viernes, 18 de octubre de 2024

Reflexión teológica desde el Sínodo Panamazónico



Luego de poder seguir de cerca el trabajo que se ha realizado desde el Sínodo Panamazónico junto a los frutos que se han ido cosechando con el Sínodo de la Sinodalidad puedo definir esta experiencia eclesial como una gracia pascual que invita al encuentro entre todos los hombres y mujeres con el amor de Dios Padre. 

Cuando me refiero a la palabra "Encuentro" hago referencia a las distintas culturas y sensibilidades que conforman la catolicidad de la Iglesia. Y un ejemplo representativo de esta realidad es el territorio amazónico, una porción del Reino de Dios que actualmente vive un tiempo de Gracia. El ejemplo Panamazónico coloca en el contexto teológico una interconexión entre la sacralidad de todo lo creado y la economía trinitaria creadora de Dios. En el principio del acto creador de Dios el principal protagonista es el Espíritu Santo y su más alta obra el ser humano, creado a su imagen y semejanza.

La creación del ser humano está enmarcado en las relaciones personales, primero entre las mujeres y hombres con su creador y en un segundo momento entre los hombre y mujeres creados. Esto trae desde sus inicios una serie de tensiones y contradicciones por la unicidad de cada persona, pero más allá de las resistencias y posiciones ancladas o aprendidas, el Espíritu Santo sabe abrirse camino. Esto nos lleva a todos los creyentes a una conclusión: Todos somos distintos pero en el Espíritu Santo podemos ver nuestra imagen y nuestras semejanzas.

Estas semejanzas se evidencian en la amazonía donde hacen vida distintas congregaciones religiosas, en los últimos tres años se han fundado más de 10 congregaciones. Y todo apunta a un campo fecundo de vocaciones para la vida de fe. El Sínodo de la Amazonía abona a las comunidades originarias con un viento fresco que da frutos de fecundidad religiosa y vida en el espíritu.

El ejercicio sinodal es consciente y respetuoso con los territorios culturalmente diversos e imprime la dinámica de escuchar a la gente para comprender la narrativa que Dios usa para manifestarnos lo que quiere para su pueblo. Es un proceso que debe darse desde el corazón de la Iglesia, Pueblo de Dios, en plena libertad y responsabilidad, como parámetros metodológico que facilite la acción de la Gracia divina. Este método evangélico formado por los valores de la libertad y responsabilidad debe estar vinculado con el concepto eclesial de pobreza, entendiendo pobreza no desde la carencia sino desde la mayor capacidad de entrega y confianza en la divina providencia.

El Sínodo Panamazónico ha dado muchos frutos que se evidencian en procesos concretos, como son los distintos itinerarios que surgen en el corazón de la amazonía. El Sínodo despertó en la Iglesia la capacidad de interpelación en una dinámica abierta a la escucha que involucra no solo el aspecto religioso o cultual de la persona sino que apunta más allá, es decir, la integración de todos los factores humanos. Estos factores son diversos, complejos y para muchas realidades eclesiales totalmente novedosos, como son la sexualidad o la discapacidad.

Cuando el Pueblo de Dios se interpela desde su integralidad la renovación de la Iglesia se expande, y es allí, en esa expansión donde podemos comprender la cuestión ecológica, e inclusive la necesidad de fortalecer la creación de una Conferencia Eclesial no sólo formada por obispos de la región. La renovación eclesial parte desde nuevas estructuras de servicio, que busquen soluciones no desde las grandes ciudades, sino desde las periferias a las grandes ciudades. Un cambio de estas dimensiones conllevan sus propios problemas y sus propias potencialidades, pero siempre la acción del mismo Espíritu. El CEAMA puede ser una referencia de acción del Espíritu Santo sobre una conferencia de carácter mixto. 


El CEAMA como todo proceso necesita tiempo para descubrirse y reconocerse, incluso autoconocerse. El Sínodo de la Sinodalidad ofrece herramientas valiosas para que estas nuevas realidades eclesiales se hagan más fuertes y tengan una dimensión hermenéutica que las haga comprensible a todo el Cuerpo Místico de Cristo. El Sínodo de la Sinodalidad nos remite a una Iglesia Misionera que pone cara a cara el Evangelio con las distintas culturas, en una simbiosis sana. 

¿Qué es una simbiosis sana? En la realidad sinodal significa el establecer relaciones sanas dentro del Pueblo de Dios, por ejemplo, entre laicos, laicas, religiosos, religiosas, sacerdotes y obispos, sin distinción de razas o sexo. Una relación nueva, donde todos digan "mira cómo se aman", desde la lógica y desde la consciencia de que la cabeza del Cuerpo es el mismo Cristo. Es desde nuestra unión con la cabeza, es decir, Cristo, que se desprende toda nuestra dignidad como personas, y es en esa línea de acción que nos podemos unir a la misión que no se impone sino que transforma desde el amor.


Desde el CEAMA nos llegan los ecos de las necesidades de un territorio conformado por personas. Y ya ese hecho relacional hace que se establezcan vínculos para una misión universal, la misión de llevar a todos a un encuentro íntimo con el amor de Jesús.


¿Por qué es importante la escucha? La escucha como método teológico conduce a la conversión, de allí su importancia. A través de la escucha muchas veces se abre la única posibilidad de que haya una vida nueva, o una renovación transformadora en base de actitudes y nuevas estructuras. La escucha moviliza al cambio y nos hace consciente de las limitaciones que tenemos. Una de las limitaciones que históricamente nos ha hecho daño es el vicio de la autorreferencialidad de modos abusivos. La causa es la mala comprensión del poder y el no ser capaces de salir de las zonas de confort.

Tengo la confianza que el CEAMA se convierta en una posibilidad de una Iglesia renovada, donde la Iglesia universal pueda algún día reflejarse.



domingo, 13 de octubre de 2024

Dios es la consistencia de la vida



Domingo 28 (B) del tiempo ordinario

Hoy vemos cómo Jesús —que nos ama— quiere que todos entremos en el Reino de los cielos. De ahí esta advertencia tan severa a los “ricos”. También ellos están llamados a entrar en él. Pero sí que tienen una situación más difícil para abrirse a Dios. Las riquezas les pueden hacer creer que lo tienen todo; tienen la tentación de poner la propia seguridad y confianza en sus posibilidades y riquezas, sin darse cuenta de que la confianza y la seguridad hay que ponerlas en Dios. Pero no solamente de palabra: qué fácil es decir «Sagrado Corazón de Jesús, en ti confío», pero qué difícil se hace decirlo con la vida. Si somos ricos, cuando digamos de corazón esta jaculatoria, trataremos de hacer de nuestras riquezas un bien para los demás, nos sentiremos administradores de unos bienes que Dios nos ha dado.


Acostumbro a ir a Venezuela a una misión, y allí realmente —en su pobreza, al no tener muchas seguridades humanas— las personas se dan cuenta de que la vida cuelga de un hilo, que su existencia es frágil. Esta situación les facilita ver que es Dios quien les da consistencia, que sus vidas están en las manos de Dios. En cambio, aquí —en nuestro mundo consumista— tenemos tantas cosas que podemos caer en la tentación de creer que nos otorgan seguridad, que nos sostiene una gran cuerda. Pero, en realidad —igual que los “pobres”—, estamos colgando de un hilo. Decía la Madre Teresa: «Dios no puede llenar lo que está lleno de otras cosas». Tenemos el peligro de tener a Dios como un elemento más en nuestra vida, un libro más en la biblioteca; importante, sí, pero un libro más. Y, por tanto, no considerarlo en verdad como nuestro Salvador.


Pero tanto los ricos como los pobres, nadie se puede salvar por sí mismo: «¿Quién se podrá salvar?» (Mc 10,26), exclamarán los discípulos. «Para los hombres, imposible; pero no para Dios, porque todo es posible para Dios» (Mc 10,27), responderá Jesús. Confiémonos todos y del todo a Jesús, y que esta confianza se manifieste en nuestras vidas.


Pensamientos para el Evangelio de hoy

«La pobreza acompañó a Cristo en la cruz: con Cristo fue sepultada, con Cristo resucitó, con Cristo subió al cielo. Las almas que se enamoran de la pobreza reciben, aún en esta vida, ligereza para volar al cielo» (San Francisco de Asís)


«El joven no se dejó conquistar por la mirada de amor de Jesús, y así no pudo cambiar. Sólo acogiendo con humilde gratitud el amor del Señor nos liberamos de la seducción de los ídolos: prometen vida, pero causan muerte» (Francisco)


«(…) En los tres evangelios sinópticos, la llamada de Jesús, dirigida al joven rico, de seguirle en la obediencia del discípulo, y en la observancia de los preceptos, es relacionada con el llamamiento a la pobreza y a la castidad. Los consejos evangélicos son inseparables de los mandamientos» (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 2.053)

domingo, 6 de octubre de 2024

Dos seres forman una unidad



Domingo 27 (B) del tiempo ordinario

Hoy, los fariseos quieren poner a Jesús nuevamente en un compromiso planteándole la cuestión sobre el divorcio. Más que dar una respuesta definitiva, Jesús pregunta a sus interlocutores por lo que dice la Escritura y, sin criticar la Ley de Moisés, les hace comprender que es legítima, pero temporal: «Teniendo en cuenta la dureza de vuestro corazón escribió para vosotros este precepto» (Mc 10,5).


Jesús recuerda lo que dice el Libro del Génesis: «Al comienzo del mundo, Dios los creó hombre y mujer» (Mc 10,6, cf. Gn 1,27). Jesús habla de una unidad que será la Humanidad. El hombre dejará a sus padres y se unirá a su mujer, siendo uno con ella para formar la Humanidad. Esto supone una realidad nueva: dos seres forman una unidad, no como una "asociación", sino como procreadores de Humanidad. La conclusión es evidente: «Lo que Dios unió, no lo separe el hombre» (Mc 10,9).


Mientras tengamos del matrimonio una imagen de "asociación", la indisolubilidad resultará incomprensible. Si el matrimonio se reduce a intereses asociativos, se comprende que la disolución aparezca como legítima. Hablar entonces de matrimonio es un abuso de lenguaje, pues no es más que la asociación de dos solteros deseosos de hacer más agradable su existencia. Cuando el Señor habla de matrimonio está diciendo otra cosa. El Concilio Vaticano II nos recuerda: «Este vínculo sagrado, con miras al bien, ya de los cónyuges y su prole, ya de la sociedad, no depende del arbitrio humano. Dios mismo es el autor de un matrimonio que ha dotado de varios bienes y fines, todo lo cual es de una enorme trascendencia para la continuidad del género humano» (Gaudium et spes, n. 48).


De regreso a casa, los Apóstoles preguntan por las exigencias del matrimonio, y a continuación tiene lugar una escena cariñosa con los niños. Ambas escenas están relacionadas. La segunda enseñanza es como una parábola que explica cómo es posible el matrimonio. El Reino de Dios es para aquellos que se asemejan a un niño y aceptan construir algo nuevo. Lo mismo el matrimonio, si hemos captado bien lo que significa: dejar, unirse y devenir.


Pensamientos para el Evangelio de hoy

«Al pensar en los hogares cristianos, me gusta imaginarlos luminosos y alegres, como fue el de la Sagrada Familia» (San Josemaría)


«Los niños pagan también el precio de uniones inmaduras y de separaciones irresponsables: son las primeras víctimas. Sufren los resultados de la cultura [egoísta] de los derechos subjetivos» (Francisco)


«El matrimonio constituye una ‘íntima comunidad de vida y amor conyugal, fundada por el Creador y provista de leyes propias’. Esta comunidad ‘se establece con la alianza del matrimonio, es decir, con un consentimiento personal e irrevocable’ (Concilio Vaticano II). Los dos se dan definitiva y totalmente el uno al otro. Ya no son dos, ahora forman una sola carne. La alianza contraída libremente por los esposos les impone la obligación de mantenerla una e indisoluble. ‘Lo que Dios unió, no lo separe el hombre’ (Mc 10,9)» (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 2.364)

“Escandalizar” es alejar a alguien del Señor



Domingo 26 (B) del tiempo ordinario

Hoy, según el modelo del realizador de televisión más actual, contemplamos a Jesús poniendo gusanos y fuego allí donde debemos evitar ir: el infierno, «donde el gusano no muere y el fuego no se apaga» (Mc 9,48). Es una descripción del estado en el que puede quedar una persona cuando su vida no la ha llevado allí adonde quería ir. Podríamos compararlo al momento en que, conduciendo nuestro automóvil, tomamos una carretera por otra, pensando que vamos bien y vamos a parar a un lugar desconocido, sin saber dónde estamos y adónde no queríamos ir. Hay que evitar ir, sea como sea, aunque tengamos que desprendernos de cosas aparentemente irrenunciables: sin manos (cf. Mc 9,43), sin pies (cf. Mc 9,45), sin ojos (cf. Mc 9,47). Es necesario querer entrar en la vida o en el Reino de Dios, aunque sea sin algo de nosotros mismos.


Posiblemente, este Evangelio nos lleva a reflexionar para descubrir qué tenemos, por muy nuestro que sea, que no nos permite ir hacia Dios, —y todavía más— qué nos aleja de Él.


El mismo Jesús nos orienta para saber cuál es el pecado en el que nos hacen caer nuestras cosas (manos, pies y ojos). Jesús habla de los que escandalizan a los pequeños que creen en Él (cf. Mc 9,42). “Escandalizar” es alejar a alguien del Señor. Por lo tanto, valoremos en cada persona su proximidad con Jesús, la fe que tiene.


Jesús nos enseña que no hace falta ser de los Doce o de los discípulos más íntimos para estar con Él: «El que no está contra nosotros, está por nosotros» (Mc 9,40). Podemos entender que Jesús lo salva todo. Es una lección del Evangelio de hoy: hay muchos que están más cerca del Reino de Dios de lo que pensamos, porque hacen milagros en nombre de Jesús. Como confesó santa Teresita del Niño Jesús: «El Señor no me podrá premiar según mis obras (...). Pues bien, yo confío en que me premiará según las suyas».


Pensamientos para el Evangelio de hoy

«A la vez que honramos sinceramente a todos los pueblos, sus culturas y tradiciones, los invitamos respetuosamente a escucharle y a abrirle sus corazones» (San Juan Pablo II)


«En verdad, el cristiano incoherente hace mucho mal, y la imagen fuerte usada por Jesús es muy elocuente. Por lo tanto, la vida del cristiano está en la senda de la coherencia» (Francisco)


«Siguiendo las enseñanzas de Cristo, la Iglesia advierte a los fieles de la triste y lamentable realidad de la muerte eterna, llamada también “infierno”» (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 1.056)

domingo, 22 de septiembre de 2024

Jesús proclama nuevos valores



Domingo 25 (B) del tiempo ordinario

Hoy, nos cuenta el Evangelio que Jesús marchaba con sus discípulos, sorteando poblaciones, por una gran llanura. Para conocerse, nada mejor que caminar y viajar en compañía. Surge entonces con facilidad la confidencia. Y la confidencia es confianza. Y la confianza es comunicar amor. El amor deslumbra y asombra al descubrirnos el misterio que se alberga en lo más íntimo del corazón humano. Con emoción, el Maestro habla a sus discípulos del misterio que roe su interior. Unas veces es ilusión; otras, al pensarlo, siente miedo; la mayoría de las veces sabe que no le entenderán. Pero ellos son sus amigos, todo lo que recibió del Padre debe comunicárselo y hasta ahora así ha venido haciéndolo. No le entienden pero sintonizan con la emoción con que les habla, que es aprecio, prueba de que ellos cuentan con Él, aunque sean tan poca cosa, para lograr que sus proyectos tengan éxito. Será entregado, lo matarán, pero resucitará a los tres días (cf. Mc 9,31).


Muerte y resurrección. Para unos serán conceptos enigmáticos; para otros, axiomas inaceptables. Él ha venido a revelarlo, a gritar que ha llegado la suerte gozosa para el género humano, aunque para que así sea le tocará a Él, el amigo, el hermano mayor, el Hijo del Padre, pasar por crueles sufrimientos. Pero, ¡Oh triste paradoja!: mientras vive esta tragedia interior, ellos discuten sobre quien subirá más alto en el podio de los campeones, cuando llegue el final de la carrera hacia su Reino. ¿Obramos nosotros de manera diferente? Quien esté libre de ambición, que tire la primera piedra.


Jesús proclama nuevos valores. Lo importante no es triunfar, sino servir; así lo demostrará el día culminante de su quehacer evangelizador lavándoles los pies. La grandeza no está en la erudición del sabio, sino en la ingenuidad del niño. «Aun cuando supieras de memoria la Biblia entera y las sentencias de todos los filósofos, ¿de qué te serviría todo eso sin caridad y gracia de Dios?» (Tomás de Kempis). Saludando al sabio satisfacemos nuestra vanidad, abrazando al pequeñuelo estrujamos a Dios y de Él nos contagiamos, divinizándonos.


Pensamientos para el Evangelio de hoy

«Nosotros sufrimos los últimos tormentos y nos alegramos de morir, pues creemos que Dios nos resucitará por medio de su Cristo y nos hará incorruptibles, impasibles e inmortales» (San Justino mártir)


«A esta enseñanza del Señor [anuncio de su Pasión], ¡siempre!, sigue la resistencia de los discípulos. Jesús nos corrige: el ascenso a Dios se produce precisamente en el descenso del servicio humilde, en el descenso del amor» (Benedicto XVI)


«(…) Para el cristiano, ‘servir es reinar’, particularmente ‘en los pobres y en los que sufren’, donde descubre ‘la imagen de su Fundador pobre y sufriente’ (Concilio Vaticano II). El pueblo de Dios realiza su ‘dignidad regia’ viviendo conforme a esta vocación de servir con Cristo» (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 786)

sábado, 14 de septiembre de 2024

«¿quién dicen los hombres que soy yo?»



Domingo 24 (B) del tiempo ordinario

Hoy día nos encontramos con situaciones similares a la descrita en este pasaje evangélico. Si, ahora mismo, Dios nos preguntara «¿quién dicen los hombres que soy yo?» (Mc 8,27), tendríamos que informarle acerca de todo tipo de respuestas, incluso pintorescas. Bastaría con echar una ojeada a lo que se ventila y airea en los más variados medios de comunicación. Sólo que… ya han pasado más de veinte siglos de “tiempo de la Iglesia”. Después de tantos años, nos dolemos y —con santa Faustina— nos quejamos ante Jesús: «¿Por qué es tan pequeño el número de los que Te conocen?».


Jesús, en aquella ocasión de la confesión de fe hecha por Simón Pedro, «les mandó enérgicamente que a nadie hablaran acerca de Él» (Mc 8,30). Su condición mesiánica debía ser transmitida al pueblo judío con una pedagogía progresiva. Más tarde llegaría el momento cumbre en que Jesucristo declararía —de una vez para siempre— que Él era el Mesías: «Yo soy» (Lc 22,70). Desde entonces, ya no hay excusa para no declararle ni reconocerle como el Hijo de Dios venido al mundo por nuestra salvación. Más aun: todos los bautizados tenemos ese gozoso deber “sacerdotal” de predicar el Evangelio por todo el mundo y a toda criatura (cf. Mc 16,15). Esta llamada a la predicación de la Buena Nueva es tanto más urgente si tenemos en cuenta que acerca de Él se siguen profiriendo todo tipo de opiniones equivocadas, incluso blasfemas.


Pero el anuncio de su mesianidad y del advenimiento de su Reino pasa por la Cruz. En efecto, Jesucristo «comenzó a enseñarles que el Hijo del hombre debía sufrir mucho» (Mc 8,31), y el Catecismo nos recuerda que «la Iglesia avanza en su peregrinación a través de las persecuciones del mundo y de los consuelos de Dios» (n. 769). He aquí, pues, el camino para seguir a Cristo y darlo a conocer: «Si alguno quiere venir en pos de mí (…) tome su cruz y sígame» (Mc 8,34).


Pensamientos para el Evangelio de hoy

«El triunfo de la cruz iluminó a todos los que padecían la ceguera del pecado, nos liberó a todos de las ataduras del pecado, redimió a todos los hombres. Por consiguiente, no hemos de avergonzarnos de la cruz del Salvador» (San Cirilo de Jerusalén)


«Dios elige el camino de la transformación de los corazones con el sufrimiento y la humildad. Y nosotros, como Pedro, debemos convertirnos siempre de nuevo» (Benedicto XVI)


«(…) Los padecimientos de Jesús han tomado una forma histórica concreta por el hecho de haber sido ‘reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas’ (Mc 8,31), que lo ‘entregaron a los gentiles, para burlarse de él, azotarle y crucificarle’ (Mt 20,19)» (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 572)

martes, 10 de septiembre de 2024

¿Por qué leer el Cuento Infantil "La Paloma Blue" ?



El cuento infantil La Paloma Blue es la ópera prima del joven escritor Santiago Rivera, una obra bien trabajada a todos los niveles; texto, ilustración y edición condensan la belleza de lo sencillo y cotidiano. Un libro que nos recuerda la importancia del valor de la amistad y, en especial, del respeto ante la diversidad. 

El cuento infantil tiene como objetivo principal centrar las miradas del lector en la sinodalidad, como una forma de ser comunidad, donde todos caminamos juntos sin tropezarnos. Para ello conoceremos la vida de la Paloma Blue y sus aventuras en la ciudad de Santiago de Compostela. A través de sus percepciones, la Paloma Blue, junto a sus amigos nos lleva a un recorrido por los principales lugares de la capital gallega, dejando al lector inmerso en las reflexiones de esta curiosa ave. Además, podrán disfrutar del cuento en tres idiomas: castellano, gallego y húngaro.

Autor Ronald Rivera:

Es un teólogo venezolano que ha colaborado a través de la docencia y la gestión documental en las arquidiócesis de Valencia y Caracas (Venezuela). Actualmente, vive en Santa Cruz de Tenerife (España), donde trabaja como docente y dinamizador comunitario, siendo un apoyo en la diócesis nivariense. En esta oportunidad presta un servicio de redactor en la ópera prima de Santiago Rivera, un cuento infantil que no dejará a nadie indiferente. Una obra literaria redactada en tres idiomas: castellano, gallego y húngaro.

Autor Santiago Rivera:

Es un joven escritor venezolano que reside en la ciudad de Budapest (Hungría), donde actualmente estudia y va dando sus primeros pasos como escritor. Santiago aprovecha sus cualidades y conocimientos para ofrecernos lo mejor de su trabajo literario, uniendo su experiencia de los lugares y amigos conocidos en distintas partes del mundo. En esta oportunidad nos presenta su ópera prima, un cuento infantil donde nos expresa el valor de la sinodalidad, una palabra que nos direcciona a la importancia de caminar juntos hacia un bien común. Sin tropezarnos unos a otros.

domingo, 8 de septiembre de 2024

‘Effetá’, la misma orden se dirige ahora al hombre interior



Domingo 23 (B) del tiempo ordinario

Hoy, la liturgia nos lleva a la contemplación de la curación de un hombre «sordo que, además, hablaba con dificultad» (Mc 7,32). Como en muchas otras ocasiones (el ciego de Betsaida, el ciego de Jerusalén, etc.), el Señor acompaña el milagro con una serie de gestos externos. Los Padres de la Iglesia ven resaltada en este hecho la participación mediadora de la Humanidad de Cristo en sus milagros. Una mediación que se realiza en una doble dirección: por un lado, el “abajamiento” y la cercanía del Verbo encarnado hacia nosotros (el toque de sus dedos, la profundidad de su mirada, su voz dulce y próxima); por otro lado, el intento de despertar en el hombre la confianza, la fe y la conversión del corazón.


En efecto, las curaciones de los enfermos que Jesús realiza van mucho más allá que el mero paliar el dolor o devolver la salud. Se dirigen a conseguir en los que Él ama la ruptura con la ceguera, la sordera o la inmovilidad anquilosada del espíritu. Y, en último término, una verdadera comunión de fe y de amor.


Al mismo tiempo vemos cómo la reacción agradecida de los receptores del don divino es la de proclamar la misericordia de Dios: «Cuanto más se lo prohibía, tanto más ellos lo publicaban» (Mc 7,36). Dan testimonio del don divino, experimentan con hondura su misericordia y se llenan de una profunda y genuina gratitud.


También para todos nosotros es de una importancia decisiva el sabernos y sentirnos amados por Dios, la certeza de ser objeto de su misericordia infinita. Éste es el gran motor de la generosidad y el amor que Él nos pide. Muchos son los caminos por los que este descubrimiento ha de realizarse en nosotros. A veces será la experiencia intensa y repentina del milagro y, más frecuentemente, el paulatino descubrimiento de que toda nuestra vida es un milagro de amor. En todo caso, es preciso que se den las condiciones de la conciencia de nuestra indigencia, una verdadera humildad y la capacidad de escuchar reflexivamente la voz de Dios.


Pensamientos para el Evangelio de hoy

«Nos llena de confusión la comprobación de que siendo nosotros buenos por naturaleza, como creados a imagen de Dios, seamos, sin embargo, malos por nuestras acciones» (San Lorenzo de Brindisi)


«‘Effetá’, la misma orden se dirige ahora al hombre interior, para que se abra a los divinos misterios, mediante la luz de la fe, mediante el amor, la esperanza» (San Juan Pablo II)


«(…) Su compasión hacia todos los que sufren llega hasta identificarse con ellos: ‘Estuve enfermo y me visitasteis’ (Mt 25,36). Su amor de predilección para con los enfermos no ha cesado, a lo largo de los siglos, de suscitar la atención muy particular de los cristianos hacia todos los que sufren en su cuerpo y en su alma. Esta atención dio origen a infatigables esfuerzos por aliviar a los que sufren» (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 1.503)

lunes, 2 de septiembre de 2024

Etre la meilleure version de soi-même



Entre la meilleure version de soi-même, c’est ce qui motive Sarah à se lever chaque matin ! Dans cet article, elle te partage toutes ses astuces et ses meilleurs conseils pour que tu puisses également devenir la meilleure version de toi-même !!


Vaincre le manque de confiance pour être la meilleure version de soi-même

Peux-tu te présenter ?

Sarah : Je m’appelle Sarah et je suis consultante dans le digital. A côté de ça, je suis une slasheuse ! J’ai plein de passions. Tout d’abord, j’ai un blog de cuisine depuis 2012, qui traite de toutes les cuisines du monde. J’ai également une chaîne Youtube qui s’appelle Afro Caravane où j’invite un(e) entrepreneur(e) d’origine africaine à parler de son projet et ensuite on cuisine ensemble un plat de son pays d’origine. Mon objectif à terme est d’arrêter le salariat et de vivre selon mes conditions pour faire des choses qui ont plus d’impact et de sens pour moi.


Comment étais-tu enfant ?

Sarah : J’étais une enfant hyper sage, une enfant modèle. Tellement que dans mon immeuble, les nanas appelaient leurs filles Sarah parce qu’elles voulaient qu’elles soient comme moi (rires). J’étais sociable, joyeuse mais en même temps anxieuse. J’avais peur de la vie.


Est-ce que tu avais confiance en toi ?

Sarah : Pas vraiment, je me comparais beaucoup aux autres. J’étais complexée par mes cheveux – qui sont frisés- et jusqu’à mes 30 ans, je les lissais ou les défrisais. Jusqu’à ce qu’un jour je me dise : « Bah fuck, c’est tes cheveux, c’est toi ». J’ai donc arrêté et je suis allée à un séminaire de boulot avec mes cheveux frisés. Les gens ne m’ont pas reconnue. Je me souviens d’un collègue qui est resté scotché. Je m’attendais à ce qu’il me dise « Mais c’est quoi ça ? » et il m’a dit « T’es magnifique ! ». Aujourd’hui, il est inenvisageable pour moi de défriser mes cheveux !


Est-ce qu’il y a d’autres plans sur lesquels tu n’osais pas être toi-même ?

Sarah : J’avais des difficultés à dire « non », à dire ce que je ressentais vraiment et à être en phase avec mes envies et mes désirs. Parfois je pouvais les reléguer au second plan juste pour faire plaisir aux gens. Aujourd’hui, je pense d’abord à ce qui peut me rendre épanouie.


Quels ont été les déclics qui t’ont fait grandir et t’ont permis d’être la meilleure version de toi-même ?

Sarah : Je me suis rendu compte que ce qui allait changer la donne, c’était ce que j’allais chercher au fond de moi et pas à l’extérieur. J’ai souvent pensé que c’étaient les autres qui allaient me rendre heureuse ou qui allaient changer ma vie. Le déclic ça a été de me dire « bah non en fait c’est toi qui va faire en sorte d’obtenir ce que tu veux et c’est toi qui va t’occuper de toi ».


Etre la meilleure version de soi-même : quelles actions mettre en place ?

Peux-tu nous dire ce qui t’a aidé à être la meilleure version de toi-même ?

 

Sarah : Pour être la meilleure version de moi-même, , j’ai mis en place plusieurs choses :


  D’abord, j’ai lu beaucoup de biographies de gens qui ont réussi leur vie, et pour moi réussir c’est s’épanouir personnellement et professionnellement.

     J’ai également mis en place des routines, notamment le Miracle Morning. Je me lève à 5 heures 3 à 4 fois par semaine pour travailler sur mes projets, écrire, visualiser ce que je veux avoir, aller à la salle de sport…

      Je définis mes objectifs de la semaine et du mois.

     Aussi, je surveille l’équilibre de mes finances de manière stricte : ce que je dépense, et dans quelle catégorie, chose que je ne faisais pas avant.

      J’écoute beaucoup mon intuition. Si je ne sens pas quelque chose, je ne le fais pas. Quand j’ai une décision à prendre, je me pose, je respire, je m’écoute et je regarde les sensations, les mots qui viennent, les images. J’essaie de me projeter dans la situation et de voir si ça me donne envie ou pas. Etre la meilleure version de soi-même passe aussi par le fait de s’écouter.


Quels comportements ont changé chez toi ?


Sarah : Je choisis les personnes que je fais rentrer dans ma vie. J’ai des copines que je vois moins souvent car elles sont dans une dynamique qui n’est plus du tout la même que la mienne, dans ces cycles négatifs et elles ne m’apportent plus de valeur, ne me tirent pas vers le haut et j’ai l’impression de perdre mon temps.


Surtout, je pense que je connais ma valeur aujourd’hui, sans être prétentieuse. Je sais ce que je vaux, ce que j’ai à donner et à offrir et si en face les gens ne sont pas convaincus, next ! Je ne veux pas de demi-mesure. Comme je suis toujours à fond avec les gens, je veux des gens qui soient complètement heureux d’être avec moi aussi.


Quel est le plus apprentissage que tu aies fait pour devenir cette Sarah, parfaitement alignée avec elle-même ?


Sarah : Il n’y a aucun danger à changer. Dans mon boulot, je fais de la conduite du changement et je vois souvent des gens qui flippent du changement comme si c’était une réelle menace et que leur vie en dépendait. L’humain a tellement peur de sortir de sa zone de confort que limite ça en devient dangereux. Et le plus grand apprentissage c’est de me dire « En fait, t’en es pas morte ! Ça ne sera jamais dangereux physiquement pour toi, tu ne vas pas mourir parce que tu vas essayer de progresser et de sortir de ta zone de confort. » Et au pire, comme dirait ma mère, on meurt et on ne meurt qu’une fois. Une fois que tu prends conscience de ça, t’as l’impression d’être invincible. Tu te dis « vas-y je le fais ! Au pire quoi ? » !


Quel conseil donnerais-tu à une femme qui veut devenir la meilleure version d’elle-même ?

Sarah : Je lui conseillerais de faire les choses par petits bouts et de commencer par celles qui sont les plus accessibles, moins douloureuses, moins complexes. Plus on acquière de la confiance, plus on s’attaque à plus gros. Se demander « qu’est-ce que je veux faire aujourd’hui, qu’est-ce qui me rendrait vraiment heureuse, qu’est-ce qui me ferait vraiment plaisir ? ». Il faut aussi penser à soi et à se faire plaisir plutôt que de faire plaisir aux autres. Ne pas se mettre la pression et être indulgente avec soi-même. Etre la meilleure version de soi-même prend du temps.


Quelles ressources tu pourrais lui conseiller ?


Sarah : Lire des livres de gens qui ont réussi et sont devenus la meilleure version d’eux-mêmes car ils savent comment faire et ça te donne une idée de leur cheminement. J’ai aussi adoré Soufi mon amour d’Elif SHAFAK, et le Miracle Morning d’Hal ELROD.


J’écoute également des podcasts : Entrappreneur, Change ma vie, Etre soi.


Il faut faire ce qui te donne envie et pas appliquer les conseils de quelqu’un d’autre, ni suivre une méthode précise avec un chemin précis. Ce n’est pas parce que ça marche pour les autres que ça marche pour toi. Donc suis ce qui te parle et te fais envie. Teste, challenge-toi et n’arrête jamais d’apprendre !

domingo, 1 de septiembre de 2024

El amor da impulso y fecundidad a la vida y al camino de fe



Domingo 22 (B) del tiempo ordinario

Hoy, la Palabra del Señor nos ayuda a discernir que por encima de las costumbres humanas están los Mandamientos de Dios. De hecho, con el paso del tiempo, es fácil que distorsionemos los consejos evangélicos y, dándonos o no cuenta, substituimos los Mandamientos o bien los ahogamos con una exagerada meticulosidad: «Al volver de la plaza, si no se bañan, no comen; y hay otras muchas cosas que observan por tradición, como la purificación de copas, jarros y bandejas...» (Mc 7,4). Es por esto que la gente sencilla, con un sentido común popular, no hicieron caso a los doctores de la Ley ni a los fariseos, que sobreponían especulaciones humanas a la Palabra de Dios. Jesús aplica la denuncia profética de Isaías contra los religiosamente hipócritas: «Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, según está escrito: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí» (Mc 7,6).


Juan Pablo II, al pedir perdón en nombre de la Iglesia por todas las cosas negativas que sus hijos habían hecho a lo largo de la historia, lo manifestó en el sentido de que «nos habíamos separado del Evangelio».


«Nada hay fuera del hombre que, entrando en él, pueda contaminarle; sino lo que sale del hombre, eso es lo que contamina al hombre» (Mc 7,15), nos dice Jesús. Sólo lo que sale del corazón del hombre, desde la interioridad consciente de la persona humana, nos puede hacer malos. Esta malicia es la que daña a toda la Humanidad y a uno mismo. La religiosidad no consiste precisamente en lavarse las manos (¡recordemos a Pilatos que entrega a Jesucristo a la muerte!), sino mantener puro el corazón.


Dicho de una manera positiva, es lo que santa Teresa del Niño Jesús nos dice en sus Manuscritos biográficos: «Cuando contemplaba el cuerpo místico de Cristo (...) comprendí que la Iglesia tiene un corazón (...) encendido de amor». De un corazón que ama surgen las obras bien hechas que ayudan en concreto a quien lo necesita «Porque tuve hambre, y me disteis de comer...» (Mt 25,35).


Pensamientos para el Evangelio de hoy

«Inútilmente se lavan las manos y se purifican exteriormente mientras no lo hagan en la fuente del Salvador» (San Beda el Venerable)


«El amor da impulso y fecundidad a la vida y al camino de fe: sin amor, tanto la vida como la fe permanecen estériles» (Francisco)


«Las pasiones son componentes naturales del psiquismo humano, constituyen el lugar de paso y aseguran el vínculo entre la vida sensible y la vida del espíritu. Nuestro Señor señala al corazón del hombre como la fuente de donde brota el movimiento de las pasiones (cf. Mc 7,21)» (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 1.764)