sábado, 15 de agosto de 2026

El Templo de Jerusalén antes de la reforma de Josías

 


El Templo de Jerusalén antes de la reforma de Josías


Uno de los aspectos más interesantes —y también más frecuentemente simplificados— de la historia del Templo de Jerusalén es que el culto que posteriormente identificamos como el culto oficial del judaísmo no parece haber existido desde el comienzo en una forma completamente uniforme.

La Biblia conserva el recuerdo de una etapa en la que el templo de Jerusalén convivió con prácticas, objetos y símbolos religiosos procedentes del ambiente cananeo y del antiguo Oriente Próximo.

Esto resulta fundamental para comprender la reforma del rey Josías, emprendida aproximadamente hacia finales del siglo VII a. C., especialmente a partir de 2 Reyes 22–23.

La reforma de Josías no consistió simplemente en una renovación litúrgica. Fue un intento de purificación y centralización religiosa, dirigido contra la pluralidad de cultos que había penetrado en Jerusalén y contra los santuarios locales de Judá.


1. YHWH y las divinidades cananeas

El Israel antiguo surgió dentro del mundo religioso cananeo.

En ese contexto encontramos divinidades como:

El, dios supremo del panteón cananeo;

Baal, divinidad vinculada especialmente a la tormenta, la fertilidad y la fecundidad;

Aserá, importante figura femenina del ámbito religioso cananeo;

Astarté y otras divinidades regionales.

La religión israelita no se desarrolló en aislamiento respecto de este ambiente.

Precisamente por eso resulta tan significativa la progresiva afirmación de que Israel debía rendir culto exclusivamente a YHWH.

La reforma de Josías puede entenderse como uno de los momentos decisivos de esa transformación.


2. El reinado de Manasés: la crisis del templo

Uno de los testimonios más fuertes aparece durante el reinado de Manasés, rey de Judá, que según la cronología habitual reinó aproximadamente entre 687 y 642 a. C.

2 Reyes 21 presenta una descripción extraordinariamente negativa de sus reformas religiosas.

El texto afirma que Manasés:

"edificó altares a Baal e hizo una Aserá, como había hecho Ajab, rey de Israel, y adoró a todo el ejército de los cielos y les dio culto".

Pero la afirmación más sorprendente es que estos elementos fueron introducidos dentro del ámbito del templo de Jerusalén.

Según 2 Reyes 21,7:

"Puso la imagen de Aserá que había fabricado en la casa de la cual YHWH había dicho a David y a Salomón... pondré mi nombre para siempre".

El autor bíblico está presentando aquí una auténtica profanación del santuario.

La casa dedicada a YHWH se habría convertido en un espacio donde también se veneraban otras divinidades.


3. El culto a Aserá

Este es uno de los puntos más interesantes desde el punto de vista histórico.

Aserá fue una importante divinidad femenina del antiguo Levante.

En los textos de Ugarit aparece como Athirat, consorte de El y madre de numerosos dioses.

La cuestión se vuelve especialmente interesante porque la arqueología ha proporcionado evidencias de que, en determinados sectores del antiguo Israel y Judá, existió una asociación entre YHWH y Aserá.

Inscripciones encontradas en Kuntillet Ajrud, fechadas aproximadamente en los siglos IX-VIII a. C., contienen fórmulas que han sido interpretadas como referencias a:

"YHWH y su Aserá".

La interpretación exacta de esas inscripciones sigue siendo discutida. "Aserá" podría referirse a la diosa, pero también puede designar un símbolo u objeto cultual asociado a ella.

Esto es importante porque demuestra que la religión israelita antigua fue más compleja que la imagen de un monoteísmo perfectamente desarrollado desde el comienzo.

La Biblia misma conserva esa memoria.


4. ¿Había una imagen de Aserá dentro del templo?

Según 2 Reyes 21,7, Manasés colocó una Aserá dentro del templo.

Pero debemos precisar qué significa exactamente esa palabra.

El hebreo ʾăšērāh puede referirse a un símbolo, objeto cultual o representación relacionada con Aserá. En algunos contextos se traduce como "poste sagrado", "cipo", "árbol sagrado" o simplemente "Aserá".

Por tanto, sería demasiado categórico decir que disponemos de pruebas de que había una pequeña estatua de la diosa Aserá exactamente en el Santo de los Santos.

Lo que sí podemos afirmar con seguridad textual es que la tradición bíblica afirma que un objeto o representación denominada Aserá fue introducido en el recinto del templo.

2 Reyes 23 ofrece una descripción todavía más detallada de la reforma de Josías.

El rey ordena sacar del templo:

"todos los utensilios hechos para Baal, para Aserá y para todo el ejército de los cielos".

Y posteriormente:

"Sacó la Aserá de la casa de YHWH fuera de Jerusalén..."

La imagen o símbolo de Aserá fue llevado fuera de la ciudad y quemado.


5. Mujeres que tejían para Aserá

El relato de la reforma proporciona otro dato extraordinario.

2 Reyes 23,7 afirma:

"Derribó las casas de los prostitutos sagrados que estaban en la casa de YHWH, donde las mujeres tejían tiendas para Aserá."

Esta frase es fundamental.

El texto relaciona el templo con personas identificadas tradicionalmente como prostitutos sagrados y menciona además a mujeres que elaboraban tejidos destinados a Aserá.

Esto sugiere la existencia de actividades cultuales vinculadas con Aserá dentro del complejo religioso.

Pero aquí hay que introducir una cautela académica importante.


6. ¿Existía realmente la "prostitución sagrada"?

Durante mucho tiempo se interpretó qĕdēšîm y términos relacionados como "prostitutos sagrados" y qĕdēšôt como "prostitutas sagradas".

La idea sería que determinadas prácticas sexuales formaban parte de rituales de fertilidad.

Sin embargo, la investigación moderna ha cuestionado seriamente esta interpretación.

El término hebreo qādēš significa aproximadamente "consagrado" o "santo", y su utilización puede referirse a personas vinculadas de alguna manera con un ámbito cultual.

No existe consenso entre los especialistas para afirmar que en Israel existiera una institución sistemática de prostitución ritual comparable a la imagen popular que suele aparecer en libros de divulgación.

Por tanto, para enseñar esto a los alumnos yo utilizaría esta formulación:

La Biblia menciona a los qĕdēšîm, tradicionalmente traducidos como "prostitutos sagrados", asociados al templo; pero la interpretación de estas personas y la existencia de una verdadera prostitución ritual institucionalizada son objeto de debate entre los especialistas.

Esto es mucho más riguroso que afirmar simplemente:

"En el templo había prostitución sagrada".


7. El altar de Baal

La presencia de Baal es todavía más clara.

2 Reyes 21 afirma que Manasés:

"edificó un altar a Baal en la casa de YHWH".

Baal era una de las principales divinidades del mundo cananeo y estaba especialmente relacionado con la tormenta, la lluvia y la fertilidad.

Su importancia económica y religiosa resulta comprensible en sociedades agrícolas.

La lluvia significaba supervivencia.

La fertilidad de los campos significaba alimento.

Por ello, el culto de Baal estaba profundamente vinculado a la estabilidad de la vida agrícola.

La inclusión de un altar a Baal dentro del templo de YHWH constituye, desde la perspectiva del redactor bíblico, una violación radical de la identidad religiosa de Israel.

No se trata simplemente de introducir una costumbre extranjera.

Es introducir otro dios en la casa de YHWH.


8. El "ejército de los cielos"

La reforma de Josías no se limitó a Baal y Aserá.

2 Reyes 23 menciona también el culto al:

"ejército de los cielos".

La expresión probablemente hace referencia a los cuerpos celestes —sol, luna y estrellas— concebidos en determinados contextos religiosos como entidades divinas o poderes celestes.

2 Reyes 21 afirma que Manasés:

"adoró a todo el ejército de los cielos y les dio culto".

Y 2 Reyes 23 describe cómo Josías elimina:

los caballos dedicados al Sol;

los carros del Sol;

los altares situados sobre la terraza de Ajaz;

los altares levantados por Manasés.

La religión de Jerusalén, tal como aparece descrita en estos textos, había incorporado elementos astrales propios del ambiente religioso del antiguo Oriente.


9. El culto solar

2 Reyes 23,11 habla de caballos y carros dedicados al Sol.

Esto constituye un testimonio especialmente interesante porque las religiones del antiguo Oriente concedían gran importancia a los cuerpos celestes.

El Sol podía ser concebido como manifestación o representación de poder divino.

El hecho de que Josías destruya estos objetos indica que su reforma pretendía eliminar no solamente imágenes de divinidades extranjeras, sino también prácticas relacionadas con la religión astral.


10. La reforma de Josías

La reforma se produce durante el reinado de Josías, aproximadamente entre 640 y 609 a. C.

El acontecimiento desencadenante, según 2 Reyes 22, fue el descubrimiento de un "libro de la Ley" durante unas obras de reparación del templo.

El sumo sacerdote Jilquías/Hilquías encuentra el libro.

El rey escucha su contenido y comprende que Judá se ha apartado de la alianza.

Entonces comienza una enorme reforma.

Josías:

destruye los altares de Baal;

elimina las Aserás;

expulsa a los qĕdēšîm;

destruye los objetos relacionados con cultos astrales;

elimina altares construidos por reyes anteriores;

destruye los lugares altos;

profana determinados santuarios;

concentra el culto sacrificial en Jerusalén.

Esta última medida es fundamental.


11. De la pluralidad religiosa a la centralización

Antes de Josías existían numerosos lugares de culto.

El movimiento deuteronomista insiste en que el sacrificio legítimo debe realizarse en el lugar escogido por YHWH.

La reforma de Josías transforma Jerusalén en el centro cultual exclusivo de Judá.

Por eso la reforma posee simultáneamente tres dimensiones:

Teológica: solamente YHWH debe ser adorado.

Litúrgica: el culto debe realizarse conforme a la Ley.

Política: Jerusalén se convierte en el centro religioso único del reino.

Esta última dimensión es especialmente importante.

Centralizar el culto significa también centralizar el poder religioso.


12. La reforma no significa que Josías inventara el monoteísmo

Esta precisión es esencial.

No debemos enseñar:

"Hasta Josías los israelitas eran politeístas y Josías inventó el monoteísmo."

Eso sería históricamente demasiado simple.

La religión yahvista era mucho más antigua.

Lo que observamos es un proceso histórico de centralización y exclusividad del culto a YHWH.

Incluso la propia Biblia conserva fórmulas que sugieren etapas anteriores de pensamiento religioso en las que YHWH podía ser concebido dentro de un horizonte más amplio de seres divinos.

La afirmación plenamente desarrollada de que:

YHWH es el único Dios verdadero y no existen otros dioses reales

se consolida especialmente en la tradición profética y exílica, alcanzando expresiones extraordinariamente claras en Isaías 40–55.


13. La arqueología confirma una religión israelita más compleja

Aquí encontramos uno de los puntos más apasionantes para los alumnos.

La arqueología de Israel y Judá ha encontrado numerosos objetos de carácter religioso, entre ellos pequeñas figuras femeninas de terracota, conocidas habitualmente como figurillas de Judean Pillar Figurines.

Se han encontrado en diferentes lugares de Judá y Jerusalén.

Durante mucho tiempo se propuso que algunas representaban a Aserá.

Pero esta identificación no puede afirmarse como certeza absoluta.

Podían estar relacionadas con fertilidad, protección doméstica u otras funciones.

Lo importante es que muestran que la religiosidad popular de Judá era mucho más compleja que el ideal teológico expresado posteriormente por la Biblia.

Aquí podemos distinguir:

religión oficial

de

religiosidad popular.

No siempre fueron exactamente lo mismo.


14. Una cuestión fascinante: ¿adoraban realmente a YHWH y Aserá juntos?

Las evidencias de Kuntillet Ajrud y otras inscripciones han generado una de las grandes discusiones de la historia de la religión israelita.

Algunos investigadores han sostenido que determinados grupos israelitas pudieron concebir a Aserá como consorte de YHWH.

Otros consideran que "su Aserá" designaba un objeto cultual asociado con YHWH y no necesariamente una esposa divina.

No debemos convertir una hipótesis académica en una certeza.

Pero sí podemos extraer una conclusión mucho más segura:

la religión israelita antigua estuvo en contacto estrechísimo con la religión cananea y su evolución hacia el monoteísmo exclusivo fue un proceso histórico complejo.


15. ¿Qué destruyó exactamente Josías?

La lista de 2 Reyes 23 es impresionante.


Josías elimina:

Aserá: objeto o símbolo cultual asociado con Aserá.

Baal: altares y objetos relacionados con su culto.

Ejército de los cielos: elementos del culto astral.

Sol: caballos y carros asociados al culto solar.

Qĕdēšîm: personas tradicionalmente identificadas como prostitutas/os sagrados.

Altares secundarios: espacios cultuales situados en diferentes lugares.

Lugares altos (bāmôt): santuarios locales.

Objetos cultuales extranjeros: elementos vinculados a distintas prácticas religiosas.

La reforma convierte el templo de Jerusalén en un espacio teológicamente purificado según el ideal deuteronomista.


16. La paradoja histórica

Pero aquí aparece una paradoja extraordinaria.

Josías intenta purificar el templo y centralizar el culto.

Pocos decenios después:

Babilonia destruye Jerusalén y el templo.

La reforma no consigue impedir la catástrofe.

Desde el punto de vista teológico de los redactores bíblicos, esto se interpreta como consecuencia de una infidelidad mucho más profunda que la que podía corregirse mediante una reforma litúrgica.

El problema no era únicamente el altar de Baal.

Era la relación global entre Israel, la alianza, la justicia social y la fidelidad a YHWH.

Los profetas Jeremías, Isaías, Ezequiel y otros habían insistido repetidamente en que el templo no podía convertirse en una garantía mágica de seguridad.


17. El mensaje de Jeremías

Jeremías 7 es especialmente importante.

El profeta se coloca en la puerta del templo y proclama:

"No confiéis en palabras engañosas diciendo: '¡Templo de YHWH, templo de YHWH, templo de YHWH es éste!'"

La afirmación es revolucionaria.

Jeremías está diciendo:

tener un templo no garantiza tener a Dios.

El templo puede existir y, sin embargo, el pueblo puede estar espiritualmente corrompido.

Esta idea nos permite comprender por qué la destrucción del año 586 a. C. no significó necesariamente la destrucción de la fe israelita.

El profetismo había preparado teológicamente a Israel para la posibilidad de que:

Dios pudiera seguir siendo Dios incluso cuando su templo hubiera desaparecido.


18. La gran transición teológica

Podemos presentar a los alumnos esta evolución:

Religión del antiguo Levante:

muchas divinidades, santuarios, imágenes, cultos de fertilidad, divinidades astrales y lugares altos.



Yahvismo temprano:

YHWH ocupa progresivamente el centro de la identidad de Israel, pero convive con prácticas religiosas diversas.



Reforma de Josías:

eliminación de cultos rivales y centralización del sacrificio en Jerusalén.



Exilio babilónico:

destrucción del templo y crisis de la identidad religiosa.



Profetismo y tradición sacerdotal:

profundización de la trascendencia de YHWH.



Segundo Templo:

reconstrucción del santuario.



Judaísmo del Segundo Templo:

desarrollo de una religión mucho más definida por Torá, templo, sacerdocio, pureza, sacrificio y diversas corrientes religiosas.



70 d. C.:

destrucción del templo por Roma.



Judaísmo rabínico:

la Torá, la oración y la comunidad permiten sobrevivir sin templo.

Una precisión:

Yo evitaría decir literalmente que "el templo de Salomón era un templo pagano que luego fue convertido en templo judío". Eso sería incorrecto.


La situación histórica parece haber sido bastante más interesante.

El templo estaba dedicado a YHWH, pero dentro de la religión de Judá existió durante determinados períodos una pluralidad de prácticas y representaciones religiosas que los redactores bíblicos posteriores consideraron incompatibles con el yahvismo exclusivo.

Por eso la reforma de Josías no es simplemente la "conversión de un templo pagano en templo judío".

Es más bien:

la transformación de un santuario yahvista, inserto en el ambiente religioso cananeo y abierto durante determinados períodos a prácticas cultuales diversas, en el centro exclusivo del culto a YHWH.

Valor pedagógico: permite mostrar a los alumnos que la historia de las religiones no consiste en bloques puros que aparecen completamente formados, sino en procesos de sincretismo, conflicto, selección, reinterpretación y exclusión.

El templo de Jerusalén no solamente cambió arquitectónicamente —Tabernáculo → Primer Templo → Segundo Templo → complejo herodiano—, sino que también experimentó una auténtica metamorfosis religiosa.

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