Aquí entramos en una cuestión muy interesante porque durante mucho tiempo se enseñó como un hecho prácticamente indiscutible que en Canaán y en Israel existía una institución llamada «prostitución sagrada», mediante la cual hombres y mujeres mantenían relaciones sexuales con devotos dentro de los templos para favorecer la fertilidad. La investigación actual ha obligado a matizar mucho esa imagen.
La conclusión más rigurosa es esta: hubo en el antiguo Oriente Próximo cultos de fertilidad, sexualidad simbólica, divinidades asociadas a la fecundidad y personas consagradas a determinadas funciones cultuales; pero no tenemos pruebas suficientes para afirmar que existiera una institución universal y organizada de «prostitución sagrada» tal como suele describirse. En Israel, además, la Biblia utiliza términos que tradicionalmente se han traducido como «prostituto sagrado» y «prostituta sagrada», pero su significado exacto sigue siendo discutido.
Y precisamente esa discusión hace el tema mucho más interesante.
1. Antes que nada: ¿qué entendemos por «prostitución sagrada»?
La expresión «prostitución sagrada» procede en buena medida de la historiografía antigua y moderna, pero no corresponde a una categoría perfectamente definida de las sociedades antiguas.
La idea clásica era aproximadamente ésta:
una persona se consagra a una divinidad; mantiene relaciones sexuales con los fieles en un recinto sagrado; el acto tiene carácter ritual; y la unión sexual contribuye mágicamente a la fertilidad de la tierra, de los animales y de las personas.
Es una imagen muy atractiva desde el punto de vista narrativo, pero las pruebas históricas no son tan sólidas.
El gran problema es lingüístico.
En hebreo bíblico aparecen principalmente:
qādēš — קָדֵשׁ
y
qĕdēšāh — קְדֵשָׁה.
La raíz q-d-š significa «santo», «separado», «consagrado».
Tradicionalmente:
qādēš → «prostituto sagrado».
qĕdēšāh → «prostituta sagrada».
Pero esto no demuestra por sí mismo que esas personas fueran prostitutas rituales.
La palabra podría designar personas vinculadas de alguna manera con una esfera cultual determinada. Precisamente por eso las traducciones modernas suelen ser más cautelosas.
2. ¿De dónde surgió entonces la idea?
Uno de los problemas históricos procede de autores antiguos que describieron determinadas costumbres sexuales o religiosas de otros pueblos.
Heródoto, por ejemplo, relata en Historias 1.199 una costumbre atribuida a las mujeres babilonias relacionadas con el santuario de Afrodita/Mylitta, identificada generalmente con Ishtar. Según su relato, cada mujer debía sentarse en un recinto sagrado y mantener relaciones sexuales con un extranjero antes de poder abandonar el lugar.
El relato es extraordinario.
Pero tenemos que hacer algo que a veces se olvida en las clases de Historia de las Religiones:
Heródoto no es una cámara de seguridad.
Es un autor griego que describe pueblos extranjeros y utiliza categorías culturales propias.
Su testimonio debe ser contrastado con documentación local.
Y precisamente ahí comienzan las dificultades.
No poseemos evidencia cuneiforme suficientemente clara que permita demostrar que la prostitución ritual funcionaba en Babilonia exactamente como la describe Heródoto.
3. Mesopotamia: Ishtar, Inanna y la sexualidad sagrada
Aquí encontramos una cuestión mucho más antigua.
En Mesopotamia existían las grandes diosas:
Inanna, en Sumer,
y posteriormente
Ishtar, en el mundo acadio y babilónico.
Estaban relacionadas con:
sexualidad;
fertilidad;
poder;
guerra;
fecundidad;
soberanía;
vida y muerte.
La sexualidad formaba parte de su universo simbólico.
Pero hay que evitar el salto:
«Ishtar era diosa sexual → por tanto había prostitutas sagradas en sus templos».
Ese razonamiento no está demostrado.
Sí existían personas vinculadas profesional o institucionalmente a los templos y existían diferentes categorías de mujeres y hombres asociados al culto. Pero no podemos traducir automáticamente todas esas categorías como «prostitutas sagradas».
4. El famoso «matrimonio sagrado»
Mucho más importante para comprender el asunto es el llamado:
hieros gamos, «matrimonio sagrado».
En Mesopotamia encontramos tradiciones en las que el rey aparece asociado simbólicamente a la diosa Inanna/Ishtar, especialmente en relación con Dumuzi.
El ritual expresaba la unión entre:
divinidad femenina + soberano masculino + fertilidad + prosperidad del reino.
Aquí tenemos un fenómeno religioso auténticamente documentado: la sexualidad puede funcionar como lenguaje simbólico de la fertilidad y de la renovación cósmica.
Pero tampoco debemos imaginar necesariamente una orgía colectiva.
El ritual podía ser altamente simbólico y restringido.
La unión sexual entre el rey y una sacerdotisa —si aceptamos determinadas reconstrucciones de estos rituales— representaba la unión entre el cielo y la tierra, entre la divinidad y la realeza.
La cuestión exacta de cuánto era literalmente sexual y cuánto era representación ritual sigue siendo debatida.
5. ¿Y Canaán?
Aquí nos acercamos mucho más a Israel.
El mundo cananeo del segundo y primer milenio a. C. poseía una religión de carácter politeísta.
Entre sus divinidades encontramos:
El, divinidad suprema.
Baal, dios de la tormenta, lluvia y fertilidad.
Aserá/Athirat, importante diosa vinculada a El.
Anat, relacionada especialmente con guerra y sexualidad.
Astarté, cuya identificación y funciones varían según el contexto.
La agricultura dependía directamente de fenómenos que los agricultores no podían controlar:
lluvia;
sequía;
tormentas;
fertilidad del suelo;
reproducción de animales;
nacimiento de hijos.
Por tanto, la religión estaba íntimamente relacionada con la reproducción de la naturaleza.
6. ¿Por qué la sexualidad adquiría dimensión religiosa?
Aquí podemos comprender la lógica antropológica.
El agricultor antiguo veía que la vida dependía de ciclos:
semilla → tierra → lluvia → germinación → fruto.
Y observaba otro ciclo:
hombre + mujer → concepción → nacimiento.
La analogía resultaba prácticamente inevitable.
La tierra podía ser imaginada como femenina.
La lluvia podía representar el principio masculino fecundante.
La unión sexual humana podía convertirse en símbolo de la unión cósmica.
Por eso aparecen en distintas religiones antiguas símbolos sexuales y cultos relacionados con la fecundidad.
Pero esto no significa que todos esos cultos implicaran relaciones sexuales reales.
Aquí está la distinción fundamental:
simbolismo sexual ≠ prostitución ritual.
7. El mito de Baal
El ciclo de Baal conservado en los textos de Ugarit, aproximadamente del siglo XIII a. C., resulta extraordinariamente importante.
Baal es el dios de la tormenta.
Su poder está relacionado con la lluvia.
Y la lluvia significa vida.
Cuando Baal muere o desaparece en el ciclo mítico, la fertilidad queda amenazada.
Cuando regresa, la naturaleza vuelve a prosperar.
La religión cananea podía interpretar el ciclo agrícola mediante el drama divino.
Pero nuevamente:
no tenemos que imaginar automáticamente que los fieles reproducían sexualmente cada episodio del mito.
La mitología y el ritual están relacionados, pero no son idénticos.
8. ¿Existían relaciones sexuales dentro de los templos cananeos?
Aquí tenemos que ser prudentes.
Hay indicios de:
cultos de fertilidad;
simbolismo sexual;
divinidades asociadas a fecundidad;
sacerdocios especializados;
rituales relacionados con matrimonio sagrado;
imágenes y objetos con contenido sexual o reproductivo.
Pero la afirmación:
«En los templos cananeos había regularmente prostitutas que mantenían relaciones sexuales con los fieles»
es mucho más difícil de demostrar.
No disponemos de una evidencia arqueológica uniforme que permita afirmar que esa práctica constituyera una institución normal de los templos cananeos.
Por tanto, yo no se lo enseñaría a tus alumnos como un hecho establecido.
9. Entonces, ¿por qué la Biblia habla de los qĕdēšîm?
Aquí entramos en Israel.
El primer texto fundamental es Deuteronomio 23,18-19 según la numeración hebrea, 23,17-18 en muchas Biblias cristianas:
«No habrá prostituta sagrada entre las hijas de Israel ni prostituto sagrado entre los hijos de Israel».
El texto utiliza precisamente los términos relacionados con qĕdēšāh y qādēš.
Esto demuestra algo importante:
el autor bíblico conoce una categoría de personas que relaciona con prácticas sexuales y cultuales.
Lo que no podemos determinar con absoluta seguridad es la naturaleza exacta de esas actividades.
10. El caso de Judá
Hay otro texto fundamental:
1 Reyes 14,24.
Al describir la situación religiosa de Judá, afirma:
«Hubo también prostitutos sagrados en el país».
La misma expresión aparece posteriormente en:
1 Reyes 15,12, durante la reforma de Asa;
y
1 Reyes 22,47, en relación con Josafat.
Esto permite establecer algo cronológicamente interesante.
La memoria bíblica no presenta estas prácticas como un episodio aislado.
Las sitúa dentro de diferentes reinados de Judá.
Por tanto, la tradición deuteronomista considera que determinadas prácticas vinculadas a los qĕdēšîm estuvieron presentes durante períodos prolongados de la monarquía.
11. El dato más importante: Josías
Llegamos finalmente a 2 Reyes 23,7.
Durante la reforma de Josías, aproximadamente hacia 622 a. C., se afirma:
«Derribó las casas de los consagrados (qĕdēšîm) que estaban en la casa de YHWH, donde las mujeres tejían tiendas para Aserá».
Este es el texto más importante para tu pregunta.
Porque aquí la Biblia no habla simplemente de una práctica existente «en el país».
Dice que existían estructuras asociadas a estas personas dentro de la casa de YHWH.
Por tanto, desde el punto de vista de la narrativa bíblica, antes de Josías había prácticas cultuales heterodoxas dentro del complejo del templo.
12. ¿Significa esto que hombres y mujeres tenían sexo en el templo de Jerusalén?
Aquí debemos resistir la tentación de dar una respuesta demasiado contundente.
No podemos demostrarlo.
El texto no describe una escena de relaciones sexuales dentro del templo.
No nos dice:
«los fieles entraban y tenían relaciones con las qĕdēšôt».
Lo que nos dice es que existían qĕdēšîm, y que estaban asociados al templo, mientras las mujeres elaboraban tejidos para Aserá.
La interpretación tradicional convirtió esto en «prostitución sagrada».
La investigación moderna pregunta si los qĕdēšîm eran realmente prostitutas rituales, personal cultual especializado, eunucos, servidores de un determinado culto o personas con funciones que posteriormente fueron descritas peyorativamente.
No existe unanimidad.
13. Pero hay un elemento sexual indiscutible en la polémica bíblica
Aunque la prostitución ritual sea discutida, la Biblia sí utiliza repetidamente la prostitución como metáfora religiosa.
Los profetas hablan de Israel como una esposa que abandona a YHWH y se prostituye siguiendo a otros dioses.
Oseas es el ejemplo paradigmático.
El lenguaje sexual no es accidental.
La alianza se interpreta como una relación exclusiva.
YHWH es el esposo.
Israel es la esposa.
Adorar a Baal equivale simbólicamente a cometer adulterio.
Por eso aparecen expresiones como:
fornicación,
prostitución,
adulterio,
infidelidad.
La sexualidad se convierte en lenguaje teológico de la idolatría.
14. La gran cuestión: ¿por qué Baal podía resultar atractivo?
Aquí está, a mi juicio, una de las cuestiones pedagógicas más interesantes.
No debemos imaginar a los antiguos hebreos como personas que conocían perfectamente el monoteísmo bíblico y que de repente decidían «hacer algo malo».
El agricultor israelita vivía en un mundo agrícola.
Necesitaba lluvia.
Baal era precisamente el dios asociado con la tormenta y la lluvia.
Desde una perspectiva antropológica, la tentación era evidente.
YHWH podía ser venerado como Dios de Israel, pero la religión popular podía preguntarse:
«¿Y si Baal es quien realmente controla la lluvia?»
La competencia religiosa tenía una dimensión práctica.
No era solamente una discusión metafísica.
Era una cuestión de supervivencia.
15. El atractivo de Aserá
Algo parecido ocurre con Aserá.
Una divinidad femenina asociada a la fecundidad podía adquirir enorme importancia en una sociedad preocupada por:
hijos;
embarazo;
supervivencia familiar;
cosechas;
ganado;
continuidad del clan.
Por eso las figurillas femeninas encontradas en numerosos asentamientos de Judá han suscitado tanta discusión.
No podemos demostrar que todas fueran representaciones de Aserá.
Pero sí podemos observar que la religiosidad doméstica utilizaba imágenes femeninas relacionadas probablemente con protección, fecundidad y bienestar.
16. El problema de las estatuillas
No deberíamos decir:
«Se han encontrado estatuillas de Aserá dentro del templo de Jerusalén».
Eso no está demostrado.
Lo que sí tenemos es:
textos bíblicos que afirman que una Aserá fue introducida en el templo; textos arqueológicos epigráficos que relacionan «YHWH y su Aserá» en determinados contextos;
numerosas figurillas femeninas en Judá;
un contexto histórico en el que la asociación entre YHWH y Aserá es objeto de intenso debate académico.
Eso es mucho más interesante que una afirmación simplista.
17. ¿Con qué frecuencia se practicaba?
Aquí la respuesta es:
no lo sabemos.
Y esto hay que decirlo claramente.
No tenemos estadísticas, registros de templos ni descripciones administrativas que permitan calcular cuántas personas participaban o con qué frecuencia.
Los textos bíblicos son polémicos y teológicos.
No son censos sociológicos.
Cuando un profeta denuncia una práctica, no necesariamente significa que toda la sociedad la practicara.
Pero tampoco podemos concluir que fuera insignificante.
La reiteración de las referencias a los qĕdēšîm, Aserá y otros cultos indica que la polémica no era imaginaria.
18. La cronología nos ayuda mucho
Podemos establecer una secuencia aproximada.
Siglos XIV-XIII a. C.
Textos de Ugarit.
Tenemos un panorama extraordinariamente rico de la religión cananea: El, Baal, Athirat/Aserá, Anat y otros dioses.
↓
Siglos XII-XI a. C.
Formación progresiva de comunidades israelitas en Canaán.
La religión yahvista se desarrolla dentro del mismo ambiente cultural.
↓
Siglo X a. C.
Monarquía unida tradicionalmente asociada con David y Salomón.
Jerusalén se convierte en centro político y cultual.
↓
Siglos IX-VIII a. C.
Expansión de prácticas religiosas diversas.
Kuntillet Ajrud ofrece evidencias epigráficas especialmente importantes para estudiar la relación entre YHWH y Aserá.
↓
Siglo VIII a. C.
Los profetas denuncian repetidamente la idolatría, los cultos de fertilidad y la infidelidad de Israel.
↓
687-642 a. C. aproximadamente
Reinado de Manasés.
2 Reyes lo acusa de introducir Aserá, Baal y cultos astrales en el templo.
↓
640-609 a. C.
Reinado de Josías.
↓
c. 622 a. C.
Gran reforma religiosa.
Elimina Aserá, Baal, cultos astrales, qĕdēšîm y santuarios locales y centraliza el culto en Jerusalén.
↓
586/587 a. C.
Babilonia destruye Jerusalén y el Primer Templo.
19. ¿Era la práctica hebrea una copia de Canaán?
No exactamente.
Aquí tenemos que evitar otro error.
Israel no fue simplemente:
«Canaán + Biblia».
La religión israelita compartió elementos culturales con Canaán, pero también los transformó.
Por ejemplo:
Canaán: pluralidad de divinidades.
Israel: progresiva exclusividad de YHWH.
Canaán: imágenes divinas.
Israel: creciente prohibición de representar a YHWH.
Canaán: culto distribuido en múltiples santuarios.
Josías: centralización en Jerusalén.
Canaán: sexualidad y fertilidad integradas en el simbolismo religioso.
Israel profético: la sexualidad ritual y la idolatría son rechazadas y transformadas en metáfora de adulterio espiritual.
20. Una cuestión todavía más profunda: ¿por qué la Biblia insiste tanto en esto?
Porque la lucha religiosa del antiguo Israel no fue simplemente:
YHWH contra dioses extranjeros.
Fue también:
¿qué significa realmente adorar a YHWH?
La reforma de Josías pretende responder:
No se puede adorar a YHWH y simultáneamente incorporar otros cultos.
Esto supone un cambio profundo.
El Dios de Israel no será simplemente «el dios nacional de Israel» dentro de un panteón.
La afirmación terminará siendo mucho más radical:
YHWH es el único Dios.
Esta evolución alcanza una de sus expresiones más poderosas en Isaías 45,5:
«Yo soy YHWH y no hay otro; fuera de mí no hay Dios».
Aquí ya no estamos simplemente ante una preferencia religiosa.
Estamos ante una afirmación ontológica.
21. ¿Y qué papel juega el sexo?
Esta es quizá la cuestión que más puede interesar a tus alumnos.
El mundo antiguo no separaba necesariamente:
sexualidad + fertilidad + naturaleza + religión
como nosotros tendemos a hacerlo.
La reproducción era un misterio.
La fertilidad de la tierra era un misterio.
El nacimiento era un misterio.
La lluvia era un misterio.
La muerte era un misterio.
La religión intentaba integrar esos fenómenos en una cosmología.
Por eso encontramos símbolos sexuales.
Pero Israel introduce progresivamente una ruptura:
la fertilidad no depende de una unión sexual entre dioses.
YHWH no necesita una consorte para producir vida.
No necesita mantener relaciones sexuales.
No necesita una pareja divina.
No necesita reproducirse.
La creación no procede de la actividad sexual de Dios.
Y aquí aparece una transformación teológica de enorme importancia.
22. El Dios bíblico y la sexualidad
En el pensamiento bíblico maduro, Dios crea mediante su palabra:
«Dijo Dios: haya luz».
No mediante una unión sexual divina.
Esto distingue radicalmente la teología bíblica madura de determinadas cosmologías del antiguo Oriente.
No existe una genealogía sexual de YHWH.
No hay:
YHWH + diosa → nacimiento de otro dios.
La creación procede de la voluntad divina.
Por eso la eliminación de Aserá tiene una importancia teológica mucho mayor que la simple destrucción de una estatua.
Representa la progresiva eliminación de la idea de que:
YHWH necesita una consorte divina.
23. Y aquí aparece la verdadera importancia de Josías
La reforma de Josías puede parecer, superficialmente, una campaña contra:
prostitutas;
estatuas;
altares;
caballos;
tejidos;
objetos paganos.
Pero debajo de todo ello existe una cuestión mucho más profunda:
¿Quién es YHWH?
Si YHWH es simplemente uno de los dioses del Levante, puede compartir templo con otros.
Si YHWH es el Dios único, el templo no puede contener altares para Baal ni objetos de Aserá.
La reforma litúrgica es, por tanto, una consecuencia de una transformación teológica.
24. Y finalmente: ¿hubo sexo ritual en el Templo de Jerusalén?
Mi respuesta académica sería:
Es posible que determinadas prácticas sexuales o personas asociadas a actividades sexuales de carácter cultual existieran en el entorno religioso de Judá, y la Biblia menciona explícitamente a los qĕdēšîm asociados al templo. Pero no tenemos evidencia suficiente para reconstruir un sistema organizado de prostitución ritual dentro del Templo de Jerusalén en el que los fieles mantuvieran regularmente relaciones sexuales con prostitutas o prostitutos sagrados.
Eso es mucho más preciso que cualquiera de las dos posiciones extremas:
«Nunca existió nada parecido».
o
«Los fieles tenían relaciones sexuales habitualmente dentro del templo».
Ninguna de las dos puede demostrarse con la evidencia disponible.
Conclusión:
La cuestión del sexo ritual permite mostrar que el monoteísmo bíblico no surgió simplemente porque alguien tuvo una idea filosófica brillante sobre Dios.
Se produjo una larga lucha cultural.
Israel vivió dentro de un mundo donde:
Baal representaba la lluvia;
Aserá, la fecundidad;
Anat y Astarté, aspectos de sexualidad y guerra;
los astros podían poseer dimensión divina;
los santuarios podían ser espacios de interacción entre lo divino y lo humano.
Y en ese contexto Israel fue formulando una afirmación cada vez más radical:
la vida no depende de la unión sexual de los dioses; la lluvia no pertenece a Baal; la fertilidad no pertenece a Aserá; los astros no son dioses; YHWH no necesita una consorte; y el templo no es una casa donde diferentes dioses comparten espacio.
Ahí podemos entender realmente la importancia de Josías.
No fue solamente una reforma litúrgica.
Fue uno de los episodios decisivos de la transición desde la religiosidad yahvista dentro del universo cananeo hacia el monoteísmo exclusivo que terminaría caracterizando al judaísmo.
Y una última precisión histórica que considero imprescindible: no debemos proyectar retrospectivamente el judaísmo rabínico del siglo II d. C. sobre el Israel del siglo X o VIII a. C. La religión israelita de la monarquía fue históricamente mucho más plural, fluida y sincrética de lo que permite imaginar una lectura superficial del Pentateuco. Precisamente por eso la reforma de Josías resulta tan significativa: porque muestra que la identidad religiosa de Israel todavía estaba siendo disputada y definida en la práctica.
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