domingo, 18 de febrero de 2024

El demonio: «Es mentiroso y padre de la mentira» (Jn 8,44).



Domingo 1 (B) de Cuaresma

Hoy, la Iglesia celebra la liturgia del Primer Domingo de Cuaresma. El Evangelio presenta a Jesús preparándose para la vida pública. Va al desierto donde pasa cuarenta días haciendo oración y penitencia. Allá es tentado por Satanás.

Nosotros nos hemos de preparar para la Pascua. Satanás es nuestro gran enemigo. Hay personas que no creen en él, dicen que es un producto de nuestra fantasía, o que es el mal en abstracto, diluido en las personas y en el mundo. ¡No!

La Sagrada Escritura habla de él muchas veces como de un ser espiritual y concreto. Es un ángel caído. Jesús lo define diciendo: «Es mentiroso y padre de la mentira» (Jn 8,44). San Pedro lo compara con un león rugiente: «Vuestro adversario, el Diablo, ronda como león rugiente buscando a quién devorar. Resistidle firmes en la fe» (1Pe 5,8). Y San Pablo VI enseña: «Es el enemigo número uno, es el tentador por excelencia. Sabemos también que este ser oscuro y perturbador existe de verdad y que con alevosa astucia actúa todavía».

¿Cómo? Mintiendo, engañando. Donde hay mentira o engaño, allí hay acción diabólica. «La más grande victoria del Demonio es hacer creer que no existe» (Baudelaire). Y, ¿Cómo miente? Nos presenta acciones perversas como si fuesen buenas; nos estimula a hacer obras malas; y, en tercer lugar, nos sugiere razones para justificar los pecados. Después de engañarnos, nos llena de inquietud y de tristeza. ¿No tienes experiencia de eso?

¿Nuestra actitud ante la tentación? Antes: vigilar, rezar y evitar las ocasiones. Durante: resistencia directa o indirecta. Después: si has vencido, dar gracias a Dios. Si no has vencido, pedir perdón y adquirir experiencia. ¿Cuál ha sido tu actitud hasta ahora?

La Virgen María aplastó la cabeza de la serpiente infernal. Que Ella nos dé fortaleza para superar las tentaciones de cada día.


Pensamientos para el Evangelio de hoy

«Nuestra vida en medio de esta peregrinación no puede estar sin tentaciones, ya que nuestro progreso se realiza precisamente a través de la tentación, y nadie se conoce a sí mismo si no es tentado, ni puede ser coronado si no ha vencido, ni vencer si no ha combatido, ni combatir si carece de enemigo y de tentaciones» (San Agustín)


«La tentación, ¿de dónde viene? ¿Cómo actúa dentro de nosotros? El Apóstol nos dice que no viene de Dios, sino de nuestras pasiones, de nuestras debilidades interiores, de las heridas que ha dejado en nosotros el pecado original. ¡Y curioso!, la tentación tiene tres características: crece, contagia y se justifica» (Francisco)


«Los Evangelios hablan de un tiempo de soledad de Jesús en el desierto inmediatamente después de su bautismo por Juan: ‘Impulsado por el Espíritu’ al desierto, Jesús permanece allí sin comer durante cuarenta días; vive entre los animales y los ángeles le servían (cf. Mc 1,12-13). Al final de este tiempo, Satanás le tienta tres veces tratando de poner a prueba su actitud filial hacia Dios. Jesús rechaza estos ataques que recapitulan las tentaciones de Adán en el Paraíso y las de Israel en el desierto» (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 538)

sábado, 17 de febrero de 2024

Oraciones de Alabanza al Señor




ORACIÓN DE ALABANZA AL SEÑOR


“De Ti, Señor, nuestra vida nació

Que mi boca cante tu alabanza

Tú eres mi apoyo y refugio, Señor

Que mi boca cante tu alabanza

En Ti se alegra y canta mi ser

Que mi boca cante tu alabanza

Mi confianza está en tu bondad

Que mi boca cante tu alabanza

Te alabamos hoy, por tu poder

Te alabamos por tu bondad

Gloria a Ti, Señor, Tú, vencedor

Que me inunde tu gran amor

Que mi boca cante tu alabanza.” Amén



Oración para alabar y dar gracias a Dios

“Espíritu divino, ven a mi alma. Poséela y elévala en alabanza al Padre. Ora en mí y alábalo en mí.

Dios mío, creador mío, redentor mío, te alabo, te bendigo, te doy gracias. Solo tú eres Santo, solo tú eres digno de toda alabanza. Te doy gracias por mi vida, por mis alegrías, por mis tristezas. Todo te lo debo a ti, y todo es para ti. Te alabo con mis manos, con mi voz y con mi vida. Solo a ti quiero adorarte, bendecirte, alabarte.

Que mi vida sea una alabanza agradable en tu presencia. Que el perfume de mi alabanza llene tu Iglesia y la embellezca.

Esto es lo más grande que te puedo dar. Acéptalo Señor

Amén.”


Te Deum

“A ti, oh Dios, te alabamos,

a ti, Señor, te reconocemos.

A ti, eterno Padre,

te venera toda la creación.

Los ángeles todos, los cielos

y todas las potestades te honran.

Los querubines y serafines

te cantan sin cesar:

Santo, Santo, Santo es el Señor,

Dios de los ejércitos.

Los cielos y la tierra

están llenos de la majestad de tu gloria.

A ti te ensalza el glorioso coro de los apóstoles,

la multitud admirable de los profetas,

el blanco ejército de los mártires.

A ti la Iglesia santa,

extendida por toda la tierra, te aclama:

Padre de inmensa majestad,

Hijo único y verdadero, digno de adoración,

Espíritu Santo, defensor,

Tú eres el Rey de la gloria, Cristo.

Tú eres el Hijo único del Padre.

Tú, para liberar al hombre,

aceptaste la condición humana sin desdeñar el seno de la Virgen.

Tú, rotas las cadenas de la muerte,

abriste a los creyentes el Reino de los Cielos.

Tú sentado a la derecha de Dios

en la gloria del Padre.

Creemos que un día has de venir como juez.

Te rogamos, pues, que vengas en ayuda de tus siervos,

a quienes redimiste con tu preciosa sangre.

Haz que en la gloria eterna

nos asociemos a tus santos.

Salva a tu pueblo, Señor,

y bendice tu heredad.

Sé su pastor

y ensálzalo eternamente.

Día tras día te bendecimos

y alabamos tu nombre para siempre,

por eternidad de eternidades.

Dígnate, Señor, en este día

guardarnos del pecado.

Ten piedad de nosotros, Señor,

ten piedad de nosotros.

Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,

como lo esperamos de ti.

En ti, Señor, confié,

no me veré defraudado para siempre.”


Salmo 150: ¡Aleluya, alaben a Dios!

“Alaben a Dios en su Santuario,

alábenlo en su poderoso firmamento;

alábenlo por su inmensa grandeza.

Alábenlo con toques de trompeta,

alábenlo con el arpa y la cítara;

alábenlo con tambores y danzas,

alábenlo con laudes y flautas.

Alábenlo con platillos sonoros,

alábenlo con platillos vibrantes,

¡Que todos los seres vivientes

alaben al Señor!

¡Aleluya!”


miércoles, 14 de febrero de 2024

¿Qué es el Miércoles de Cenizas?



El carnaval precede al tiempo de Cuaresma. El origen del carnaval es, por tanto, religioso, aunque sea como antesala; popularmente se trata de un acontecimiento marcado por dar rienda suelta a la fiesta, los disfraces, la buena comida y bebida y una explosión de alegría en la calle. Aragón lo vive al máximo en muchos puntos de su territorio, y Zaragoza no se queda atrás. En la Isla de Tenerife el carnaval es una de las principales fiestas del año. El inicio de la fiesta comienza con el Jueves Lardero (este 8 de febrero) y llega oficialmente a su fin con el Entierro de la Sardina, previo al Miércoles de Ceniza y el comienzo del recogimiento cuaresmal.


Origen del Miércoles de Ceniza

El Miércoles de ceniza es el día en que se toma la ceniza, que es el primero de la Cuaresma y el cuadragésimo sexto anterior al Domingo de Resurrección. El Miércoles de Ceniza da inicio a una tradición que se remonta al año 325, y que en su día era la fase de preparación para los bautizos. Dura 40 días como recordatorio del periodo que, según las sagradas escrituras, pasó Jesucristo en ayuno cuando recorrió el desierto después de ser bautizado. En este miércoles tan especial, los cristianos se arrepienten de sus pecados: la cruz de ceniza que marca la frente de los fieles representa la mortalidad y la penitencia por ellos. Al aplicarla, el sacerdote repite “recuerda que eres polvo y en polvo te convertirás". La ceniza viene de las hojas de palma quemadas durante los oficios del Domingo de Ramos del año anterior.

San Valentín no es santo desde 1965, pero sí muy comercial



La festividad de san Valentín estuvo durante muchos años incluida en el santoral oficial de la Iglesia católica. Concretamente desde que el Papa Gelasio I instauró la fiesta para erradicar las lupercales hasta que, durante el Concilio Vaticano II, se eliminó del calendario litúrgico.

Durante el papado de Gelasio I, entre los años 492 y 496, comenzó a celebrarse la festividad como símbolo del amor y sobre todo para eliminar la violencia de las lupercales: una fiesta pagana en la que se azotaban a las mujeres con pieles desolladas de perros y cabras para ayudar a su fertilidad. La estrategia funcionó y, con el paso de los años, las lupercales terminaron por desaparecer. Durante 1.000 años se celebró la vida del santo que casaba a los soldados desobedeciendo la prohibición del emperador romano Claudio II. Pero en 1965, con Pablo VI como sumo pontífice y durante el Concilio Vaticano II, eliminó a San Valentín del santoral en un intentó por dejar atrás aquellos santos cuya historia se apoyaba más en la leyenda que en la realidad.

A pesar de que san Valentín no figura en el calendario litúrgico es una fiesta que se celebra por todo el mundo, aunque con el tiempo ha perdido su sentido religioso y ha pasado a ser una fiesta más comercial. La Iglesia ortodoxa, la luterana y la anglicana también celebran san Valentín. En España, su celebración popular comenzó a mediados del siglo XX y se dice que fue introducida por los grandes almacenes Galerías Preciados.

En 2014, el Papa Francisco quiso celebrar por primera vez desde hacía años en el Vaticano la festividad de san Valentín con un curioso evento. Para ello, reunió a más de 20.000 parejas de novios procedentes de hasta 28 países del mundo. Aunque en un primer momento estaban previstos solamente 3.000 novios, la masiva inscripción terminó por desbordar los pronósticos del Vaticano.

El evento pasó de celebrarse en el aula Pablo VI – precisamente el Papa bajo el cual se eliminó la festividad del santoral– a la Plaza de San Pedro por petición expresa de Francisco I. Durante el evento, los novios congregados contaron sus historias y cantaron mientras esperaban al Sumo Pontífice. Cuando llegó, conversó con tres de las parejas reunidas sobre los temas fundamentales de la pastoral matrimonial. A su vez, el Papa recitó una oración escrita especialmente para la ocasión y bendijo a las parejas de cara a su futuro matrimonio.


¿San Valentín o Fiestas Lupercales de la Antigua Roma?

 


El día de San Valentín parece colocado en el calendario de manera estratégica, de manera de que nadie tenga excusa para dejar de comprar tras la Navidad, el día de Reyes y antes de los Carnavales y de Semana Santa. El 14 de febrero, también conocido como el Día de los Enamorados, es una jornada en la que millones de parejas de todo el mundo se regalan flores y se escriben frases jurándose amor eterno. Sin embargo, su origen no está muy claro.

A pesar de que es difícil conocer exactamente el origen de esta celebración –y de quién es realmente San Valentín y por qué es el patrón de los enamorados–, la historia se remonta a muchos siglos atrás, a unos tiempos ahora envueltos en la bruma del misterio. Algunos historiadores sitúan el origen de la fiesta de San Valentín en la antigua Roma, en la celebración de las lupercales, también llamadas lupercalia.

Estas se celebraban ante diem XV Kalendas Martias, lo que equivalía al 15 de febrero. Supuestamente la palabra deriva de lupus (lobo) un animal que representaba al dios Fauno, que tomó el sobrenombre de Luperco, y de hircus, por el macho cabrío, un animal impuro. Los acólitos se reunían en una cueva sagrada y, siguiendo la tradición, el sacerdote sacrificaba una cabra y, a continuación, los niños salían a la calle para azotar a las mujeres con la piel de los animales para incentivar su fertilidad.

Otra teoría remonta el origen de San Valentín a una fiesta romana llamada Juno Februata, en la cual era costumbre que los jóvenes varones escogieran el nombre de su pareja durante esos días extrayendo de una caja un papel con el nombre de la muchacha en cuestión. Estas uniones sexuales temporales a veces acababan en matrimonios duraderos.


VALENTÍN, UN SACERDOTE CONTRA EL PODER

Pero el origen de la historia del personaje de Valentín se sitúa en la Roma del siglo III, cuando el cristianismo comenzaba a extenderse. En esos momentos gobernaba el emperador Claudio II el Gótico, que promulgó una ley por la cual prohibía casarse a los jóvenes para que pudieran alistarse en el ejército.

Al no estar de acuerdo con dicha ley, un joven sacerdote llamado Valentín decidió desafiar la prohibición del emperador y empezó a celebrar matrimonios en secreto entre jóvenes enamorados, además de lograr que muchos se convirtieran al cristianismo y asistir a los presos antes de ser torturados y ejecutados.

Tras ser descubierto, Valentín fue arrestado y confinado en una mazmorra, donde el oficial encargado de su custodia le retó a devolverle la vista a su hija Julia que había nacido ciega. El joven sacerdote aceptó el reto y en nombre de Dios devolvió la vista a la joven, con lo cual logró que el oficial y toda su familia se convirtieran al cristianismo. A pesar del milagro, Valentín siguió preso, y el 14 de febrero del año 269 fue lapidado y decapitado.

La leyenda cuenta que Valentín, enamorado de Julia, envió una nota de despedida a la muchacha en la que firmaba: "De tu Valentín", de ahí la expresión anglosajona con la que se firman las cartas de amor: "From your Valentine". Julia, agradecida, plantó un almendro que dio hermosas flores rosadas junto a la tumba de su amado, de ahí el simbolismo de este árbol para expresar el amor y la amistad duraderos.

Siglos después Valentín fue elevado a los altares, y en el año 494 el papa Gelasio I declaró el 14 de febrero, el día de su martirio, como el día de San Valentín. Enterrado a las afueras de Roma, en la vía Flaminia –un lugar que sería más tarde conocido como Puerta de San Valentín–, su tumba se convirtió en lugar de peregrinaje durante la Edad Media.


EL "TRIUNFO" DEL AMOR

Pero existen otras historias sobre el día de los enamorados. Una de ellas atribuye su origen al poeta del siglo XIV Geoffrey Chaucer. En su obra The Parlament of Foules (El Parlamento de las aves), el autor incluye una serie de versos que dicen lo siguiente: "Porque es el día de San Valentín, cuando cada pájaro viene a escoger a su pareja".

Ya en 1969, bajo el pontificado de Pablo VI y tras el Concilio Vaticano II, san Valentín fue eliminado del calendario católico ante las dudas que existían sobre el origen pagano de su historia.

Desde entonces, la Iglesia dedica el 14 de febrero a la advocación de los santos Cirilo y Metodio. Así, el 14 de febrero pasó a ser una fecha con santo, pero sin celebración, hasta que el consumismo del siglo XX lo eligió como el día ideal para incrementar las compras.

En 1948, el periodista César González-Ruano, escribió un artículo en el que proponía la idea de importar la celebración de San Valentín desde el mundo anglosajón a nuestro país y, como no podía ser de otra manera, la primera persona que apoyó esta iniciativa fue Pepín Fernández, dueño de las ya míticas Galerías Preciados. La iniciativa tuvo tanto éxito que, actualmente, cada vez son más los lugares que se unen a esta famosa celebración.

El empresario promovió la necesidad de hacer regalos a los seres más queridos. A principios del mes de febrero de ese mismo año, la prensa nacional ya publicaba anuncios en los que los grandes almacenes alentaban a la gente a celebrar el día de San Valentín.

Por lo que parece, no se puede luchar contra el amor (y menos aún contra las ganas de consumir). Al final, la leyenda unida al consumismo ha vencido al silencio con el que la Iglesia quiso postergar a San Valentín. Y al final, el imaginario y la tradición populares han unido sus fuerzas para convertir la celebración oficiosa de San Valentín el día de los Enamorados. 

domingo, 11 de febrero de 2024

Nuestra vida se parece a la del leproso



Domingo 6 (B) del tiempo ordinario


Hoy, el Evangelio nos invita a contemplar la fe de este leproso. Sabemos que, en tiempos de Jesús, los leprosos estaban marginados socialmente y considerados impuros. La curación del leproso es, anticipadamente, una visión de la salvación propuesta por Jesús a todos, y una llamada a abrirle nuestro corazón para que Él lo transforme.


La sucesión de los hechos es clara. Primero, el leproso pide la curación y profesa su fe: «Si quieres, puedes limpiarme» (Mc 1,40). En segundo lugar, Jesús -que literalmente se rinde ante nuestra fe- lo cura («Quiero, queda limpio»), y le pide seguir lo que la ley prescribe, a la vez que le pide silencio. Pero, finalmente, el leproso se siente impulsado a «pregonar con entusiasmo y a divulgar la noticia» (Mc 1,45). En cierta manera desobedece a la última indicación de Jesús, pero el encuentro con el Salvador le provoca un sentimiento que la boca no puede callar.


Nuestra vida se parece a la del leproso. A veces vivimos, por el pecado, separados de Dios y de la comunidad. Pero este Evangelio nos anima ofreciéndonos un modelo: profesar nuestra fe íntegra en Jesús, abrirle totalmente nuestro corazón, y una vez curados por el Espíritu, ir a todas partes a proclamar que nos hemos encontrado con el Señor. Éste es el efecto del sacramento de la Reconciliación, el sacramento de la alegría.


Como bien afirma san Anselmo: «El alma debe olvidarse de ella misma y permanecer totalmente en Jesucristo, que ha muerto para hacernos morir al pecado, y ha resucitado para hacernos resucitar para las obras de justicia». Jesús quiere que recorramos el camino con Él, quiere curarnos. ¿Cómo respondemos? Hemos de ir a encontrarlo con la humildad del leproso y dejar que Él nos ayude a rechazar el pecado para vivir su Justicia.


Pensamientos para el Evangelio de hoy

«El amor de Cristo nos estimula y apremia a correr y volar con las alas del santo celo. Y, si uno no tiene celo, es señal cierta que tiene apagado en su corazón el fuego del amor, la caridad» (San Antonio Mª Claret)


«Jesús en su pasión llegó a ser como un ‘leproso’, hecho impuro por nuestros pecados, para obtenernos el perdón y la salvación» (Benedicto XVI)


«Jesús se aparta con frecuencia a la soledad en la montaña, con preferencia por la noche, para orar. Lleva a los hombres en su oración, ya que también asume la humanidad en la Encarnación, y los ofrece al Padre, ofreciéndose a sí mismo (…)» (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 2.602)


La Liturgia y la Catequesis: Unidas sin confundirse



La liturgia y la catequesis deben estar unidas sin confundirse

La liturgia y la catequesis deben estar unidas sin confundirse y distinguirse sin separarse porque se pertenecen mutuamente en el mismo acto de creer (Cfr. Directorio para la catequesis, N.º 95). La liturgia es una de las fuentes esenciales de la catequesis de la Iglesia, le ofrece contenidos, lenguajes, gestos y palabras de fe. La tradición de la Iglesia siempre ha mantenido el carácter celebrativo y unitivo de estas dos realidades, aunque cada una tiene sus propias características y especificidades. No se puede afirmar que una sea primero que la otra pero sí que cada una corresponde a la vida cristiana y eclesial, y que ambas están dirigidas a vivir la experiencia del amor de Dios. Podemos recordar las palabras del Papa Francisco el pasado 8 de febrero (2024) cuando dirigiéndose a los miembros de la Asamblea Plenaria del Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, decía: "Sin reforma litúrgica no hay reforma de la Iglesia"... "Una Iglesia que no hace comprensible la liturgia, está enferma".


Diferencia entre la catequesis para preparar sacramentos y la celebración de la catequesis

Si vaciamos a la catequesis de su carácter celebrativo estamos convirtiéndola en una acción superflua y en una simple transmisión de conocimientos sin tomar en cuenta la experiencia de la fe. La fe entendida como el nexo de confianza entre la comunidad que cree y Dios que da el don para creer, es el núcleo de la catequesis, y la fe sólo se vive si se celebra en comunidad, en la Iglesia (Cfr. Directorio para la catequesis, N.º 96). El DC afirma que la liturgia es el lugar privilegiado de la catequesis del Pueblo de Dios, haciendo referencia al Catecismo de la Iglesia Católica numeral 1074. Y la liturgia en su propia naturaleza mistérica es celebración. No se puede pensar la catequesis solo como preparación para los sacramentos, sino que debe entenderse en relación con la experiencia litúrgica de la Iglesia, que desde las primeras comunidades ha existido y se ha mantenido hasta hoy. La catequesis se alimenta de los mismos sacramentos a los que se debe, en especial de la Eucaristía, que es fuente y fin de la vida cristiana y sólo es posible dentro de la liturgia.


La catequesis mistagógica

La diferencia entre una catequesis para preparar un sacramento de una celebración de la catequesis mistagógica es que la primera se reduce a transmitir un conocimiento y la segunda tiene su acento en el carácter experiencial, como lo atestigua la enseñanza de los santos padres, sin descuidar la inteligencia de la fe (Cfr. Directorio para la catequesis, N.º 97). La celebración de la catequesis mistagógica debe tener su fin en el encuentro vivo y persuasivo con Cristo, anunciado por auténticos testigos que introduce en los misterios. Este encuentro tiene su fuente y su culminación en la celebración de la eucaristía y se profundiza en la catequesis.

Las características de la celebración de la catequesis mistagógica son: Interpreta los ritos a partir de la experiencia pascual de Jesús, sensibiliza a los fieles con los signos y símbolos presentes en el rito a la luz de la Palabra de Dios, coloca los ritos en relación al conjunto de la vida cristiana en actitud misionera, inserta a la vida cristiana a los catecúmenos incluso antes de la recepción de los sacramentos, alimentándolos con la liturgia dominical y en las fiestas del año litúrgico, preparándolos para una catequesis orgánica y estructurada (Cfr. Directorio para la catequesis, N.º 98). 


La liturgia y la catequesis ¿Qué aportan a la comprensión de la Palabra de Dios?

La liturgia y la catequesis entran en un espacio mistagógico que permiten tener una comprensión de la Palabra de Dios a través de la experiencia de vida que desarrolla cada bautizado. De esta manera se puede afirmar que la liturgia y la catequesis aportan a la comprensión de la Palabra de Dios el carácter mistagógico que puede evidenciarse en la misma comunidad creyente (Cfr. Directorio para la catequesis, N.º 96). 

En la experiencia mistagógica se evidencia tres momentos que aportan a la comprensión de la Palabra de Dios (Cfr. Directorio para la catequesis, N.º 98):

Primer momento: La interpretación de los eventos salvíficos a través de la tradición de la Iglesia por medio de la catequesis y la liturgia, ha dado mayor comprensión de los misterios de la vida de Jesús y en particular a su misterio pascual, en relación con todo el recorrido del Antiguo Testamento.

Segundo momento: La introducción de la liturgia y la catequesis mistagógica en la vida de la Iglesia permite que los bautizados despierten y se eduquen en la sensibilidad de los gestos y signos que unen al sentido que tiene la Palabra de Dios, este acto se conoce como rito.

Tercer momento: La presencia de la liturgia y la catequesis en la vida celebrativa de la Iglesia, hacen evidente la responsabilidad que tiene el cristiano ante la Palabra de Dios, en su tarea misionera y salvífica, como parte de la dinámica sacramental y eclesial.

sábado, 10 de febrero de 2024

Asociación de Logoterapia y Estimulación Cognitiva (ALEC) ¿Qué es?



¿Qué es ALEC?

ALEC (Asociación de Logoterapia y Estimulación Cognitiva), es una Asociación que depende del Instituto Venezolano de Logoterapia y Análisis Existencial, sin ánimo de lucro que se fundó el 4 de diciembre bajo el apoyo de la Asociación de Vecinos Azorín, en sus instalaciones. La asociación se formó con el objeto de apoyar, informar y ayudar tanto a las personas con enfermedad de Alzheimer u otras demencias, como a sus familiares y cuidadores, presentes en la comunidad de Santa Cruz de Tenerife.

Desde su fundación,  lucha día a día por desarrollar y lograr recursos encaminados a aliviar la sobrecarga del cuidador principal, figura encargada de asegurar todas las necesidades emocionales, afectivas, sociales, económicas, etc., que las personas diagnosticadas con enfermedad de Alzheimer u otras demencias, necesitan. Dichas necesidades se encuadran en el entorno familiar, lugar donde se desarrollan y conviven, en su mayoría.

Las principales tareas de la asociación es la gerontogimnasia y la estimulación cognitiva en marco de la Logoterapia.


MISIÓN


Prestar atención de calidad a la persona mayor, especialmente al paciente de Alzheimer y su familia para mejorar sus condiciones de vida y concienciar a la sociedad.


VISIÓN


Ser referentes en calidad de servicio y dar cobertura a la comunidad de Santa Cruz de Tenerife.


VALORES


Respeto, dignidad y cariño a la persona mayor, atención al paciente de Alzheimer y su familia. Transparencia en la gestión de los recursos.

Apoyar, informar y ayudar a familiares y cuidadores de enfermos de Alzheimer a través de los beneficios de la Logoterapia.


Asociación de Logoterapia y Estimulación Cognitiva 

(ALEC)


C/ Azorín, nº 21

38007 - Santa Cruz de Tenerife - España

Teléfonos: 822054198/ 604074439

Email: alec.tenerife2023@gmail.com


Todos los Lunes

de 5:00 pm a 6:00 pm


lunes, 5 de febrero de 2024

El catequista es un experto en el arte de acompañar

 



El acompañamiento:

El Directorio General de la Catequesis en su numeral 113 nos ayuda a profundizar sobre los aspectos que el ministerio de catequista debe tener del desarrollo de sus carismas. El DC nos recuerda que el catequista en su proceso de acompañamiento para el crecimiento de la fe, es colaborador del Magisterio y servidor del Espíritu Santo. 


Desde su naturaleza carismática el catequista es:

- Testigo de la fe y custodio de la memoria de Dios.

- Maestro y Mistagogo.

- Acompañante y educador.

- Experto en el "arte del acompañamiento".


El catequista desde el arte del acompañamiento debe pretender los siguientes aspectos en su perfil como agente pastoral:

- Competencias educativas.

- Sabe escuchar y guiar en el dinamismo de la maduración humana.

- Se hace compañero de viaje con paciencia y sentido de la gradualidad. 

- Dócil a la acción del Espíritu Santo.

- En un proceso de formación. 

- Ayuda a sus hermanos a madurar en la vida cristiana y a caminar hacia Dios.

- Es experto en humanidad.

- Conoce los gozos y esperanzas del hombre.

- Conoce las tristezas y angustias del hombre.

- Sabe como relacionar los gozos, las esperanzas, las tristezas y las angustias del hombre con el Evangelio de Jesús (Cfr. GS n. 1).


Desde mi experiencia catequética en la comunidad eclesial, el aspecto más prioritario de mi realidad local es el de relacionar los gozos y las tristezas del hombre con el Evangelio de Jesús. Pienso de esta manera debido a que son muchas las personas que no toman la decisión de participar en la catequesis, porque no sienten que las personas comprometidas dentro de la dinámica eclesial, en la comunidad, comprenden o empatizan con sus realidades más profundas. Es notorio que vivimos un problema agudo de comunicación, entre los intereses de las personas, que son ajenas a la vida de fe, y los fieles bautizados comprometidos. Una solución es crecer en la coherencia de vida, es decir, vivir según lo que predicamos y exigimos a los neófitos. En una palabra vivir el Evangelio de Jesús y no otro.


Los procesos que se pueden realizar en mi realidad local para potenciar el arte del acompañamiento del catequista, es promover un ciclo de formación permanente que sea interdisciplinar que se vea apoyado no sólo por la teología sino por ciencias como la psicología, la sociología, la pedagogía y las nuevas tecnologías. Propongo una formación catequética que sea cristocéntrica, en cuánto presente a Jesús y no ideologías. Propongo una formación catequética que tenga a la mano una profundidad cristológica, pastoral y eclesiológica. Propongo una formación que tenga raíces en las propuestas del Concilio Vaticano II y que tenga una interpretación desde la realidad histórica de España. Es necesario para crear un clima de acompañamiento que la fe católica no sea asociada a ningún sector político ni a un reduccionismo meramente histórico del país.


Los elementos que me resultan más inspiradores en la formación para el acompañamiento en la catequesis son aquellos que direccionan la mirada a la humanidad. Comprender la catequesis desde la mirada al hombre, y desde las necesidades humanas no es otra cosa que visualizar el rostro de Jesús. Sin duda, es el paso esencial del ministerio catequético. Me resulta inspirador que el arte de acompañar se centre en la maduración humana, en el recorrido que todo ser humano tiene desde su nacimiento hasta su muerte. Un proceso que va más allá de los detalles biológicos, ya que integra su psicología y su capacidad de trascendencia. 

La inspiración que denota todo catequista es su capacidad de escucha y guía del ser humano, durante todas las etapas de su crecimiento. Convirtiéndose se esta forma en faros que irradian la luz de la fa, la luz de la salvación.


domingo, 4 de febrero de 2024

Jesús sana a la suegra de Pedro




Domingo 5 (B) del tiempo ordinario


Hoy, contemplamos a Jesús en Cafarnaúm, el centro de su ministerio, y más en concreto en casa de Simón Pedro: «Cuando salió de la sinagoga se fue (...) a casa de Simón y Andrés» (Mc 1,29). Allí encuentra a su familia, la de aquellos que escuchan la Palabra y la cumplen (cf. Lc 8,21). La suegra de Pedro está enferma en cama y Él, con un gesto que va más allá de la anécdota, le da la mano, la levanta de su postración y la devuelve al servicio.

Se acerca a los pobres-sufrientes que le llevan y los cura solamente alargando la mano; sólo con un breve contacto con Él, que es fuente de vida, quedan liberados-salvados.

Todos buscan a Cristo, algunos de una manera expresa y esforzada, otros quizá sin ser conscientes de ello, ya que «nuestro corazón está inquieto y no encuentra descanso hasta reposar en Él» (San Agustín).

Pero, así como nosotros le buscamos porque necesitamos que nos libere del mal y del Maligno, Él se nos acerca para hacer posible aquello que nunca podríamos conseguir nosotros solos. Él se ha hecho débil para ganarnos a nosotros débiles, «se ha hecho todo para todos para ganar al menos algunos» (1Cor 9,22).

Hay una mano alargada hacia nosotros que yacemos agobiados por tantos males; basta con abrir la nuestra y nos encontraremos en pie y renovados para el servicio. Podemos “abrir” la mano mediante la oración, tomando ejemplo del Señor: «De madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, se levantó, salió y fue a un lugar solitario y allí se puso a hacer oración» (Mc 1,35).

Además, la Eucaristía de cada domingo es el encuentro con el Señor que viene a levantarnos del pecado de la rutina y del desánimo para hacer de nosotros testigos vivos de un encuentro que nos renueva constantemente, y que nos hace libres de verdad con Jesucristo.


Pensamientos para el Evangelio de hoy

«Nuestro corazón está inquieto y no encuentra descanso hasta reposar en Él» (San Agustín)


«El cristianismo comienza con la encarnación del Verbo. Aquí no es sólo el hombre quien busca a Dios, sino que es Dios quien viene en Persona a hablar de sí al hombre. Dios busca al hombre movido por su corazón de Padre» (San Juan Pablo II)


«De múltiples maneras, en su historia, y hasta el día de hoy, los hombres han expresado a su búsqueda de Dios por medio de sus creencias y sus comportamientos religiosos (oraciones, sacrificios, cultos, meditaciones, etc.). A pesar de las ambigüedades que pueden entrañar, estas formas de expresión son tan universales que se puede llamar al hombre un ser religioso» (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 28)