es una construcción discursiva porque depende de las ideas previas del lector y este necesita experimentar la gracia santificante de su autor.


F. Pensar que todas las interpretaciones del texto bíblico son iguales, válidas o buenas: Es vital saber que dentro del texto bíblico hay una concepción ética del escritor inspirado por el Espíritu Santo, y que el lector antes de leer el texto bíblico trae consigo expectativas y sus propias ideas (y conducta) . Esto conlleva a distintos enfoques o conocimientos tantos como lectores hayan. Por lo tanto todas las conclusiones no son necesariamente válidas o universales, pues estas dependen de las creencias cognitivas y de las emociones que son concebidas antes de leer un texto bíblico. Es necesario por tal motivo que la interpretación del texto sagrado sea según la enseñanza del magisterio, a quien le compete el resguardo de la doctrina de la fe, revelada una vez y para siempre en la persona de Jesucristo. 


Valorar la lectura orante de la Palabra de Dios en medio de la vida comunitaria es la posición correcta ante nuestro deseo de construir un mundo más evangélico. Un mundo que comprende el texto bíblico y no ve como utopía, la construcción de una sociedad más agradable a la imagen del mismo Jesús.


La comprensión del texto bíblico pasa por la comprensión de nuestra propia realidad. Los bautizados pueden tomar distintas posiciones hermenéuticas, incluso ante un mismo texto bíblico. Por tal motivo la garantía del magisterio para el resguardo de la Revelación por ningún motivo debe estar amenazada por cambios o modificaciones.  Posición peligrosa al momento hermenéutico de leer los libros sagrados es la que toma el lector cuando se acerca al texto bíblico con ideas previas que modifican la intención original de la lectura bíblica, en una tensión interpretativa que no es coherente con el contenido del Evangelio. Y es doblemente peligroso cuando la falsa interpretación se ejecuta desde la autoridad eclesial o desde una mal denominada teología. De la misma manera es peligrosa para la fe la posición sumisa cuando el lector se acerca al texto bíblico sin ideas fijas ni previas, sin hacer oración previamente o sin un mínimo de respeto al misterio sagrado, permitiendo que la lectura bíblica condicione sus construcciones cognitivas y de fe e incluso le haga descartar su experiencia vivencial de la Palabra, si esta va en contra de intereses externos. Posición mixta es la que toma el lector cuando se acerca al texto bíblico  y permite que la lectura condicione sus ideas previas pero mantiene interpretaciones distintas a las enseñada por el magisterio. Posición negociada se produce si el lector se acerca al texto bíblico y adopta una postura crítica y empieza una negociación empática entre la lectura y sus propios controles éticos, pudiendo crear una interpretación falsa a la medida que su ética no sea compatible con la moral cristiana enseñada desde el magisterio. Esta posición permite la formulación de opiniones y la selección de la interpretación más consistente o completa, pero siempre y cuando se mantenga dentro de la enseñanza oficial de la Iglesia católica. Esta posición negociada, también permite tener presente las ideas previas sin quitar mérito al contenido del texto bíblico. Sería la base para la construcción sinodal.


Para valorar el proceso hermenéutico propio de la reflexión bíblica se invita el establecer puentes entre el entorno epistemológico del texto (propuesto por los biblistas) y el entorno sociocultural del lector (según la esencia propia de la comunidad). 


Desde el método teológico la reflexión a la luz del depósito revelado de la fe, comprender el entorno social es el resultado de conocer desde la oración lo que nos pide el Evangelio. Esta afirmación implica que la teología bíblica debe aprender a ser una herramienta no solo académica sino pastoral, que facilite a la comunidad de bautizados construir puentes entre estos dos mundos, el mundo hermenéutico propuesto por los biblistas y el mundo del entorno pastoral sociocultural del fiel.


El contenido de cualquier texto bíblico se encuentra vinculado naturalmente a un contexto, y puede modificar la realidad social según la construcción del lector a través de la interpretación personal desde su comunidad eclesial y en función de su cultura. El contenido de un texto bíblico será útil en la medida que sea capaz de traspasar las barreras de la literalidad o simple memorización a la posición negociada o crítica desde el contexto comunitario, eclesial y de fe. Una lectura bíblica crítica y reflexiva no es ajena a una lectura orante, meditada y en unión a lo que la Iglesia cree. Una lectura crítica del texto sagrado debe contener seis tareas: Orar, santificar, comprender, interpretar, analizar y evaluar su efecto. Estas seis tareas permiten una interpretación acorazada por la lógica racional y la fe vivida.Todo este desarrollo aunque sea de índole religioso requiere del pensamiento crítico como fundamento de un evento real e histórico, esta es la tarea de la teología bíblica.  Para promover el pensamiento crítico en el ambiente teológico se debe tener especial atención al desarrollo de las expectativas de la comunidad eclesial ante su vivencia con el texto bíblico y el proceso de enseñanza como tarea de la Iglesia. La mejor manera de promover el propio juicio epistemológico, sin caer en herejía, es facilitar un aprendizaje cooperativo y activo desde el seno de la comunidad eclesial, como por ejemplo la parroquia liderada por su párroco. Desde la teología se pretende un aprendizaje conectado a los distintos problemas de la vida real, con la finalidad de crear interacciones entre la comunidad que posibiliten el debate sobre las distintas formas de ver y analizar un mismo hecho.


El pensamiento crítico conlleva proponer diversas hipótesis, observar un problema desde interpretaciones alternativas, plantear nuevas preguntas, ofrecer posibles soluciones, y diseñar un plan que contenga estrategias para la investigación. Todas estas afirmaciones encuentran un espacio en el reto eclesial que nos invita a transformar todo en clave sinodal.


domingo, 12 de marzo de 2023

Promover el discernimiento de la Palabra de Dios es promover la Sinodalidad en la Iglesia




Promover el discernimiento de la Palabra de Dios es promover la Sinodalidad en la Iglesia


Toda comprensión Sinodal parte de un texto (o situación) del Evangelio que uno lee, sea para orar o discernir el propio proyecto de vida. Por lo general un bautizado se acerca a la lectura bíblica para poder escuchar lo que Dios espera de él y lograr tener éxito en su desempeño como seguidor de Jesucristo. No obstante, el propósito de la lectura bíblica está íntimamente conectada con la motivación de amar y sentirse amado por Dios y la comunidad. Es decir, la motivación emocional es esencial para el éxito en el proceso de evangelización del mismo Evangelio, y esto sólo se logra con el calor de hermandad entre todos los cristianos. En otras palabras, el Evangelio actúa a través de la fraternidad abierta.  Esto se debe a que la comprensión del texto bíblico sin motivación está anulado de todos sus beneficios al no tener aplicación posible, ni siquiera si sólo fuera para efectos académicos. Los fieles ordenados sacramentalmente deben ayudar a los fieles a descubrir por ellos mismos el valor de la lectura bíblica y aplicar sus beneficios en su día a día. El mayor beneficio de la lectura bíblica es ver y actuar como Jesús durante su vida vió y actuó. Conocer el Evangelio es indispensable para encontrar el sentido de vivir. 


La Palabra de Dios en clave sinodal es dentro del proceso metodológico la argumentación. El Evangelio es el mismo Cristo, el Logos que puede no sólo comerse sino también leer, por tanto es el Evangelio una condición intrínseca del discurso cristiano que le aporta solidez a la fe y la santidad a quien lo lee y practica. Para llegar a ser santo se necesita desarrollar, nutrir y promover el hábito de la oración con el Evangelio y evangelizar es la argumentación de nuestra fe. Es tarea de la teología facilitar los medios para que los bautizados puedan leer más de forma orante la Palabra de Dios. 


La teología  está constituida por diversas actividades académicas, técnicas, cognitivas, pastorales, humanas, sociales y espirituales. Todas esas dinámicas exigen de los teólogos enfrentar situaciones y tareas que involucran la lectura bíblica, como aplicación de la Buena Nueva en el día a día de todos los fieles. No debe ser ajeno de los teólogos la lectura bíblica expresada en la escritura analítica, el desarrollo del pensamiento crítico y la argumentación. Estas tareas son esenciales para resolver problemas eclesiológicos, no sólo de manera académica de forma, sino de manera humana de fondo, es decir para dar respuestas a las demandas reales que aquejan al Pueblo de Dios.


La teología está llamada a tener un dominio progresivo, formal y coherente en sus distintos campos disciplinarios para proponer programas pastorales que desarrollen la Sinodalidad como una vía real dentro de la vida eclesial. Donde los bautizados y toda la comunidad  puedan aprender a entender los textos bíblicos y poner en práctica los contenidos de la fe, como expresión máxima de su itinerario sacramental. Este proceso de aprendizaje apunta a la motivación de una vida acorde a la piedad y a la confianza providente al amor de Dios, que debe estar en todo momento en una sintonía de la alegría de quien cree. Todos los bautizados deben mantener un lugar en la liturgia, con una participación activa y visible. La liturgia como celebración del misterio pascual implica una pluralidad de talentos, tantos como cada bautizado hay en el mundo. La liturgia como evento pluricultural responde a la necesidad actual del cristiano de hoy a la incorporación mistérica  al Cuerpo de Cristo sin sacrificar sus estructuras culturales, que no dejan de ser humanas y amadas por Dios. La liturgia como la teología no sólo responden a las necesidades eurocentristas sino que deben responder a las necesidades de todos los continentes de la tierra. Los teólogos deben buscar estrategias para que la Sinodalidad sea posible para todos los cristianos, para su localización y acceso en medio de las comunidades eclesiales de base, para su uso en clave profética, para su síntesis y evaluación en base a la caridad con aquellos más pobres y necesitados.


No es posible enseñar la Sinodalidad y su aplicación bajo la luz del Evangelio en el vacío. Es decir, las habilidades cristianas deben estar presentadas como líneas claras de acción pastoral desde la supervisión del obispo desde su diócesis y a su vez en continua escucha a sus párrocos y al sumo pontífice.

jueves, 2 de marzo de 2023

Sinodalidad, lectura de la Palabra de Dios y método teológico

 


Sinodalidad, lectura de la Palabra de Dios y método teológico


La Sinodalidad es un caminar juntos en torno a la Eucaristía como compartir entre hermanos y la oración en torno a la lectura meditada de la Palabra de Dios. Esta dinámica propiamente cristiana es la puerta a una vida llena de valor evangélico y convicción del amor paterno de Dios para con su creación. La lectura orante y meditada de la Palabra de Dios en el entorno de la comunidad acentúa por la gracia de Dios la imaginación como don, la innovación y creatividad en el Espíritu, características de un cristiano que procura entregar su propia historia a lo que agrada a los ojos de Dios.


La innovavión y creatividad en el Espíritu son requerimientos de un mundo geolocalizado en constante tensión competitiva. La lectura asidua de la Palabra de Dios en todos los aspectos operativos de la pastoral parroquial es necesaria para el completo desarrollo en el conocimiento de la fe, de todos los fieles, mejora su desempeño en la vida espiritual y da calidad en todos los aspectos de la vida. El mundo de hoy es cada vez más exigente al demandar habilidades como el pensamiento crítico, pero dentro de la realidad mistérica de la eclesiología, la lectura asidua de la Palabra de Dios y la vida activa sacramental, forman un binomio de gran impacto, capaz de aportar grandes avances sociales en la comunidad, como por ejemplo el crecimiento del bienestar común, la solidaridad, la caridad dadivosa, la intervención social en las familias vulnerables, como son las familias migrantes o de refugiados de guerra.


El pensamiento crítico que necesita todo cristiano en clave sinodal, surge de la lectura de la Biblia y a su vez la lectura comprometida de la Biblia es producto del pensamiento crítico cristiano. Sabemos del impacto que se tiene cuando el Evangelio enciende en los corazones la llama del amor del Espíritu Santo. Como un nuevo Pentecostés, el Evangelio se enseña, promueve y nutre el alma sedienta de la verdad. La Sinodalidad es comprensible sólo bajo la influencia del Espíritu Santo y sus dones y frutos.


sábado, 15 de octubre de 2022

Libro: Sinodalidad y Método Teológico: ¿Cómo ser Sinodalidad? - Índice





Presentación: Sinodalidad y método teológico

¿Para qué un método teológico?

El valor de la Sinodalidad



Primera parte

Importancia de la Sinodalidad en la Eclesiología de hoy


Sinodalidad, lectura de la Palabra de Dios y método teológico

¿Cómo enseñar a leer la Palabra de Dios críticamente?



Segunda parte

Sinodalidad: Algo antiguo y algo nuevo


Las C.E.Bs.: en la línea del Concilio Vaticano II, de Medellín y Puebla

La Sinodalidad leída desde las Comunidades Eclesiales de Base

Sinodalidad como fermento y alma de la sociedad

El Método y la Pedagogía en las comunidades sinodales



Tercera Parte

Sinodalidad y Teologías


Teología feminista latinoamericana

La teología negra y la amerindia

La teología holística

La teología de las religiones

La teología inculturada



Cuarta Parte

El descubrimiento de la Sinodalidad: Congar, Rahner y Ronaldo Muñoz


Yves Congar

Karl Rahner

Ronaldo Muñoz



Quinta Parte

                Voces del Pueblo de Dios sobre la Sinodalidad 



Anotaciones sobre la sinodalidad - Conclusiones

Llamados a la Sinodalidad - Conclusiones


Anexo

PARTICIPACIÓN DE MONSEÑOR LUIS EDUARDO HENRÍQUEZ JIMÉNEZ

EN EL CONCILIO VATICANO II


Autor: Ronald Manuel Rivera

domingo, 9 de octubre de 2022

"Descubriendo la Sinodalidad: Escucha, discierne, actúa": Una lectura, una renovación eclesial.



Resumen


El libro "Descubriendo la Sinodalidad: Escucha, discierne, actúa" responde a la invitación de la Iglesia a vivir la transformación del Pueblo de Dios en una sintonía sinodal. Es, sin duda, una profunda reflexión enriquecida por distintas contribuciones de diversas comunidades eclesiales de toda Hispanoamérica que desean dejar por escrito su voz profética. Se aborda desde un contexto histórico y pastoral el proceso de "Caminar Juntos" como comunidad, sin dejar a un lado los temas más problemáticos en la eclesiología actual. El libro presenta una lectura ideal para comprender el camino sinodal que se puede emprender desde la realidad personal del lector.



Su propuesta


El libro "Descubriendo la Sinodalidad: Escucha, discierne, actúa" propone una reflexión que acompañe al lector en su práctica de la Sinodalidad, en el marco del Sínodo sobre la Sinodalidad que ha sido inaugurado en octubre de 2021 por el Papa Francisco y que culminará con la celebración de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo en octubre de 2023. La lectura está llena de las experiencias del Pueblo de Dios a través de la participación del movimiento de los focolares (en la ciudad de Santiago de Compostela) y la Comunidad "Tras las Huellas de Jesús" presente en toda Hispanoamérica. Además tiene la participación de los sacerdotes venezolanos Alfonso Maldonado y Luis Manuel Díaz.



Su autor


El libro "Descubriendo la Sinodalidad: Escucha, discierne, actúa" es una obra escrita durante la primera fase del Sínodo de la Sinodalidad, en un esfuerzo para recoger las experiencias de distintas comunidades eclesiales hispanoamericanas. Su autor es el teólogo venezolano Ronald Rivera, quien tiene experiencia como escritor y docente en las Arquidiócesis de Valencia y de Caracas (Venezuela), donde trabajó como gestor documental. Actualmente es investigador en la Arquidiócesis de Santiago de Compostela (España).



Su intención


La intención del presente libro es apoyar a todo el Pueblo de Dios en el acompañamiento de su formación para vivir este proceso de renovación eclesial.


El libro "Descubriendo la Sinodalidad: Escucha, discierne, actúa" va dirigido a todo el Pueblo de Dios que sueña con un caminar juntos donde se pueda compartir la humanidad, con sus luces y sombras. Va dirigido a todos los que trabajan para la construcción eclesial que cobije a todos, con la riqueza de su fe o de sus convicciones, cada uno con su propia voz, todos hermanos.


La inspiración que llevó a la elaboración del libro fue la experiencia desde las Iglesias locales, donde es fácil palpar el deseo de una Comunidad donde no haya otro interés que el de "servir y amar". En un "nosotros" celebrativo y centrado en la Eucaristía. El autor ha sido inspirado por el anhelo sinodal de ser como una familia viva, alimentada del Evangelio y la gracia de los sacramentos.


El lector va a encontrar en el libro un momento de reflexión personal, a través de una lectura envolvente, que invita a pensar sobre los retos que todos los bautizados deben enfrentar en el mundo actual. Desde un recorrido histórico el lector se detendrá en los tesoros de la sinodalidad que han sido compartidos y se ofrecen en la Iglesia. Tesoros que urgen en la Iglesia de hoy.



Estructura del libro


El libro presenta una estructura de nueve capítulos que están acompañados con una presentación y unas conclusiones.


La presentación del libro tiene como título "Llamados a la Sinodalidad". Está redactada por el sacerdote Luis Manuel Díaz de la Arquidiócesis de Valencia (Venezuela).


Los siguientes nueve capítulos están diseñados para que sean analizados en dos partes:


Una primera parte que abarca los tres primeros capítulos tienen como finalidad de exponer los antecedentes históricos del proceso sinodal actual y estudiar su fundamento teológico.


Los capítulos de esta primera parte son:


1. Antecedentes históricos.


2. El descubrimiento de la Sinodalidad: Pueblo de Dios.


3. El descubrimiento de la Sinodalidad: Congar, Rahner y Ronaldo Muñoz.


Una segunda parte que abarca los últimos seis capítulos tienen como finalidad el explicar el proceso del Sínodo de la Sinodalidad y su relación con el pontificado del papa Francisco.


Los capítulos de esta segunda parte son:


4. El descubrimiento de la Sinodalidad: ¿Par qué?


5. ¿Qué es el Sínodo de la Sinodalidad? Te lo cuento.


6. Sínodo de la Sinodalidad: ¿Deseas conocer más? Te lo enseño.


7. Laudato Si y Sinodalidad.


8. La constitución apostólica Praedicate Evangelium: Signo Sinodal.


9. Voces del Pueblo de Dios sobre la Sinodalidad. En este capítulo se recogen los siguientes testimonios:


- Walter Ariel Ledesma, laico de Argentina.


- Roxanne Friebus, laica de Venezuela.


- Floridalia Noguera, religiosa de Guatemala.


- Monseñor Julián Barrios, Arzobispo de la Arquidiócesis de Santiago de Compostela, España.



Sus Conclusiones


Las conclusiones son desarrolladas por el sacerdote Alfonso Maldonado de la Arquidiócesis de Barquisimeto (Venezuela).



¿Qué ofrece?


El libro ofrece al lector las claves para comprender el concepto de la Sinodalidad, no de una forma academicista sino desde la experiencia del Pueblo de Dios; como dimensión constitutiva de la Iglesia desde su origen. La lectura del presente libro es un acompañamiento continuo del lector comprometido a estar en camino, atendiendo a la invitación del Señor resucitado. 



Bibliografía


RIVERA, Ronald Manuel. Descubriendo la Sinodalidad: Escucha, discierne, actúa. Editorial Círculo Rojo. España, 2022.


@RonaldMRivera


martes, 21 de junio de 2022

El libro "Descubriendo la Sinodalidad: Escucha, discierne, actúa": ¡Una lectura para tu Camino!



La editorial Círculo Rojo acaba de presentar el libro "Descubriendo la Sinodalidad: Escucha, discierne, actúa" que ha sido escrito durante la primera fase del Sínodo de la Sinodalidad, recogiendo las experiencias de distintas comunidades eclesiales hispanoamericanas. El libro propone una reflexión que acompaña al lector en su práctica de la Sinodalidad, en el marco del Sínodo sobre la Sinodalidad que ha sido inaugurado en octubre de 2021 por el Papa Francisco y que culminará con la celebración de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo en octubre de 2023.

El libro "Descubriendo la Sinodalidad: Escucha, discierne, actúa" es una obra del teólogo venezolano Ronald Rivera, quien reside en la ciudad de Santiago de Compostela, España. Allí colabora como investigador, pastoralista, desde el movimiento focolar.

"Descubriendo la Sinodalidad: Escucha, discierne, actúa" posee una lectura llena de las experiencias del Pueblo de Dios a través de la participación del movimiento de los focolares (en la ciudad de Santiago de Compostela) y la Comunidad "Tras las Huellas de Jesús" presente en toda Hispanoamérica. Además tiene la participación de los sacerdotes venezolanos Alfonso Maldonado y Luis Manuel Díaz.

La intención del presente libro es apoyar a todo el Pueblo de Dios en el acompañamiento de su formación para vivir este proceso de renovación eclesial.

El libro "Descubriendo la Sinodalidad: Escucha, discierne, actúa" va dirigido a todo el Pueblo de Dios que sueña con un caminar juntos donde se pueda compartir la humanidad, con sus luces y sombras. Va dirigido a todos los que trabajan para la construcción eclesial que cobije a todos, con la riqueza de su fe o de sus convicciones, cada uno con su propia voz, todos hermanos.

El lector va a encontrar en el libro un momento de reflexión personal, a través de una lectura envolvente, que invita a pensar sobre los retos que todos los bautizados deben enfrentar en el mundo actual. Desde un recorrido histórico el lector se detendrá en los tesoros de la sinodalidad que han sido compartidos y se ofrecen en la Iglesia. Tesoros que urgen en la Iglesia de hoy.

El libro ofrece al lector las claves para comprender el concepto de la Sinodalidad, no de una forma academicista sino desde la experiencia del Pueblo de Dios; como dimensión constitutiva de la Iglesia desde su origen. La lectura del presente libro es un acompañamiento continuo del lector comprometido a estar en camino, atendiendo a la invitación del Señor resucitado.

El libro puede ser adquirido por las redes de distribución de la editorial Círculo Rojo y las redes sociales del autor.

@RonaldMRiveraA

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sábado, 18 de junio de 2022

Libro: "Descubriendo la Sinodalidad: Escucha, discierne, actúa" de Ronald Rivera (Entrevista a Círculo Rojo)

 



-¿Cuánto tiempo llevas escribiendo? ¿Cuánto tiempo te ha llevado escribir esta obra?

Mi experiencia como escritor ha estado vinculada con mi trabajo de investigador y gestor documental en las Arquidiócesis de Valencia y de Caracas (Venezuela). El tiempo que llevo escribiendo de forma académica empieza desde mis estudios teológicos en la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá; desde ese momento, la vocación de escritor no se ha detenido, y sigue ampliándose. 


El libro "Descubriendo la Sinodalidad: Escucha, discierne, actúa" lo he escrito durante la primera fase del Sínodo de la Sinodalidad, recogiendo las experiencias de distintas comunidades eclesiales hispanoamericanas.


-¿Qué es lo que más destacarías de tu libro?

El libro "Descubriendo la Sinodalidad: Escucha, discierne, actúa" propone una reflexión que acompañe al lector en su práctica de la Sinodalidad, en el marco del Sínodo sobre la Sinodalidad que ha sido inaugurado en octubre de 2021 por el Papa Francisco y que culminará con la celebración de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo en octubre de 2023. La lectura está llena de las experiencias del Pueblo de Dios a través de la participación del movimiento de los focolares (en la ciudad de Santiago de Compostela) y la Comunidad "Tras las Huellas de Jesús" presente en toda Hispanoamérica. Además tiene la participación de los sacerdotes venezolanos Alfonso Maldonado y Luis Manuel Díaz.

La intención del presente libro es apoyar a todo el Pueblo de Dios en el acompañamiento de su formación para vivir este proceso de renovación eclesial.


- ¿A quién va dirigido?

El libro "Descubriendo la Sinodalidad: Escucha, discierne, actúa" va dirigido a todo el Pueblo de Dios que sueña con un caminar juntos donde se pueda compartir la humanidad, con sus luces y sombras. Va dirigido a todos los que trabajan para la construcción eclesial que cobije a todos, con la riqueza de su fe o de sus convicciones, cada uno con su propia voz, todos hermanos.

 

-¿Qué te ha inspirado para escribirlo?

Me ha inspirado escribir este libro la experiencia desde las Iglesias locales, donde se palpa el deseo de una Comunidad donde no haya otro interés que el de "servir y amar". En un "nosotros" celebrativo y centrado en la Eucaristía. Me ha inspirado el anhelo sinodal de ser como una familia viva, alimentada del Evangelio y la gracia de los sacramentos.


-¿Qué se va a encontrar el lector en tu obra?

El lector va a encontrar en el libro un momento de reflexión personal, a través de una lectura envolvente, que invita a pensar sobre los retos que todos los bautizados deben enfrentar en el mundo actual. Desde un recorrido histórico el lector se detendrá en los tesoros de la sinodalidad que han sido compartidos y se ofrecen en la Iglesia. Tesoros que urgen en la Iglesia de hoy.


El libro ofrece al lector las claves para comprender el concepto de la Sinodalidad, no de una forma academicista sino desde la experiencia del Pueblo de Dios; como dimensión constitutiva de la Iglesia desde su origen. La lectura del presente libro es un acompañamiento continuo del lector comprometido a estar en camino, atendiendo a la invitación del Señor resucitado. 


- ¿Qué tal tu experiencia con Círculo Rojo?

La experiencia de escribir bajo la asesoría de la editorial Círculo Rojo ha sido gratificante. De manera atenta han respondido a las exigencias de la obra, logrando ser un apoyo en el proceso de redacción, diseño e impresión. Destaco su prontitud en su trabajo editorial y para responder las dudas surgidas. Recomiendo ampliamente su trabajo de gestión editorial.


La presentación del libro "Descubriendo la Sinodalidad: Escucha, discierne, actúa", a través de zoom, será el próximo sábado 6 de agosto 2022, a las 21:00, hora España. Los detalles serán publicados a través de mis redes sociales.


@RonaldMRiveraA

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